lunes, 29 de septiembre de 2014

domingo 5 de octubre en la primavera LesbicaT

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▼☝Amigues del mundo☝! !☝! ☝!

MARATÓN DE 24 HS.▼

DESDE EL MEDIODÍA DEL SÁBADO 4 HASTA EL MEDIODÍA DEL DOMINGO 5 DE OCTUBRE



Domingo 5 de octubre

12 hs: Brunch
13 hs: Presentación de Foucault para encapuchadoAs + Sasha tocando algunas cancioncitas foucaultianas


▼☝Este año es maratónica, manija y eufórica▼

Un espacio para todas las cuerpas LGTTTBIQP.
Salón de usos múltiples, comidas comunitarias a las brasas! Barrra birra! Cuartito del amour! Mega habitación alojamiento, un patio con parrillota, talleres, muestras, pelis, charlas, performances, bandas, piyamaparty!

▼☝Traete tu colchón, colchoneta, bolsa de dormir que hay espacio para ranchear y sobrevivir a la maratón!▼

☁☁ ☁☁ ☁
Está abierta de par en par la convocatoria para la nueva edición de la Primavera Lésbica 2014 formato 24hs.
☝•Podes enviar tus propuestas artísticas: talleres, charlas, expo, intervenciones. música, performance, fotos, pelis, cortos, numeritos, guisos, reflexiones, poesías, fanzines, tejes y manejes etc etc etc•

IMPERDIBLEE!

Comunicarse al mail malascomolasa@gmail.com o por inbox de fb ♥

domingo, 21 de septiembre de 2014

after life


After life

After life narra una historia muy simple que obsesiona particularmente a les japoneses y finalmente a todo el mundo. ¿Qué pasa después de la muerte? En esta peli, cuando una muere va a una suerte de limbo estudio de filmación donde tiene un tiempo para elegir la escena de su vida donde más feliz fue, rodarla y verla por el resto de la eternidad. El limbo claro está es no poder elegir ese momento.
Si tuviera que elegir un momento de mi vida como en ese peli para vivirlo el resto de la eternidad, frente a lo que usualmente se estila u sucede, sería este al cual ahora apelo en la memoria donde disfruto de paladear el mundo de las potencias al recordar una tarde con mi amante pero al mismo tiempo recordar como disfruto la tarde en el recuerdo a solas. Suerte de especie en abismo, disfrutar la soledad de recordar estar tarde juntas.
La felicidad eterna es en mi el recuerdo, el traer desde la memoria en esta tarde solietaria aquella hermosa tarde acompañada.

Chocolate Remix, reggaeton lésbico: si no puedo perrear no es mi revolución


Una debe ser legible a primera vista, dice Halberstam y no se equivoca cuando piensa críticamente el feminismo y sus opositores en su viejo y para nada pasado de moda libro “Masculinidades Femeninas”.
 
 De allí que si por casualidad aparece en el abúlico panorama del Buenos Aires progre buena conciencia alguien como la banda de reggaeton lésbico conocida bajo la figura del personaje conceptual llamado Chocolate, todo parece desmadrarse.

 
En sí mismo, alguien con la cabeza no tan quemada por la corrección política antipatriarcal podría pensar que el video es irreprochablemente transfeministaqueer. Tomémonos unos segundos para analizarlo fragmento a fragmento. Encontramos tres bailarinas, una entrada en carnes, la anti bailarina y la anti femme magra de las publicidades patriarcales (y de muchas bandas de cumbia feminista, sea dicho de paso) con su feminidad desbordante, desacomodante, maquilladísima, incorrecta, esa para la cual Virginie Despentes en el comienzo de Teoría King Kong escribía, perfecta re-invidicación y apropiación queer de cuerpos voluptusoso y deseables justamente por su voluminosidad y no pese a ella; otra bailarina hiperflaca, andrógina, de cabello corto parado tipo video de Robert Smith, claramente, dados sus rasgos faciales, proveniente de algún lugar del territorio argentino que todavía deja ver sus raíces de pueblos originarios, y (si mi lesradar no me engaña), torta; la tercera indefinible, guapa sin ser linda, no podríamos decir claramente a que orientación sexual pertenece, y eso parece un logro: ¿una hetero que la dimos vuelta?¿una chica como cualquiera animándose a lo que no la dejan? Las tres vestidas como se dice en el mundo vulgar y corriente de gato o trola. Pero lo cierto es que también podríamos decir que sus atuendos se parecen a los de las heroinas de Marvel, esas que usan la ropa interior por encima de una ajustada calza de color chillón. Es el ojo que mira el que las ve y elige si se parecen a Storm o a una trabajadora sexual. Es el ojo que mira que decide que trabajadora sexual de alta gama es un deshonor. ¿O por qué no pensar que una trabajadora sexual puede ser una heroína superpoderosa? ¿Qué se esconde tras ese feminismo bien pensante y pacato que en vez de creer que en cada trabajadora del sexo hay una fuente inagotable de conocimientos y prácticas del cual debemos aprender en vez de una “pobre mujer” que necesita ayuda? 


