viernes, 30 de octubre de 2015

Nota de Leo Silvestri by Paola Pilatti




http://ladiaria.com.uy/media/editions/20151030/la_diaria-20151030-incorrecta_2.pdf 


Hay en tu trabajo una reivindicación en términos foucaultianos de la amistad como modo de vida, ¿qué significa ser tu amiga?
Pues eso es algo que no solo no viene a cuento poner por escrito, va cambiando, habría que preguntarle a mis amigas en todo caso, y la verdad que más que alimentar el mito del personaje conceptual es ocioso referirse a mi intimidad. Como todo el resto yo también voy más o menos haciendo lo que puedo. Lo que si puedo decirte es que las redes amicales no están hechas solo de amigas íntimas o mejores amigas, sino también de una concatenación de anonimatos, contactos y afectos que no son solo la mística de la amistad a prueba de todo. Creo que eso también es una forma de vida. Alguna vez leí  por ahí que quien se arroja confiando, suele encontrarse con quien no le deje estrellarse. Realmente creo en la «bondad» de los extraños porque esos gestos espontáneos no tienen intereses detrás, y no están hechos de ninguna dependencia. Kundera dice por ejemplo “No tiene ningún merito portarse bien con otra persona. .... Nunca seremos capaces de establecer con seguridad en que medida nuestras relaciones con los demás son producto de nuestros sentimientos, de nuestro amor, de nuestro desamor, bondad o maldad, y hasta que punto son el resultado de la relación de fuerzas existente entre ellos y nosotros. La verdadera bondad del hombre solo puede manifestarse con absoluta limpieza y libertad en relación con quien no representa fuerza alguna.”. Y en eso las pesonas ajenas y extrañas, las desconocidas se parecen a los animales, y es el momento donde vemos que Hobbes y todos los estúpidos contractualistas, desde Locke a Marx, pasando por Rosseau y David Ricardo están errados. No somos ni buenas ni malos, somos una posibilidad, muchas veces producto del azar. Confío plenamente en el caos.

    ¿En una reciente entrevista afirmas que el feminismo de seguir así, terminará siendo antiabortista, ¿crees que hay cierta normatividad en los feminismos latinoamericanos? ¿de ser así, en que se hace eso visible?

Creo que si nos descuidamos los feminismos, sean producidos donde sea, pueden resultar un aparato de captura y/o una moral que prescribe desde cómo coger, hasta cómo vestirse, tal como hace aquello que una buena parte de esos feminismos llama patriarcado. Me resulta más interesante pesar el feminismo como una práctica o ética de libertad, una tecnología o un ejercicio para construir la libertad. Por fortuna, lo único que se puede modificar es la propia subjetividad, y por eso es sutil la línea que separa la modificación de la subjetividad, la construcción de una singularidad propia que incremente las potencias de un cuerpo dado, como cuerpo-máquina-devenir conectado a otras tecnovivas conectadas (sean prótesis, animalas, máquinas o cuerpas) y la reterritorialización de un policía violeta que dicta los santos y las señas y decide quién si o quién no, quién está adentro quién se va. Creo que el enemigo es la moral, que nada tiene que ver con la ética, una universal e individual, la otra singular y conectivamente ecosistémica. Los feminismos no están exentos de reterritorializarizar un facho policial que le dice a las demás hasta donde los límites de la decencia feminista, un juez o un comisario. Y sin embargo, creo que todavía es posible construir ciertos feminismos que colisionen contra los órdenes menores y denostados para precipitar devenires, e inviten a pensar, y produzcan armas para la modificación radical de la subjetividad construida bajo el imperio del heterocapitalismo. Si después eso se entiende como bajada de línea quizás haya que plantear mejor la labor. Lo que intento decir es que me resulta importante que un cierto feminismo corra el riesgo de construir disidencias, márgenes, radicalidades y técnicas de fuga de los órdenes mayores como por ejemplo la maternidad, el amor romántico, la heterosexualidad, el abolicionismo, el Estado, el pacivismo, el triunfalismo económico y de carrera académica, etc. sin terminar siendo un programa de acción política de cómo se debe coger y cómo debemos vestirnos. Entre la fábula liberal del sujeto autónomo y libre que elige (como sabemos, su propia esclavitud) y por ende, todas sus decisiones de pertenencia a esos órdenes mayores que le esclavizan deben ser respetados o es una mera responsable de cualquiera de sus circunstancias libremente escogidas; y una tirana normativa vestida de violeta que se asuste si nos gusta que nos metan o meter puños en los orificios de nuestros cuerpos o cobrar por tener sexo, considero que existe la posibilidad de construir armas subjetivas para reapropiarse de aquello que se nos ha negado, la posibilidad de contestar y responder. Si el feminismo enseña acatar, entonces no tiene el más mínimo sentido lo que dice la mayoría violeta. Si se cree que la solidaridad significa no responder, y niega siglos de luchas por aquello que siempre nos ha sido más difícil no solo para aquellos cuerpos que hoy leemos como mujeres, sino para muchos otros que cohabitan en el espacio del orden menor, a saber el pensamiento  y la violencia/ataque/respuesta quizás no estemos delante del feminismo sino de una reunión de señoras de Caritas tratando de hacer el bien y ayudar a las más necesitadas. Personalmente yo no quiero ayudar a nadie, el feminismo como una ética contra este mundo moderno me ayuda a mí, es una de mis principales armas. Cuando deje de hacerme libre o de colaborar en esa construcción lo abandonaré como quién abandona algo inútil, sin nostalgia, aunque tal vez no sin dificultad. Otra feminista me contagió su idea de que no hay que tener relaciones románticas y enamoramientos fulminantes ni monógamos con el feminismo, sino discusiones, el feminismo no debería ser un novio celoso. Tiene que servir para objetar y destruir aquello que me captura y me retiene en este orden de cosas.

