lunes, 13 de febrero de 2017

¿Elegirías enfermarte si pudieras hacerlo?

Bonus track: ¿Elegirías enfermarte si pudieras hacerlo?


Para Ossip que nuca volvió aparecer


Everyone's feeling pretty
It's hotter than July.
Though the world's full of problems
They couldn't touch us even if they tried.
From the park I hear the rhythms
Marley's hot on the box
Tonight there will be a party
On the corner at the end of the block.
Didn't know you would be jammin'
Until the break of dawn.
I bet you nobody ever told you
That you would be jammin' until the
Break of dawn
You would be jammin' an jammin' and
Jammin'
Jam on.
They want us to join their fighting
But our answer today
Is to let all our worries
Like the breeze through our fingers slip away.
Peace has come to Zimbabwe
Third world's right on the one
Now's the time for celebration
'Cause we've only just begun.
Didn't know you would be jammin'
Until the break of dawn.
Masters Blaster Stevie Wonder


Hace poco murió Eleonora Salvatore. Es febrero. El mes del amor. Y yo prometí, me prometí, que escribiría un nuevo capítulo para la nueva edición de este libro aunque muero por dedicarme a otras cosas, o a nada, en realidad. Hace ya largo tiempo que no pienso en internarme. A veces me siento tan bien que me tengo que recordar que no pertenezco al mundo de los sanos, esos a quienes supuestamente ya sea o no les pasa nada ya sea lo que se les pasa es reversible. Entonces una señal, imperceptible, me recuerda que sigue ahí, que no somos una sin la otra, que vivimos juntas. Cambié de gastroenterólogo. Por el momento me atiendo con un joven crack de esos que quieren hacer carrera, y le vengo como anillo al dedo como caso de estudio. Es mutuo. El también me viene como anillo al dedo, su juventud. Yo le voy a enseñar a ser persona con sus pacientes y él va a ver si puedo vivir (o reducir) lo que me tengo que inyectar así me infecto y enfermo menos. Recordemos que portar un sistema inmunologico levemante modulado o deprimido es como cuando el sistema judicial en lo penal dice lesiones leves y vos estás viendo una mujer con la cara toda rota por los golpes que le propinó un conocido o desconocido, un hombre. Pero la posibilidad está. Vivir con menos medicación. Aun no descubrí si para abaratar costos o para mejorarme a mí la calidad de vida.
Como sea, Bimba Bossé se va de la fiesta a fines de enero de 2017 con solo un año más que yo. Una de las mujeres más privilegiadas sobre la faz del planeta. La plasticidad andrógina de su material genético solo equiparable a su existencia de ensueño. Lo tuvo todo, podríamos decir, sin temor a equivocarnos: fama, dinero, éxito, belleza; el mejor cuerpo, una voz de sirena, una actitud ante la vida maravillosas, una familia con la que en apariencia no discutió y que estuvo ahí hasta el final, tuvo amor, y quien la quiera, enferma y todo. El cáncer no se llevó su belleza, ni su alegría. Fue DJ, cantó, tocó, modeló y dusfrutó de sus hijas hasta el último momento. Aun podemos ver un video de una de sus hijas, la que hereda su voz, con una versión increíble, llena de saudade de Master Blaste de Stivie Wonder, el disco que catapultó a la fama a un ciego y afrodescendiente.
Pero esa vida de encanto también un día tuvo cáncer. La gran enfermedad, el gran miedo, solo de ratos destronada por esa quimera llamada HIV. Bimba, pese a sus lógicos intentos nunca sanó, nunca se curó. Se fue con el cáncer hacia la muerte y aunque bien se sabe que se esforzó, ay ese conatus, por continuar con vida hasta último momento, cosa que creo de algún modo consiguió. Pero, la enfermedad la mata este mes. La palabra es morir, muerte, matar. Eso nos hacen. Eso hace la vida. No nos vamos, no dormimos, no estamos más. Nos morimos. Bimba nos recuerda eso, hoy.
Usualmente, no tendría pena de que una modelo de pasarela, de una familia de toreros, ricos y famosos del jet set italo-ibéricos si no fuera porque Bimba, la inclasificablemente y exquisita, la culta, la infinita, la que lo podía todo, incluso ser preciosa como cualquier sexo, Bimba no solo no ocultó su cáncer, al cual usualmente se refirió en términos inteligentemente poco épicos, como algo que iba para largo y con lo que tenía que lidiar y con lo que había que transitar mientras continuaba con su vida a la cual sentía de manera espléndida sino también lució, expuso, fotografió, impactó y sacó del ostracismo su calva y sus tajos (sufrió una mastectomía), su cáncer.
