lunes, 14 de marzo de 2016

madre ejemplar

Madre Ejemplar
Maru botana es la más famosa de las respoteras de la Argentina, horneando tortas forjó un imperio. Rubia, hermosa, siempre joven, de rulitos, simpática, alegre, parió 8 hijos del mismo padre.
En el 2008 uno de sus hijos muere a los 6 meses, del “síndrome de muerte súbita”, mientras Maru, que “siempre exhibió su devoción por la maternidad” y vivía cada “con mayor felicidad” esquiaba en el lujoso resort Las Leñas. El pequeño bebé Facundo estaba a cargo de la abuela.
Maru expresó en una nota a la revista Pronto: “Siento que nací para ser mamá. La maternidad viene incorporada a mi de manera natural, está en mi ADN... Para mí, tener una familia numerosa no es demasiado trabajo. Ser madre no me quitó mis espacios. Jamás cambiaría una hora de spa por un tiempo de juego con mis hijos. Yo elegí esta vida y soy feliz así”, es una de las tantas afirmaciones que respaldan el estilo de vida de Maru, quien hasta el nacimiento de Facundo vivió embarazada más de la mitad de los últimos ocho años.
Maru Botana gracias al séquito de esclavas que, abnegadamente y por dinero también, como tantas otras de su misma clase social, por ejemplo Juanita Viale, la ayudan a no sobrecargarse con los engorros de la maternidad, permanecer bellas, parir 8 hijos, que otras criarán y cuidarán, tener 4 locales de un servicio de catering para una ciudad de 5 millones de habitantes, y un programa de televisión, escribir libros de cocina, y tener sexo con su marido, sin que un rulo de su dorada cabellera se aje.
Otras, menos perfectas, y menos asistidas, entramos en crisis que de la mano de Freud se llaman histéricas, por un taza fuera de lugar.
Maru, el ejemplo para todas nosotras de que ser madre es lo mejor que te puede pasar en la vida, y que incluso con 8 hijos, se puede ser hermosa, delgada, esbelta, regia, espléndida, saludable, sin arrugas, sin maquillaje, sin cirugía plástica, y desarrollar una vertiginosa carrera económica, especialmente si nos dedicamos a alguna actividad tradicional, como cocinar tortas, sin perder la compustura, y la simpatía.
Maru, el modelo de familia feliz a seguir por todas nosotras, su sonrisa contagiosa parece decirnos “querer es poder, no hay por qué resignar nada”.
Maru, la promesa más acabada del heterocapitalismo al cual toda mujer hetero o no hoy aspira llegar.
Pero a Maru también se le mueren los hijos, oh casualidad, cuando los cuida la abuelita...y ser madre es algo tan hermoso que muchas mujeres pobres se perforan el útero con agujas de tejer con tal de no volver a parir ni una vez más.

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