martes, 22 de noviembre de 2016

El truco más ingenioso del feminismo. Adios al feminismo. teoría de la mala víctima

Decir que vivimos en un mundo cuya presencia está en crisis significa afirmar que cada problema o exaltación personal, cada vez que a alguien se le salta la térmica, llora en público, se arranca los pelos, se agarra a golpes en la calle, o que se yo que otra cosa más es un problema persona subjetivo cuya solución es meramente individual. Por eso, aterroriza alejarse de la norma. Y no me refiero simplemente al delito puesto que una vida por completo dentro de los marcos de la legalidad es imposible hoy por hoy (¿quién no baja pelis y música de internet? ¿quién no fotocopia libros? ¿Quien no pasea a su perro en el pasto del parque? Etc.
Lo que percibimos no es separable de lo que conocemos. Si solo conocemos aquello que fuye construido como satánico solo veremos el diablo, solo percibiremos eso. ¿Pero cuál será la intensidad de lo que se viene a combatir, qué es lo que está en juego en esta partida para que por vías legales se intente ya no erradicar grandes masas de población como en la baja edad media y su cacería de “brujas” sino neutralizar por el medio que sea a quienes no se comportan y consiguen vivir por fuera de lo permitido e imaginable? Solo ofendiendo se pude traer a la presencia. Si la confesion es el testimonio que ratifique que a una la han echado de ciertos lugares con justa razón como se puede conseguir una visibilidad resistente.

El truco actual de la propaganda feminista de moda es contar las historias más truculentas que encontremos por ahí, con la morbosidad propia del mismísimo Sade, pero sin su alegría, elegancia, o exquisitez y al hacerlo indignarse. Porque si logro procedimiento retóricos de indignación suficientemente bien logrados y atractivos consigo hacerme propaganda sin poner el cuerpo. Al fin de cuentas para que la reacción salga del resentimiento tiene que pasar a la acción y la acción no puede ser nunca puro palabrería que siempre hable de cosas que ocurren más allá a otras personas que no soy yo y que jamás ofenda el espacio donde yo existo y donde me logré hacer un reducto más o menos cómodo (aunque tenga metido un palo en el culo) donde ser alguien y se me aplauda con cariño. Ya me lo advirtió una amiga: quien vive de contar mujeres muertas nunca se alegrará de las que estamos vivas. Y me alcanzó una bolsa de plástico negra de esas de consorcio. Por muy en primera persona que se escriba el relato si no cuenta las peripecias de la propia contradicción, o incomodidad es pura petulancia busca aplauso, busca abrazo. Alguien que vaya y le diga “gracias, grosa” y vas a ver como se calma, hasta la próxima víctima que pueda volver relato para vender entradas de teatro. Nadie está exenta esa es la primera regla. Pero en lo que a mi concierne y tal como Arlt me enseñó no pienso entregarte nada que te haga sentir bien hoy. Te devuelvo lo mismo que invertiste. Al fin de cuentas al mundo lo hacemos todas y todos.

Fiesta negra. Adios al feminismo. Teoría de la mala víctima


Puede la subalterna ser algo mas que cotillon?

Cada x cantidad de tiempo se confunde la lucha con la asimilacion acomodaticia de un cierto grupo oprimido por un régimen que se beneficia a una buena parte que ahora les honra y les quiere en sus fiestas como estandarte (obviamente sin mucho nombre ni apellido en el afichito, con el plural colectivo está bien y suficiente). Si esa situación de no nombrar a la poetilla o Vj de turno fuera a la inversa ardería Roma pero bueno, subalternas tenemos, con ellas siempre se puede hacer un poquitito más y ser presentadas -pese a ser personas, o casi- como un entretenimiento más de la velada.

Ya habia pasado en la famosa poesia de los 90 de la famosa esquina de acuña de figueroa y una donde un día descubrieron que había repositores de góndola de supermercado un poco morochos que les gustaba la cumbia y podían leer a roberto arlt y el avispero (hoy todas casadas con hijos y maridos que mantienen -esto lo digo de pura envidia-) se agitó. Algunas de esas bombachitas mojadas por primera vez veían a “un morocho” que no fuera el albañil o el que acomodaba el coche de papa en el estacionamiento. ¡Hasta podía hablar! Aunque, tristemente, solo dijera cosas misóginas no tanto por su extracción de clase, la cual tampoco era tan tan abajo, sino por su mal gusto y su pésima calidad de escritura.

Luego fue el momento de la cumbia villera y mas tarde de la wachiturreada. De Agapornis a las fotos de las queen del rap con el ex fiolo Pocho the Panther, al dia de la fecha ser una turra feminista es la que va. No importa cuanto dinero ingreses debido a tu sueldazo de funcionaria ong o gubernamental apelar (un poco, tampoco exagerar….) a tus orígenes barriales y al ser turra garpa muchísimo en el corso emocional que sirve para escalar puestos en las jerarquías antisistema de niñas y niños progres.

Hoy es el turno de las putas. Por nada a cambio, a no ser la asi llamada “Visibilización/sensibilización” tendrán que escolarizar, formar, brindar servicios educativos a toda una caterva de personas del bien porque queda muy cool tener prostitutas en las fiestas y hoy juntadas de movimiento social. Podrán creerse que es así como se tuerce la pulseada de la correlación de fuerzas, también podrán creerse que eso es ocupar espacios. ¿Quién sabe? Tal vez lo sea. Un poco lo celebro, debo confesar, porque antes las mismas que organizaban ese tipo de eventos chupaban verga gratis en los baños de esas mismas fiestas por nada a cambio, y las amigas putas que yo tengo gratis no hacen nada. Pero al mismo tiempo, si la concha y la boca no es sagrada, prodigar tantos cursos ad honorem en pos de la escolarización de analfabetos y analfabetas del género, la vida y la calle no será otra forma más en las que las trabajadoras sexuales son proxenetizadas está vez por la senda del bien.