 

Estas diosas imponentes, todas mucho más enormes que la ínfima Chocolate, que canta y que no es la típica chonga, tal como lo demuestra su vestimenta que hasta lencería y transparencias lleva, desquiciando la heterosexualidad como régimen político (se acuerdan de ese viejo pero querido concepto o ya no se usa más) donde empieza la masculinidad donde termina lo femenino, le cierran el paso frente a lo que parece los monoblocks de Lugano. Chocolate, entradora y sugerente ,hace un gesto con su gorra, saludándolas y ahí vemos que estas yeguas del infierno (o yeguas del infierno feminista políticamente correcto) cuando la pequeña Choco pasa con sus pantalones rojos, le miran el traste. ¿Quién domina a quién? ¿No será que se trata de un juego? La canción y el video continúa y frente al panorama de música popular al que estamos habituadas que hace cumbia blanca (tan blanca como la cantante de este video, ni más ni menos) ya sea acerca de novias celosas, ya sea de amor romántico ya sea contra el trabajo sexual, el reggaeton “Lo que las mujeres quieren” sorprende en su lírica, verdadera batalla. Chocolate, tal como la canción dice, viene a explicarnos algunas cosas, especialmente al reaggetonero macho, y no solo a través de la letra, sino con el concepto todo del video: porque sus bailarinas también son enfocadas mientras cantan la letra “información invaluable para que sepan cómo una mujer goza”. Chocolate les roba a los reaggetoneros machos su territorio y lugar y les va a enseñar sobre mujeres, lo que ellos no saben, porque la breve Choco tiene la capacidad de ir y venir como queda claro en la canción de poder hacer de macho que se las sabe todas y como se las sabe todas, también sabe ponerse en 4, no ser siempre la que domina, por eso el estribillo dice “empújalo, mujer”. ¿A quién o a qué? Pues claramente con arnés cinturonga y dildo al culo del machote, pero también los límites de lo cantable, de lo deseable, de lo emitible, de lo visible, de lo gozable, de la corrección política. En especial comienza erradicando algunos conceptos como que “el tamaño no es clave, vamos a ser honestos...que una mujer prefiere dos dedos bien puestos, o uno... que tu pito será grande pero no más efectivo.” Mientras, las bailarinas se tocan, pero ese tocamiento con esa letra de fondo adquiere otro juego, ya no es toqueteo para el reaggetonero macho, las Chocochicas han descubierto una verdad: que entre ellas se la pasan mejor, ergo, machirulo, te quedaste afuera, esta vez: “Una vez que aprendas que tu pene es prescindible y centrés tu atención en ser un poco más flexible...y quizás te guste darte vuelta como una prenda reversible.” Y la que gira y muestra la tanga es una bailarina, en una clara invitación al machito del reaggeton a que se vista de chica, a que se cole la tanga, porque ser esta súper hembra amazona, tal como dice la lírica, es hermoso y halagador; es decir, la canción es además de una ilustrativa muestra de educación sexual queer, una invitación al Devenir Perra de la perróloga feminista Ixtar Ziga pero para machotes, seduciéndolos con la estética para que adopten la posición de la bailarina, que ya no es, como se emepeñan en ver algunas ciegas feministas un cuerpo objetivado y desempoderado, sino puro júbilo exultante, cuerpo alegre y poderoso cuya situación de dominio hace querer ser como ellas, generar deseo en un cuerpo biopoliticamente asignado a la violencia de genero llamada “varón” de ocupar la posición supuestamente subalterna que estás bailarinas re-inscriben en otra lógica. La letra se mueve y juega, una vez más, y en clara alusión intertextual a toda una historia de lésbica gay con el fetiche policial “que enfunde como un cana su pistola” que va desde Village People y más atrás hasta el hipermaricón de George Michael y sus bailarinas voluptuosas y pelirrojas vestidas de policías, como las que se lo llevaron a él por coger donde no corresponde. Porque de eso se trata, no?, de no hacer lo que corresponde.
 
 Por eso siempre hay gente patrullando con su obediencia debida en vez de blasfemar sobre ciertos valores y símbolos como la policía mediante nuestros fetiches y deseos perversos; esas serán las personas que ejerzan el control de biografía, porque cuando todos los análisis fallen y descubramos que las críticas a este video de político no tiene nada sino que la crítica es solo contra las personas, dirán que dónde vive la hace una cheta, y que eso es motivo y razón suficiente para defenestrarla a ella y a sus bailarinas, ninguneando el trabajo de todas las que participaron en este video. ¿Disculpen pero eso era el feminismo? Y supongamos que lo sea, que sea cheta, acaso eso le resta mérito a la canción y lo que moviliza? Si no les cabe la persona, mi recomendación es que no sean su amiga, pero su expresión político-musical es inobjetable hasta el punto de parecer haber leído Cuerpos Sexuados de Ann Fausto Sterling cuando la lírica chocolatera arroja “Hormonas mi niño, todos tenemos de todas...quien sabe esta vez es ella quien te la acomoda que todo súper macho lleva dentro una loba”. 

 
Entonces, ¿qué cálculo desagradable se hace para llegar desde esta joya del empoderamiento transqueer gordotortafílico del devenir perra a un alegato machista de la cosificación de la mujer simplemente? Simplemente y aunque cueste creerlo del orden de la envidia, el resentimiento, y el odio, todas viejas conocidas de cualquiera que ande por los bordes más incómodos de nuestro mundo, prototípicamente de “la mujercita hetero” que todas llevamos microfascista dentro haciendo de policía contra las otras. Porque las mismas que se ofenden por el fetiche de rati, son las que en los encuentro de mujeres le cantan a las milicas y a las ratis “mujer, escucha, únete a la lucha”, cuando esas son nuestras enemigas, y no están jugando y no van disfrazada.
 
