miércoles, 13 de abril de 2016

Games of Crohn by Sirena Siri en Khol

Games of Crohn: Entrevista con Leonor Silvestri

Reflexiones en torno a la enfermedad 

 http://kohl.club/2016/04/13/games-of-crohn/

 

Escrito por Sirena Siri
Abril 13, 2016

La voz suave de Leonor Silvestri fue una sorpresa. Es que no la conozco, no esperaba escucharla. Hace un tiempo comenzó una campaña para financiar la impresión de su próxima publicación, un ensayo auto-biográfico titulado Games of Crohn, es por eso que subieron un fragmento leído por ella misma a modo de teaser:

Crohn designa el diagnóstico de una inusual condición autoninmune discapacitante que puede afectar el tracto intestinal, de la boca al recto
Fue hace unos años me hice fan de Leonor Silvestri, literalmente, cuando uno se hacía fan de las cosas en facebook, antes de que todo se redujera a likes. Estaba recién empezando a leer teoría Queer, mi mundo estaba por abrirse hacia muchas posibilidades no heteronormadas. Leonor Silvestri, de entre toda la fauna de intelectuales que problematizan y escriben la teorías de género y sexualidad, sobresalió para mi porque compartía su trayecto en blogs, o ahí mismo, su página de facebook.
Y tiene varias páginas, empecé a seguirlas todas. Hasta me atreví a agregarla de amiga, y me aceptó.

