miércoles, 30 de marzo de 2016

Derrocando a Crohn en



Leonor Silvestri: “Hay que empoderarse delante de los médicos”



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Ph.: Nati Aue
Leonor Silvestri escribió el libro “Games of Crohn” durante su última internación por el mal con el que convive hace dos años, y que se resiste a llamar ‘enfermedad’ porque no tiene cura. El sistema de salud, la sacralización de los médicos y sus vaivenes por el mal de Crohn son analizados desde una mirada única, ácida, precisa y despojada de toda corrección política. Además, el fetichismo de algunas prótesis y el debate con los hippies dueños de la espiritualidad: “nazis mal vestidos”
Por Estefania V. Santoro @fanusantoro
Ph.: Nati Aue Pharu Fotografía

Silvestri es filosofa y escritora. A principios del 2014 le diagnosticaron mal de Crohn, un enfermedad crónica que afecta al intestino, luego de varios meses de internaciones y recaídas estabilizó su enfermedad y salió del hospital. En el medio de ese proceso escribió y mucho, así nació su nuevo libro titulado Games of Crohn donde, entre otras cuestiones, aborda de una forma no trágica la concepción de las enfermedades y sugiere cómo empoderar nuestras cuerpas frente a determinadas condiciones físicas. La escritura como un tendido de redes, como herramienta que nos ayude a defendernos ante el discurso hegemónico del sistema médico y sus prácticas.
Leonor es ex poeta, pro-trabajadora sexual, francotiradora del lenguaje y anti-todo. Hace un tiempo abandonó la academia y dicta una variedad de talleres en el living de su casa con una comodidad y camaradería únicas. Baja a la realidad cotidiana teorías académicas-filosóficas de las más complejas, cruza autores y recomienda lecturas que abren nuevos horizontes para las vivencias prácticas. Es dueña de un conocimiento acabado sobre filosofía, estudios culturales y de género, a partir del cual cuestiona el régimen heterocapitalista, reflexionando así sobre otros modos posibles de entender el mundo y romper con las normativas.
_ ¿Por qué crees que Crohn puede ser considerada una condición y no una enfermedad?
_ Porque no tiene cura. ¿Se puede hablar de enfermedad en algo que en realidad no va a ser modificado? Por un lado está el diagnóstico y eso es una operación política que lo que hace es patologizar algo que se trata simplemente de la esencia singular de un cuerpo, la esencia singular de mi cuerpo es Crohn, o sea, forma parte. Hay toda una línea de pensamiento, sobre todo para lo que se llaman enfermedades crónicas, que en realidad son condiciones del cuerpo, por ejemplo, una persona que es daltónica, percibe los colores en otra frecuencia de la que percibimos nosotras. Hay operaciones que son operaciones discursivas y son efectos materiales que lo que hacen es subjetivar a un cuerpo como enfermo. Digo, a veces, enfermo, pero Crohn no es una enfermedad. Es una condición, como otras, tantas.
_ ¿En qué consiste Crohn? ¿Cómo y cuándo te enteraste que tu cuerpo tenía esta condición?