 Según se ve, la vagina te auna en algunos casos y en otros no. Ya se sabe, por la senda del Bien andan aquellas que creen que el sexo es algo que los varones (siempre malignos) le hacen a las mujeres (siempre víctimas y buenas), y que aquellas que disfrutan del sexo han sucumbido, como las idiotas que son, al lavado de cerebro patriarcal y están atrapadas para siempre como estúpidas o colaboracionistas. Así van alentando temores y fobias y recores del orden de la moral que en vez de fomentar y tender a la proliferiación de esfuerzos anti religiosos por la diversidad sexo-afectiva se anclan en una suerte de pureza sexual de un supuesto feminismo lesbiano, qué están proponiendo, cómo seducirán a las otras para que abandonen las heterofilas y se unan a los devenires inclasificables? Explica Halberstam, que ahora es Jack, mal que le pese a varias, como la otrora Pat Califia es ahora el Patrick, que a la sazón formó parte del primer grupo de feministas sadomasoquistas llamado Samois, en honor a la región donde estaba el castillo de Historia de O, la novela de Pauline Rege, ya decía que: 
 

“En su intento de evitar el lenguaje pornográfico o sexista, algunas escritoras lesbianas feministas que querían describir escenas amorosas de sexo se limitaban a hablar de “vaginas” y de “manipulaciones digitales” en un tono que sonaba muy clínico. Este pasaje particularmente asexual está tomado de Common Lives, Lesbian Lives (1983). En la narración “Making Adjustments” de Teresa Lilliandaugther, la narradora y su amante tienen dificultades para ponerse de acuerdo sobre cuándo tener sexo y cómo coordinar sus deseos con sus horarios. La amante tiene menos deseo que la narradora, de modo que ésta intenta encontrar soluciones creativas a ese dilema. Una de ellas consiste en hablar de ello e intentar saber por qué la amante no la desea. Le dice a su amante “Creo que siento como si siempre debiéramos sentir lo mismo, que si yo estoy excitada tu deberías estarlo también”. Otra solución que las amantes plantean es que la narradora debería masturbarse más. Pero ésta dice que no quiere porque lo que realmente quiere es a su amante. La amante responde: “Quizás podríamos hacer un esfuerzo las dos...¿ Por qué no te masturbas mientras yo te acaricio o algo así?”. Finalmente deciden hacerlo. A la amante no le importa, dice, “porque te corres rápido”. La escena de sexo:
Ella comienza a masajear mis pechos y acariciar mi cuello. Después empieza a mordisquear y lamer el lóbulo de mi oreja. Yo empiezo a usar el vibrador.....
-¿Puedes meter un dedito en mi vagina?
-¿Quieres un dedito? ¿Y que tal un dedo de tamaño normal?
-Si, mete un dedo de tamaño normal en la vagina. Para correrme. Como cuando pides en un restaurante de comida rápida.

Esa escena de sexo tiene más que ver con el informe Kinsey que con un relato porno. Esto es un ejemplo del tipo de sexo feminista que se supone que evitaba las trampas patriarcales de follar, mamar, frotar, morder, ponerse dildos o usar roles. (Judith Halberstam, Masculinidades Femeninas)”

Por suerte, y pese a las críticas infundadas de estas ignorates chiquitas acomodadas, muchas de ellas muy patricias, por cierto, por ahí van las Chocolates, cantante, DJ y bailarinas perreando aunque las corra la perrera del lesbofeminismo de la buena conciencia y su coro de ángeles asexuados (porque acá el problema, como era cuando íbamos a la escuela, es el largo de la pollera, o la tela del top), y con estilo y talento, que es lo que en general falta por parte de quién saca el cuero, se las manda a guardar:”“y para las mujeres que dicen esta inventa, y para las que dicen ser felices y contentas yo te desafío mira después no hay vuelta vení y proba conmigo y después me cuentas.”
¿Quién no querría probar con las Chocolate Remix?







jueves, 18 de septiembre de 2014

Tercera Presentación de Foucault para Encapuchadas! Centro Cultural Rosa Luxemburgo




Sábado 4 de octubre 19hs presentaremos Foucault para Encapuchadas en el centro cultura Rosa Luxemburgo!!! con invitadas desde Neuquén Seba Fanello y Delga!!!!


Gratis obvio, conversatorio debate abierto como las mentes y los anos!!!!


y al cierre hacemos unos reggaetones lésbicos hasta abajo con ChocolateRemix Reggaeton
!!!!!!!!!!!!!!!!!

si no me dejás perrear esta no es mi revolución
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Domingo 5 de octubre 13hs en La Plata presentamos el libro en la primeravera Lesbicat!!!!!
venite
es gratis y dan almuerzo
y cerramos con unas canciones de manada de lobxs aborteras con Sasha Sathya
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Mientras tanto el libro se consigue con La La Periférica Distribuidora y Milena Caserola
http://la-periferica.com.ar/libro/FOUCAULT-PARA-ENCAPUCHADAS
Del equipo creador de Ética amatoria del deseo libertario y las afectaciones libres y alegres
http://eticaamatoriadeldeseolibertario.blogspot.com/