Me pregunto cuándo dejaran los altos mandos de obnubilarse con una vida de clase media que se les negó, llena de academia y glamour poético, y pasarán a darse cuenta que si las quieren ahí es porque el capital erótico y el capital experiencial lo tienen ellas mismas. Basta de hacer favores, basta de encandilarse con chiquitas del bien que lo más obsceno que hicieron en su vida es decirle a un oficial de policía “lo que ud. hace es ilegal”. ¿Cuándo serán voces que enuncian y arman a su gusto su fiesta y no el cotillón de fiestas que en nada tienen que ver con el gusto popular o el gusto puteril de quienes en realidad las sostienen con su presencia.…? ¿Cuándo arrastarán a quienes las quieren ahí a sus propios espacios y lugares y no a la inversa?

Me pregunto que pasaría si las blancas hiciéramos una fiesta que se llame “Aguanten las negras” donde las afrodescendientes dieran un conversatorio sin nombres ni apellidos -gratis, obvio- denominado "hablan las negras" para deleite de toda las blancas allí presentes que jamás vieron una negra si no era fregando la cocina de su mamá profesional y que por supuesto, jamás saldrán con una, jamás caminarán detrás de una, jamás se callará, por ese cuentito, viste, cómo se llama el de la igualdad.


Disculpen si me ausento es que comer vidrio me cae mal, prefiero dedicarme a la bebida como Bukowski que le ha ido muy bien riéndose de tanta boludez. Piensen entonces por que a mi no. ¿Será que no tengo pene?
Y cuando las modas pasen, conversamos si su situación actual se vio modificada o si se encontraron otro grupo en situación de marginalización por el régimen que beneficia a quien hizo la fiesta, como ustedes pero más fresquito….



queridas
les guste o no
el devenir es minoritario
el resto son formas de estado
minoritario no quiere decir menos
minoritario quiere decir molecular y quiere decir contagioso y quiere decir anti-órdenes mayores
el resto es coca cola







domingo, 20 de noviembre de 2016

grupo de estudio teoría de la mala víctima

Grupo de estudio permanente
Teoría de la mala víctima. Nosotras las putas


A partir del mes de diciembre y durante todo enero (y tal vez después también) vamos a comenzar un grupo de reflexión y estudio que denomino "teoría de la mala víctima". Este grupo pretende construir de manera conjunta herramientas y armas de análisis para la supervivencia en un mundo donde aun hay brujas quemadas y linchadas socialmente por la buena conciencia, incluso, feminista. No nos proponemos como grupo de autoayuda ni de catarsis, aunque desde mi punto de vista la vida cotidiana mejora si hay un apuntalamiento filósofico que lo favorezca. No obstante, estudiar no nos hará libres, pero si nos pondrá alegres. Espero que estas lecturas se conviertan en un medio para afrontar la propia experiencia vital de manera significativa en un mundo cuya hostilidad se hace cada día más patente hacia cualquiera que no piense ni actúe igual a lo que la norma dicta.




Becas:
1.grabar y desgrabar zines
2. grabar el video pero con otro nivel de edición (solo iran ciertas partes al aire)
3.buscar la bibliografia online/o escanear lo que no está online
(Las ptres becas son nNo se otorgan becas 5 días antes de que comience el grupo de estudioo acumulables con otras promos, es una por persona, y hay que saber realizar la tearea - no es una beca para aprender a filmar o escanear, se supone que lo sepas hacer) y hacerlo en un máximo de 7 días de encuentro a encuentro. tambien requiere tener redes sociales en las cuales hacer difusión (colocar el evento en foros y grupos, invitar amistades, etc.) No se otorgan becas 5 días antes de que comience el grupo de estudio




Textos
Mujeres en flagrante delito de independencia. Gail Pheterson
Esposas nefastas y otras aberraciones. El dispositivo jurídico como red de construccion de la feminidad. Laura Macaya
sobre el sentido de la vida en general y del trabajo en particular. Yun Sun Limet
nosotras parimos nosotras decidimos. La actualizción del mito de Medea en Adriana Cruz. Leonor Silvestri
La ideología de la victimización
¿Puede hablar lo subalterno? Gayatri Spivak
Revolución en punto cero. Trabajo doméstico, reproducción y luchas feministas. Silvia Federici
Lenguaje, poder e identidad. Judith Butler
Por una historia abierta de la lucha social. Raquel Gutierrez Aguilar
La política fuera de la historia. Wendy Brown.
Calibán y la Bruja. Silvia Federici
La apuesta por una teoría de la abolición del sistema penal. Louk Hulsman y Jacqueline Bernant
Sus leyes no nos harán más seguras. Dean Spead
Nosotras las putas. Gail Pheterson

Acerca de la coordinadora

Leonor Silvestri, cinturón negro de kick boxing/full contacto Wacko, escritora y traductora especializada en poesía clásica, profesora de filosofía, deportista de combate y discapacitada legal, Su recorrido vital y político puede leerse como una búsqueda de la consistencia consigo misma. En este trayecto ha construido una obra que incluye performances, manifiestos, fanzines, ensayos filosóficos, activismo, hondos desencuentros, programas de radio y videos, bandas de punk-rock, prácticas BDSM, exhibicionismo y rumores: una obra en la que ella misma, como cuerpo, es la materia prima y el producto siempre in progress. Algunos de sus libros son la tetratología La guerra en curso (Nos es nada, Paris, 2016), Guerra Fría (Germinal Costa Rica 2014), El Don de Creer (Curcuma. 2010; Germinal, Costa Rica; Santa Muerte Cartonera México, 2009); el curso. mitología grecolatina (libro-objeto CD-rom. Voy a salir y si me hiere un rayo. 2006); y Nugae, Teoría de la traducción (Simurg. 2003); Irlandesas, 14 poetas contemporáneas (de Bajo la Luna 2011); y del ensayo Catulo, Poemas. Una introducción crítica (Santiago Arcos. 2005). Con Ludditas Sexxxuales publicaron en esta editorial Ética Amatoria del deseo libertario y las afectaciones libres y alegres (2012) y con Manada de Lobxs, Foucault para encapuchadas (2014). Junto a Mai Staunsager, filmó el documental homónimo, "Games of Crohn" y Trabajo Sexual en Primera persona, serie de videos que donde hablan las protagonistas del trabajo sexual elegido para Ammar CTA entre otras producciones audiovisuales tales como Quiero Flashear ser Progre, Foucault para encapuchadxs y Nadie sabe lo que el cuerpo puede