Lo que en mi vida comenzó como un tajo pequeño tipo apendicitis que sería tapado por la tirita de la bikini (dijo el cirujano) terminó en una cruz deforme desde arriba del ombligo hasta la ingle. Las fotos de cantidad de performances y manifestaciones me recuerdan cada día cómo era mi abdomen esculpido a base de abdominales con peso, toda la banalidad y la superficialidad de mi feminidad hegemonía perdida para siempre. Cada vez que una de esas beldades de red social romantiza las cicatrices yo pienso en mi abdomen, y en todas las intervenciones que sé que más adelante me esperan, aunque en este momento Crohn haya remitido, dicen, lo suficiente como para arriesgar una vida no droga-dependiente. Intento no temerle a las cicatrices, pensar en Bimba. Pero las mías no quedan como las de ella. Pero aún estoy viva.
Crohn.
No soy yo quien trata de escapar de mi cuerpo.
Es mi cuerpo que trata de escapar de aquí y llevarme consigo.
En otra época, en otro tiempo, esto que porto no sería ni una enfermedad ni una condición.
No pertenecemos acá, me dice cada día.
Un médico me confirma que él prefiere permanecer entre los sanos. Con su ojo patologizante, en realidad, no ve que ya está enfermo, de razón, de ignorancia, de medicina y de vida, y que no importa qué, él también morirá, como yo y como Bimba. Para colmo de males, carece de la gran salud, esa que adviene cuando logramos hacer de la enfermedad la potencia de proliferar en todo lo existente. Toda condición, por dura que sea, tiene una potencia a invocar, lo afirmaré hasta a quienes creen que no tienen potencias, porque quien conecta con la gran salud puede sentir suavidades o rispideces para las cuales el sapiens sapiens promedio está impedido y obturado. Armarno en la lucha no contra la enfermedad sino por la construcción de esa potencia que la hegemonía del discurso sobre lo que la salud (o la enfermedad) debe ser nos expropia cada día.
Pensás a diario en todas las cosas que deseás hacer y no podés; en todos los consejos que te dan y no pediste. Le echás la culpa a Crohn de lo que bien tal vez jamás de todos modos hubiera ocurrido. Cualquiera que haya hecho de su silla de ruedas algo más que su tumba, lo sabe, cualquiera que haya querido algo más para su vida que ser la más linda del cartel de su triste triunfo está de acuerdo: la anomalía es acontencial y el acontecimiento no puede sino producir fisuras en esta calma chica.
Algunos cuerpos no resistimos a esto que llaman mundo del capital, cpaitalismo tardío, heterocapitalismo, Imperio, régimen farmacopornográfico, etc. La única manera de mantenernos con vida, es decir, que no seamos pura y mera perdida, es a través de la estracción de algo de lo que no logramos producir. Pero somos demasiado onerosas, o demasiado ineptas, demasiado inadecuadas. Las políticas de selección genética prenatal en un aborto con causales por gravísimas malformaciones del feto so pretexto de la autonomía feminista de las mujeres que libremente escogen cual sujetos decimonónicos permitiría por la senda del bien deshacerse de todas aquellas que no servimos ni para ejército de reserva. Somos ancla, peso muerto, que no deja que el progreso avance, y al mismo tiempo facilita que la ciencia avance junto al progreso en su investigación
Dilema.
Ser distinta es un defecto genético para el interés dominante. Es la madre que te parió la responsable de evitarlo mediante el aborto responsable y selectivo por parte de mujeres ya sea cocientes ya sea incapaces de criar un hijo improductivo que elige lo mejor para todo el mundo, lo mejor para este mundo. Sexo responsable y aborto responsable. Madre responsable de la enfermedad.