Milena Caserola tiene el agrado de anunciar

FOUCAULT PARA ENCAPUCHADAS

de Manada de Lobxs y Manada de Lobxs

https://www.youtube.com/watch?v=Hs0fW7PPyak

https://www.youtube.com/watch?v=vQ-jMGOkM1w

"Encontrarse no es chocarse con otro, apretujada en el subterráneo de estas ciudades, sino experimentar las distancias que nos anudan a una suerte común contra este mundo tal como lo conocemos. La manada que vive en los cuerpos singulares suspende el juicio moral, mediante actos de brujería, aúlla a las aliadas que están siempre ahí temporariamente. Tal vez una vela que se consume por ambos extremos no arda toda la noche, pero su llama enceguecedora prende el fuego esta noche eterna, y, ay, qué hermosa luz nos comparte. Cuando dos o más cuerpos afectados en un chronotopos por la misma forma-de-vida no humanista se encuentran, tienen la experiencia de la manada, es decir, se enciende el contacto con la propia potencia. Cuando ciertos cuerpos se inclinan y tienden así hacia otro, se alza la manada. Occidente Hetero intenta contener y pulverizar toda la gama de afectos, sobrecogedores grados de intensidades, que pueden producirse entre singularidades en contacto, y subsumirnos a la miseria ético-afectiva del mundo mediante la pareja y la familia, dispositivos claves contrarios a la manada y al incremento de las potencias." lo volvemos a poner por si no se entendió
si venir no te cambia la vida, entonces mejor no vengas. porque aca vamos quienes estar ahí sí nos modifica la vida, las prácticas y las subjetividades. esa es la diferencia entre hacer máquina con un libro de guerra o hacer vacío con un libro aparato del estado (Gracias Mariela Singer por estas precisiones!!!) http://leocatlove.blogspot.com.ar/2014/08/malas-como-las-aranas-o-nemo-me-impune_1.html

"Escribimos para todas aquellas singularidades cuyas familias intentaron y hasta a veces lograron hacerlas minusvá-lidas en algún aspecto, intentaron y a veces lograron anularlas con su amor y sus cuidados, o imposibilitarlas con su odio y frustraciones, para todas aquellas cuyos padres trataron alguna vez de putas, calenturientas, ardidas, cuyas madres compitieron con ellas y las desvalorizaron, para todas aquellas que se vieron sometidas al cruel método de disciplinamiento y subjetivización que tiene el Estado Moderno (cualquier Estado) llamado
“familia", para todas aquellas que sus progenitorxs protegieron tanto, tanto que no proveyeron de armas con las cuales auto-gestionarse una sexualidad placentera no heterosexual -especialmente-, singular y consensuada que les permita resistir los avasallamientos de abusadores heterosexuales. Y también escribimos y nos organizamos para todas aquellas que no necesitamos el Código Penal y sus tipificaciones para reconocer(nos) y saber que tan sólo una bofetada es suficiente, pero que de todas maneras fueron más, mucho más que una: insultos, menoscabo, menosprecio y mentiras, malas caras, neurastenia, golpes de nuevo, sometimiento, callarse la boca, silencio que papá mira la tele, silencio que papá mira la carrera, silencio que papá mira el partido, silencio que papá escucha el noticiero. Y la sonrisa del hermano incestuoso y reprimido que dice “me voy a quedar con todo, ya vas a ver.” Y la madre, muy ocupada con su carrera, y con que todo parezca “más o menos bien”, heteronormal, que nadie note nuestra verdadera extracción de clase, borrando pruebas, haciendo oídos sordos. Escribimos para todas las víctimas sobrevivientes de la familia -estado impuesto a costa de la decisión propia, resignada diariamente- para posibilitar pensar y expresar desde una mirada ácrata nuestra vida como hijas y contrarrestar su interpelación. Escribimos porque tenemos que empezar a hablar por fuera del relato familiar del exilio familiar y por fuera de lo que la ley nos permite decir." Foucault para encapuchadas

http://www.scribd.com/doc/233855503/Foucault-Para-Encapuchadas libro para descargar e imprimir en casa si no tenés la moneda pa comprarle a Milena Caserola el broli

Ojo amigas a no confundir que robarle el libro a Milena Caserola con fines de lucro para hacerse la piratita antisystem no es un acto de expropiación, que Milena Caserola no es a Paidós. Es simple dumping pequebu de nenas bien.

Y recuerden que la piratería es sin fines de lucro, que Milena Caserola no es Paidós, y que imprimir libros independientes de gente viva para venderlos más barato es lisa y llanamente ser una pelotuda.
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Contrataciones
winona.free@gmail.com

https://www.youtube.com/watch?v=C7ssrLSheg4

http://la-periferica.com.ar/libro/FOUCAULT-PARA-ENCAPUCHADAS

Presentación a cargo de Emmanuel Theumer para Foucault para encapuchadas!
http://www.leocatlove.blogspot.com.ar/2014/09/presentacion-de-foucault-para.html

https://www.youtube.com/watch?v=XyF00j9Z3Kc&feature=youtu.be gracias Natu por este hermoso video y gracias Pao Lin por tu perfo!

lunes, 15 de septiembre de 2014

Seré Millones, de perversas


Seré breve -o intentaré serlo.

Seré Millones es una película burda, nostálgica. ¿De qué? De un mundo que afortunadamente se les escurre de las manos a machirulos misóginos y homofóbicos, que vienen a ser lo mismo. Una suerte de Gente que busca Gente de las revolucionariedad viriloide heterofacha de aquellos años.

Hoy sabemos cosas que en los 70 tal vez no estaban tan claras, voy a darles el beneficio de la duda. Sin embargo, no voy a ir a las obviedades que todo el mundo sabe o debería saber y sin ninguna pena dejar atrás sin más como la pesadilla que son: que todos los partidos son estructuras verticales jerárquicas de poder opresor piramidal, aparatos de captura de las potencias insurrectas que quedan anquilozadas ahí. Por el contrario, iré a un hecho aun más corrosivo y dificil de digerir para todas las muchachas y muchachos -y no tanto- cuyas entrepiernas se mojan en la excitación de días más álgidamente entusiastas y peligrosos: que la buena conciencia de las izquierdas idealistas siempre son microfascistas. Siempre. Lo fueron entre sus filas, lo fueron con los de afuera. Lo son ahora. Siempre. Porque el mundo marxista está dividido en condiciones objetivas y subjetivas y porque hay objetivos principales y objetivos secundarios. Y porque las modificaciones de las guerras interiores contra la pando que todas y todos llevamos dentro son mucho más dificiles de trastocar que robar un banco sin dejar heridos.

