lunes, 24 de noviembre de 2014

Games of Crohn: Quiero flashear ser progre, DanceAbility en Centro Cultural Haroldo Conti





Quiero flashear ser progre, DanceAbility o bailar los hará libres

Para Luz y para Pablo

Dior salve a la clase media que todo lo grande lo ve chico.
Anónimo


Que nadie bueno de corazón se sienta mal, esa es la consigna de este mundo. Para eso nada mejor que una clase de danza donde también puedan participar las personas con discapacidad tal cual reza la convocatoria (“Estamos muy contentos de invitarlos a participar del taller de improvisación en danza para personas con y sin discapacidades basado en el método de danza inclusiva DanceAbility*.”sic), en el centro cultural Haroldo Conti, ex campo de concentración ESMA aunque la piel se te eriza con solo cruzar la puerta del Auschwitz local. Con estos datos en mano, ya se puede empezar a vomitar tranquila. Tener o no tener, esa es la cuestión en vez de un mundo enriquecido por la diversidad funcional. Que no haya un solo normal buena gente sintiéndose mal por ese privilegio natural de ser capacitado, varón, viril, dotado físicamente alfa, o la chica que podría gustarle. Incluso más ¿por qué no organizar talleres de autoayuda para que los normales, los heterosexuales, las blancas con privilegios, la clase media, los varones que gustan de todas, puedan expresar sus desdichas por los privilegios que los dominan desde un sistema que les convierte en opresorxs.
Sin embargo, me presto al experimento. Al fin de cuentas, soy una disca. Se invoca en más de una ocasión la naturaleza, esa que el hombre creó y ahora me está matando, esa absurda creación humana a la cual los hippies apelan para no bañarse entre otras cosas, a la cual se nombra todo el rato para referirse a cuerpos que esos normales no quisieran tener, ni tocar, ni sentir, ni coger pero que les sirven para sentirse buenos, copados, grosos, incluyentes y no discriminadores. Cuando en la ronda de devolución, la coordinadora dice “lo natural” la muerdo en la yugular y le recuerdo que si fuera por el mundo de lo natural yo me debería haber muerto pero debido a que me chuto anticuerpos monoclonados antiTNF sigo viva. Entonces, una hippie contact look me posa la mano en la espalda. No se le rompo la muñeca con una mano de vaca de jiu jitsu de puro cansada que estoy de luchar contra esta gilada que se victimiza si respondés a su subestimación, pero pienso qué carajo me tocás heterosucia, serías capaz de lamerme el ano ese llagado que tengo o chuparme las cicatrices que me cuelgan de la panza? ¿Acaso te parezco una persona triste, o digna de tu lástima de válida frígida violada por heteronovios? Mi vida es pura intensidad incluso con mi locura, mi mala onda y mi enfermedad discapacitante en andas, y vos aun no sabés donde tenés el clítoris o las neuronas. 
Es menester que todas las deformaditas de este mundo, todas las bordes, todas las resentiditas, todas las discas, todas las tulliditas, no hagamos sentir mal a los normales ni nos pongamos incómodas. Es más, que les hagamos sentir bien: nuestra misión es que su buena acción del día, bailar con los monstruos que no se cojerían, un ratito, signifique su felicidad. ¿Y la nuestra? O mejor dicho, que les monstruos observen cómo danzan naturalmente, porque la naturaleza a la cual se invoca, que sabia ella, ha hecho a algunos con el cuerpo perfecto y las capacidad de un bailarín de danza clásica y a otres ha dejado sin ojos para poder ver los ejercicios que la profesora llama “diálogo”. Pero de qué ver se trata: los ejercicios casi todos giran en torno a tener la capacidad ocular del privilegio de la visión. ¿Y si no veo?, pregunto. Una profesora de danza me exige que confiese la verdad: ¿ves o no ves? Me aclara, paranoidemente, que esto no es una clase de cómo realizar clases, que si no veo el trabajo es otro y que lo tengo que avisar y entonces se adapta. ¿Por qué contesta defensivamente? ¿Por qué le tengo que avisar si la convocatoria ya le avisaba a ella? ¿Tendrá miedo de que le robemos su trabajo? Sin embargo, esto era un encuentro para gente disca, por qué entonces no partimos del paradigma de que acá no vamos a usar la visión como se usa en todas las otras clases de danza, por qué tienen que hacerme un espacio, por qué el espacio ya no viene hecho, por qué no me dan la posibilidad de vehiculizar el devenir no vidente, entre otros devenires posibles, por qué se le exige a una persona en silla de ruedas “dialogue” físicamente a partir de contemplar los movimientos de una persona claramente privilegiada fisicamente; este diálogo que se me propone se parece a una tortura donde no solo debo confesar mi incapacidad a realizar ciertos ejercicios mientras contemplo como los machos y hembras alfa del contact pueden hacerlos, mientras al mismo tiempo debo sentirme agradecida muy mucho porque estas personas normales me dieron la oportunidad de reptar acá con ellas. Me preguntó por qué en vez de pedirme eso que llaman diálogo y que es la posibilidad tal vez única de que una persona privilegiada tenga sus 5 segundos de tocar un cuerpo sin privilegios, les normales no tienen un devenir disca, cómo sería para esos habilidosos bailarines alfa moverse sin ojos, sin piernas, sin anos, sin tono muscular en una silla o con muletas? ¿Nos iremos de aquí con esa experiencia corporal? ¿O solo habremos participado de un evento que deja nuestras consciencias tranquilas pero sin devenir? Puedo estar entre personas gravemente imposibilitadas motrizmente en un mundo que niega la diversidad funcional de aquellas que no somos como todas las demás, pero puedo acaso devenir ellas, afectarme con ellas, volverme más diversa, hablar el lenguaje de sus cuerpos, de sus pieles (cuyo contacto me niegan en pos de decirme “que hay que tener mucho cuidado al tocar personas con discapacidad”). ¿Por qué el diálogo no es un escuchar lo que tienen para decir esos cuerpos, por qué no cantar la canción en la que danzan como esos cuerpos pueden y van haciendo? ¿Por qué no se les invita a devenir nosotras en vez de hacernos partir de una horizontalidad igualitaria que solo beneficia a quienes tienen dos piernas, dos brazos, entre otras tantas cosas que tienen binomicamente en tiempo y forma como Dios o la naturaleza mandan? La profesora coordinadora dice que vamos a crear una forma en el medio del salón y que exploremos distintas formas de llegar hasta el medio, y un contactalfa no tiene mejor idea que caminar con sus dos manos haciendo la vertical y hacer una hermosa fuerza de brazos para que en una onda desfallecer sobre el piso mientras todas lo miramos, mientras algunas de nosotras no podemos levantar ya no te digo el peso de nuestro cuerpo si uno una cucharita de café para revolver un pocillo. Lo natural, lo igual, lo horizontal. Que ningún pobre se sienta zarpado cuando los ricos nos coman caviar delante de nuestras narices, que ninguno se queje, que nadie ose enojarse, porque hay que convivir, en paz, humanamente discas y no discas, pobres y ricos, heteros y perversitas.


