viernes, 18 de noviembre de 2016

adios al feminismo. teoría de la mala víctima: los feminismos

"somos vulnerables"
Yo pensaba que estábamos a veces en esa posición, que mucho depende de dónde cómo, cuándo y con quién. Sé que la esencia singular de los cuerpos son los estados valetudinarios. Y sin embargo, no me siento vulnerable, no más en las calles de mi barrio en el cual me costó 15 largos años desarrollar alianzas y estrategias, incómodas e impuras, como las que me prometió Haraway, como con todas las otras cosas con las que realizó agenciamientos. No, no me siento vulnerable por mi barrio más que en una asamblea feminista, o en las redes sociales. No, no me siento vulnerable. Por el contrario, me siento más bien peligrosa. También entiendo que lo que es un peligro tiene que ser erradicado. Entonces, si, vuelvo a sentir, y efectivamente estoy a merced. Pero ¿vulnerable? Eso son todos los cuerpos, no hay cuerpo que no sea vulnerable porque eso es lo que nos hace cuerpo, humano o no, orgánico o no. Por el contrario, entiendo mejor la ley de la calle y me defiendo mejor ahí. Si tengo que referirme al sentir, nunca sería una predicación, verbo ser + predicado, sino un cómo me siento. Me siento tan poderosa, tan empoderada que molesto. Sigo sin querer dar lástima, aunque me sienta imbécil, porque me siento muy estúpida por haber caído en ciertas trampas que el feminismo tenía tendidas para personas como yo.
Por eso, una vez que hayamos analizado la captura del feminismo, el feminismo como captura, y el feminismo de la captura podemos pensar el feminismo cómo pasión triste, cómo equipamiento discapacitante, cómo dispositivo enloquecedor productor de paranoia, como escenario donde quienes carecen de otros talentos hacen su show. Ya sé, ya sé, tengo que decir “los feminismos”. Si uso el plural se resuelve mágicamente todo, porque todo lo cuestionable le pasa a ese otro feminismo que no es este feminismo que enuncia, sino otro, que es el feminismo enemigo, y todos los feminismos están en ese plural, donde el que una curte puede lavarse así las manos de todo lo mierda que es ese otro feminismo del plural donde una no está. De ese modo nos evitamos analizar cómo nos está desvitalizando las vidas LOS feminismoSSSSS, porque ese sentimiento de pavor que siento dentro del feminismo/los feminismos no lo siento solo yo: los feminismos, el feminismo, podría, de necesitarlo para cohesionarse, prescindir de cualquier a de nosotras, sus usuarias, artífices y constructoras, sin más, aniquilarnos y destruirnos por el bien de todas y de todos los feminismos. Pero soy yo la que se siente ahí en peligro, en este mundo de paz, buenas conductas y modales, normas de convivencia y códigos de conducta, pacivicación global sin humor poblado de jueces. Mientras tanto, las alucinaciones colectivas y los fenómenos de masa les hacen flashear a todas una resistencia que no oponen, ni oponemos realmente. Al menos los jueces del Bailando por un sueño saben que sueñan y la gente baila.

Y a todas las que me corrigen solo les recuerdo, como para que no se olviden, que son uds quienes me siguen a mi, y no al revés. Ahora tengan a bien analizar por qué.

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