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viernes, 18 de noviembre de 2016

adios al feminismo. teoría de la mala víctima: los feminismos

"somos vulnerables"
Yo pensaba que estábamos a veces en esa posición, que mucho depende de dónde cómo, cuándo y con quién. Sé que la esencia singular de los cuerpos son los estados valetudinarios. Y sin embargo, no me siento vulnerable, no más en las calles de mi barrio en el cual me costó 15 largos años desarrollar alianzas y estrategias, incómodas e impuras, como las que me prometió Haraway, como con todas las otras cosas con las que realizó agenciamientos. No, no me siento vulnerable por mi barrio más que en una asamblea feminista, o en las redes sociales. No, no me siento vulnerable. Por el contrario, me siento más bien peligrosa. También entiendo que lo que es un peligro tiene que ser erradicado. Entonces, si, vuelvo a sentir, y efectivamente estoy a merced. Pero ¿vulnerable? Eso son todos los cuerpos, no hay cuerpo que no sea vulnerable porque eso es lo que nos hace cuerpo, humano o no, orgánico o no. Por el contrario, entiendo mejor la ley de la calle y me defiendo mejor ahí. Si tengo que referirme al sentir, nunca sería una predicación, verbo ser + predicado, sino un cómo me siento. Me siento tan poderosa, tan empoderada que molesto. Sigo sin querer dar lástima, aunque me sienta imbécil, porque me siento muy estúpida por haber caído en ciertas trampas que el feminismo tenía tendidas para personas como yo.
Por eso, una vez que hayamos analizado la captura del feminismo, el feminismo como captura, y el feminismo de la captura podemos pensar el feminismo cómo pasión triste, cómo equipamiento discapacitante, cómo dispositivo enloquecedor productor de paranoia, como escenario donde quienes carecen de otros talentos hacen su show. Ya sé, ya sé, tengo que decir “los feminismos”. Si uso el plural se resuelve mágicamente todo, porque todo lo cuestionable le pasa a ese otro feminismo que no es este feminismo que enuncia, sino otro, que es el feminismo enemigo, y todos los feminismos están en ese plural, donde el que una curte puede lavarse así las manos de todo lo mierda que es ese otro feminismo del plural donde una no está. De ese modo nos evitamos analizar cómo nos está desvitalizando las vidas LOS feminismoSSSSS, porque ese sentimiento de pavor que siento dentro del feminismo/los feminismos no lo siento solo yo: los feminismos, el feminismo, podría, de necesitarlo para cohesionarse, prescindir de cualquier a de nosotras, sus usuarias, artífices y constructoras, sin más, aniquilarnos y destruirnos por el bien de todas y de todos los feminismos. Pero soy yo la que se siente ahí en peligro, en este mundo de paz, buenas conductas y modales, normas de convivencia y códigos de conducta, pacivicación global sin humor poblado de jueces. Mientras tanto, las alucinaciones colectivas y los fenómenos de masa les hacen flashear a todas una resistencia que no oponen, ni oponemos realmente. Al menos los jueces del Bailando por un sueño saben que sueñan y la gente baila.

Y a todas las que me corrigen solo les recuerdo, como para que no se olviden, que son uds quienes me siguen a mi, y no al revés. Ahora tengan a bien analizar por qué.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Adios al feminismo 3. Teoría de la mala víctima

No hay nadie con quien razonar.