    En "ética amatoria del deseo libertario" hablas de encontrarse en el desierto y armar la manada,  ¿qué significa eso para vos?


Si mal no recuerdo lo dice el libro, no lo digo yo, y creo que está en Foucault para encapuchadas de Manada de Lobxs, bajo el sello Milena Caserola. A medida que pasa el tiempo me alejo un poco de esos pensamientos para construir otros aunque comprendo sigan siendo fundamentales para muchas personas, incluida yo misma. Ya no sé bien qué significa la manada. Creo que me he puesto aún más molecular.
Sin embargo, coincido con párrafos tales como “Frente a la comunidad terrible que se propagó como plaga por el planeta, diezmándonos en nuestra capacidad de responderle y enfrentarla, hecha de buena conciencia e intenciones, hecha de adulación, ausencia sin gestos, mediocridad, hecha de vigilancia y control recíproco para quienes desertan (o desiertan), oponer una máquina ascética hecha de simpatía, ligereza y affidamento, que roce íntimamente lo que nos rodea y se aleje raudamente de las formas por todas conocidas de las tristezas. Allí está el desierto, que no es, como los humanos sedentarios creen, el abandono absoluto al vacío, sino el lugar habitado por las multiplicidades intensivas, paraje de manadas, que los humanos no se atreven ni siquiera a ver. En el mundo del nomadismo no existe encuentro que no sea político.
Desertar es tal vez acercarse, a través del devenir, a la situación más alejada del humanismo, privativamente dueño de sus propias soberanías sometidas, amo y señor de su esclavitud mendicante de mejoras. Desertar la sociedad heterocapitalista porque ahí solo hay ciudadanos imperiales haciendo bloque contra todo lo poco que aún queda de potente en nuestros cuerpos. Desertar significa irse al desierto, arrojarse, dejarse caer, precipitarse a los devenires alegres, decir que “no”, preferir no hacerlo. Devenir lobas y órdenes menores. Desertar equivale a la ausencia de jefes, la línea de fuga de la línea de fuga, la anomalidad.”

    ¿Es posible que las mujeres dejemos de ser las prostitutas impagas del heterocapitalismo? ¿cómo hacer?