Hoy sabemos cosas que hace años atrás no estaban tal vez tan claras. Sabemos que una película es más su montaje que otra cosa, que su narrativa está hecha en torno cómo se monta una historia en el recorte y el foco que se realiza. Y esta historia se monta sobre los chistes -que todo el mundo a sala llena festeja- de la homofobia y la misoginia de dos viejos fanfarrones, cualuncues, retrógrados, como cualquier viejo de mierda que anda hoy por ahí.

Como para muestra basta un botón analicemos tres escenas de la vida militante revolucionaria heterosexual:

1.
-Tené cuidado con las mulatas-, le dice uno al amigo casado, ya en Cuba, tierra segura para militantes de izquierda. -Y vos con los mulatos-, le retruca el otro viejo, vivo. Todos ríen. ¿Habrá homosexuales en esta sala? ¿Por qué ser maricón y mirar mulatos es un chiste? ¿Por qué no ser hetero es gracioso? ¿Por qué es gracioso ser un picaflor, un viejo verde, un mete-cuernos, un macho alfa, un agrandado que le falta el respeto a las mujeres? ¿Ninguno de los actores de esta película es homosexual?

2.
-...aunque yo sabía que andaba con mujercitas, yo lo quería igual-,dice la abnegada esposa del viejo homofóbico heteronormal, pero revolucionario, que para ser revolucionario de izquierda (y tal vez anarco también como ya nos advertía DeJacques) no es necesario modificar nigún tipo de estructural íntima represiva. La esposa, silenciosa, confiando ciegamente, jamás nerviosa, dejá todo atrás, y migra, por la causa revolucionaria, ella es la que acompaña, jamás discrepa, no tiene su propia voz, no reclama ni siquiera las infidelidades de su marido, revolucionario, ojo. Como dice ella se maquillaba “suave”.

3.
el señor revolucionario homofóbico invita a ver Espartaco a su señora esposa cornuda, silente, sumisa y abnegada, la buena mujer que todo revolucionario necesita a su lado para convertirse en héroe. Él le dice que actúa ese actor que a élla le gusta tanto, porque hay mucha libertad en este vínculo entonces él le permite que le caliente, un poquito, un actor de pantalla grande. Y ella, santa esposa devota de su matrimonio le dice que a ella le gusta ese actor porque le recuerda a él, todos los hombres hermosos le recuerdan a él, su galán personal de televisión, por eso le ha de perdonar todo y cuestionar nada, ay los viejos buenos tiempos donde los matrimonios duraban 42 años como éste, pese a que él es un viejo fastidioso, gruñón y machista. Y el señor revolucionario homofóbico le contesta que no, que él no se parece, porque ese actor parece que se la “come”. Y nuevamente todos ríen. ¿No hay homosexuales en una sala colmada? ¿Ni uno? ¿Quiénes recomiendan esta película? ¿No tienen amigas ni amigos putos? ¿Las personas que difunden este recorte tampoco lo ven o es algo menor? ¿Por qué estratégicamente para mostrarnos la realidad el chiste está colocado justo en la tomada de pelo al homosexual?

Lo voy a decir sin irnonías como si se lo explicara a un niño pequeño: en el gimnasio donde entreno kick boxing hay más conciencia política sobre el respeto a las mujeres y a los homosexuales que en esta película sobre dos héroes de la heroicidad izquierdista revolucionaria guevarista nestálgica heteronormada, falocéntrica.

Ciertamente, la película podría haber hecho dos cosas:

1. podría haber editando todos esos guiños heterosexistas de mal gusto revolucionario típicos de los 70 para salvaguardar la imagen de estos dos viejos microfachos encubiertos que obnubilan la percepción de una caterva de actores imbecilizados que no entienden nada de historia ni de política pero que se emocionan con la gesticulación idealista.

2. podría haber mostrado una imagen con fisuras de la militancia de los 70, esa que hoy sabemos, hecha de personas como son todos los humanos de este mundo, microfascistas, misóginos, homofóbicos, falibles. Una suerte de película que como en La decisión de Sofi muestre lo que no queremos ver.

Pero no. ¿Por qué no? Porque en el mundo de esta revolución viril, nostálgica, piramidal, lo que se echa de menos no es tanto el fusil, que también cuelga del brazo de la guerrillera y el guerrillero maricón que siempre los ha habido y los habrá, por cierto, sino los privilegios de ser macho en un mundo heterocentrado. Porque aquí la chanza homofóbica suma, cierra filas, crea adeptos, y reune en comunión en torno al mataputo.