Quiero que te veas a acá, quiero que lo sientas, bajo la piel, a todo galope, campo traviesa, el fuego de la ansiedad de tu ira al verte retratada como una de las exterminadoras. Te crees buena. Te crees del bien. Te crees exenta. El mal es banal, el bien lo vehiculiza. Lo sabe South Park, lo sabe Black Mirror, lo sabe the Walking Dead, lo sabe American Horror Story. Lo sabe todo el mainstream de la tele cool de USA. Vos no te enteraste. Hacer el bien es de rati, poli, cana, yuta, cobani, tira, madero. Decile como quieras. Sos el juez de las conductas de las demás. Yo estuve ahí. También fui juez. Tal vez lo siga siendo porque la trampa del bien es no poder decirle que no. Incluso cuando proferís el speech anti moral, moralizás. Quiero que cada una de uds se encuentre acá en estas páginas. No voy a pedirles perdón, no voy a reconciliarme, ni siquiera voy a defenderme, no voy a aclarar, ni a dar testimonio, ni a presentar pruebas. Voy a atacarles volviéndome espejo de cómo uds actuaron. Y actúan. Voy a lograr que atenten contra la libertad de expresión y tengan que vivir con ese peso. Aunque no haya salida. Aunque las mismas que me enseñaron a poder ser no solo mala sino también peor hoy les abren las puertas de los juzgados a quienes violaron. Tengo la capacidad de verlas como lo que son. Verlas como no quieren ser vistas. Verlas agarradas a la almohada llenas de pavor, orinadas en las lágrimas de su crisis personal de mujer que se avejenta en la cual se metieron sin ayuda por no quedarse solas, por ser buenas feministas, buenas madres de familia, tener un marido o una marida. Finalmente, están solas. No se tienen ni a si mismas. Cada día más absurdas. Cada día más obsoletas. No voy a rogarles que se detengan. Tampoco me voy a detener yo. Te hablo a vos, y a vos, y a vos. Vos sabés a quien le hablo. A las que cambiaron de nombre, a las que cambiaron de bando. Las resentidas, las reactivas, las inactivas, las asalariadas estatales que el coágulo cerebral y el envejecimiento precoz les detonó la misoginia que ya portaban hasta el punto tal de apoyar incodicionalmente lo irrefutable. Cada quien denuncia como puede. Algunas, se abstienen. Todas tememos. Pero quiénes instigan el abuso, quién alienta el linchamiento, quién empuja hacia el suicidio, quién exige y demanda los nombres que te suben al cadalzo, quién te acorrala. Todas las que me quisieron coger y no pudieron. Todas las que mande a la mierda -volvería hacerlo-. Todas las que me deben algo. Todas las que les escribió el libro. Todas las que mejoré la lección que me enseñaron. Todas las que superé como enseñantas. Todas ante cuya directriz no me hinqué. Todas las que se detestan a sí mismas por eso detestan. Soy ellas las que podrían haber sido y no fueron. Todas las que taponan su malestar con su dinero. Todas las que sienten vergüenza de aquello por lo cual yo recibo dinero. Todas las que desean mi puesto por eso me lo intentan hacer invivible, malograrlo. Todas las que anhelan sus 5 segundos de atención en su vano intento de denigrarme. ¿Cuál es el valor de lo que disputa esta partida como para justificar a cara lavada sin filtro solar la violencia extrema, el asesinato, el suicidio social abierto y descarado por medios legales? Están encalladas en imperativos epistemológicos occidentales pokemones recolectoras de opresiones que se conviertan en jerarquías de superioridad moral e inocencias desde donde pontificar con mayor cizaña la verdad, la vida, la justicia, el camino. En un mundo donde las alianzas no son cómodas ni alegres, mixtas y monstruosas, juegan a Jesús. Van a tener que convivir con eso. Aunque quieran continuar creyendo en el bien. Agentes zombificadas por el terror que les produce no solo no haber podido, sino también saber que existe la posibilidad que no lograron. Son la ley de vagos y mal entrenidos. Son el terrorismo de estado. Son las encargadas de castigar cualquier tipo de protesta con respecto a lo que no realizan. Son las porteras de las puertas del cielo que generan sospecha sobre los aspectos más corrientes de vidas cotidianas que no van por la autopista donde manejan sus privilegios. Son las perseguidoras de los fallos que derivan en el acontecimiento de la subversión. Son quienes batallan contra el mundo de la presencia. Son la producción de un dispositivo de diseño emocional para producir la negación del acontecimiento. Son la personificación del juicio a la inversión moral. Son la prueba viviente de que la mala reputación alcanza para ser criminalizada, sancionada, sometida a control de calidad. Son la pira que enciende la llama donde se forja el ideal de feminismo actual domesticado. Son las funcionarias de su propio rencor. Son las amigas de los varones y cuando a la noche intentan dormir saben, porque lo saben, que están muertas.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

¿Aborto legal en el hospital?



Compartimos la nota que nos publicaron en el Periódico de la región ocupada por la corona del reino de españa llamado Diagonal

