viernes, 9 de enero de 2015

Se dice de mi...la fealdad que Dior me dio, mucha mujer me la envidió


Advertencia: no intenten esto en sus casas, chicas, podrían que quedarse sin amigas para ir al recital de familia de ukeleles.



Si las tilingas del lesbofeminismo y del queer no me dan respiro lamento informarles que tendré que convertirme en una vil diatribista tipo Johnatan Swift. Tampoco estaría tan mal, aunque no es tanto mi estilo. Tampoco es tanto mi estilo empezar los textos con el nombre propio de las personas en cuestión porque siento, como nos enseñó Moria Casán a todas, que se me cuelgan de las tetas, en mi caso de las tetitas, o debería decir del culo y las piernas.
Como sea, que ya es chistoso, comienza este relato con el famoso y mediático, pacífico, divertido, y bien intencionado supuesto escrache devenido fiesta en la puerta de Kentucky del año pasado por la discriminación hacia una reputada pareja (obvio abierta) de lesbofeministas que estaban allí solucionando no sé bien que temas romántico-amatorios (según rezaba la convocatoria) el día que fueron discriminadas (porque si algo dejó bien en claro la convocatoria es que eran pareja y que se estaban reconciliando, ay el miedo de que te soplen a la mina tuya no?). Rauda y solidariamente me dirigí hasta allí con mi bicicleta luego de mi clase de dancehall, de más está decir que siempre esas son buenas oportunidades, o así parecen al menos, de conocer chicas lindas, como luego comprobaremos en este relato eso es un grave error de mi parte. En algún momento, después de varias horas de mover la cocotera al ritmo de lo que la cumbia queer de baires dispone (un poco de miss boluda reterritorializada en video hetero, un poco de alika -aunque no sé si esto me lo inventé yo- otro poco de cumbia queers, algo de chocolate remix -pese a las represalias que suele sufrir cualquier canción que hable explicitamente de sexo-), alguien dijo que como el sonido es alquilado debemos hacer una vaquita para poner un poquito más de dinero. Se me ocurre la genial idea de ingresar al local y pedirle a la gente reunida en el lugar plata, entre ellos a los mozos, cosa que hago acompañada de otra compañera (pieza clave en esta cuestión donde ahora policialmente algunas me piden pruebas y peritajes para demostrarle a la corte suprema rebozada de torta que no soy una delincuente, ohhhhhh), y consigo reunir la friolera suma de $30, tanto como 2 dólares un día de buena cotización blue. Salgo del local, porción de pizza en mano abanicandome con el dinero como si se trataran de 300 dólares y digo la mortal frase “le saqué $30 a los mozos chicas”. Algo así como 2 meses más tarde una amistad en construcción que me cae muy bien me cuenta que la famosa y bien renombrada madre de familia sadomaso lesbofemiqueer anarquista rubia y blanca como la nieve María Luisa Peralta, a quien solo vi una sola vez en mi vida en persona en una reunión de otra gloria local del activismo, dijo que ella había visto (luego parece que tan solo escuchado) que yo le había robado la billetera con toda la recaudación de la noche al mozo; dicho que le hizo llegar a la muchacha discriminada en cuestión en cuyo honor se estaba haciendo el escrache, la famosa dramaturga activista periodista enamorada poliamorosa y bisexual Magdalena Magda de Santos, que a su vez, puesto que como según me contó, odia el chisme activista, se encargó de hacer proliferar el rumor que llegaron hasta los oídos de estas amistades en construcción. El rumor es aún más hiperbólico: no solo le robé el dinero de toda su recaudación a un pobre obrero proletario el cual probablemente luego fue o despedido, o no cobró nada esa noche o pasó un mal momento (se reunieron para debatir conjeturar y realizar todas estas elucubraciones parece ser algunas noches) sino que además, no contenta con eso, invité a drogarse, emborracharse y darse todo tipo de lujos pequeño burgueses anti clasistas a un grupúsculo de jóvenes (presumiblemente menores de edad y vírgenes) que engatuzadas por el dinero de esta vieja turbia ladrona me habrían seguido para snifar rayas de cocaína largas como la avenida rivadavia y embrigarse con toneles de elixires como speed y vodka a nombre de la casa.
Tristemente, y pese a lo que me gustaría, el rumor es falso. Y es falso desde tantos puntos de vista que no resisten el menor análisis. Por ejemplo, luzco yo como una persona tan idiota que no ha aprendido de errores del pasado del tipo “en todos lados hay cámaras” como para ostentar mis logros criminales en la comisión de un delito delante de una caterva no solo de moralistas madres de familia lesbianas sino de las cámaras de la agencia Telam que cubrían la fiesta escrache? Por otro lado, realmente creen que 300 pesos alcanzan para tanta gira? Se ve que hace mucho que no salen, ejerciendo el oficio de mamá y de novia de pareja abierta poli-romántica sado, porque las entradas a los boliches para las conchas suelen ser gratis -hasta determinada hora- pero adentro el trago y la merca es un poquitito más caro y si quiero invitar un par de wachas necesitaría más guita. Tercero, no saben que basta tener buen culo, linda sonrisa y una zanja (incluso menos) como para sacarle a cualquier pajerto tres monedas sin que haga falta robárselas? Como dice Moria Casán, nuevamente, una de nuestras intelectuales más despiertas, no hace falta abrir las piernas para conseguir lo que una quiere, y agrega, aunque no está mal hacerlo si es necesario...; lo que quiero decir es que como todavía compito en el fútbol de primera división y no me liberaron el pase -cosa que no pueden decir algunas de mis detractoras pese a que son mucho más jovencitas- usualmente no me es necesario robarle dinero a los hombres, porque solo pidiéndoselo suelen darmelo, habitualmente a cambio de nada más que mi sonrisa o lo que ellos leen como la posibilidad de hacerse los copados/langa, como fue este caso, donde la recaudación fue demasiado escasa, porque fue lisa y llanamente una provocación.