Es por esta página que sé que realiza talleres recurrentes, 
convocándolos con títulos como “filosofía de la cintura para abajo”.
De la teoría queer pasé a muchas otras teorías, hasta que leí la teoría de la mujer enferma, y esta vez me encontré con la poeta mala de frente (figurativamente hablando), porque pensé en todo lo último que había publicado acerca de su experiencia con Crohn, los posts que subía a su blog a modo de diario después de una larga estadía en el hospital, o una reunión con sus médicos. Habemos muchas enfermas, Silvestri nos invita a pensar la forma en la que se han instrumentalizado nuestras tristezas, a ignorar la ingenuidad del optimismo y a ejercitar nuestra fortaleza espiritual a través de la filosofía de Spinoza, de Foucault, de Judith Butler, Violencia Rivas, Hija de Perra.
Después de harto tiempo me atreví a mandarle unas preguntas, con la excusa del último libro que escribió. Games of Crohn es un conjunto de reflexiones, que como Silvestri explica, “agencia a partir de pensar la enfermedad como acontecimiento junto a sus desarrollos sobre Spinoza, la teoría queer y las filosofías de la antigüedad grecolatina para construir un sistema inmunológico que combata las pasiones tristes, sus aparatos de captura y sus formas de contagio. Un intento por afirmar la existencia singular y dotarla de una forma que
fugue de la obediencia a la salud.
 ensayo auto-biográfico que narra las distintas estadías de la autora en el hospital durante alrededor de 100 días.”.
Agradezco que me haya aceptado en facebook. Si no es por eso no me habría atrevido a contactarla. Son preguntas acerca de su próxima publicación Games of Crohn, y también de su pensamiento, porque son cuestiones que me aprobleman personalmente, y ella sin saberlo, siempre me ayudó a resolverlas.
Qué crees qué fue primero? ¿la enfermedad o la actividad política? ¿una nutre a la otra?
No hay actividad humana que no sea política, por poco visible, privada, personal o íntima que sea. Luego, hay una politización de los acontecimientos, y una apolitización también, que es la forma en la que la política te hace el cuerpo y te lo descompone mientras que politizar el acontecimiento del diagnóstico significa hacerme un cuerpo potente donde se me quiere producir como paciente y enferma. Yo ya me dedicaba a lo político, he tenido una vida como activista de cierto ámbito de los márgenes sexuales y la desgeneración por decirlo de algún modo, que por supuesto ha llegado a su fin y cuya experiencia me ha nutrido para saber lo que no quiero hoy. El acontecimiento Crohn me ha permitido pensar, sentir y reflexionar intensidades y politizarlas; sin él no hubiera podido. Pienso que quien no politiza el espacio de lo privado (privado en tanto estar privada de los privilegios del mito de la salud capitalista y de la enfermedad capitalista, esa que se supone se cura y es temporal; privado en tanto espacios íntimos, cuidados, amistades) es escrita, dicha y absorbida por las políticas hegemónicas heterocis blancas capacitistas. Podemos construir nuevas políticas a partir de nuestras cuerpas o podemos permitir que nuestras cuerpas sean absorbidas por el sistema. De allí, que llamaría politizar-nos al proceso de empoderamiento del acontecimiento, intento por afirmar la existencia singular y dotarla de una forma que fugue de la obediencia a la salud.
¿De dónde surge la idea de escribir tu experiencia con la enfermedad de Crohn?
Fue idea de mi psiquiatra, Daniela Telia, como método para no enloquecer producto del encierro y de los procedimientos invasivos médicos que supuestamente son para curarte, y tal vez lo sean y todo, sin dejar de ser aterradoramente invasivos y enloquecedores. También una manera de entrar en contacto con el afuera, porque publicaba diariamente la crónica y así podía de algún modo intercambiar mediante las redes sociales con la gente que disfrutaba de no estar encerrada en el hospital como yo. Asimismo, fue uno de los modos de resignificar y reapropiarme de mi diagnóstico al convertirlo en mi nuevo campo de investigación, análisis y lucha.
¿Cómo ha sido tu relación con la medicina y los profesionales de la salud luego del diagnóstico de Crohn?
La de siempre, son el enemigo. Lo cual no significa que haya alianzas estratégicas y gente distinta, que tiene buena escucha, respeta y con quien se puede hacer máquina, se puede producir un agenciamiento. Yo no tengo ganas de decir gracias por lo que es obvio, no? No tengo ganas de agradecer por lo que debería ser siempre minimamente. Yo he tenido relativa suerte: una médica clínica maravillosamente cálida, que sabe mucho y no teme asesorarse sobre lo que no sabe, que presenta todas las posibilidades y elegimos juntas sin imponer; un gastroenterólogo a la vieja usanza, de esos que visitan a su paciente hasta día domingo y siempre tiene espacio para vos; y un cirujano que no está ávido de cortarme en rodajas, y sabe esperar y sostener la autonomía de la decisión de la paciente, en mi caso. Pero es la suerte del privilegio. También creo que debo haber tenido Crohn desde hace mucho y que producto de no haber ido antes, no haber estado atenta, y haberme negado a visitar médicos y tomar medicación de todo tipo, existe la posibilidad de que se me haya desatado con la furia con la que se desató. Esto lo digo a propósito de esos discursos tan usuales donde se piensa la autonomía de la salud como simplemente beber té de yuyo de alguna índole, como la profunda negativa a introducirse y lidiar con el dispositivo de la corporación médica, o creer que cualquier procedimiento clínico puede ser realizado por una misma o un par de amigas punkys. En todo caso, como dicen el colectivo enajenadxs quienes hablan mal de la medicación es porque no saben cuán feo se puede poner dentro del poso. Autogestión y autonomía también pueden significar luchar dentro del dispositivo de la corporación médica porque no nos queda otra y dejar de culpabilizar a quien porta una condición como si pudiera haberlo evitado de haber llevado adelante un modo de vida más políticamente correcto desde la eugenesia anticapitalista. La medicina es una corporación, su personal no trabaja para la salud, son el brazo armado de la biopolítica, la farmacéutica es una industria que factura al nivel del tráfico humano y la guerra y sus armamentos; no obstante algunas de nosotras no podemos sin eso por el momento. Ergo, es menester radicalizarlo, politizarlo, re-apropiárnoslo y volverlo un campo de lucha y batalla: decir los cómo, cuándo y quiénes nos intervienen, estudiar e informarnos, re apropiarnos de sus saberes, no ir despojadas de todo poder a agachar la cabeza. Al fin de cuenta la misma hormona creada para producir a la “mujer” como cuerpo dócil es reapropiada por mujeres trans y travestis para otros fines, no? Hipertelia de los objetos técnicos.
¿Qué ideas pueden encontrar otras personas que sufren de enfermedades crónicas para defenderse del sistema médico y hospitalario en tu libro?
Pues el libro no da consejos, sino que desmitifica y desnaturaliza cuestiones naturalizadas sobre el encierro hospitalario, la impaciencia de la cuerpa impacientada que quieren hacer paciente y muestra ejemplos de cómo incluso en el peor de los casos hay resquicios no solo para la lucha sino para la libertad, en el sentido estoico del término. No es un libro de crítica solo al encierro carcelario médico sino también a la falta de reparo, cariño y cuidados que las personas subjetivadas en el capacitismo capitalismo transmiten. Deseo creer que este libro es alegre, en tanto Crohn no es tristeza para mí, sino este mundo donde tengo que convivir con Crohn. Como dice mi nueva heroína Johanna Hedva no soy yo la que necesito arreglo o mi Crohn sino el mundo es el que está mal y enfermo. Soy una persona con pocas pulgas que no le gusta recibir órdenes ni bajar la cabeza; se tenga o no diagnóstico creo que todas haríamos bien en desobedecer, cuestionar, objetar y no ceder acríticamente solo porque lo está diciendo alguien con una bata blanca o aceptar las dádivas del amor y del tiempo que las supuestamente capaces pero incapaces de saber cuidar nos arrojan como migajas en la cara a un mendigo. La medicina es mucho más mística, mágica, supersticiosa, inductiva, política y subjetiva de lo que el común denominador quiere aceptar. Y la amistad está muchísimo más envenenada. Creo que es tiempo de crear nuevas políticas de cuidados y amorosidades, esas son nuestras armas y escudos en todo esto.