_ Yo me enteré el 2 de febrero de 2014 cuando ingresé a una guardia por algo que yo pensaba que era un desgarro abdominal producto de mucho ejercicio. Los médicos pensaron que era una apendicitis y cuando me abrieron el cirujano me dijo, “le vamos a mandar a hacer la biopsia pero ya te digo que me parece que es Crohn”. Yo no sabía nada, googlé la información y oscilaba entre, es una pavadita que lo iba a solucionar con dieta, o “te van a cortar en rebanadas”, te quedás sin culo y cosas así. Chorn es un espectro muy grande, en realidad formamos parte de una familia que son las enfermedades inflamatorias intestinales, así les llaman -operativamente quizás le sigamos diciendo “enfermedad” pero yo pienso que es una condición- donde están la colitis ulcerosa, la celiaquía, que a su vez, forman parte de todo el grupo de las autoinmunes. Son sistemas inmunológicos que por ciertos desórdenes se auto-atacan. Hay muchos tipos de Crohn, el mío me ataca a la altura del intestino delgado, y es de un tipo muy virulento que se llama Cronh fistulisante que por suerte se despierta en la edad adulta (yo tengo cuarenta años), casi en la vejez, lo cual es muy bueno porque es menos agresivo. ¿Qué hace una fístula? Perfora el intestino, pero no solamente le hace un agujero sino que hace un puente, un canal, con el otro órgano que tiene concomitante, con lo cual, vuelca el contenido del intestino, que es básicamente materia fecal en proceso, a los otros órganos produciendo un enfisema generalizada, o sea, te morís de putrefacción interna. Si estás medicada y estable puede producir diarreas, síndrome de mala absorción y cierto dolor o molestia abdominal y tenés una restricción alimenticia muy alta, lo que permite que te moleste menos. Hay muchos tratamientos para el Crohn, yo me trato con anticuerpos monoclonados antifactor de necrosis tumoral que tiene un nombre técnico que es Adalimumab y un nombre de mercado que es Humira. Como todas las medicaciones, son drogas tóxicas pseudoexperimentales. Lo que hace esta es dejarme con un sistema inmunológico muy deteriorado, entonces se producen muchas enfermedades oportunistas, afecciones de la piel, pueden aparecer bultos o sea, pelotitas que pueden llegar a ser un cáncer o no, pero es lo que me mantiene viva, sin esa droga yo me perforo, ya lo probamos.
_ ¿Cómo fue tu primera perforación y que pasó luego de enterarte que tenías Crohn?
_ En mi primera perforación me quitaron veinte centímetros de intestino, de íleon, o sea, de intestino delgado, lo unieron pero no empecé inmediatamente a tomar la droga. Parte de mi activismo es ser una paciente muy en conocimiento de lo que me está pasando y de los hechos biológicos. Pienso en los libros de medicina, los médicos son burros, si yo puedo aprender latín y griego, puedo leer lo que ellos leen y lo puedo entender. Te dicen cosas raras pero por suerte yo tengo el griego de mi lado y cuando me dicen cosas como “el reliverán es proquinético” eso quiere decir que voy a cagar más si tomo reliverán. Pero los médicos parece que te hablaran en geringoso. En general el Humira se usa con otra droga que es una inmunosupresor que es el que se usa para los trasplantados. ¡Es un veneno! ¡Tóxico! Como tomar Gamexane. Lo empecé a tomar y me hacía fatal, pérdida de pelo, dormía todo el día, depresión… Luego como vimos que el Humira funcionaba bien, me permitieron que no lo tomara. Fue una negociación.
_ ¿Qué sucede con este medicamento luego de cinco años de tratamiento?
_ El prospecto de Humira, de la marca Abbott, dice que después de los cinco años empieza a funcionar más o menos, depende de cada cuerpo. Como a mí me gusta armarme narrativas que hagan que las cosas tengan efectos más alegres dentro de lo posible, me gustaba lo de los cinco años por la película Blade Runner de Ridley Scott. En el film los replicantes viven cinco años y son cinco años muy estupendos, pero son sólo cinco, ellos siempre están tratando de extender más ese tiempo. Este es mi segundo año y ya empiezo a sentir cosas que el primer año no sentía, o sea, está funcionando peor.
_ Hablamos de cómo el sistema médico te envuelve y te domina con su discurso incuestionable, nos entregamos a la medicina como si fuera la salvación total y luego paradójicamente aquellos que deben “sanarnos” fallan o nos someten a tratamientos que invaden nuestros cuerpos de forma innecesaria. Por falta de información o de oportunidades, muchas personas carecen de las herramientas necesarias para defenderse ¿Cómo hacías frente a las imposiciones del sistema de salud? ¿De quién tuviste que protegerte?