Desde hace ya varios años en Argentina, el gospel del movimiento de mujeres, entre otros, canta a voz en cuello un eslogan, que si bien justo, no deja de ser por lo menos inquietante. “Aborto legal en el hospital” ha sido el buque insignia durante décadas de lucha por la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo en esta región. Y ello sin demasiada reflexión crítica sobre la sustancial diferencia entre despenalizar y regular legalmente, y su posible utilización para fines no solo ajenos a la lucha feminista sino perjudiciales a la misma.
Para quienes crean en las brujas, recuerden que es menester tener precisión en el deseo antes de formular el hechizo. Quienes no, alcanza con leer el cuento La Pata de Mono de Jacobs. O simplemente baste recordar que el hospital es uno de los espacios de encierro de la ya clásica sociedad disciplinar cuando no uno de los dispositivos predilectos –aunque no privativos– de emergencia del poder patriarcal.
En Argentina desde el fallo judicial a favor de Natividad Frías de 1966 –contra el médico que viola el secreto profesional al denunciarla a los poderes represivos por un aborto en curso–, la corporación médica parecía no arriesgarse a ejercer su rol policíaco más explícito contra las mujeres. Sin embargo, en la actualidad y desde 2006, se vienen produciendo casos aislados de violación del secreto profesional.
Si pensamos en el caso Eichmann, en la tesis de Hanna Arendt acerca de la banalidad del mal, no es ocioso suponer que el hospital –como uno de los dispositivos de subjetivación del cuerpo como paciente– y del médico –como agente de control, normalización y corrección–, tengan como unas de sus funciones privilegiadas, junto con la universidad, formar profesionales para ejercer esta labor de denuncia de la autonomía de los cuerpos no hetero-cis-biovarón. Todo ello de la manera más eficiente posible por el bien de todos para llevar adelante la tarea de la mejor manera posible. No olvidemos que Argentina cuenta con la particularidad de ser uno de los países con mayor índice de violencia obstétrica, es decir, hay un porcentaje exagerado decesáreas innecesarias en comparación con el promedio mundial.
María del Carmen Brion, una feminista ama de casa –como le gusta decir públicamente para provocar– a finales de los años 80, en su libro El parto de la hembra humanadenuncia a la corporación médica –especialmente a los 'obstetras'– como proxenetas que se lucran con el cuerpo de las parturientas al programar cesáreas por conveniencia temporal y por motivos pecuniarios, que ponen en riesgo el cuerpo de las mujeres. Por caso, “obstetricia” tiene la misma raíz de “obstruir”, ob+sto, “estar de pie delante de alguien”, “impedir”. Pero no solo la carga semántica de la etimología de dicha profesión cubre de sombras todo el panorama revulsivo de “aborto legal en el hospital” tal como le gusta predicar a buena parte de la inaudible izquierda sudamericana –que al mismo tiempo se opone a que el Estado tutele otras cuestiones, como el trabajo sexual, sin terminar de entenderse bien por que interrumpir un embarazo en el hospital es correcto pero contar con una ley que regule la venta de servicios sexuales favorece el proxenitismo–. Sino también la genealogía de una disciplina que nace a partir de experimentar especialmente con los cuerpos en vida y sin anestesia de mujeres afrodescendientes esclavizadas.
Es la truculenta historia de Anarcha, Lucy y Betsy, tres mujeres torturadas por el Dr. Sims, médico-investigador, precursor gineco-obstetra, que practicó en ellas hasta 30 operaciones sin anestesia, para el bien de la humanidad –blanca– y para obtener supuestos avances médicos civilizatorios. Bajo tortura y violación nació el antepasado del actual espéculo contemporáneo y algunas posiciones, entre ellas la que es usual en el parto medicalizado y en la revisación ginecológica, que se atribuyen a este psicópata del siglo XIX, todavía hoy honrado como promotor de la salud.
Denuncia a la corporación médica como proxenetas que se lucran con el cuerpo de las parturientas al programar cesáreas por conveniencia y por motivos pecuniarios
La predica por la legalidad de ciertos fenómenos forma parte de la infantilización de las cotidianidades individuales –especialmente la de la 'mujer', este artefacto político que somos– por los mismos comités de bioética que en la actualidad dictaminan por sobre la ley misma cuando no debe realizarse un aborto no punible ya que la sobreviviente del abuso estaba ebria en el momento de ser violada. Por ejemplo, la ley argentina actual contempla como legal un aborto si se tratase del resultado de la violación de “mujer demente o idiota”.
Entonces cabe preguntarse ¿cuáles son los motivos por los que todos los procesos biológicos están medicalizados?, ¿por qué es deseable nacer, morir y abortar en hospitales de maneras controladas que en nada obturen el producir constante de la maquinaria?, ¿por qué se supone, entonces, que lo mejor que se nos puede otorgar es la posibilidad de que uno de estos descendientes acríticos de una pesada herencia de carniceros nos practique un aborto en una de estas instituciones?, ¿si cuando parimos nos vejan, como ha sido extensamente denunciado por el feminismo, cuando abortemos qué nos harán?
Quizás el aborto, junto con los partos y ciertas defunciones, no deberían ser procesos medicalizados mecánicamente. Al menos, no bajo la mirada biologicista y patologizadora de la medicina tal como hasta la fecha se enseña y es ejercida por la mayor parte de las personas que ostentan un título habilitante. No por nada Foucault afirma que en una época determinada y en una sociedad concreta, la enfermedad es todo aquello que se encuentra práctica o teóricamente medicalizado.
Así, la medicina enferma lo que toca y otorga poderes mutiladores a quienes la ejercen, como se demuestra en los casos de reasignación de sexo. O como ocurre en la operación de diagnóstico de personas trans o de personas con variaciones sobre el standard de normalidad genital, neurológico o del paradigma capacitista a quienes la medicina produce –para su empoderamiento o lo contrario– como intersexuales, neurodivergentes o discapacitadxs. Antes de pedir que cualquier proceso deba realizarse en el hospital de manera obligatoria como panacea y solución de las muertes por abortos en pauperrimas condiciones, necesitamos hablar de la violencia institucional, de la crudeza de la violencia obstétrica y de la corporación médica, brazo armado del régimen farmacopornográfico. Necesitamos hablar de esos irracionales agentes que desconocen cómo acompañar procesos biológicos diversos, y que carecen de información válida y de cualquier capacidad empática que les permita compartir y construir –de manera interconectada con los cuerpos en cuestión– unaplena autonomía de decisión.
