sábado, 5 de marzo de 2016

El gran juego de las democracias militarizadas de la corrección política

El gran juego de las democracias militarizadas de la corrección política


Regla 1: Hasta nueva orden, todos tus derechos quedan suspendidos. Naturalmente es conveniente que conserves por algún tiempo la ilusión de que aún disfrutás de algunos de ellos.

Regla 2: Olvidate del in dubio pro reo. Sos culpable hasta que se demuestre lo contrario, en especial si quienes te demandan pertenecen a la clase dominante, es decir a las formas-de-vida de la buena conciencia del bien. Potencialmente peligrosa por tener la boca grande, es fundamental cercenarte en principio la libertad de expresión y mostrarte lombrosianamente monstruosa aunque vos seas la víctima. En todo caso, lo que te pasó, te pasó por tu culpa.

Regla 3: Algunos dicen que somos una mafia. Es falso, somos La mafia, la que ha vencido a todas las otras. Solo nosotros estamos en condiciones de protegerles del caos del mundo. Es por ello que nos gusta tanto inculcarte el sentimiento de tu debilidad, de tu “inseguridad”, ya que es proporcional a la rentabilidad de nuestros chanchullos. El famoso “sola no podés”, “vos te lo buscaste”. La mafia consta de agentes de control imperial y de todas tus enemigas políticas que basicamente son personas impotentes que te envidian tanto la inteligencia como la fuerza. Zombies que actúan bajo los influjos de las fuerzas del resentimiento que las corroe.

Regla 4: Para vos y tus amistades el juego consistirá en huir. Y no lograrán huir solas, por lo tanto para comenzar el juego deberán construir las solidaridades necesarias, tejer las redes. Lo cierto es que por ahora dependen de nosotros en todos los aspectos de sus vidas. Comen lo que nosotros producimos, respiran lo que nosotros contaminamos, el menor resfriado las pone a nuestra merced, tienen sexo y se afectan como nosotros les imponemos, nuestros jueces crean oficinas para protegerlas que son usadas en su propia contra; y sobre todo no pueden nada contra el poder de nuestra policía, a quienes hemos conferido toda libertad tanto de acción como de apreciación, y que so pretexto de la industria del rescate y hacer el Bien las violarán, revictimizandolas.

Regla 5: Hemos liquidado toda forma de sociabilidad autónoma. No hemos dejado subsistir mas que el trabajo, la sociabilidad bajo control, el Facebook, los grupos doctrinales de pertenencia, y las sociabilidades envenenadas, bajo cuyas égidas deberán repetir el dogma de fe o quedar aisladas e incomunicadas. La policía de la mente de la corrección política prohíbe todo pensamiento divergente. Mucho cuidado con salirse de la raya, no vaya a ser que las mismas compañeras denuncien y traicionen. No vaya a ser que las impotentes arrojen las primeras piedras.

Regla 6: Se tratará para uds de escapar, mediante el robo, la amistad política, el sabotaje y la auto-organización, y las técnicas estoicas, cínicas y epicúreas. El devenir minoritario no es una metáfora. Devenir Diógenes.

Regla 7: Hemos convertido en crimen cualquier forma de huida.

Regla 8: Las criminales son nuestras enemigas, por eso nuestras enemigas son criminales, siempre.

Regla 9: En tanto que fugitivas potenciales, cada una de uds es una criminal en potencia.

Regla 10: En nuestro pequeño juego quienes salen de su aislamiento se denominan “criminales”.

Regla 11: Quienes tengan la osadía de cuestionar este juego, a sus agentes de control imperial y sus dogmas serán denominadas “terroristas” y/o narcotraficantes; y deben ser abatidas en cualquier momento por poner en peligro esta sociedad democrática pacificada militarmente. De ser posible, que parezca un accidente.

Regla 12: Conocerán el aislamiento, la soledad, el escarnio, la persecución, el oprobio social, la injuria, el rumor, y la maledicencia. Se las señalara con el dedo, se las apuntará, se intentará que se les tema, se las confinará a sus celdas, o al menos eso se intentará. Son esencialmente peligrosas para este sistema social. Y cuando nada de eso sea ya suficiente, conocerán finalmente la prisión.


Regla 13: No hay más reglas, ni mas códigos. Vale todo, todos los golpes están permitidos y serán lanzados incluso por las supuestas aliadas. Desconfía hasta de tu propio deseo.

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