miércoles, 24 de febrero de 2016

entrevista Games of Crohn a Leonor Silvestri by Maria Carolina Fabrizio

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Leonor Silvestri: “Games of Crohn”



















Entrevistamos a Leonor Silvestri. Filósofa, poeta, activista de género anarquista, nos habla de su libro “Games of Crohn”.
CF. Parecés hacer una fuerte apuesta al diferenciarte del ámbito intelectual / artístico tradicional. Parece una pregunta casi obligada, entonces: ¿cómo es tu relación con el mundo de la “Academia” y las editoriales?
L.S. No tengo relación ni con lo uno ni con lo otro. Formo parte de una plataforma editorial independiente, Milena Caserola, desde hace mucho tiempo, manejada por un amigo, Matías Reck. Cada vez que he tenido la posibilidad de correrme hacia otro lugar en términos editoriales que no fuera ni lo amical ni lo underground me fue muy mal, me topé con gente especuladora, inescrupulosa que mejor haría en ser proxenetas o narcotraficantes: mercaderes culturales. En cuanto a la universidad, me fui hace ya más de una década y no la echo para nada de menos. Me fui a la vida, donde están los goliardos y demás exiliados. No creo que el conocimiento sea producido especialmente ahí, en la universidad. Si volviera a vivir, sin lugar a dudas no perdería un minuto en eso. Fue un error, siempre lo digo. Lo que sostiene hoy, básicamente o no lo conseguí allí o podría habérmelo encontrado en otros lados. Lamento haber perdido una década en esa formalización, hubiera invertido ese tiempo es ser deportista de combate profesional o trabajadora sexual de alto nivel.
El tema es crear una ficción o formar parte de una ficción que empodere e incremente la potencia. Sin duda, Crohn es la metáfora del dictum de Spinoza, nadie sabe lo que el cuerpo puede, y la posibilidad de dedicarme a una filosofía del cuerpo. No pienso en Crohn como algo no mío, un enemigo externo, o una fuerza a exterminar o vencer. Hace parte de mí. Vivimos juntas, somos legión, y tenemos un agenciamiento que funciona mejor que muchas saludes que he visto por ahí sin diagnóstico o sentencia.

C.F. En relación a esto, ¿qué sentís que define a un escritor y qué límites no debería cruzar, desde el punto de vista ético? (Se me viene a la mente el famoso prólogo de Arlt en “Los Lanzallamas”, cuando dice “Crearemos nuestra literatura, no conversando continuamente de literatura, sino escribiendo en orgullosa soledad libros que encierran la violencia de un “cross” a la mandíbula. Sí, un libro tras otro, y ´ue los eunucos bufen´. ¿Estarías planteando algo de esta índole, o tu posición es otra?)
L.S. Creo en la desautomatización de la percepción capturada y construida por el lenguaje dominante, creo en la posibilidad del artificio y las técnicas para traer a la presencia y sustraer el cuerpo de los dispositivos, creo en no entregar jamás a quienes me leen una imagen reconciliada de nosotras mismas, ellas y yo, creo que la bondad es la risa severa de la burla que perturba, creo en la incorrección como método para producir nuevos mundos, creo en la mordedura pedagógica cínica. Esos son mis límites éticos. Definitivamente Arlt me inspira en algunos sentidos, en otros, tenemos proyectos distintos; supongo, nos queremos, yo más a él que él a mí.
C.F. ¿Qué es la enfermedad de Crohn?
L.S. Lo que se dice que es, está en la wikipedia. Prefiero hablar de cómo funciona, es decir, un dispositivo de subjetivación que produce un cuerpo dado como sujeto de un predicado: “yo soy enferma”; cuando en realidad se trata de una condición inmodificable del cuerpo con la que hay que lidiar, como tantas otras desde color de cabello, hasta posibilidades ópticas. Y para quienes vivimos con Crohn, creo en la posibilidad de su acontecimiento.
C.F. En el documental hablás sobre biodispositivos médicos y formas de control corporales. ¿En qué medida podemos preservar nuestra subjetividad cuando por algún motivo estamos atados a estos dispositivos? ¿Es posible resignificarlos?
L.S. La subjetividad está producida, administrada y gestionada de manera global por esos dispositivos. Lo mejor que podemos hacer con esa subjetividad es no preservarla, incluso si nos vemos obligadas a vivir conectadas a esos dispositivos, como es el caso de una persona Crohn. Quiero decir, no obedecer cualquier orden médica, no hacer acríticamente lo que se nos propone. No creo que los dispositivos, al menos no los del capitalismo actual, sean resignificables. Claramente hay policía menos rancia que la metropolitana o la bonaerense; no obstante llevan armas y cachiporra y la usarán cuando sus amos así lo pidan, sin miramientos. Algunas de nosotras no podemos vivir sin ciertos dispositivos, por ejemplo vivir sin el hospital, y sin los médicos. Es menester entonces crear otros que también nos sostengan, en la medida de lo posible, en tanto vivamos; y mientras tanto dar la pelea donde haya que darla.