A la vera de la tan temida clandestinidad surge en toda Latinoamérica un movimiento feminista de alcances sociales sin precedentes: acompañantes voluntarias y 'ad honorem' de cuerpos abortantes que intervienen en la situación minimizando las violencias inherentes al dispositivo médico hospitalario y a la genealogía de la disciplina gineco-obstétrica. Esta red, que no es ni la primera ni la única experiencia de alcances feministas, detiene el juicio moral. Ya había existido en EE.UU. No obstante la diferencia entre ambas es que la viralidad molecular del “socorrismo” actual, tal es su nombre, está hecha de una ética de la singularidad –que requiere un cuerpo dado en el aquí y ahora– y una trama tejida que suponen incluso prácticas de cuidado y apoyo mutuo entre quien aborta y quien acompaña. Uno de sus más grandes logros excede por mucho el para nada simple acompañamiento de un proceso penalizado por esta civilización: el socorrismo nos ha enseñado a todas a estar más unidas, a ser mejores feministas, a no delatarnos, a ejercer el poder sin dominación de maneras descentralizadas, anónimas, confrontativas sin perder la 'ternuridad'. Una suerte de movimiento luddita actual contra las tecnologías adoctrinantes de biogestión del poder imperial que cree en la medicina y en la ciencia como los fieles mesiánicos creen en el Dios cristiano: sin reservas y sin cuestionamientos.
A la vera de la tan temida clandestinidad surge en toda Latinoamérica un movimiento feminista de alcances sociales sin precedentes: acompañantes voluntarias
En este panorama, no es del orden de la ciencia ficción si no del cálculo del juego de las estrategias que anticipan movidas, hay que pensar qué va a ser de esas redes si se legaliza el aborto en las condiciones que tenemos hoy. ¿Qué sería de las migrantes, las sin papeles, de quienes abortan en el segundo trimestre, las reincidentes, las menores de edad –tanto las que quieren abortar como las que no, contra la voluntad familiar–, las locas, las borrachas, las discapacitadas, las que aún saben cómo usar procedimientos ancestrales pero ingresan al hospital para cerciorarse que están fuera de riesgo? ¿Qué sería de todos los abortos que se hagan desafíando el estrecho marco de esa ley –que incluye desde causalidades hasta límites temporales– y de quienes los acompañen, promocionen, promuevan o faciliten, todos lexemas favoritos de las sociedades de control para imputarle un crimen a un acto de cariño revolucionario?
La leyenda cuenta que las mujeres en Brasil, como brujas contemporáneas, mediante prueba y error, experimentaron con drogas de la industria farmacológica hasta dar con el Misoprostol cuyo nombre comercial por parte del laboratorio Beta es Oxaprost. Este descubrimiento es el fruto de la reapropiación de un protector gástrico como método abortivo autogestivo.
Sin embargo, no todo el Misoprostol que se utiliza es Oxaprost comprado bajo receta médica, sino que una buena cantidad se consigue mediante todo tipo de apoyos a nivel mundial para que a nadie le falte cuando sea necesario el insumo. ¿Qué será de quienes tengan tal material en sus casas? ¿Qué delito se les imputaría? ¿Narcotráfico? ¿Ejercicio ilegal de la medicina? ¿Intento de homicidio? ¿Asociación ilícita? La imaginación judicial es mucho más nutrida cuando se trata de encarcelar mujeres que se solidarizan con mujeres o cuerpos con úteros gestantes que intentan ser soberanas sobre sus cuerpos. Por caso, Silvia Federici nos alerta a lo largo de toda su obra que la disputa se encuentra sobre los territorios singulares liberados de los controles estatales que producen, desde tiempos de la Inquisición, la subjetividad-denuncia que tenemos hoy.
Lo fantástico de este escenario es que operaría a través del pánico agitado por la vía del Bien. So pretexto de no hacer peligrar la vida de las 'buenas' mujeres que quieran abortar ahora que es legal, tanto esta red socorrista como las malas abortantes serían el chivo expiatorio perfecto, puesto que buena parte de la población suscribe el mito de la modernidad de que 'con las legalidades se terminan las violencias' y que todo tiempo futuro es mejor. Más aun, el ámbito universitario solo habla de aborto en medicina legal, dado que contar con un conocimiento feminista o acompañante sobre el aborto no parece ser necesario para graduarse en la Argentina, y en ninguna parte del mundo, no ya como profesional médico, sino de cualquier tipo de profesión.
Además,es menester recordar que las legalidades también abren negocios, la relación ley-mercado aguarda su momento para emerger con cada supuesta conquista de derechos. Por ejemplo, tal como denuncian las activistas agremiadas en torno al libre ejercicio del trabajo sexual, hay toda una industria del rescate montada a su alrededor con la idea de 'rescatar víctimas', incluso cuando se trata de personas ejerciendo su derecho a decidir sobre el propio cuerpo. Asimismo, en esta tensión entre legal e ilegal, se producen nuevas exclusiones e industrias que después permiten que personas graduadas cobren abultados sueldos para salvar a las 'víctimas'. ¿Por qué se cree que el ejercicio de la medicina legal es mejor que estas prácticas comunitarias, ancestrales, colectivas, feministas y extramorales pero afianzadamente éticas?
Las legalidades también abren negocios, la relación ley-mercado aguarda su momento para emerger con cada supuesta conquista de derechos
Si el sistema médico se encuentra ahí para aleccionar a las brujas que el catolicismo no pudo quemar, abortar es, y tal vez siga siempre siendo, una desobediencia muy grande a la subjetividad creada de lo significa SER MUJER dentro del régimen heterosexual.
Se ha probado 'in extenso' que las restricciones judiciales y la injerencia estatal en las vidas cotidianas de las personas mediante penalidades jamás han detenido/impedido a nadie el realizar aquello que se propone. Así como el trabajo sexual, sea penado o perseguido, se realiza, nadie ha dejado nunca de abortar –o de acompañar a alguien que desea abortar– aunque la ley lo contemple, o no, dentro de ciertos marcos. Este tipo de legalidades, tal como están vehiculizadas, lo único que logran es arrojarnos a mayores riesgos y destruir los lazos de solidaridad. También logran subjetivarnos, como la Inquisición nos enseñó, en la desconfianza y el temor paranoico de las unas contra las otras, donde todas somos posibles denunciates y potenciales denunciadas, arrastradas por los flujos de resentimiento propios de las formaciones narcistas yoicas del individuo de la modernidad. Por otra parte el aborto no es un accidente, no es algo que ocurre una sola vez en la vida, no se 'erradica' con mayor educación e información, sino que forma parte de una práctica donde hay líquidos seminales –estas prácticas a veces son heterosexuales y a veces no–. Tampoco debería ser vivido como una catástrofe. Para decirlo claramente, el aborto es el último método anticonceptivo de emergencia desde que el tiempo es tiempo.
Tal vez el rol de la medicina sea acompañar al socorrismo que ya existe, y no al revés, aportar saberes cuando algo se complica, asistir una urgencia cuando la hubiera, detener un peligro, aportar silenciosamente, sin prédicas ni moralinas sin opiniones excepto las técnicas, los recursos que hagan falta –ecografía, receta, medicación, DIU–, acompañar las decisiones de las personas sin ser jueces acerca de qué es lo sano y qué es lo enfermo, aprender en los márgenes de los márgenes. La transformación no surgirá nunca del sistema médico, sino de las poblaciones que recuperan el control sobre sus cuerpos. Control que la hegemonía médica les arrebató para crear esta miseria afectiva en la cual somos sumidas sin restricciones y donde el socorrismo es una fuga cuando no la posibilidad del derecho inapelable a hacer con nuestros cuerpos lo que se nos dé la gana. Es decir abortar alegremente en cualquier lugar sin temor institucional.