Y habrá siempre algún gordito barbudo que reclame desde la comodidad de sus privilegios heterocentrados “los gays son capitalistas” (en realidad son algo peor, son heterosexuales como vos, señor director de film politicamente correcto) para justificar que él, señor director de película politicamente correcta y nostálgica de un pasado y un tipo de militante revolucionario que ojalá nunca más vuelva no tanto por su violencia -que eso es lo de menos y lo mejor- sino por su sostenida heteronormalidad falocéntrica jerarquizante que opresora y criminal (esos que ni siquiera le cantaron a los miembros del Frente de liberación homosexual “no somos putos no somos faloperos somos soldados de la FAR y Montoneros” porque ni siquiera les hablaban, por anormales, anormalidad que la lucha socialista ya iba a venir a erradicar, desviación pequeñoburguesa que se acabaría cuando los obreros tomarán el poder).
Siempre hay un director de la buena conciencia, esa que pintó carteles como estudiante y repartió papelitos de jovencito, para lavar las culpas que nunca tiene por no dejar de ser un sorete machista y cabrón que crea que Pando es una hiena o una nearthal (cosas todas buenas por cierto si supiera algo de prehistoria o zoología), cuando Pando y sus secuaces, en esto y mucho más, se parecen a vos, señor director. Todos se ríen del puto y de la trava. ¿Y la torta? Bien, gracias; esa no existe, como tampoco existe la líder guerrillera.

¿Todo banquero es un ladrón? No querido, todo delincuente es un marginal y vos sos un mataputos machista y homofóbico.
Volveremos y seré millones ¿de qué? De perversas y perversos. Porque entre los gladiadores romanos, esos que inspiraron tanto la revuelta con la historietita hollywoodense de Espartaco lo que más abundaba era el homoerotismo.

Games of Crohn: Perrera vs Perrea. La correcta corrección política












La corrección política desea ser querida y amada por todas y todos, tener una referencia, un palenque y un corral donde apalancarse y aparcar el coche de su mediocridad que no les permite pensar.

La corrección política es como una stalker abusadora que te hace sentir culpable y responsable de tu autodefensa. No importa cuanto alguien te acose, prohibido defenderse dice la corrección política, prohibido abandonar las instituciones sociales, prohibido no someterse a los mandatos de las modas feministas queer, prohibido salirse del rebaño, dejar el espacio de las comunes. Prohibido, prohibido, prohibido especialmente andar sola.

La corrección política adora hacerte sentir vergüenza, que temas estar ir por tu camino. Le dice empoderamiento a ese té con masas y reunión de bridge en el cual feminismo se ha ido transformando, de a poco, gracias a sus temores de pegar el batacazo, hacer saltar la banca. Que nadie haga nada fuera de lugar.

La corrección política adora que nada se modifique.

La corrección política llama “bullying” a la ironía insider queer, suerte de patada en el orto que hace que puedas pensar más allá de los límites establecidos por la corrección política, brazo armado policíaco de la buena conciencia.

La corrección política es una patrulla de policías devenidas feministas de tanto ir a los encuentros de mujeres donde se les cantó “Mujer, escucha, únete a la lucha” y ahora andan patrullando las calles con sus esposas, sus reglas, sus normas: hasta dónde el corto de la pollera, hasta dónde el cavado de la tanga, hasta dónde el short metido en el culo, hasta dónde se baja cuando se perrea.

La corrección política es siempre joven, jamás demasiado gorda, jamás anoréxica, nunca vomita, nunca se autoagrede, nunca agrede a nadie, nunca hace nada incómodo, nunca se equivoca, nunca hace nada realmente. La corrección política se parece bastante a la burguesía en sus modales de mesa bien servida.


La corrección política es una máquina de dar condecoraciones a quienes se arriesgan a hacer algo distinto, algo que a ellas les atemoriza. La corrección política atrasa: en unos años las mismas que dijeron trabajo sexual=trata, perrero=patriarcado, travesti=varón invertirán el signo de la ecuación pero la moral, su moral, la ley, su ley quedará intacta.

La corrección política es ante todo ignorantonta, le encanta no aprender sin dejar de estar a la moda.

La corrección política es postporno heteroqueer y abolicionista-negacionista.

La corrección política tiene miedo de las putas, las zorras, y las yeguas.

La corrección política niega el deseo de los cuerpos con vagina y acusa a las que no la tienen cuando sí tienen deseos. La corrección política dictamina con quién sí y con quién no, dictamina cómo sí y cómo no. La corrección política es una vieja directora de escuela normal, una maestra de grado, una madre celosa y envidiosa de las potencias de su hija.

La corrección política tiene envidia.

La corrección política está enferma de celos, resentimiento, recelo y quiere contagiarte con su limpia alma de mujer blanca y privilegiada.

La corrección política son un grupito de chetas de escuela privada decidiendo quién va a la fiesta de cumpleaños y quién se queda afuera por negra, por sucia, por incorrecta, por calentona, por guarra, por, por, por...


La corrección política es un coro de ángeles rubicundas que repite el salmo de la buena conciencia de memoria.

Supuestamente esta semana me van a dar un certificado emitido por el Estado de la Nazión Argentina que afirma y ratifica algo que muchos esconderían. El certificado dirá algo que ya sabíamos, que soy una discapacitada, así le dicen a mi variación sobre el estandard de normalidad de mi cuerpo, así le dicen a mi incapacidad para adaptarme socialmente a una comunidad que no hace más que excluirme o algo peor negarme ignorando mi existencia. Mi certificado es como un premio a mi trayectoria; el reverso de una ley de matrimonio igualitario o de que se me permita escoger y fijarme en una identidad de género bipolar heteronormativa que me asegure un puesto de trabajo digno. Mi certificado, espero, haga todo lo contrario. Mi certificado es incorrectamente político. Es un premio a mis fallas. Así como hay quienes celebran las leyes igualitarias y progresivas, y con justa razón lo hacen porque les benefician tal vez en la concreción de deseos que tal vez sean desempoderantes, yo celebro, como explica Burroughs que se demuestre que Almuerzo desnudo tiene contenido social “que lo justifica” sino el cuestionamiento del “derecho a la censura a existir”.