¿Es la escritura y las artes en general, una respuesta a la necesidad productiva de las personas que quedan fuera del concepto de salud y bienestar?
No creo que la escritura o las artes en general sean algo. Creo que pueden producir grietas o terapéuticas, fisurar, de algún modo algo que también es texto (aunque tenga efectos materiales) como el mito imperante de la salud (esa idea heterocis blanca capacitista de un varón hegemónicamente masculino que pertenece a un país rico y que goza de un buen pasar) y el bienestar, que también es una ficción. Y nada hay más real que una ficción. De hecho, años de sometimientos a ficciones y semióticas acerca de cómo amar, cómo cuidar, cómo apoyar mutuamente, han creado este mundo del desafecto, la ignominia y el abandono; donde existe ya sea sociabilidad envenenada y grupos doctrinales de pertenencia ya sea soledades negativas institucionales: te hacen creer que la solución es la mediación institucional, y una vez que te ves subjetivada en esa ficción la institución te abandona, porque ese es su funcionamiento, así es como funciona, abandonándote. Creo que la escritura debe funcionar para desautomatizar la percepción capturada y producida por el discurso dominante, por la producción global del imperio, para extrañarnos y desprogramar, o llamarse a silencio. En el arte hace rato que no creo mucho menos en sus productores. Continúo creyendo en quienes aterrorizan y producen terror y conmoción con materiales que usualmente son leídos como arte. Y creo en quienes usan la carne y la sangre, como decía Nietzsche, para producir espíritu. Asimismo, no me parece que la cuestión sea la inclusión, sino batallar contra el mundo tal como lo conocemos. Seguirá siendo esa mi cuestión. Mi mejor arma ha sido desde siempre la palabra, o al menos es donde yo me siento que hago una diferencia, lo cual incluye claramente el pensamiento, la lectura y una técnica vital de producción de una subjetividad que pueda gozar de lo que todavía haya.
¿Crees que sea posible conformar un movimiento político a partir de la teoría de la mujer enferma?
Creo que el tropos o contra dispositivo “la mujer enferma” de Johanna Hedva, brillante contra cara anti-capacitista de los rancios misóginos Comité Invisible aka Tiqqun y su “Jovencita” produce movimiento y se mueve. Ya no sé que quiere decir “un movimiento político”. Creo que el movimiento es político y a veces lo que se mueve parece estático o quieto, como nos pasa a las personas diagnosticadas o no, lo que ella llama “las hermanas auto-inmunes”, y demás discas. Me parece interesante la molecularidad de su pensamiento y su paso de la política como cuestión pública a lo personal y de lo personal -propio del feminismo radical- a lo privado -propio del espacio íntimo de quienes estamos privadas de privilegios capacitistas, salud, ingresos, raza, pasaporte, libertad, pasaporte etc-. Nadie hasta este momento lo ha dicho mejor “La protesta más anti-capitalista que se puede hacer es cuidar de otra persona y cuidar de ti misma. Enfrentar la practica históricamente feminizada (y por lo tanto invisible) de asistir, nutrir, cuidar y preocuparse. Tomarnos en serio en cuanto a nuestras vulnerabilidades, fragilidades y precariedades, y apoyarlo, honrarlo, respetarlo, empoderarlo. Protegernos mutuamente, promulgar y practicar comunidad. Una hermandad radical, una sociedad interdependiente, una política de cuidado.…” Y esa política del auto cuidado, que durante un tiempo yo le he llamado manada o jauría, y hoy le digo devenir neanderthal en honor a mis genes de Crohn y su teoría de que somos cuerpas maladaptadas al capitalismo con restos genéticos no sapiens sapiens me parece ya en si mismo un movimiento radical, molecular, contagioso, minoritario. Y como todo llamamiento está destinado a quien pueda escucharlo. No todo el mundo percibe a tal nivel de sensibilidad. Especialmente quienes habitan la buena conciencia de hacer el bien. De allí que en Argentina, este año 2016, tengamos un nuevo proyecto de ley por el acceso al aborto gratuito y legal, que por suerte tampoco será aprobado, que incluye como causal para el acceso a algo que solo debería estar sostenido en el simple hecho de desearlo, sin causa, “la malformación del feto”. Todo lo que estamos haciendo algunas de nosotras, y más, va en contra de esa idea: de que hay gente bien formada y gente mal formada. De hecho, no es de ciencia ficción pensar que el DSMV u otro manual diagnosticador ya es capaz de detectar el gen insurreccional, subversivo, antisistema, anticapitalista, el gen de quien se deja caer, insumiso, desobediente civilmente, anticiudadano, el gen Bartelby y su preferiría no hacerlo, etc. Hay que tener cuidado de no producir políticas eugenésicas que exterminen de manera voluntaria, legal y gratuita, en pos de la buena conciencia, la diversidad de la mutanteada porque el deseo se gestiona a escala global. De allí que los feminismos -ya que no van a continuar luchando por la huelga de vientres, entonces trabajen contra ese deseo de que nazca sanito, que ya sabemos qué significa.
¿Qué efecto ha tenido sobre tu escritura o tu teoría la práctica de deportes de combate?