martes, 15 de noviembre de 2016

adios al feminismo, teoría de la mala víctima 2


me pronto dentro de lo posible escribir cada día un poquito de lo que espero sea esta una novela

seguimos entonces con Adios al feminismo, teoría de la mala víctima

gracias por leer

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Cada día vivo como si grandes páginas me aguardaran, como si la historia me fuera absolver. Una amiga me dice “sabés todos los libros que se van a escribir de vos”. Trato de no suicidarme cada mañana. No darles el gusto. ¿Habrá futuro? Presente, te lo debo. Camino como Celine con 3 perros negros imaginarios que me protegen. Algún día alguien me la va a poner, por atrás. De frente nunca nada. También te debo aquello de “en la cara”. En la virtualidad somos todas denunciadoras, divulgadoras de rumores, difamadoras. Vivo a la vera de todo, al margen. Simplemente no pienso como el resto. Ni vivo. Ni amo. Ni siento. Como el resto. Mi cabeza, en la picota, tiene precio. No nos decidimos si me nombran el sex symbol o la enemiga pública de este pueblo. Mi mera existencia es la comprobación de que otras viven mal, pueden poco, de que hay otras posibilidades que muchas no han tomado ni tomarán por el mero hecho de no quedarse solas. Soy la excepción a la regla que sería más conveniente sacrificar en el altar de las malas víctimas que sostiene la buena conciencia. Psicótica es el epíteto con el que algunas hacen referencias a mí cuando otras, en otras regiones donde se me odia menos, preguntan por mí. Hay otros aun mas fuertes. Me siento Asterión. Una mezcla de imbécil con quimera epifánica mitológica más allá de lo humano. Un monstruo. Llevé más lejos el antiguo “Nadie es profeta en su tierra”. A mi se aplica un “Linchamiento público por el bien de todas” sin que nadie se inquiete ni se ofenda. No solamente desean mi daño. Otras muchas se confabulan para llevarlo adelante. Que alguien se encargue. Y como machos, instigan a quien me viola a seguir violándome. Como debería haberme muerto, no se me perdona que sigo viva.
Sin embargo, me niego a ser víctima. Sé que no hay nada ahí. Hace tiempo que no guardo valores, como me enseñó justamente alguna que otra feminista, no solo en mi vagina sino tampoco en mi ego. Prefiero ser perseguida. Hacer de ello una política. Que digan lo que quieran. Que hagan contra mi lo que quieran. No ponerme de rodillas no significa no adoptar la forma más cínica para poderla zafar. No trabajo en pos de la verdad. Flexible y elástica, como la elegancia del jiu jitsu. Flexibilidad y rapidez como la bestia animal que soy. No les pertenezco y por muchas redadas que me hayan tendido todavía no han logrado alcanzarme. No es el feminismo quien nos deja tirada, aunque le tengamos que despedirnos. Son las feministas que no han dejado -no podrían- dejar el mundo humano. No obstante lo que soy me lo han enseñado esas teorías y esas políticas y esas prácticas. Afirmativamente atreverme a decir soy más y soy muchas, soy legión. Imperdonable el instante aquel en el que una de nosotras deja el espacio de las iguales y las comunes para destacar. Hay que bajarla de un tiro de ser posible.

Como no soy tu ídolo ni tu estrella favorita de rock. Como no quiero un millón de amigas y como buena parte de lo que se hace no me interesa porque me intereso más yo y mi mundo produzco lisa y llanamente ira. Esa Ira azuza el fuego de la pira donde cuando puedan intentarán quemarme.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Adios al feminismo

comienzo con la escritura de un libro que vengo pensando hace un tiempo ya
aun no definí mucho nada
pero voy colocando aquí algunas intuciones
espero sean de su agrado


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Empecé como empezamos todas. O eso me cuento a mi misma, es decir, me lo creo. Tengo un hermano 5 años mayor. El trato era ostensiblemente diferencial. En todo. Los regalos, el afecto, el apoyo, la motivación, la atención, la cantidad de comida, la libertad tanto de expresión como de acción, siempre más y mejor. Él era considerado bello, inteligente, capaz, digno de confianza, apriorísticamente poseedor de posibilidades y potencias a las cuales no solo yo no podría acceder, sino tampoco debía. Así se me informó de algo que todavía no era del todo capaz de abarcar pero que sentía en cada nervio. Un mundo diferenciado por una matriz de inteligibilidad que por un lado, te hace decodificar una cierta información de cierta manera, por el otro, te hace producir efectos materiales mediante acciones y palabras sobre una potencia insondable e indefinible de antemano sin experimentación. Mi familia, como todas, era uno de los dispositivos o equipamientos privilegiados para construirme como lo que somos todas: cuerpas dóciles, expropiadas de nuestra capacidad de acción, aparición y reacción; agentes de control entre nosotras mismas.
Por supuesto, no hablaba así en esos años.
Mis palabras eran las propias de un paradigma moderno decimonónico. Incluso cuando las abandoné al hacerme de instrumentos más sofisticados, su subjetividad permaneció por un tiempo. Hoy, de hecho, creo que esa subjetividad de la buena conciencia opera incluso bajo la imagen construida con un lenguaje de quirófano digital. Calculo que no deja de ser un fenómeno moderno. Tal vez sea por eso menester abandonarlo como quien deja una máquina obsoleta en el limbo entre lo inútil/inutilizable y lo que aun no es antigüedad, ni reliquia, ni vintage. Una “lata”, como un disquette pero con menos esperanzas hipertélicas. Quienes crean que basta con modificar su lenguaje para seguir habitando ese mundo ya perimido excepto como baluarte de programa de estudios organizado por fechas cronológicamente, se olvida de cuál es el ícono de la multicorporación Windows para hablar de “guardar” o “salvar” algo.
Durante años todas, y todavía la mayor parte de nosotras, cree en este sintagma como un “movimiento”, algo que se “mueve”, que “avanza” y “crece”. Efectivamente el uso de esas colocaciones habla tanto de qué tipo de máquina estamos hablando como de cuándo fue construida y cómo opera. Mi pregunta es distinta. Yo quiero saber si en realidad no ha sido todo esto una trampa hacia la que querían que fuéramos con nuestro propio pie so pretexto de obtener lo mismo que tenían ellos. Hasta que lo tuvimos.
Y todo empeoró.
Al fin de cuentas, quien se propone hacer justicia con toda la fuerza de su espíritu para darle algún sentido a su muy menospreciada vida lleva consigo el germen de lo que sin lugar a dudas dará a luz un juez. Recordemos, entonces, que fueron jueces, con una ofensiva legal y vehiculizados por las mejores de las intenciones (evitar el daño a terceras partes, acorralar quienes atenten contra el bien común encarnada en la verdad de aquellos años, y dar paso a esa ferocidad llamada progreso, pero también ciencia y avance y modernidad, donde nos encontramos hoy) quienes torturaron, violaron y quemaron a esa construcción o efecto del poder conocido en la actualidad bajo la romántica re-apropiación de “bruja” mientras cobraban un sueldo con el beneplácito de la comunidad o el miedo, que a veces tiene la misma forma. Qué se puede esperar de alguien o algo así además de escarnio, vituperio, oprobio, ostracismo, excomulgación, aislamiento, expiación, sacrificio o linchamiento.
El hecho que el mundo del cual una parta no sea mejor, no hace a este donde una se encuentra menos malo.
Ese estado permanente de indignado uso lexical de historias ajenas para el automarketing donde se encuentran una gran parte de las supuestas visibilizaciones de abusos, violaciones, cacerías de mujeres, expresadas desde un así llamado feminismo, no resiste ni los mínimos requerimientos, no digo literarios de lo que se suele llamar la literaturiedad, esa materia o sustancia cuasi insondable de la que se supone está hecha la narración escrita, sino de la catharsis. No creo en lo auténtico. Pero si en lo verosímil. Esas lágrimas derramadas en letras por otras ni siquiera conjuran el miedo de no querer ser la próxima, son como las de Andrea del Boca; mezcla de chiste con mala actuación.

