jueves, 24 de marzo de 2016

Crohn de Ramera

Como escribir una internación | REVISTA RAMERA

Una condición médica que desata 100 días de internación que desatan un libro:
 la autora y activista Leonor Silvestri publica Games Of Crohn: diario de una internación
un libro que escribe y describe su paso por el sistema médico y su vida a partir de Crohn.




image


En los posteos de su blog, Leonor Silvestri escribía:
 “Escribir y leer me salvan, son mi proyecto vital dentro en esta instancia.
 Leer, leer y leer. Qué gran alivio tener a la lectura por destino y aliada”. 
Esto fue después de descubrir que tenía Crohn
 —una condición autoinmune que afecta al tubo digestivo y provoca síntomas que pueden ser graves o leves, 
pero que no se cura— descubrimiento que la llevaría a pasar alrededor de 100 días internada.
 Lo que dice Leonor en esa frase fue lo que se desató durante la internación, 
durante las inyecciones, operaciones y vaivenes médicos:
 la escritura como herramienta para entender lo que le pasa al cuerpo y, 
también, para poder hacer un relato propio sobre ello. Ahora, que la internación ya pasó pero que 
Crohn sigue ahí, los relatos de Leonor son un libro llamado Games of Crohn: diario de una internación
 —editado por Milena Caserola— que reúne todas las entradas que la autora realizaba en su blog 
estando internada, y que será lanzado a través de una preventa que durará hasta el lunes 4 de abril.
 Revista Ramera habló con Leonor Silvestri y esto fue lo que dijo.

Todo lo que desató tener Crohn fue el disparador de este libro 
¿Qué pudiste descubrir o liberar al escribirlo?
En principio mi escritura. Fundamental. Porque yo había escrito ya sea poesía, ya sea filosofía.
 Pero nunca algo tan explícitamente autobiográfico, desde el cuerpo, aunque suene cursi decirlo, 
un ensayo político-filosófico-autobiográfico desde el cuerpo. Después, se trató sobre todo de una 
experiencia de la supervivencia. ¿Cómo sobrevivir al infierno del encierro hospitalario?
 Escribir ayudó muchísimo. Y siempre es bueno darle sentidos a la vida, este es uno de los míos: 
ponerme a pensar en la diversidad funcional, qué significa vivir con una condición singular como
 Crohn, poder desarrollar esos análisis no ya como las blancas hablan de las negras cuando 
cursan estudios post coloniales, con esa mezcla de empatía y reapropiación; sino como insider,
 siendo yo “enferma”. Sin Crohn no habría libro, y no tendría vida ni escritura. 
Escribir con el cuerpo, desde el cuerpo, por el cuerpo.
 
Hay una explicación médica de todo lo que fue sucediendo en tu cuerpo y todas las intervenciones
 médicas que fueron realizándote a partir de eso. Pero, 
¿Qué es lo que te pasó a vos con la percepción de tu propio cuerpo?
Siempre hay explicaciones médicas. Pero las explicaciones médicas son discursos de poder y
 de verdad a los cuales es muy difícil oponérseles porque ostentan el estatuto de objetividad pese
 a manejarse con el peor de los métodos lógicos, la inducción. 
También está la posibilidad de reapropiarse de ese discurso científico que se propone apolítico y
 neutro y construirse una auto-narrativa más hermosa, que te permita vivir mejor. 
Por ejemplo, hay teorías por ahí circulando tan verdaderas o falsas como cualquier otra, 
pero sin dudas con pretensiones científicas, estudios realizados en universidades prestigiosas
 que dicen que en realidad Crohn es un gen remanente neanderthal, y por ende una mala adaptación 
a un mundo sapiens sapiens. Los sapiens derivan de los cromagnon, que coincidieron en tiempo y
 en espacio unas largas temporadas prehistóricas. Por supuesto, estos —de donde derivan los sapiens,
 o sea los humanos— eran más belicosos, más agresivos, más competitivos, y dejaban atrás a viejos, 
enfermos, lisiados, etc. Supervivencia básica del más apto.

¿Y los neanderthales?
En cambio, los neanderthales, que aparentemente eran más animaloides, 
sin un lenguaje con una sintaxis tan articulada, no dejaban atrás a nadie de la manada
 (se han encontrado restos neanderthal muy longevos de gente que había perdido mucho antes de morir
 una parte de su cuerpo, por ejemplo, y no fue abandonada por su grupo).
 Asimismo, los cromagnon inventaron la caza intensiva y extensiva del mamut, 
descubrieron que era más fácil asustarlos con fuego, despeñar a toda la manada de mamuts
 para luego quedarse con los restos de uno solo. Así se corrían menos riesgos en términos antropoides,
 es decir, morían menos de cazadores, pero se supone que fueron los encargados de diezmar
 hasta su extinción a los mamuts; cosa que los neanderthales no hacían.
 En fin, todo esto está en el libro para decir que a mí me da una cierta alegría, sea cierto o no,
 ser mutante, un resto neanderthal mal adaptado a este mundo sapiens de supervivencia del más apto, 
de caza de exterminio intensiva, de un mundo donde se legaliza el aborto sólo cuando se trata 
de bebés no “normales”. Es mi devenir mutante, mi devenir neanderthal.