Pues en general cuando pienso, pienso con ejemplos de las artes marciales o los deportes que practico, conceptos tales como la retirada ofensiva por decirte algo, o ciertas cuestiones del movimiento, desplazarse pegando, pivotear. Ya no puedo pensar conceptos filosóficos sin traducirlos a una situación de combate de jiu jitsu o de boxeo. No en cuanto a esa cosa de las filosofías orientales antiguas que supuestamente tienen las artes marciales sino más en el sentido deportivo, y de producir una subjetividad en el cuerpo y con el cuerpo. Hay algo muy bello en la práctica del deporte de combate, pese a sus ambientes que son de lo más horripilantes, que cuando lo realiza un cuerpo que como en mi caso, ha sido a lo largo de toda una vida privado de expresar y cultivar su capacidad de ataque, es maravilloso; una gran deconstrucción y un fortalecimiento máximo. También sostengo que son altamente adaptables, solo que no está desarrollado, como tantas otras cosas.
leo3
¿Cómo ha sido para ti la experiencia de auto-publicación y auto-gestión a través de zines, libros, talleres y cursos de filosofía?
Una mierda. Pero es la que va y lo único que hay. Decimos cosas que no son digeribles. Ergo, nos tenemos que auto-todo. Tengo a mi amigo Matías Reck desde hace muchos años, que ni las locas ni las enfermas le han dado nunca miedo porque pertenece también él a ese mundo de extrañas anomalías. Tiene una editorial, me asocia, y me cree. Fin del cuento. Con esa plataforma vamos haciendo. Luego el principio de libre asociación. Quien tenga cámara que filme. Proyectos cortos y al pie, sin más afinidad que reunirnos en el momento y provocar disrupciones. Estaría buenísimo que liberado y libertad sirviera para un tendido de redes y nodos de apoyo mutuo y afinidades, pero no siempre ha sido así. Seguimos creyendo en la autogestión y el auto-todo especialmente porque es lo único que podemos. Así como me sería imposible trabajar en una oficina o bajo el mando de una jefatura, no veo posibilidades de ser publicada por ninguna editorial, ni siquiera las progres, porque lo que pienso impacta justo en la entrepierna de la buena conciencia de sus dueñxs y editorxs. Es simple publicar a Rancier, a Petit, a Federici, Preciado, o a Deligny, porque están lejos, o muertos o no les ofenden, no les llenan el culo de preguntas. En cambio, yo soy mal llevada, ofensiva, objetadora y discordante. Soy como muchos de los ídolos que se publican hoy, ahora que ya no muerden, como Arthur Cravan, pero en vida. Y como él, me hago yo las cosas. En unos años, cuando muera, me transformarán en libro, culto, personaje, mito, o colectiva. Ojalá que nunca en ley. De cualquier forma, sigo abogando por la liberación y la libertad de lo que se llaman bienes intangibles, todo debería estar online. Me consta que grandes divas europeas del mundo queer feminista han iniciado acciones legales contra editoriales ridículamente ínfimas, poco comerciales, totalmente independientes, y de mujeres, dado que están especulando que algún día alguna corporación mayor, como Planeta, les publiques su libro en la región donde yo habito, con bombos y platillos, y un contrato. Y eso me parece sinceramente repugnante. También me da asco tener líos con lesbofeministas porque hice uso de la licencia creative commons con la que sellaron su libro que permite la reproducción sin fines de lucro. Tenemos que encontrar las formas de que las cosas circulen y no obstante poder pagar la olla. Confío en que la vamos encontrando sin ponernos la gorra, es decir, sin especular comercialmente y sin reterritorializar ambiciones propias del régimen policial microfascista que se encuentra alojado en cada ego. Tejer redes de sustentabilidad a través de la publicación de sus materiales de manera independiente, para uso personal, sin fines de lucro. Liberar y libre como la forja de una cadena ética de apoyo muto; no servirse de una fuente insaciablemente sin siquiera retirar la mesa.
¿Qué futuro le ves a las y los pensadores que se están alejando de la academia y la forma universitaria de hacer cosas?
Hay una frase de James Ballard que pienso tatuarme que dice “Creo en la no existencia del pasado, en la muerte del futuro y en las infinitas posibilidades del presente.” No sé quién se aleja de la universidad. Desconozco, informame. Goliardas y goliardas, siempre existieron, y antes que ellxs, monachoi, solitarios y solitarias, y mucho antes, cínicas y cínicos. El conocimiento es ajeno a las paredes de las facultades, academias y las universidades. Son simples aparatos de captura. Cuando toda una población es sustraída al control de una maquinaria por completo, es para desconfia, como ocurre con el mito pareja, maternidad, familia y claramente desarrollo profesional a partir de título universitario. Las capas medias a nivel mundial y medias bajas (con el estímulo de becas que opera en Brasil por ejemplo, entre otros lugares) incorpora acríticamente a toda una población dentro del claustro universitario desde los 17 aproximadamente hasta los 30 por lo menos, sino más. Y produce una subjetividad que tiene todo que ver con la meritocracia, la competititivdad, cortar lazos con el mundo no facultativo, la excelencia, etc., cuando no con la simple depresión desempoderante y docilización resentida de sus lacayos y lacayas. Me di cuenta tarde de que la vida pasaba por otro lado pero lo conseguí. Y he aprendido tanto o más en un tatami, con les discas y con mis amigas las trabajadoras sexuales que declinando latín con rancia gente del opus dei que está en la UBA.