Decir todo esto te convierte en bruja o monstruo. Y ya sabemos que nos caracterizamos por querer destruirnos las unas a las otras y lloraronas solo cuando estamos asesinadas de maneras cuanto mas morbosas mejor. Y solo a veces. Otras veces somos referidas por académicas como alguien que “no supo leer su contexto”. En el barrio eso se dice “le cabió”. Le cabió que la maten, la violen y la torturen.  

domingo, 13 de noviembre de 2016

grupo Online Black Mirror

El futuro llegó hace rato: Black Mirror,conspiranoia y tecnología

grupo de online de estudio 4 encuentros

Black Mirror (espejo negro) es una de las producciones de ciencia ficción interior (aquella que no trata de mundos irreales, lejanos y fantásticos, sino de un tiempo actual y presente que está por llegar o ya llegó y aún no nos hemos dado cuenta) con la presentación más sólida de cómo la molecularidad microfascistoide se expresa en nuestra época global a partir de equipamientos y dispositivos técnicos. En este grupo de estudio tomamos algunos de sus capítulos como acercamiento a algunas teorías que refuten los así llamados avances del mito del progreso para analizar y deconstruir (o al menos estar al tanto) de los monstruos que la razón engendra y de la cómo el deseo de Justicia y Bien vehiculiza al Torquemada que todas llevamos dentro.

El único requisito es contar con una cuenta de skype y la posibilidad de ver los capítulos de la seria por lo menos temporadas 1 y 2. La bibiliografía y el tutorial a disposición

Nos encontramos una vez a la semana en los siguientes horarios posibles (Referencia horaria buenos aires, elegir uno) Martes 9AM; miercoles 13hs; Jueves 9Am, viernes 16hs - para discutir el tutorial y el texto.

Empieza en Diciembre

Bibliografía
Posdata a las Sociedades de Control de Gilles Deleuze
Testo Yonqui de Preciado
La hipótesis cibernética y La metafísica crítica de Tiqqun
Manifiesto para Cyborg de Donna Haraway
El truco más ingenioso del sistema de Teodore Kaczynski
La apuesta por una teoría de la abolición del sistema penal de Louk Hulsman y Jacqueline Bernat de Celis
Control y Devenir en Conversaciones de Gilles Deleuze
El chivo expiatorio (https://www.youtube.com/watch?v=JfWmSebphI8&list=PLMKVAqcbf8URTJcXjtUgOPHsz0kEzhhNY&index=46)



-No hace falta tener ningún conocimiento previo, solo ganas de estudiar y leer. Los materiales están todos a disposición-


informes e inscripción por email
Informes: winona.free@gmail.com
Fb: Haciendo amigxs con Leonor Silvestri
wasap 005491162691508


Acerca de la coordinadora

Leonor Silvestri, cinturón negro de kick boxing/full contacto Wacko, escritora y traductora especializada en poesía clásica, profesora de filosofía, deportista de combate y discapacitada legal, Su recorrido vital y político puede leerse como una búsqueda de la consistencia consigo misma. En este trayecto ha construido una obra que incluye performances, manifiestos, fanzines, ensayos filosóficos, activismo, hondos desencuentros, programas de radio y videos, bandas de punk-rock, prácticas BDSM, exhibicionismo y rumores: una obra en la que ella misma, como cuerpo, es la materia prima y el producto siempre in progress. Algunos de sus libros son la tetratología La guerra en curso (Nos es nada, Paris, 2016), Guerra Fría (Germinal Costa Rica 2014), El Don de Creer (Curcuma. 2010; Germinal, Costa Rica; Santa Muerte Cartonera México, 2009); el curso. mitología grecolatina (libro-objeto CD-rom. Voy a salir y si me hiere un rayo. 2006); y Nugae, Teoría de la traducción (Simurg. 2003); Irlandesas, 14 poetas contemporáneas (de Bajo la Luna 2011); y del ensayo Catulo, Poemas. Una introducción crítica (Santiago Arcos. 2005). Con Ludditas Sexxxuales publicaron en esta editorial Ética Amatoria del deseo libertario y las afectaciones libres y alegres (2012) y con Manada de Lobxs, Foucault para encapuchadas (2014). Junto a Mai Staunsager, filmó el documental homónimo, "Games of Crohn" y Trabajo Sexual en Primera persona, serie de videos que donde hablan las protagonistas del trabajo sexual elegido para Ammar CTA entre otras producciones audiovisuales tales como Quiero Flashear ser Progre, Foucault para encapuchadxs y Nadie sabe lo que el cuerpo puede.