El otro día leí por ahí que las personas con impedimentos tienen historias y talentos increíbles; es momento de que sean usados para algo más que inspirar y alentar los cuerpos aptos. Quiero que sepan las personas que me invitaron a este taller que no tengo ganas de ser una disca agradecida, de decir 100 veces gracias gracias mientras no les miro cuestionar sus privilegios de un paradigma que les entrega una vida más fácil que a la de cualquier de nosotres trulliditas que te celebran tu paradigma de habilidad en sus múltiples formas, tu porno inspirador con freaks: “si estos que pueden tan poco logran tanto, vos, que sos normal, lo podes todo”, no? Y no importa cuántas veces me bloqueen el facebook por lenguaje de odio no quiero agradarles porque ustedes no me agradan a mi. Tal su lógica que se ve crudamente cuestionada cada vez que les incomodamos con una presencia no sumisa y agradecida. Sus privilegios son solo eso privilegios, como el derecho a herencia, la clase social y el color de piel, lo mismo que nuestras así llamadas discapacidades son el efecto de la opresión de un paradigma beneficiante de una normalidad aprioristicamente determinada en base a unos estándares que pocos que no sean ese pseudo acróbata circense machoalfa blanco hetero pueden alcanzar. Y aunque no es esto lo que tenían ganas de recibir, porque la gente buena siempre quiere ser querida y quiere sentirse bien consigo misma, no sentirse ni mala ni discriminadora, ni capacitista, ni racista, ninguna de las otras mierdas de un régimen que alienta, reproducen, reafirman con cada paso que dan, las buenas noticias son que somos incojibles, somos intragables, somos infumables, somos inaceptables, pero sobre todas las cosas somos quienes venimos a arrebatarles sus privilegios del mismo modo que todas las minorías han hecho siempre e historicamente, sin conciliación y sin condescendencia. Y en cualquier momento les rociamos las patas con acido muriático a ver si les quedan ganas de seguir bailando.
 