Así también hay las que atacan a las que quieren casarse o tener un carnet de identidad con otra moral, ay la moral, siempre la moral de esa corrección política, pareja de novias posesivas que se tiene tanto miedo y tan poca confianza que no dejan que nada se les acerque vestidas full riñonera y parches por todos lados como indica la correcta moda feminista anarcotrola pero que critica, cual señoras de barrio misóginas, cual damas de bien, cual minitas de colegio privado a la que lleva la bucanera de taco aguja, la que tiene el rouge tan rojo que se le corre, la que se droga tanto que cae redonda al piso, la que es tan marimacha que le gusta agarrarse a las trompadas, las que no es ni quiere ser ni gusta de ellas. Las unas y las otras verificando a ver quién es la más feminista a fuerza de ponerles los puntos a todas las demás en su iglesia pseudo anarca.

Habemos de las otras, las que hacemos de su hostigamiento una medalla al buen gusto, los malos modales, y que se vayan bien, pero bien a la reconcha de su mamá.


La corrección política desea ser querida y amada por todas y todos, tener una referencia, un palenque y un corral donde apalancarse y aparcar el coche de su mediocridad que no les permite pensar.

La corrección política es como una stalker abusadora que te hace sentir culpable y responsable de tu autodefensa. No importa cuanto alguien te acose, prohibido defenderse dice la corrección política, prohibido abandonar las instituciones sociales, prohibido no someterse a los mandatos de las modas feministas queer, prohibido salirse del rebaño, dejar el espacio de las comunes. Prohibido, prohibido, prohibido especialmente andar sola.

La corrección política adora hacerte sentir vergüenza, que temas estar ir por tu camino. Le dice empoderamiento a ese té con masas y reunión de bridge en el cual feminismo se ha ido transformando, de a poco, gracias a sus temores de pegar el batacazo, hacer saltar la banca. Que nadie haga nada fuera de lugar.

La corrección política adora que nada se modifique.

La corrección política llama “bullying” a la ironía insider queer, suerte de patada en el orto que hace que puedas pensar más allá de los límites establecidos por la corrección política, brazo armado policíaco de la buena conciencia.

La corrección política es una patrulla de policías devenidas feministas de tanto ir a los encuentros de mujeres donde se les cantó “Mujer, escucha, únete a la lucha” y ahora andan patrullando las calles con sus esposas, sus reglas, sus normas: hasta dónde el corto de la pollera, hasta dónde el cavado de la tanga, hasta dónde el short metido en el culo, hasta dónde se baja cuando se perrea.

La corrección política es siempre joven, jamás demasiado gorda, jamás anoréxica, nunca vomita, nunca se autoagrede, nunca agrede a nadie, nunca hace nada incómodo, nunca se equivoca, nunca hace nada realmente. La corrección política se parece bastante a la burguesía en sus modales de mesa bien servida.


La corrección política es una máquina de dar condecoraciones a quienes se arriesgan a hacer algo distinto, algo que a ellas les atemoriza. La corrección política atrasa: en unos años las mismas que dijeron trabajo sexual=trata, perrero=patriarcado, travesti=varón invertirán el signo de la ecuación pero la moral, su moral, la ley, su ley quedará intacta.

La corrección política es ante todo ignorantonta, le encanta no aprender sin dejar de estar a la moda.

La corrección política es postporno heteroqueer y abolicionista-negacionista.

La corrección política tiene miedo de las putas, las zorras, y las yeguas.

La corrección política niega el deseo de los cuerpos con vagina y acusa a las que no la tienen cuando sí tienen deseos. La corrección política dictamina con quién sí y con quién no, dictamina cómo sí y cómo no. La corrección política es una vieja directora de escuela normal, una maestra de grado, una madre celosa y envidiosa de las potencias de su hija.

La corrección política tiene envidia.

La corrección política está enferma de celos, resentimiento, recelo y quiere contagiarte con su limpia alma de mujer blanca y privilegiada.

La corrección política son un grupito de chetas de escuela privada decidiendo quién va a la fiesta de cumpleaños y quién se queda afuera por negra, por sucia, por incorrecta, por calentona, por guarra, por, por, por...


La corrección política es un coro de ángeles rubicundas que repite el salmo de la buena conciencia de memoria.

Supuestamente esta semana me van a dar un certificado emitido por el Estado de la Nazión Argentina que afirma y ratifica algo que muchos esconderían. El certificado dirá algo que ya sabíamos, que soy una discapacitada, así le dicen a mi variación sobre el estandard de normalidad de mi cuerpo, así le dicen a mi incapacidad para adaptarme socialmente a una comunidad que no hace más que excluirme o algo peor negarme ignorando mi existencia. Mi certificado es como un premio a mi trayectoria; el reverso de una ley de matrimonio igualitario o de que se me permita escoger y fijarme en una identidad de género bipolar heteronormativa que me asegure un puesto de trabajo digno. Mi certificado, espero, haga todo lo contrario. Mi certificado es incorrectamente político. Es un premio a mis fallas. Así como hay quienes celebran las leyes igualitarias y progresivas, y con justa razón lo hacen porque les benefician tal vez en la concreción de deseos que tal vez sean desempoderantes, yo celebro, como explica Burroughs que se demuestre que Almuerzo desnudo tiene contenido social “que lo justifica” sino el cuestionamiento del “derecho a la censura a existir”.