En un mundo donde el se beca a quien crea una aplicación para anticipar un brote psicótico en 5 pasos que dependen de la cohesión y la coherencia de tus dichos (no, no es joda), no es ocioso pensar la eugenesia como control social y exterminio de los problemas, todos sociales, por cierto, desde el crimen hasta las autoinmunes que pasan a ser de naturaleza biológica y reparable mediante la medicina. Ya no somos siquiera viejas y queridas malas adaptaciones al medio. Como lo fue la esterilización forzada de poblaciones racializadas para evitar los desperfectos de aquellas fuerzas que no se podían productivamente canalizar. Los métodos genetistas actuales son sutiles, consiguen mediante la propaganda de la autodeterminacion de los derechos de mujeres emancipadas y la del impedimento del sufrimiento de personas discas y sus familias que los úteros gestantes con responsabilidad se sometan de forma voluntaria a los fines demográficos. Que solo se deseen sanos es la muestra de que seguimos siendo enfermos y que las gestantes sean las culpables de cualquier desvío a la norma, cualquier anomalía porque la enfermedad es un problema individual y personal del cual solo vos te tenés que hacer cargo mediante el aborto de lo defectuoso, no así de los conceptos que construyen “lo defectuoso” y desean luego desecharlo. Así, la autodeterminación es la legitimación de procesos individuales de asimilación y no el combate contra la integración-sumición.
Pero mi vida solo se hace digna de ser vivida desde este ángulo de orgullo mutante. No soy la responsable de mi sanación sino la culpable de mi sufrimiento, sin paz ni sosiego. No soy ni la primera ni la última ni la única. Simplemente como tantas otras como yo no encajo en el mundo que se me presenta y mi cuerpo, es decir, yo, no se hace la boluda, no finge, se va a la huelga, se niega a participar más que de manera perturbadora e inquietante. Parrafraseando a Lopez Petit, si estoy enferma es porque quiero, porque me niego a curarme, porque quiero estar así: anómala, disfuncional, culo para arriba, en contra, problemática, febril, excesiva, intensa, demente, vital, con sangre ancestral pre sapiens galopando por mesetas de mega fauna, fugando del imaginario capitalista moderno de la igualdad que aplaca, auto-cobaya aunque haya tanta soledad que las palabras se suicidan como células efervescentes de un sistema apotótico que lo aniquila todo tras de si en su ansia de vivir. Me niego a ser páncreas e hígados resistentes, experimento genético, mejor obrera, perfecta mamá, que no contagie su deformidad al vástago que jamás pariré, policía que consigan ir por su propio pie con la herida de bala a cuestas y sobreviva para seguir patrullando el bien. Hacer vivir y dejar morir intersecta en función de las posibilidades de acceso a diagnosticar, dar tratamiento e inclusive sostener un cuidado habitable tanto para quien lo da como para quien lo recibe.
No lucho contra Crohn del mismos modo que una pantera negra no lucha contra ser afrodescendiente. ¿Mejoraría la vida de alguien si pudiera ser blanca? Realizar una “tratamiento” de “belleza” vendido como corrección y mejoramiento médico para erradicar aquello que será incrustado como handicap por un régimen de opresión y así perder de vista el proceso de racialización producido por la opresión. ¿O viceversa? Alguna vez una de estas feministas blancas queer con empleada doméstica para la cual me tocó ser esclava escribe-sus-libro-por-módica-suma dijo “pero si son negros” para referirse a que ella así los ve. No es una enfermedad lo que tengo. Convivo con un proceso y una operación de diagnóstico que me construye, o al menos lo intenta, como enferma, minusválida; y que cuando no lo hace, me supone salva y posibilitada de hacer lo cualquier otra persona, igual; convivo con una manera de funcionar de mi organismo bajo este sistema que muchas veces es doloroso, destructivo, incapacitante, arduo, atemorizante.

Lamento muchísimo la muerte de Bimba porque su excelsa belleza andrógina hizo con sus cicatrices más habitables las mías. Bimba te vamos a extrañar. Bimba trabajamos para que no haya que luchar, ni qué perder ni qué ganar. Luchamos para que todas las cicatrices sean bellas, y para que el corto tiempo de la vida sea suficiente para vivir bien, como por fortuna, y lo celebro, fue el tuyo, rodeado de todo porque te lo merecías como nos lo merecemos todas (o casi). Y como el victimismo es el disfraz de la impotencia he decidido no colocármelo hoy que no es lo mismo que creerme ser algo más que una simple mortal es decir una divinidad en esta tierra, que no me pertenece, pero la cual, no obstante, reclamo por lo que dure la fiesta. Y ya sabemos que una vela que arde por ambos lados, da una luz muy hermosa, pero no dura toda la noche. Mutantes y orgullosas.

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