Hagamos del incojible una barricada de intransigencia contra la basura capacitista.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Notas sobre spinoza x Deleuze


La enfermedad es la disminución de la potencia. Envenenarse es meterse en situaciones imposibles que enferman. La ética es el arte de actuar preventivamente sobre la situación de envenenamiento, de no meterse en ella, el arte de retirase de toda situacion imposible, el arte de operar una selección. La razón implica no un cogito sino una selección, seleccionar aquello que me dará alegría, seleccionar lo que me hace independiente y rechazar lo que me hace dependiente. Sin embargo, saber si algo es veneno requiere experimentación. La razón es una especie de aprendizaje para evaluar o tener signos, organizar o encontrar signos que me digan que relaciones me convienen y cuales no. Lo malo es aquello que descompone la totalidad o parte de mis relaciones constitutivas, que fuerza a
mis partículas a tomar otra relación que no corresponde a mi conjunto. El veneno destruye las relaciones constitutivas. El poder de discernimiento es discernir las partículas con las que conviene componerse. Lo bueno ocurre cuando mi relación se compone con relaciones que le convienen, el individuo es un conjunto de relaciones. Las relaciones convienen cuando me componen en más cuerpos no en menos. La razón es el arte de componer situaciones y relaciones y de huir a toda prisa de aquello que me descompone. Hay que descomponer aquellos puntos que no son constitutivos o que expropian la potencia activa (si no voy a correr no necesito dejar de fumar por ejemplo).
El afecto es un aumento o disminución de mi potencia. Los que aumentan se llaman alegria, los que disminuyen tristeza. No hay tristeza buena, lo que me da tristeza es la cosa cuyas relaciones no convienen a la mía. Los afectos de aumento o disminucion se llaman pasiones. Pasion se opone a accion. Hay pasiones alegres y hay pasiones tristes. La alegria es una pasion porque por mas que aumente mi potencia de actuar aun no soy dueña de ella. Si alguien posee el maximo de mi potencia de actuar, sale del regiemn de la pasion. No se puede decir que su potencia de actuar aumente al maximo porque ya está al máximo. Los afectos activos alegres son acciones al máximo de la potencia. Hay alegrías de pasión y hay alegrías de pasión. El afecto es una pasión y es pasivo en tanto que provocado por algo distinto a mi. Cuando soy yo quien me afecta, el afecto es accion. La beatitud consiste en auto-afectarse.
No se nace ni libre ni racional, sino que nacemos a merced de los encuentros, es decir a merced de la descomposición.