_ De los médicos, todo el tiempo. El hospital, privado, público, da igual. Lo que cambian son los grados de intimidad con respecto a con quiénes compartís la sala y la tecnología, que se supone que es mejor. Pero ambos son espacios de encierro, esos del siglo XIX y principio del XX de los que hablaba Foucault. La experiencia de la internación es homologable y análoga a la privación de la libertad de la cárcel. Yo nunca he estado privada de mi libertad pero sí he ingresado a cárceles para hacer trabajo activista y se parece bastante a eso. Es una de las experiencias más traumáticas y más truculentas que pueden. El dispositivo hospitalario es una picadora de carne, no está ahí para que nadie se sane sino que está para subjetivarte como paciente que, como su palabra lo indica, quiere decir que sos una persona que va a poner su cuerpo a disposición del padecimiento y la investigación médica que, en muchos casos no tiene que ver con la salud puesto que la medicina trabaja con el peor de los métodos lógicos, el más susceptible de errar, que es el inductivo. O sea trabaja con un método lógico de mierda, no sé por qué le estamos diciendo ciencia si todos sabemos que el método inductivo es una patraña lógica. En ese sentido, hay unos protocolos que, tanto el personal de enfermería y el de limpieza, como el personal médico, siguen acríticamente. Por ejemplo, vos entrás a cualquier lugar de guardia lo primero que hacen es colocarte una vía que es, básicamente, un catéter directamente a la vena para pasarte suero, dextrosa que es, azúcar. A veces tiene sentido y a veces no. La última vez que fui a la guardia, hace como dos meses, estaba con cólicos ya muy prolongados. Las guardias están tercerizadas, la gente paga mucho dinero en las clínicas pensando que lo que se va a encontrar ahí es un médico, pero te encontrás con una persona que viene mal dormida, haciendo 48 horas de guardia, una persona que no quiere pensar ni con vos ni sin vos, sigue el protocolo. En Crohn conviene no aplacar el síntoma porque el síntoma es “te la tenés que bancar un ratito”, excepto que estés perforada y lo único que podés pedir es que te metan el chute de morfina. Ya me sé dar cuenta si estoy perforada, si me estoy por perforar o si en realidad estoy cagada en las patas y por las dudas voy. Si yo llegué por mi propio pie y no estoy volando en temperatura es que no estoy perforada. Entonces el tipo me quería poner una vía, yo tengo las venas muy deterioradas producto de una pseudo mala praxis con potasio. El potasio, que es la bananita, hace mierda, es una cosa muy venenosa que hace bien si no te pasás. Yo tengo las venas un poquito mal, tengo los brazos tatuados que eso ya pone medio nerviosita a la gente porque no se me ve la vena y bueno… vamos sumando ¿no? Entonces no me pongas la vía para ponerme dextrosa porque además no me estoy muriendo de dolor, quiere decir que lo estoy pudiendo controlar.  Hay dolores que no se pueden controlar con Crohn y hay cosas que son como una menstruación fuerte, imagínense así, pueden aguantar los trapos, puede doler un montón pero no necesitás tomar nada. Lo primero que hago cuando llego es preguntar ¿vos sos de acá? ¿de este servicio o sos contratado? me dicen “estoy contratado”, entonces pregunto si hay alguien del equipo de mi doctora, y si no hay, bueno. Me quiere poner la vía ¿por qué?; ¿para qué? Y me dice una pavada, que si hay que darme antiinflamatorios, es decir, corticoides de urgencias y yo explicando que estamos lejos de llegar ahí ¿Entendés? Aprendí a hablar sólo con mi médica, no hablo con nadie más. Porque los corticoides son otro veneno, ¡Imaginate que me voy a dejar poner corticoides en una guardia si estoy lúcida! Eso si estoy semimuerta, incluso he llegado semimuerta pero podía todavía defenderme. Yo entré al hospital con la biblioteca en la cabeza, esta que ves atrás (haciendo referencia a una estantería de pared a pared colmada de libros) la mitad de los libros son estudios culturales y estudios de género y eso me sirvió. Pero también llegué con mi desconfianza al progreso. Cualquiera que sale a la calle ve que el capitalismo no va para ningún lado y la medicina es un producto del capitalismo, ni más ni menos, entonces lo que hay que hacer es desconfiar, es lo único que tenemos y es lo que a mí me mantiene viva. No porque tiene una batita blanca ese señor sabe algo, quizás sabe y quizás se mande una cagada, entonces charlemos.