C.F. Cuando reflexionás sobre Crohn afirmás que te sentís más fuerte que antes del diagnóstico, y que intentás desvincularte de las pasiones tristes. ¿Podés explayarte sobre esto?
L.S. Digamos que vivo mi diagnóstico no como un muro o una obturación a las potencias (como osó preguntarme sin sonrojarse un periodista el otro día, comparando Crohn con un obstáculo a mi libertad o responsabilizándome entre líneas de convivir con una autoinmune como si ser tal o cual cosa sea culpa de una), sino como el premio a mi trayectoria y la posibilidad de explorar ciertos conceptos de los que hablaba, como los dispositivos, desde adentro y con el cuerpo. La performance ahora no es un acting y la hago en la clínica. Se podría decir que me armo un cuerpo más fuerte que el que ya tenía, que era fuerte, y en términos nietzschianos, me elevo. Sea lo que sea que me ocurra, creo poder enfrentarlo. Y un cuerpo más apto para muchas cosas (y no menos, como cree el capacitismo) tiene un espíritu cuya mayor parte es eterna, como dice Spinoza.
C.F. ¿Qué intentaste transmitir en el libro? ¿Lo sentiste como una forma de catarsis o hay una toma de posición respecto a las formas de control médico-hospitalarias?
L.S. Pienso el libro como un contra dispositivo, un remedio, una provocación, un solaz, un consuelo, un jardín donde encontrarme con otras mutantas. Lo pienso como una crítica dura no sólo al dispositivo médico hospitalario sino a la buena conciencia, tanto la hippie como la amical; ambas no tienen idea de cómo cuidar a una persona. Lo escribí internada, y luego en los meses posteriores en mi externación donde aún no podía trabajar y lo único que hacía era ser una pacienta externada. Claramente fue un tronco al cual abrazarme en medio de la tormenta, para no hundirme, tal como me lo recomendó una médica. Y poco a poco fue tomando su propia forma afirmativa vital, me sacó de la reactividad producto del resentimiento de lo que estaba ocurriendo hacia la afirmación alegre.
C.F. Me viene también a la mente un texto de Susan Sontag, “La enfermedad como metáfora”. ¿Sentís que Crohn deviene metáfora de algo? (O, volviendo al inicio del documental y a la pregunta en torno a si se trata de una enfermedad o de una condición: ¿pensás a Crohn de otra manera?)
L.S. Pienso en Crohn como una narrativa alegre, probablemente, como toda narrativa, la que yo me construí, también sea un bolazo, pero es el verso que me permite vivir bien, alegre y potente aunque me toque bailar esta rumba. Al fin de cuentas, nada es más material que una ficción, a las pruebas me remito. El tema es crear una ficción o formar parte de una ficción que empodere e incremente la potencia. Sin duda, Crohn es la metáfora del dictum de Spinoza, nadie sabe lo que el cuerpo puede, y la posibilidad de dedicarme a una filosofía del cuerpo. No pienso en Crohn como algo no mío, un enemigo externo, o una fuerza a exterminar o vencer. Hace parte de mí. Vivimos juntas, somos legión, y tenemos un agenciamiento que funciona mejor que muchas saludes que he visto por ahí sin diagnóstico o sentencia.
C.F. Estamos en un momento de resignificación en muchos ámbitos. Hasta hace poco la sociedad asignaba la identidad mayormente en torno a nuestro género biológico; ahora se hicieron ciertos corrimientos y comenzamos a ser capaces de pensarnos más allá de los binarismos. ¿Crohn cambió tu forma de pensar las identidades? ¿Hay otras identidades invisibles aparte de las LGBT? ¿De qué manera podemos visibilizarlas?
L.S. Si nos pensamos más allá del binario, yo no me enteré. Creo, por el contrario, que el binario no solamente goza de rotunda lozanía sino que ha conseguido reafirmarse, reproducirse y reciclarse en formas más políticamente inclusivas y correctas, lo cual no me causa ninguna gracia. La heterosexualidad como régimen político y su binario ha conseguido sobrevivir como sustancia de muchas formas: ya no hace falta tener prácticas heterocoitales para ser más heteronormativa que cualquier heterosexual promedio.
Personalmente pienso que la biología es política y forma parte de los cálculos del control, la biología no tiene nada que ver con el mundo de lo natural, sino con manejos de la política y de la organización y gestión global encomendada a este sistema al cual me gusta denominar metafísica occidental en pares opositivos. Este delirio neoplatónico no se ha movido ni un centímetro y el mundo continúa estando dividido en sanos y enfermos, o entre varones y mujeres. Se ha hecho visible, para quienes pueden apreciarlo, que eso es una construcción. Puesto que la narrativa a la cual adhiero sobre Crohn afirma que se trata de genes neanderthales recesivos y mala adaptación al medio, Crohn me permite sustraerme ya no de la metafísica occidental, el humanismo clásico y las teorías del género como ideal regulatorio de la heterosexualidad como régimen político, sino de lo humano mismo antropocéntrico. Al fin de cuentas, algo en mí, no es del todo sapiens sapiens, según me dice la ciencia; y esta vez prefiero creerle, como otras personas creen en la estratificación de sus cuerpos, en la segmentarización de los espacios sociales y el que la fuerza de su voluntad hará que puedan ellas solas resignificar dispositivos y capturas. Al fin de cuentas, tal como nos explica Preciado, el maléfico doctor John Money nos otorgó una teoría del género como dispositivo de construcción de los cuerpos que permitió deconstruir y modificar el género y hacernos otro cuerpo, reapropiándonos de su narrativa. No siempre el acero del filo de los conceptos vienen de la mano de personas a las cuales invitaríamos a nuestro cumple. Ese es mi caso con Crohn y las teorías que afirman que somos mutantes mal adaptados al occidente contemporáneo. Mutantes y orgullosas, les dejamos el humanismo a quienes tanto les gusta la bomba, el estado el gobierno y la familia nuclear con todos sus rituales.

C.F. ¿Hay algo más que quieras contarnos sobre “Games of Crohn”?
L.S. Estamos organizando una preventa del libro, para poder imprimir de buenas a primeras más de lo que podríamos sin esa preventa. Asimismo, existe la posibilidad de simplemente donar dinero. Agradecemos la difusión de esa preventa. El libro, como todos nuestros libros, también estarán online y libres para quienes no deseen o no puedan adquirirlo comercialmente, y puedan así leerlo en su casa o armarse su edición casera sin fines de lucro. Cualquier aporte será entonces bienvenido.
PREVENTA DEL LIBRO
Con motivo de la pronta aparición de Games of Crohn, diario de una internación de Leonor Silvestri (Ed. Milena Caserola) se está haciendo un pedido de donación/venta anticipada.
Si vivís en CABA y sus alrededores, podés hacer tu compra anticipada o donar un monto no menor a 150$ (o más, claro está) y retirás tu libro impreso el día de la presentación o en horario a convenir por la editorial en Villa Crespo/Almagro. Cada ejemplar cuesta por adelantado $150 (en la presentación costará más). Podés adquirir un libro ($150) o más (10 libros, $1500), o donar un excedente si así lo deseás ($50 una colaboración sin libro o 250$ y un solo libro).
La gente que vive fuera de CABA y alrededores o en otros países, también puede hacer su envío ya sea por transferencia bancaria (Argentina) o por Western Union (exterior). Preguntar por privado cómo a winona.free@gmail.com.
No envían el libro a otras regiones, pero lo subirán para descargar online.
Se puede hacer transferencia bancaria (recordá guardar tu recibo de transferencia, y enviárselo por email a la editorial, y traerlo impreso o en el teléfono cuando retires el libro).
Depósito o transferencia bancaria a
124/0111427/9 Caja de ahorro Banco Francés
CBU 01701247 40000011142793
Reck Jorge Ricardo
Documentalhttps://www.youtube.com/watch?v=oTgv-3K9mg4
Fragmento del libro: http://leocatlove.blogspot.com.ar/2014/05/atrapada-sin-salida-games-of-crohn.html
Contacto de la autora/wasap: Leonor Silvestri (1562691508)
Información de la editorial: https://www.facebook.com/editorial.milena.caserola/?fref=ts
Contacto: matireck@gmail.com


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