Se reina sobre los esclavos disminuidos en sus potencias. Por eso se instaura el regimen de la tristeza del arrepentimiento, del resentimiento y del odio, especialmente el odio al si mismo.
La pareja: hazme mal que yo te hare mal. Luego tendremos pequeñas alegrías indirectas de compensación. La escena, la discusión, odiarse para luego amarse. La pareja propagadora del contagio de la tristeza que te tratan como imbécil si uds dicen que no comprenden y que no es asunto de uds. les dirán cuál es la verdadera vida, cuanto más hagan ellos su chiquero a base de pareja, imbecilidad, angustia, más te atrapan y te contagian (Deleuze)

viernes, 7 de noviembre de 2014

Die toten Hosen oder Interview mit Leo von Seba



ℼ佄呃偙⁅呈䱍倠䉕䥌⁃ⴢ⼯㍗⽃䐯䑔䠠䵔⁌⸴‰牔湡楳楴湯污⼯久㸢㰊瑨汭ਾ格慥㹤ऊ洼瑥⁡瑨灴攭畱癩∽潣瑮湥⵴祴数•潣瑮湥㵴琢硥⽴瑨汭※档牡敳㵴瑵ⵦ∸ਾ㰉楴汴㹥⼼楴汴㹥ऊ洼瑥⁡慮敭∽敧敮慲潴≲挠湯整瑮∽楌牢佥晦捩⁥⸴⸲⸶″䰨湩硵∩ਾ㰉瑳汹⁥祴数∽整瑸振獳㸢ऊℼⴭऊ䀉慰敧笠洠牡楧㩮〠㜮椹੽उ⁰⁻慭杲湩戭瑯潴㩭〠ㄮ湩※楤敲瑣潩㩮氠牴※潣潬㩲⌠〰〰愰※楬敮栭楥桧


 Hermosa entrevista hecha y traducida por 
Sebastian Garbe
International Graduate Centre for the Study of Culture (GCSC)
Institute of Sociology / Justus-Liebig University Giessen


 Hola Leo! Yo llegué a conocerte a través de un amigo que me recomendó un libro (Ètica amatoria del deseo libertario y las afectaciones libres y alegres) del grupo de afinidad Ludditas Sexxxuales en el que colaboraste. Hace poco salió otro libro (Foucault para encapuchadas) a partir de un esfuerzo de manada similar, pero con otro nombre Manada de Lobxs. Podrías esbozar a lxs que no conocen estos textos de que se trata y quienes son sus autorxs?

Ninguno de estos libros tiene autor. Simplemente son agenciamientos de manada, en realidad, como todos los libros, pero los nuestros se hacen cargo de serlo. No en tanto escritura sino en tanto ideas y conceptos volcados en un libro. Somos ladronas: no creemos en la propiedad privada ni en la originalidad del genio del artista; y por supuesto nos hemos dejado caer, es decir, no competimos en las ligas académicas ni grandes ni pequeñas. Pensamos que enriquece el libro esta cuestión de que no esté firmado más que por personajes conceptuales fantasmas o redes-plataformas móviles, o que se trate de un material que no funcione como se nos acostumbra la academia con su sistema de citas, patrocinios y autoridades. Son prerrogativas tanto de Foucault para encapuchadas de Manada de Lobxs y Ética Amatoria del deseo libertario de Ludditas Sexxxuales, ambos materiales publicados por Milena Caserola, el perder la importancia personal, y el relato autobiográfico:autor”, “esa figura en la que se concretan la individualidad, la genialidad, la heroicidad, características del sujeto moderno”, que hace importante o banal un libro según la afinidad que tengamos con el ethos de su demiurgo y no con las potencias que ese texto estimula en quien lee. Producimos aquí mediante esta escritura una forma de hacer y de deshacernos.Basicamente tanto Foucault para encapuchadas de Manada de Lobxs es un libro en tres partes, la primera con un intenso debate contra y a partir de la teoría queer y el post y transfeminismo desde sudakalandia con claras referencias insurreccionalistas ácratas sin dejar de lado un tipo de saber que se lo suele conocer con el nombre de “filosofía post-estructuralista”; la segunda y la tercera son aforismos de viaje en una voz ambigua que vaga por las ruinas de una civilización que se derrumba pero que no termina de sucumbir (una mezcla entre sucumbir y y cambiar), entre esas grietas esta voz desgenerada y desgenerizante reflexiona acerca de cuestiones que le involucran el cuerpo que van desde el lesbofeminismo radical hasta el antiespecismo.