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Ph.: Nati Aue
_ Parecería que nadie puede cuestionar el discurso hegemónico dominante de la medicina y la ciencia.. Lxs que nos cargamos la difícil tarea de ponerlo en duda muchas veces somos señaladxs como aquellxs que no poseemos verdades comprobadas aunque en los últimos tiempos el propio sistema muestra que está lleno de errores y contradicciones. ¿Dónde ves las fallas?
_ El capitalismo no resiste el menor análisis, vos podés ser analfabeto y darte cuenta que no está funcionando, no es necesario haber leído nada para darse cuenta de esto. Yo lo que hice, que es producto del privilegio, es encontrarme una médica que lo que hace es funcionar como deberían hacerlo todos los médicos, conoce sus límites, sabe que no es Dios y comparte conmigo la información. Ella me dice, “yo creo que hay que hacer esto” “¿vos qué querés hacer?”, ese es el diálogo que tenemos. Crohn es una enfermedad clínica, gastroenterológica que, en realidad, maneja un clínico o una clínica que puede comprometer quirúrgicamente, después está mi gastroenterólogo y después está mi cirujano. Y he tenido suerte en las tres instancias, tengo un cirujano que no opera, rarísimo, que cuando le dije que no me quería operar por segunda vez lo respetó y me dijo bueno, no te estás muriendo. No operarme significó sesenta días adentro, pero salvé el órgano. No es menor, hay otros cirujanos que cortan intestino total como tiene veinte metros corto, ¿no?, hasta que no haya más. A la larga terminás con una ostomía, ya le perdí un montón el miedo pero imagínense que no es simpático. Entonces una cosa es tener la bolsita colgando a los sesenta, que yo pienso que ya no voy a estar haciendo kickboxing ni boxeo, y otra cosa es ahora a los cuarenta cuando todavía estoy subida al ring, si me la puedo evitar ya mismo voy a evitarla. Entonces hay que buscarse gente que sepa hablar, que quiera escuchar y que no sea tan de cuchillito. No son todos así, son los menos.
Leonor Silvestri es experta en reformular, repensar y deconstruir los discursos normativos del sistema dominante, sus ámbitos sociales y el lugar en que es confinado el cuerpo. La seguridad e impronta con la que se expresa y transmite sus ideas puede producir en el oyente cierta fascinación, su lenguaje es elegantemente cínico y algo irónico, no escatima en decir todo lo que piensa, algunos creerán que habla con enojo, pero no es eso, Leonor cuestiona mordazmente el sistema opresor ¿cómo lo hace? burlándose de él y revelando cuan ridículo es.
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_ ¿Cómo surgió la idea de escribir sobre Crohn y cuál es el propósito principal de tu libro?
_ El libro lo escribí internada, fue un consejo de mi psiquiatra. Me estaba volviendo un poco loca producto del encierro, me ponía loca que no se puede abrir la ventana y que no hay horarios, todo el mundo entra a cualquier hora. Esa es una negociación muy importante que hay que hacer con los médicos: a qué hora venís a hacer los controles y llegar a un acuerdo porque también los tipos tienen horarios. El protocolo es enfermo/enfermo todos igual, la homogeneización y aplanamiento, todo el mundo lo mismo. Mi psiquiatra me dijo tres cosas: “primero hacete traer ropa de tu casa, segundo traete libros, música, te vas a quedar una temporada hacé que esta sea tu casa, colgá posters, trae fotos, y la tercera escribí”. Y eso hice, me puse a escribir todos los días una entrada y se armó un libro. Cuando salí tuve que hacer el certificado de discapacidad, ir a la junta médica, consultas con los otros profesionales, la interacción con la gente… Documenté todo, me reí mucho, ironicé, soy muy mordaz, la gente cree que estoy enojada. En realidad me estoy riendo, es ironía malinterpreta porque es una mala época para el cinismo y yo me estoy burlando, todo eso quedó en Games of Crohn. Diario de una internación, que la parte más gruesa es la internación pero que tiene también todo lo que pasó una vez afuera, lo que fue volver al mundo después de salir con el cuerpo devastado, como te lo deja la medicina. Salí del hospital con cuarenta y dos kilos de peso,  llegué a pesar treinta y nueve, con una anemia galopante. Estuve cuarenta días sin comer.
_ ¿Vos crees que el libro puede llegar servir como herramienta de acción para aquellas personas que poseen alguna una enfermedad crónica?
_ No hay que verlo como que yo tengo un conocimiento y entonces enseño a los demás lo que tienen que hacer. Prefiero verlo como un tendido de redes, hay otras personas ahí afuera que piensan lo mismo que yo y que tienen otras herramientas, y con esas personas podemos armar frentes comunes, coaliciones. Todo lo que son los procesos discapacitantes no tienen que ver solamente con los diagnósticos de autoinmunes o de discapacidades, el certificado de discapacidad pone minusvalía, no tiene que ver sólo con las minusvalías sino que también hay todo una serie de diversidades, por ejemplo, las gordas, todo lo que es el activismo gordo, también tiene que ver con esto. Va en el sentido de inspirar a las personas que ciertas tienen condiciones físicas a verlas de otras maneras, y sí creo que hay que empoderarse delante de los médicos y entender que la medicina es el brazo armado de la biopolítica y que la mayor parte de los médicos en realidad son parte policía. Entonces está bueno ir preparada con alguna herramienta. O sea, el otro día internaron a una amiga con dengue y le pregunto cómo se llama tu médica y me dice, no le pregunté, y yo le digo, cómo no le vas a preguntar cómo se llama tu médica, es básico. A los médicos hay que googlearlos, como una googlea todo lo demás. El libro lo escribí para sobrevivir, y lo que espero es que empiecen a producirse más materiales para empoderarse cada vez que una tiene que salir a discutir una consulta a una guardia, como en algún momento hicieron las mujeres con la forma de parir. Yo detesto la palabra parto natural, en realidad es un parto no intervenido, esas mujeres empezaron a darse cuenta que es muy difícil hacer fuerza acostada, imaginate si no se puede cagar en una camilla, entonces, sacarse algo del tamaño de una sandía en una camilla tampoco se va a poder hacer.
_ Sin dudas es el ejemplo más claro, nos están mintiendo hace años, así no va el parto. Son las mentiras construidas desde la medicina.
_ ¡Claro! No va el parto así, digo, mear ya es difícil, yo una vez intenté mear porque era re difícil bajar de la camilla pero es imposible. Entonces, imaginate sacarte una cosa que es del tamaño de una sandía. No se puede. ¿A quién le sirve eso?; ¿esa posición, a quién le sirve? Le sirve al médico.
_ El sistema nos impone ideales de belleza, pero también de salud, de cuerpos sanos versus cuerpos enfermos, existen diversos dispositivos técnicos que son utilizados para alcanzar esos ideales. Sin embargo determinadas técnicas son aceptadas y otras son estigmatizadas, por ejemplo ¿qué diferencia hay entre un diente postizo y una silla de ruedas, ambos son dispositivos creados para reemplazar alguna carencia corporal, pero el segundo posee una valoración sumamente negativa.