Sin embargo, el problema tampoco es tanto todo eso o la comprobación desde la buena conciencia de si delinquí o no. Para mi el problema, como me hizo entender esta amistad en construcción es otro: ¿por qué las tortas de la buena conciencia están más preocupadas por si un señor mozo hombre y como tal, machista y patriarcal (aunque quizás los mozos de esa sucursal discriminadora de Kentucky estén yendo a los grupos de reunión de varones antripatriarcales, quién sabe, démosles el beneficio de la duda, quizás también sean ellos compañeros lesbofeministos) sufrió y la pasó mal a manos de una torta puto vándala que si un grupo de tortilleras se cogieron rico post fiesta de excesos obtenidos todos de la caridad delictiva? Como vemos, la identificación con el falo a partir del Bien y el Mal (bien está escrachar pacíficamente y cada una en su sitio según lo que se le corresponde, mal es robar y tomar frula rodeada de minas) está a la orden del día. Y de paso cañazo, que bueno tener un chivo expiatorio contrahecho a quien lapidar en la plaza pública de los pecados militontas para tapar el hecho de que a quien se le ocurre firmar un libro de quejas y dejar asentados los nombres de buenas consumidoras exigiendo sus derechos al consumo cuando somos repudiadas en vez de tramar acciones directas o para ocultar que aparentemente (esto también es un rumor) de la buena acción del día anti-discriminación se consiguió la desvinculación de la empresa al empleado discriminador. Voilá, lesbianas bisexuales mediáticas blancas haciendo echar a empleados negros paraguayos por el derecho a consumir pizza como cualquier hijo de hetero. Hasta la Victoria Secret, diría Coco Chanel.
Debo confesar que todos estos dimes y diretes a mi también me tiene un poquitito consternada porque en vez de disfrutar de sus propias vidas, bailar, drogarse, comer rico, coger, hacerse amigas, bañarse en el río, en la pelopincho, cocinar pizza, jugar al scrabble, dormir, tener temas para conversar que no giren en torno a qué hacen otras personas y mastubarse pierdan tanto tiempo armando juicios sumarios, osbtaculizando procesos amicales de personas en común -o al menos intántandolo-, provocando exclusiones -que luego condenan en sus papers y notas-, agrediendo con su pasiva violencia y fijando tanto la mirada en lo que yo hago. Comprendo que bailo mejor que nadie en el mundo del activismo -aunque soy muy mediocre comparada con mis compañeras de clase de danza-, comprendo que tengo muchos tatuajes, que soy pintosa, y me paro arriba de un par de piernas y nalgas que causan envidia pese a tener casi 39 años y una enfermedad autoinmune con 4 operaciones en un año encima, comprendo que produzco más y de mejor calidad que casi cualquiera que conozca; pero no se dan cuenta que me agrando cada vez que se arman estas cosas, que me doy cuenta que pierden tanto la cabeza ocupándose de que olor son mis flatos o concediendome el inmenso poder de desestabilizar mediante mis nefandos crímenes toda una acción? No vieron el último capítulo de South Park, ese acerca de como los comentarios te hacen crecer en popularidad? No ven que se pasan las horas hablano de mí, teniéndome en la mente? Y eso pese a que se me subestima si piensan que no sé cómo robar (nena, no se roba delante de cámara y una nunca dice qué delito cometió ni siquiera delante de las afines, siempre es Yo No Fui como la editorial, viste?, cuando está la poli y los medios cerca, es decir las lesbobuenaconciencias...). Sé que les gusto y uds saben que no es muto, que uds me repugnan y también saben por qué. Lo lamento.