El feminismo se está expandiendo a punta de posts de tumblr, gif, citas de autoras y videos de Beyoncé ¿qué opinión te merece el feminismo viral?

Estoy a punto de dejar de llamarme a mi misma feminista, no tanto por Beyoncé que la verdad me tiene sin cuidado, sino por el giro buena conciencia progresista moral del bien que el feminismo supuestamente combativo está tomando. Si el feminismo está al servicio de los aparatos represivos estatales y la industria del rescate so pretexto de la lucha contra el tráfico de personas, martirizando y persiguiendo trabajadoras sexuales mientras habla de “malformación” y “violación” para autorizar la interrupción de un proceso biológico que claramente solo debería ser autorizado cada vez que alguien sin mayor comprobante que su deseo así lo explicite, entonces digamos que no está siendo el lugar donde mejor me encuentro, sino por el contrario se va convirtiendo en un enemigo que se me declara, e intenta exterminarme. Si el lesbofeminismo y el feminismo queer aún no entiende que se puede abusar de una persona sin ser heterocis y que eso también puede y debe ser enmendado; si la única enmienda que se nos ocurre es judicializar, pedir justicia, o linchar gente; tampoco es mi lugar, por mencionar algunas cuestiones de la vida cotidiana. Al mismo tiempo pienso en Senaura Taylor o Butler quienes, pese a las discrepancias que yo pueda llegar a tener, elaboran teorías feministas en pos de las vidas vivibles y honrables, ya sea aquellas diagnosticadas con VHI ya sea las discas, las así llamadas malformadas etc. y su concepto de vulnerabilidad como estado ontológico de la vida misma por la cual todo cuerpo, incluso el más apto, en algún momento pasa, y hasta se establece allí. Creo que el feminismo debería trabajar a favor de una ética del cuidado y la libertad, de la cooperación y el apoyo mutuo, donde entremos todas las descartadas y sobrevivientas del mapa del control heteroimperial. Cada vez que legalmente se aborta a una persona Down me parece que el feminismo ha fracasado, por ejemplo. Un mundo donde la libertad no signifique desear parecernos al ejército de reserva que engrosa las filas heteronormadas del capitalismo tardío y arroja por el monte Taigeto a todas aquellas que no somos deseadas por deleznables, cabronas, mal paridas, indeseables, o malformadas. Que no se confunda, estoy rotundamente a favor del aborto, pero sin causa. También creo en la huelga de vientres, en cesar la reproducción. Sin embargo, deseo que una cuerpa con esclerosis múltiples pueda disfrutar de su porción de placeres en el banquete de la vida, que la aparición pública de una cuerpa con endometriosis o multi-impedida sea usual, y que deseemos relacionarnos a todo nivel con esa diversidad, que empecemos a encontrar allí belleza, como empezamos a encontrarla en las cuerpas gordas, en las criminalas, y en las putas, increpando ese discurso de “la salud y el bienestar” normativos.
¿Y el humor? ¿Qué valor le asignas a la comedia en la vida de una persona disca?
Pues sin la risa cínica de Diógenes de Sínope estaríamos perdidas, no? Intento reírme, desdramatizar y burlarme de casi todo y todxs. Claro que una cosa es la burla desde un cierto punto de enunciación y otra cosa es que me vengan a hacer bullying. Así las cosas, prefiero que me hagan burling que ser porno inspiracional de normales. El único problema del burling es que suele ser realizado por las pasivas agresivas o lo que llamo nazis mal vestidos. Creo en el valor de la risa para colapsar los órdenes establecidos, para desquiciar y hacer intervenciones, especialmente por la cuerpa insider, aquella que puede burlarse a si misma por eso puede reírse de otras. También creo que una buchona es tan repelente como el querer ser el obsecuente empleado del mes. Creo en dejarse caer, de ser posible, en una cama con sábanas con perfume y no ir a trabajar al día siguiente.