_ Por un lado está toda esta cuestión neo-hippie naturista, que yo detesto, para mí son el enemigo, yo a esa gente le llamo nazis mal vestidos, vieron que los nazis eran gente muy elegante, la ropita se la hacía Hugo Boss, yo nunca me canso de dar el dato, a mí me gusta la elegancia, me gustan las cosas bonitas, soy pobre, pero dentro de la pobreza trato de que las cosas sean lindas. Entonces, por un lado están los nazis mal vestidos con toda su cuestión del mundo natural, donde parece que vos deberías dejarte pudrir los dientes o no usar ninguna prótesis. O sea, esa gente cree que el mundo natural no tiene ninguna especie de organización técnica, parece que nunca vieron un panal o la casita del hornero. Hay gente que cree que podés atravesar cualquier tipo de situación física de manera natural, aguantarte el dolor, no intervenirlo de ninguna manera. Y después está la otra cuestión que tiene que ver con que no hay ningún cuerpo que no utilice una prótesis. Todos los cuerpos usan diferentes prótesis sólo que hay prótesis que pueden ser moleculares, otras que pueden ser más mecánicas, no hay cuerpos que no las utilicen sólo que hay prótesis que tienen muy mala prensa. Entonces si para realizar mi actividad yo uso de prótesis un elemento protéfico como puede ser un taco agujas porque soy una bailarina de tango o uso una zapatilla de punta porque soy una bailarina de ballet clásico o uso unas altas llantas porque soy una bailarina de reggaetón soy re copada, y si uso una silla de ruedas entonces soy una pobre discapacitada. En realidad son elementos técnicos, la silla de ruedas, los tacos, zapatillas para correr, o lo que fuera, que lo que permiten es el rodaje o desplazamiento del cuerpo en unas superficies. Entonces, no hay ningún cuerpo que se mueva sin la utilización de una técnica y un elemento técnico que lo mueva, por lo menos en donde vivimos nosotras. Lo que hay son efectos sociales que producen que una cierta prótesis sea una porquería y otras sean un fetiche erotizado y hasta deseable. No estoy muy de acuerdo con la idea de que hay un cuerpo natural, de vez en cuando aparece la foto de las mujeres naturales, no son naturales porque la mujer ya es un artefacto político, es una producción política de nuestra cultura, es una estupidez pensar que ese cuerpo es el mismo que el de una mujer ateniense o espartana del siglo V. Entonces hay que ver a qué dispositivos estamos conectadas y cómo producimos contra-dispositivos y tratar de ver qué estrategias son factibles y qué alianzas estratégicas se pueden hacer en cada momento, yo tengo esta con mi médica.
_ Antes de ser diagnosticada eras vegana ¿cómo fue la transición a dejar de serlo?