Discúlpenme los arrebatos de soberbia pero me tengo que tomar estas y otras pavadas de esta manera porque sino entristezco, y obviamente estas acciones están dirigidas al entrestecimiento, para contagiarnos con la tristeza y el fraude que invaden sus vidas carcomidas por la mediocridad de ser igual o peor a las heterosexuales que hacen invivible -o al menos lo intentan- la vida de las putitas de barrio que todo barrio tiene; porque en definitiva podríamos definir a la mujer desde un enfoque no biológico por su capacidad de chismorrear, cotillear, chusmear sobre lo que hacen otras y ellas ni osan ni se atreven ni pueden ni tienen la capacidad de hacer, mujer como aquellos cuerpos que en vez de afectarse o dejar afectar a otras se ocupan de sembrar el rumor la malidicencia e intentar que otras, sumisas, acalladas, ovejas, acaten y se alejen de toda posibilidad de perder un segundo conociendo aquello que no les es familiar, mamarrachas moralistas que penalizan cualquier intento de salirse del espacio de las iguales, al decir de Celia Amorós, un espacio reducido a sus líderes, sus cortesanas serviles, sus exegetas, y sus sacerdotes, verdaderas maltratadoras. Minitas, preocupadas más por los varones, aunque lesbianas y feministas, que se esfuerzan en obtener alegrías indirectas y compensatorias de espíritus esclavos con su deseo de joder a las que se dejan joder prestando sus oídos y sus potencias al chisme. A veces se inventan que bajé de una performance e invité a todo el público a tomar cocaína, se ve que no me conocen, no soy tan sociable; a veces perfiles anónimos que nadie sabe quienes son -especialmente yo- en grupos de fachabuk dicen que “intenté violarla”, cosa que está muy de moda entre putites que no saben fumar porro y que no saben lo que es la violación (sino sabrían distinguirla feacientemente), luzco acaso como una persona que si intenta algo falla, como una de esas personas que no sería capaz de reducir a alguien, y si no lo consiguiera (lo cual es poco posible) entonces como reclamar esa victimización?
¿No sería acaso mejor fugar de allí y tener iniciativa de discurso, propositivamente cronstruir mundos nuevos y dejar de ser la típica mujercita de barrio que critica a las demás de una buena vez; detener el juicio moral y dejar de reterritorializar jueces? Cada tanto alguna de esas cachivacheras me escribe un mail disculpándose o queriendo que esté todo bien pasado el tiempo, mensajes que obvio llegan siempre tarde y que las hace quedar aun más estúpidas de lo que ya son: se disculpan por defender al maridito o maridita de turno que finalmente como lo anticipé las cagó, por haberme borrado de fachabuk en un brote de delirio paranoide entre muchas otras cosas.
Pese a que a veces genera un poco de hartazgo tener que lidiar con tanta mierda y con la mierda que contagia la mierda, porque abundan las esbirras de taradas trovadoras y una al fin de cuentas tal vez se encuentra menos acompañada, (de cualquier forma quién quiere la compañía de las personas que con tal de no perder presuntas amistades, con tal de quedar bien con tal o cual, no se toman el trabajo de tener una experiencia de primera mano, una experiencia propia, y de ser conmovidas por la irnonía cínica, que obviamente no es para toda chica selfie instangram); pese a eso, la realidad es que sería maravilloso que se dedicaran a sus propias vidas porque la mía se ha acortado y por desgracia tal vez no cuente con el tiempo suficiente para devolverles la gentileza en persona y cara a cara cuando me las vuelva a topar (a veces, como no retengo resentimiento ante cosas sin importancia pasa que alguna boludita tipo Victoria Justina me viene a saludar en ¿son de paz? después de haberme dicho “depilate bigotuda” como quien dice un insulto y yo de colgada nomás no recuerdo quién es hasta el día siguiente y en vez de escupirle un ojo (porque si le rompo la trompa seguro me mandan presa) la saludo, oh idiota de mí desatenta; pero como les decía sería genial que se dediquen a hacer todas las cosas magíficas que están haciendo y que tantas alegrías y éxitos en la vida les están dando en vez de dedicarse a mi porque como gozo de menos tiempo y lo tengo muy ubicado en ocuparme de asuntos alegres no podré, cuando sea el momento propicio, devolverles las caricias, que a cada chancho le llega su san martín y yo soy bien capaz de cobrarmela cuando menos se lo esperen. Por las dudas, miren para atrás al caminar. (Ay, sí, apología del delito, ay sí amenaza, oh que mala soy, oh seguro que este año quemaré viva a otra persona, ay sí sí, quién llama a la policía y a los medios?).
Ah, ni se les ocurra pensar que lograran hacerme suicidar con su pusilánime reactiva hostilidad general y su capacidad de excluir a fuerza de pelotudez, buena conciencia, chusmerío y mentiras (o verdades) para que luego puedan hacer un encuentro homenaje, publicar un libro, filmar un corto, recital o demás pavadas que hace con las asesinadas por ustedes las hostilizadoras de verdad, las que entregan y emiten los carnets de comunión e inclusión al lesbofeminismo; a mi me lleva el Crohn, o mi propia mano, pero por la pérdida psicofísica de aquello que ustedes me envidian, y a eso, estoicamente les digo, chiquitas de bien, pese a sus intentos no tienen acceso.
Besos en el amor romántico poli para todas. Tengan cuidado, estoy mirando a tu novia y qué, ella me gusto y yo a ella también, oh sí, y qué. Y por favor, en honor a nuestra consagrada cantautora registra propiedad privada y marca S. P., tengan a bien no ser tan cobardes, si van a inventar, luego aguanten los trapos, como ella. 
Y no dirán que me engrupí por qué modesta siempre fui.



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