Fotografías de Mario InTestino
Fotografías de Mario InTestino

Leonor Silvestri, poeta y traductora especializada en poesía clásica, profesora de filosofía, deportista de combate y discapacitada legal, Su recorrido vital y político puede leerse como una búsqueda de la consistencia consigo misma. En este trayecto ha construido una obra que incluye performances, manifiestos, fanzines, ensayos filosóficos, activismo, hondos desencuentros, programas de radio y videos, bandas de punk-rock, exhibicionismo y rumores: una obra en la que ella misma, como cuerpo, es la materia prima y el producto siempre in progress. Algunos de sus libros son la tetratología La guerra en curso (Nos es nada, Paris, 2016), Guerra Fría (Germinal Costa Rica 2014), El Don de Creer (Curcuma. 2010; Germinal, Costa Rica; Santa Muerte Cartonera México, 2009); el curso. mitología grecolatina (libro-objeto CD-rom. Voy a salir y si me hiere un rayo. 2006); y Nugae, Teoría de la traducción (Simurg. 2003); Irlandesas, 14 poetas contemporáneas (de Bajo la Luna. 2011); y del ensayo Catulo, Poemas. Una introducción crítica (Santiago Arcos. 2005). Con Ludditas Sexxxuales publicaron en esta editorial Ética Amatoria del deseo libertario y las afectaciones libres y alegres (2012) y con Manada de Lobxs, Foucault para encapuchadas (2014). Junto a Mai Staunsager, filmó el documental homónimo, “Games of Crohn”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario