viernes, 20 de noviembre de 2015

Yo aborté y me gustó

Leonor Silvestri

Yo aborté y me gustó
 
No hay razones inválidas para abortar ni nadie ante quien justificar tu deseo. Aborté una vez porque deseaba seguir siendo libre, porque no deseo ser mujer ni humano; y no conozco acto más feminizante y más humano que el de maternar.

Aborté y lo volvería a hacer todas las veces que fueran necesarias. Interrumpir un proceso no deseado es un acto de empoderamiento y de suma libertad, de desobediencia de género contra la heterosexualidad como régimen político. Junto con otros actos de desprogramación del condicionamiento de la violencia de género como dejar de fumar tabaco o dejar ser heterosexual, dejar de alimentarme de animales, comenzar a practicar deportes de combate, no ser monógama. Abortar fue de las mejores decisiones de mi vida. Siento que quienes quieren tener hijxs simplemente acatan acríticamente el deseo del Estado, el microfascismo humano que ha llevado al planeta irremediablemente al carajo, como dice la filósofa contemporánea Violencia Rivas.

El aborto es un acto alegre y potente, por eso tantos cuerpos deciden hacerlo incluso poniendo en juego sus propias vidas. El aborto es una risotada de guasón contra la idea de Bien que permite, con su progreso, colapsar al mundo; es una puerta a la desafiliación de los planes del Imperio hacia el devenir manada. Amaría que el movimiento feminista organice talleres de aborto con placer y aborto orgásmico para retirar el aborto del lugar de la ignominia. Al fin de cuentas las contracciones del Misotrol son las mismas que las de parir. Y, si la maternidad fuera tan buena y feliz el Imperio Hetero-capitalista no tendría necesidad de hacerle tanta propaganda a favor y tanta mala prensa a la interrupción del embarazo.

Dejaré, entonces, de creer que la maternidad es un virus del hetero-bio-capitalismo, que la interrupción del embarazo es el único remedio para el dispositivo mayor de reproducción Imperial llamado familia cuando la MTV tenga un programa que se llame “Aborto Adolescente Feliz”. Dejaré de creer que hay posibilidad de elegir cuando exista algún otro fenómeno donde 500 mujeres al año sean asesinadas por el Estado feminicida que las obliga a abortar en condiciones fatales, y 500.000 se practiquen un aborto bajo riesgo de morir, padecer o ser encarceladas.

Por eso y mientras tanto sólo me queda decir: cuerpos con útero, a la huelga, corramos con el viento el riesgo de la vitalidad, y abortemos todo lo que nos dé la gana. Todos nuestros deseos hetenormales y el orden del juicio trascendente!
Semén!

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