_ Me convenció mi médica, Clara Salgado, que es lo máximo, es inteligente. Yo no quería comer carne y entonces no aumentaba de peso, tenía una anemia galopante. En el hospital no podés reemplazar la carne con nada, el hospital es una aplanadora, no hay algas y melaza de caña y todo eso. Yo pensaba “me lo compro afuera, me lo traen”, porque con veinte años de vegana alguna vez tuve una anemia y me repuse sola, sé cómo hacerlo. Ahí mi médica me dijo, vos sabés que no vas a salir con la anemia, con dos mil quinientos glóbulos rojos te estás muriendo. Yo le dije que no quería comer carne y todos mis argumentos y entonces me dice “¿cuál es la diferencia con la medicación?, la medicación no es vegana, entonces pensá que no comés, que te medicás. Es medicación lo que ingerís, abrí la boca y comélo”. Y así me convenció, no siento que como, siento que me medico, los churrascos que tengo ahí son mi medicación junto con las jeringas en la heladera. Era vegana porque soy antiespecista, era un proceso de subjetivación, eso no cambió. Lamento mucho estar obligada a tener esta alimentación pero bueno, estoy más cerca de un tiburón que de un ser humano, esa es la verdad. Lo que también es objetable es que los veganos no son antiespecistas necesariamente, hay que contarles a todas estas personas que el agua que cae del cielo ya tiene glifosato de sodio, es la lluvia ácida y que no hay un lugar de pureza, que todo está sucio. Ahora si alguien viene y cree que no participa en procesos de crueldad ahí ya estamos equivocadas porque el pvc de la zapatilla vegana se hace con petróleo y el petróleo hoy empetroleó un pingüino y mató a un delfín. Eso no quiere decir que vale todo y que da todo lo mismo, no es que entremos en una espiral de relativismos, lo que quiere decir es que hay que encontrar reducción de daños, fundamentalmente y dispositivos de des-subjetivación que, en algunos casos, pueden implicar comer o no carne. Por ejemplo, una mujer guaraní tupí no me parece que esté haciendo más daño ecológico al medio ambiente que el vegano urbano industrial promedio sólo porque ella participe alguna vez en un ritual donde se mate un tucán, o porque en su dieta básica incluye mono tití. Me parece que esa persona y lo digo con el mejor de los respetos, no es humana y está buenísimo que no lo sea, porque este es un mundo donde hay que tener un devenir tupí en todo caso, ya que no podemos ser guaraní tupí porque somos blancas occidentales privilegiadas. ¿Por qué era vegana? Porque tiene que ver con la des-subjetivación y con la lucha antiespecista y ahora no lo puedo ser. Siempre hay una neonazi que te manda información y te dice “el amigo de mi padre del amigo de no sé qué tiene Crohn como vos y lo está logrando” y te manda a hacer la dieta del mijo y no sé. Ya ni converso con esa gente, todo tiene crueldad. El silicio del celular: Congo hace cincuenta años que está en guerra por el silicio de los celulares y de todos los dispositivos técnicos como las computadoras. Y como el lío empieza ya con los cromañones en pleno paleolítico, hace 36.000 años antes de Cristo, no vengamos a decir, hola soy primitivista.
_ Claro, pero hay gente que verdaderamente se cree ese discurso y lo defiende.
_Sí, claro, tienen nombre técnico, nazis mal vestidos. Hay que hacerles frente y expropiarlos del mundo de la espiritualidad. Porque así como los médicos tienen el monopolio de la salud, ellos tienen el monopolio del espíritu. En el libro lo digo, en el capítulo que se llama “no me gustan los hippies”, cito: “Hay que cortarles el paso a los hippies si queremos realizar un cuestionamiento crítico de los dispositivos médicos occidentales a los cuales estamos atadas, dado que cuando sufrimos politraumatismo de cráneo lo único que va a desinflamarnos es el cortisol, hay que cortarle el paso su pelotudez bien pensante lava culpas que impone sus hegemonías de lo alternativo que nunca sufrió ningún gran dolor, de privilegios capacitistas de cuerpos aptos de niños bien, hay que quitarles a los hippies el monopolio del uso de las energías y los sentimientos si queremos alguna vez socavar los cimientos de los dispositivos a los cuales estamos conectadas a riesgos de perder la vida si no lo estamos y de los cuales debemos no tanto liberarnos sino resignificarlos vitalmente. Estos soretes de la buena conciencia son los mismos que usualmente esparcen el virus de la no violencia pasivista cuando enfrente está la policía con los palos, sus gases lacrimógenos y sus balas, son los mismos que confunden un corso con una insurrección”. Eso es lo que yo pienso de los hippies, que me han cuestionado por qué no me muero yo, por qué mato a la vaca, como si la vaca viviera si yo dejara de comer carne.
Games of Crohn: Diario de una internación editado por Milena Caserola saldrá a la venta a fines de abril pero ya se encuentra abierta la venta anticipada, para más información ingresá a https://www.facebook.com/events/239332393067472/

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