A las preguntas tales como “es posible”, “se puede”...yo soy de las que siempre contesta “obvio”, no tanto por una tenaz insistencia en el creer, don del que suele decirse solo gozan algunes, sino por aburrida. Si no pensara que se puede, todo sería aún más anodino. Lo cierto es que ese “es posible” no tiene tanto que ver con crear un lugar donde tal o cual reterritorialización no llegue, sino en la prolongación de estados de excepción y en la construcción de contra dispositivos que se opongan las reterritorializaciones, cuando estas aparezcan. En cuanto al cómo en el capítulo Putas enemigas de las sonrisas de Foucault para encapuchadas se dice algo al respecto: “Nosotras, horda deseante, pese a ser feminizadas, controladas, asignadas, subjetivadas, nosotras, las otras putas, las no-liberadas ponemos precio, es decir, cobramos, sabemos del valor de nuestra carne en el mercado, y gratis no ofrecemos nada sino a los afines sexo-políticos. De allí la urgencia de repensar el liberalismo de la liberación sexual otra vez como concepto enemigo de la disidencia sexual. Emanciparse de la emancipación que no será por la vía de la prodigalidad sexual con nadie que no devenga afín-mutante-manada lobx-cuerpo-deseante-minoría. Sino, por el contrario, ser estando en el mundo como amiga infinita de las sonrisas de los varones, siempre dispuesta a hacerle una fellatio a algún muchacho “amigo”, porque “me gusta” -dirá ese yo/alma débil que Nietzsche escupía con el nombre de “sujeto” que es nuestra peor enemiga internalizada, hecha carne, nuestro microfascismo generizador personal.
Devenir otra, ya se ha dicho ad nauseam. Esta vez, otra vez de nuevo, hacerlo. Devenir por fuera de las categorías mujer hacia las potencias de la manada y la enunciación colectiva que no reterritorialice el hetero-capitalismo ni sofistique -gracias a nuestra complicidad- los aparatos de captura de nuestro género (y de tantos otros), para huir, juntas, por el río de la potencia infinita. ¿Cómo hacer? Por ahora, desistir, dejarse caer, decir No, Opt out, I prefer not to. Y desconfiar ahora y siempre de cualquier deseo expresado por un Yo individual en pos de un supuesto placer personal.
Por ahora, eso.”


    ¿Qué lugar tiene en tu vida la filosofía? Hay autores que consideres esenciales para el empoderamiento, si es que existe tal cosa?


Pues creo que intento tener un devenir griego, hahaha. Entreno deportes de combate y estudio filosofía todos los días de mi vida. También supongo que me gusta pulir mi propia piedra de existencia porque cuando se está en el fondo del pozo al menos contemplo lo que hice con lo que hicieron de mi y me siento contenta. Supongo que hay personas que escribieron libros sin los cuales vivir sería todavía mas complicado, y sus nombres sirven para encontrar sus palabras en los anaqueles. También creo que el empoderamiento está hecho más de aquello que una ha negado, ignorado o no ha leído que de tal o cual libro fundamental. Pero creo que lo más importante para empoderarse o para vivir la potencia al máximo es fracasar, dejarse caer y perder. Solo así se logra la transvalorización necesaria para dejar de creer en esto al cual se nos condena a vivir, ilusiones que capturan en un mundo de fantasmagorías y ficciones aberrantes de la razón iluminista.

    Titulaste a tu nuevo libro "la guerra en curso", ¿crees que hay una guerra?, ¿contra quién? ¿qué significa luchar en esta guerra?

No es mi ultimo libro ni está publicado aun, por eso no puedo hablar del tema, mis editores me lo prohíben, hahahaha. Mi próximo libro se llama Games of Crohn, sobre diversidad funcional, es el diario de internación y externación a partir del diagnóstico de Crohn, afección auto-inmune con la que convivo y a la cual considero mi garantía de mutación genética no sapiens sapiens. La guerra en curso es una tetralogía de poemas que escribí entre 209 y 2012, última vez donde escribí un poema al momento. También trabajo sobre un libro sobre Spinoza para feministas.

    Tu trabajo está mostrándose actualmente en el CCE de montevideo, ¿consideraste la posibilidad de venir a presentarlo?