 En los dos libros que discutimos recien como también en tus talleres hay una adaptación anarco-queer-feminista de teóricos como Michel Foucault, Gilles Deleuze y Felix Guattari. Además aparecen conocidas voces queer-feministas como las de Monique Wittig, Beatriz Preciado y Judith Butler. En que modo te sirven estas influencias para una feminismo anarco-queer localizado en América Latina, especialmente Argentina? Que otras influencias utilizas para explicar y atacar el (hetero-)patriarcado local?

A mi, lo mismo que a Joan Scott y a Judith Butler, no me gusta la noción de patriarcado. La uso realmente poco porque no termino de entenderla y porque prefiero mil veces por ser más afilada y ofensiva decir heterocapitalismo como esa alianza entre un régimen de opresión que organiza todo el sistema de lo existente en este mundo, animado como inanimado, conciente e inconsciente, como ser la heterosexualidad y su entrañable alianza con el capitalismo. Además, por el momento estoy creyendo en el mundo de las potencias: es decir, somos lo que nuestros cuerpos puede, possest, como creía Spinoza, como vía de escape a una biología ontologizante que nos fija. Por otro lado, si nos inventamos este concepto de ludditas sexxxuales como las destructoras de las máquinas deseantes que organizan nuestra existencias a partir de los deseos gobernados, administrados y estimulados por el heterocapitalismo es para no hablar más de anarco o de queer, dos tradiciones que sin duda han sido, y en muchos ámbitos aún son, brillantes y esplendorosas, pero que por otro lado proponen insensatos aparatos de captura identitarios, cuando no cosas aún peores. De latinoamerica con lo único que me quedo es con mi idioma, el rioplatense, una versión denostada del castellano y con el hecho de que vivo acá. El queer del que se habla acá en Baires oscila entre heterofriendly -por ende poco reactivo, insurreccional y objetor como el de España-, o entre policíaco, en vez de dedicarse cada quien a modificar la propia subjetividad se le apunta con el dedo insensatos supuestos “desaciertos” a las compañeras. En España hay otro queer que nace del riñón mismo de bolleras muy bolleras, mariquitas anarcas y trans de barricada. No es el mismo queer que acá. Pero realmente no me siento a gusto con esas divisiones que señalás. En Europa también hay zonas de tercer mundo, cualquier migrante lo sabe y lo vive, zonas que podríamos decir, latinoamericanas si se quiere. Sudakalandia me interesa como disputa de un saber situado desde esta realidad que no es necesariamente Berlín.

 En Alemania, Argentina es muchas veces visto como un país con grandes avances en cuanto igualdad de género y movimiento feminista (Ley de Igualdad de Género, etc.). Como ves tu estos desarrollos? Como te diferencias del movimiento LGTB en Argentina?

Es visto así por las personas interesadas en las legalidades, supongo. Supongo que es verdad que hay grandes avances, pero ya se sabe que la idea de progreso tiene implicancias barbáricas, como decía Benjamin, no hay documento de civilización que no sea de barbarie. Es decir, en la idea misma de progreso y avance está el gen de la detrucción de lo viviente, en las legalidades. La pelea no es por ser legales la pelea es por la abolición de los sistemas estatales que postulan y deciden quién es legal y cómo se es legal. El lesbianismo especialmente y el movimiento LGTB en Argentina son el aparato de captura priviligediado de la heteronorma vale decir, de la norma social del heterocapitalismo. Vivimos una situación esquizofrénica donde nadie lucha con mayor ahinco por ser heterosexual que madres lesbianas y mujeres transexuales (como Florencia de la V) y a la vez ser una torta marimacha o una trabajadora sexual es un riesgo de vida. Lo que prentendo decir es que hay que tener sumo cuidado en reterritorializar la heteronorma de la heterosexualidad como régimen político con cada supuesta victoria legalista. En ese deseo de “ser iguales a...” se esconde el anhelo de parecernos a una civilización, la heterocapitalista, que se ha propuesto antropocéntricamente llevar todo hasta la destrucción. Por un lado, la ley de indentidad de género para poder ser empleadas dentro del heterocapitalismo como Dios manda, y por el otro una situación de discriminación y violencia avasallante diariamente. Cuando me pongo muy conspiranoica pienso que nos dieron estas dádivas llamadas leyes de para silenciarnos, para incorporar al elemento subversivo que aún tenía filo de rebelión al sistema heterocapitalista sin quejas: profesionales exitosas, madres de bien, modelos de masculinidades y feminidades hegemónicas, patologizaciones curables, etc.