Entonces percibir ese pasado neanderthal también hizo que percibieras tu cuerpo de otra manera…
Me alegra ser el producto genético de tal vez una cruza entre ellos que llegó hasta hoy y
 que da cuenta de mi mala adaptación al capitalismo y sus prácticas. Sea verdad o no.
 Al fin de cuentas todas las personas se despiertan y se creen varones y mujeres y
 eso también es un bolazo de la biología como si la política, su contingencia y su producción
 fueran un dato natural transparente. En cuanto a mi cuerpo, bueno, qué decirte; es tan personal.
 A veces me miro el abdomen y me veo deforme, lo admito. Pero en términos deportivos, 
estoy mucho más fuerte, porque me alimento de animales, desgraciadamente, 
y porque me cuido mucho más en todo sentido, como una neanderthal durante una glaciación.
 Crecí en masa, perdí grasa. Crohn me recuerda de muchas maneras diariamente que está ahí. 
Luego, yo elijo qué incrementa mis potencias: si sentirme enferma o sentirme neanderthal lejos de 
la humanidad sapiens que va furibunda por la carretera del progreso aplanándolo todo y 
asesinando de manera extensiva mamuts. Me alegra que una parte de mí no sea parte de eso, 
aunque duela, prive y excluya. Una vez hablé con una afrodescendiente en 
Brasil muy combativa que me dijo lo mismo: si pudiera ser blanca no lo eligiría, 
pese a todo lo que tiene que padecer. Supongo que en nuestras condiciones subalternas
 está nuestra potencia vital. 



image

 

Después de la experiencia de internación ¿En qué lugar creés que queda el paciente en ese proceso?
Creo que el paciente no existe, como no existe el criminal, o no existe la mujer: somos 
resultados de dispositivos, no clorofila. Sin el dispositivo médico hospitalario no habría pacientes.
 En todo caso habría cuerpos con averías que necesitan reparaciones, asistencias o cuidados, 
en realidad como todos los cuerpos en distintos momentos de la vida. Sólo los normales muy rancios
 se creen que serán autosuficientes y normales por siempre. Creo que hay pocas cosas más espantosas 
que estar internada, al menos en estos espacios de encierro que tenemos y que la solución no 
es humanizarlos, puesto que están plagados de humanismo, en los términos que Foucault hablaba en 
Microfísica del poder. Supongo que sólo cosas tales como la cárcel, es decir los campos de 
concentración contemporáneos, son peores. Y sin duda la internación te vuelve paciente, es decir, 
te vuelve alguien a disposición de los demás; sean médicos, sea la medicina, sea el personal de enfermería,
 sean los protocolos, sean las amistades. Dimos alta batalla dentro de ese dispositivo, con distintos 
resultados. Creo que quienes pasamos por ahí tenemos que dar una lucha en torno a la intimidad,
 los tratos, y disputar saberes, informaciones y modos al personal hospitalario. Todo eso hablamos en el libro.
 Hay una batalla ahí. Como la hay dentro de la cárcel.

Para el Estado vos sos discapacitada. ¿Cómo percibís esa categorización?
Como el premio a mi trayectoria, no tanto porque el certificado lo extendió el Estado, 
dura cinco años; quizás dentro de cinco años decide que ya no lo soy, aunque Crohn
 no tiene cura porque no es una enfermedad, como ser enana: soy así, con Crohn; 
pero el Estado puede hacer lo que quiera. Sin embargo, me gusta saberme no normal, 
siempre lo supe ahora lo sé más y mejor. Creo que las personas no normales
 (que no es lo mismo que decir anormales) somos una fuga, o tenemos ese potencial de serlo, 
con respecto a este mundo de mierda. Me alegra vivir con Crohn, aunque un día me va a cagar matando 
de mala manera.

¿Cuál fue el desafío más importante que tuviste que atravesar al descubrir que tenías Crohn?
Vivirlo bien, potente, no deprimirme, encontrar en el acontecimiento su potencia y su vitalidad. 
Dejar de temerle a la ostomía. A medida que pasa el tiempo, cada día más me alegra que Crohn 
haya aparecido en mi vida, se haya declarado su presencia. Nunca pensé enfrentarme a tales desafíos,
 nunca pensé que me haría tan fuerte y tan frágil (sensible) al mismo tiempo. 
Gracias a Crohn creo que podría pasarme cualquier cosa (desde perder mi colon y vivir con una bolsa
 de ostomía, pasando por perder alguna otra porción de mi cuerpo, hasta jamás volver a encontrar un amor)
 y no obstante vivir bien, potente, vital y alegre. Para quienes crean que esto que la medicina llama “enfermedad”
 es un bajón les cuento que no tiene por qué serlo. Existen otras maneras de habitar el acontecimiento.

Promo venta anticipada de Games of Crohn

No hay comentarios:

Publicar un comentario