Me enteré de casualidad! Una pena que estando tan cerca no me hayan invitado en persona, con lo barata que salgo y con lo lindo que hubiera sido debatir esa propuesta de taller llamado “Precio y desprecio de un Valor” que mi amiga Mai Stausager filmó en 2014 donde elaboramos una crítica a los últimos textos de Preciado. Me hubiera encantado participar de cuerpo presente, también me hubiera gustado que me avisaran y no enterarme de casualidad y por las redes sociales, como me hubiera gustado que lo anunciaran (fue solo a pedido mío que cumplieron con una cosa tan nimia como anunciar que esos videos se estaban proyectando en la página oficial del Centro Cultural del España en Uruguay ). ¿Pero que se puede esperar de los burócratas de los fondos de la cooperación? Creo que hicieron perder al público de una gran oportunidad de debate y que dejaron en evidencia, para quienes pueden verlo, que los museos y centros culturales no están hechos para producir debates sino para ser chic, y es chic y avant garde pasar los videos de un taller sin producir diálogo y debate, por cero peso. Es quedar radical con nada. No me inquieta, no esperaba menos. Per me hubiera encantado por visitar montevideo e ir a la feria de Tristán Narvaja. Por ahora no hemos tenido ninguna suerte. Ya había ocurrido que se me había invitado a participar del encuentro anarquista postestructuralista (me da un poco de vergüenza escribir ese título tan pretencioso y pedante) si y solo si 1. presentaba mi ponencia y 2. pagaba mi pasaje y estadía (aunque era el encuentro quien me había invitado, lo cual me resultaba ridículo, supongo que a Cristián Ferrer no le pidieron tanto, pero claro, él es varón y académico, yo soy nadie). Cuando ocurren estas cosas me resulta chistoso cuán errados están los humanos a la hora de entablar modos de afectación. ¿Si pudieras invitar por muy bajo costo a alguien cuyas clases te súper interesan por qué no hacerlo? Quizás porque te interesa fingir que te interesa, y para eso con unos videines zumbando en una pantalla que nadie ve alcanza y sobra.

¿Como es tu convivencia con crohn? ¿elegirías enfermarte si pudieras?

Muy buena. Estamos generando una idiorritmia, es decir un convivir sin pisarnos las singularidades. No siento mi condición de Crohn como una enfermedad o un enemigo, sino como la mayor oportunidad de mi vida, el acontecimiento más grande de existencia para precipitar devenires. Vivir con Crohn no es nada fácil, no es una amiga simple. No me alcanza mucho el lenguaje para explicar cómo me siento. No he elegido mucho nada en la vida, tampoco creo que una elija una afección autoinmune discapacitante. No creo en este mito liberal contractualista de la elección, como no creo en una libertad natural. Creo en las construcciones y Crohn me ayuda a construir un mejor presente. Me ha dado mucho más de lo que me ha quitado si es que me ha quitado algo. Y me ha permitido caer y desafiliarme mucho más. Pase lo que pase, termine con una bolsa de ostomía en mi costado derecho o con un cáncer de colon, o con un hígado hecho trizas por los anticuerpos monoclonados antifactor de necrosis tumoral o me convierta el conejo de indias del régimen farmacopornográfico de nuevas drogas experimentales, Crohn me ha permitido salirme de mi zona de confort, y alcanzar unas alturas, unos devenires que de otro modo veo improbable que mi cuerpo hubiera podido alcanzar. Me abrió, asimismo, las puertas a nuevos mundos reflexiones sobre la normalidad y me demostró mutante. La verdad, por mucho que a veces duela, por mucho miedo que dé la incertidumbre, siempre su alegría es mayor. Es realmente complicado de explicar. Hace poco tuve la fortuna de hablar del tema con una activista afrodescendiente del nordestes de Brasil y a la conclusión que llegamos es que se asemeja bastante pertenecer a un grupo étnico no blanco: si bien es cierto que las vidas de las personas con un dianósgico de discapacidad o de enfermedad serían tal vez más sencillas sin esa afección, también es cierto que nuestra condición es el efecto de un régimen de opresión que  nos necesita para dividir el mundo en sanos enfermos, normales y anormales. Siento que Crohn es mi premio, nadie elige salir premiada, aunque muchas trabajan para lograrlo, pero un premio es algo que te dan y te beneficia, supuestamente. Y en este caso puntual, me aleja y me separa de las huestes capacitistas piadosas y me permite pensar y vivir de un modo que de otra forma no hubiera podido. No tengo nada que recriminarle. Me gusta ser cyborg y me gusta saber que tengo genes neanderthales, al fin de cuenta la humanidad sapiens sapiens deriva de los asesinos de mamuts cromagnons.



¿Cómo entendés los aparatos de captura cuando hablas de que el feminismo debe servir para esto: “Tiene que servir para objetar y destruir aquello que me captura y me retiene en este orden de cosas”. ¿Qué creés que es lo que te captura y retiene en este orden de cosas?

Me gusta más pensar qué me libera y me deshacer. Sin duda el fracaso me libera, he obtenido más de lo que perdí que de lo que triunfe. El éxito radica en el arte de perder, porque es allí, como el pensamiento cínico griego nos mostraba, donde se encuentra la posibilidad de construir la libertad. Y he perdido mucho, en este momento hasta la sanidad y la normalidad. Y la verdad, lo celebro. Y me he vuelto más sabiamente mala.

 

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