Lo que tienen en común Alemania y Argentina es que tienen una mujer como personaje politico central. Para algunos esto es una expresión de los logros del movimiento feminista, pero tengo mis dudas con esta interpretación. Como lo ves tu?

Efectivamente es un logro del feminismo de la igualdad. Y por ende una calamidad. Puesto que la mujer desde Monique Wittig en adelante solo puede ser pensada como un artefacto político, un efecto de un poder sexuado a partir de un régimen político llamado heterosexualidad, cualquier reivindicación de estas características en torno a esas coyunturas corporales tiene que ser tomada bajo mucha sospecha. Más aún, tenemos suficiente experiencia histórica anarca para estar inoculadas contra los supuestos beneficios de acceder a la igualdad en esos términos. Al fin de cuentas la clase política siempre será la clase política, ocupe quien ocupe ese lugar, sean proletarios, mujeres de partidos populistas o feministas (ya nos lo explicó el viejo Bakunin), y la igualdad es una de las ideas de la subjetividad pequeño burguesa más altamente explotables y administrables por el mapa de control del heterocapitalismo, una idea “noble” bajo cuya efigie se administran los más burdos deseos heterocapitalistas.

Considerando esta ambigüedad de que es “feminismo”, tu te ves como feminista? Que es el feminismo para ti?

En Foucault para encapuchadas, el libro de Manada de Lobxs se dice que el feminismo es una ética de la existencia: “no conozco varones feministas, los que conozco que son feministas es porque están en constante proceso implacable de deconstrucción no solo de su masculinidad hegemónica sino de su asignación biopolítica; el feminismo como tendencia ética de abolición del heterocapitalismo generizante me resulta incompatible con el “ser varón” (de allí que no me alegre ante obviedades tales como hombres antisexistas o antipatriarcales, como si debiera agradecer cuestiones tan mínimas). el feminismo, no como movimiento, no como identidad, no las feministas, el feminismo como tendencia ética hacia la deconstrucción de los géneros y la abolición de la heterosexualidad como régimen político es, al igual que la alegría y la anarquía, inevitable...La mujer es el artefacto político que no consigue asumir la soledad, siempre en busca de quién la complete, de quién la ampare, la proteja, la cobije, la resguarde, siempre esperando al príncipe o -la princesa- azul, siempre aguardando algo que estimule su abúlico tedio existencial femenino hegemónico de ángel del hogar sin más afirmación que su melancolía. La soledad en el desierto es la forma que reviste el medio de encuentro de quién procura desertar de las formas del yo-soy-mujer, llevándose en la retirada y el éxodo las armas y los afectos necesarios.“

 Quienes son lxs con que te asocias, quienes y como son tus amigxs o, refiriéndome a una expresión frecuente en los textos con tu presencia: que es la manada?

La manada tal vez sea como la creación de un libro, o la creación de un libro tal vez pueda funcionar como metáfora de la manada, es decir, una constelación que comienza a orbitar. La manada supone fuertemente el desarraigo del antroponcentrismo heterocentrado generizado humano, un devenir animal, lobxs que cazan en grupo, con tácticas y estrategias, con su organicidad desterritorializante, sus anomales, sus estepas, “mujer-loba solitaria” que elige no matar (animales no-humanos) ni amamantar (animales-humanos). La manada se trata más bien de una invitación a una fiesta, una línea de fuga de la fuga del control y del disciplinamiento entristecedor heterofascista que incluso nos coopta con esos deseos de ser alguien en esta vida, reconocimiento, trascendencia, prestigio, tener un nombre. La manada es informal, inespecífica más que en sus oposiciones y sus negaciones. Cuando el policía que pregunta quién sos o qué sos, cuántos -ya nos cantó el profeta Evaristo de La Polla Records: “Quieres identificarnos, tienes un problema”, la manada no contesta porque es una pregunta obsoleta y sin relevancia aquella de la identidad, siempre concepto de circunscripción de la realidad a cuadros de referencia tales como documento o pasaporte o huellas digitales, que hace pasar la singularidad de las distintas maneras de existir, de las formas-de-vida, por un solo y mismo marco identificable, que pone coto a los agenciamentos múltiples, a las potencias, que prescribe cómo comportarse e ingresa -subrepticiamente y por la fuerza- las potencias a la moral. ¡Qué enorme alegría entonces que no se sepa quiénes somos, que no seamos como dicen que somos quienes parecen saber qué o cómo somos, que no se pueda decir de nosotras que somos UNA, que Yo ya sea muchxs y que nadie sepa cuántas! Devenir cualquiera porque cualquiera que se abra a la multiplicidad, y se exponga a merced de los encuentros puede devenir con y en nosotras, y nosotras en ellas. La manada es el dispositivo que impide ser fijadas, identitariamente, que impide caer en la seducción de ser aceptadas, toleradas, invitadas a ser alguien legible y de Bien, que permite disolver el Yo y fugar de las coordenadas del territorio de los bio-hetero-poderes para salir a los encuentros que nos harán más potentes. 
 
(Des)afortunadamente muchas de las manos que compusieron algunas de las piezas de Foucault para encapuchadas se encuentren hoy tocando las teclas y las partituras de las instituciones y/o las tonadas de los instituidos, incapaces de encarnar en su presente aquello que se ha escrito, llenas de resentimiento, desafectación, de miedos, de impotencias. Curadores, comisarias del arte, artistas, hippies, envidiosas, licenciaditas, poetas... Han muerto para nosotras, sin ninguna nostalgia. Lo único que no cambia es el cambio, tal vez nos las volvamos a encontrar, y tal vez nos las encontremos como enemigas, lo cual sería más digno que el niguneo desafectado de su reterritorialización humana. Todo lo que hemos creado es el proceso de agentes colectivos de enunciación como un campo de intensidad contra la identidad relacionada al reconocimiento, al narcisismo, la reterritorialización edipizante de las matrices heteronormativas más coercitivas. Es menester romper con las máquinas de producción de personas individualizadas y la diferencia binaria de sexos para poder vivir un proceso de singularización, es decir, la reapropiación no sometida de la subjetividad. La manada habla nuestros devenires, los que fueron, los que son, los que están siendo; ella porta las verdades de las potencias de nuestros cuerpos incrementándose, ya mismo todas juntas, todas las que sean capaz... desertando, yéndonos al desierto, donde crece la vitalidad, a encontrarnos. 
 
Por lo tanto, desertar y desafiliarse implica resistir el socialitarismo civil imperial despótico propio del día del amigo, y de la reunión de ex compañeros de la escuela. Resistir así reincorporarse socialmente a la filas de las madres coraje en pos de un uso reflexivo de los placeres que destrabe una subjetividad gatuna, fluida, hecha de distancias y encuentros, no de vinculación, pertenencia y sangre. Desertar es decir, negarse a lo que aún haya de humano en nosotras. La manada es el tejido de disensiones inconfesables: desviadas, pobres, prisioneras, ladronas, criminales, locas, perversas, corrompidas, demasiado vivas, desbordantes, perdidas, putas cuyas prácticas desobedecen las asignaciones biopolíticas propias de la heterosexualidad como régimen político y los órdenes mayores de una feminidad hegemónica permanenente que quiere gustar-agradar sin ofender a nadie. La manada que vive en los cuerpos singulares suspende el juicio moral, mediante actos de brujería, aúlla a las aliadas que están siempre ahí temporariamente. La manada difumina el universal que en nuestra especie humana heterocentrada propaga la muerte de todos los existentes para emprender la fuga, el exilio, fuera de los estratos del control, fuera de las lógicas binarias varón-mujer/humano-animal/heterosexual-homosexual, combatimos para devenir múltiples.