Así también hay las que atacan a las que quieren casarse o tener un carnet de identidad con otra moral, ay la moral, siempre la moral de esa corrección política, pareja de novias posesivas que se tiene tanto miedo y tan poca confianza que no dejan que nada se les acerque vestidas full riñonera y parches por todos lados como indica la correcta moda feminista anarcotrola pero que critica, cual señoras de barrio misóginas, cual damas de bien, cual minitas de colegio privado a la que lleva la bucanera de taco aguja, la que tiene el rouge tan rojo que se le corre, la que se droga tanto que cae redonda al piso, la que es tan marimacha que le gusta agarrarse a las trompadas, las que no es ni quiere ser ni gusta de ellas. Las unas y las otras verificando a ver quién es la más feminista a fuerza de ponerles los puntos a todas las demás en su iglesia pseudo anarca.

Habemos de las otras, las que hacemos de su hostigamiento una medalla al buen gusto, los malos modales, y que se vayan bien, pero bien a la reconcha de su mamá.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Games of Crohn: Fugitivas del desierto


14/9/14


Fugitivas del desierto
Para Pao, que solo me conoció con Crohn

Dicen que las que quieren transformar el mundo se proveen ante todo de fusiles.
Dicen que ellas parten de cero. Dicen que empieza un nuevo mundo
Moniqe Wittig

Hace poco alguien que tan solo tuvo la fortuna de llevarse a la boca un único mendrugo de concha, con toda la soberbia de la adolescencia, que en algunas clases no se abandona jamás, criticó, quizás con justa razón, quién sabe, yo no presencié el hecho, a una de esas otras lesbofeministas que hicieron de este mundo un mundo donde ellas y nosotras todas pudiéramos no solo existir sino también pudiera existir la crítica hacia ellas que ahora soportan. Esa lesbiana criticada por otra lesbiana recién llegada cuidó de otra más que hoy -el día en el que me pongo a escribir esto, un domingo de lluvia- arrancó en fuga hacia otra parte, como solo te cuidan las personas cuya trama amical no se deshace con las muertes, tal como decía Juárroz en su poema. La muerte, pese a que escribo cada vez menos este diario y tengo ganas de leer ensayo de nuevo y no la ficción que me sostuvo en la celda de la clínica, no me es una experiencia ajena, ya no, algo que le puede pasar a otra persona. Y aunque discuto con su productividad heterocapitalista, me da pena cuando me paso un día haciendo nada más que sintiéndome triste porque quizás ya no haya mañana. Y todo el feminismo de este mundo no me sirve para no sentirme mal cuando el pelo se me cae con la medicación inmunodepresora.
Elegir los motivos por los cuales seremos criticadas, o a menos, tratar de reducir la implacable crítica humana, resentida y debilitante a los espacios y las razones por las cuales nos da tranquilidad ser criticadas porque algunas críticas son una condecoración y porque ser amadas irrestrictamente, especialmente por quienes no te conocen ni jamás llegarán a hacerlo porque solo pueden admirarte en el escaparate narcisista de su propia desafectación es una suerte de maldición, como también lo es ser el ídolo iconoclasta de turno del pueblo cuya valentía y radicalidad todo el mundo admira desde el confort de su zona de privilegios. He dejado de esperar que las mujeres se unan en un movimiento tal que se anime cuando todas juntas a realizar acciones por encima de lo que cualquier hincha de fútbol hace cada domingo: ponerse en tetas, gritar y cantar fuerte, pintar algo en una pared, quemar uno que otro muñeco. A veces ni eso: ni las tetas ni romper nada (es decir, hacer incurrir a la empresa -o el Estado, que también es una empresa- en gastos). Temerosas ciudadanas pacificadas se apuntalan en su temor con excusas de toda índole hasta que finalmente tener problemas con la ley se convierte en un estigma dándose un pico poco creíble para subir al ritual de fachabuk “yo estuve ahí en el escrache”, legión de autobombo selfie correctamente político del tipo Perez Esquivel del lesboqueer. He dejado de esperar que nos unamos en algo cuya conciencia de género y su capacidad de resolver conflictos de violencia de género entre notroas sea mayor y mejor que el troglodita promedio de los deportes de combate. La heterosexualidad como régimen político opera entre polos de intensidades. Uno donde peregrinan las hippies especialmente las chic y donde la “mujer” es una reproductora natural, conductora natural de la naturaleza, naturalmente una suerte de pilar sordo en el mejor de los casos bisexual o lesbiana, naturalmente esencialista. Otro polo trans de la inclusión donde la “mujer” es la cura para la disforia, donde Florencia de la V, o Maru Botana, es el modelo apostólico, católico y romano que nos incorpora hacia la heteronorma.
De camino a casa, de vuelta de un escrache que no fue tal pero que dejó a todo el mundo con sus conciencias tranquilas de que no ser ni delincuentes vándalas rompe cosas que terminan presas cual putitas culisueltas callejeres ni de ser indiferentes ante el dolor y padecimiento de las anormales anestesiadas en su incesante prédica asimilacionista, nos encontramos con una paloma con las alas rotas, agonizante, muriendo al lado de la parada de un colectivo al pie de un árbol. Mi compa la mata, yo no me atreví, quedé inmovilizada. Sustraer un cuerpo del dolor indecible de la indiferencia humana incapaz de salir del sopor de la pasividad. Ayudar a morir. Dejar de ser humana en tiempos de soledad alejándose de lo frívolo. Vuelvo a intentar elegir los motivos por los cuales seremos difamadas, porque algunas personas se alejarán de nosotras y otras más afines querrán tenernos cerca. Quien solo sufre por amor, quien nunca tuvo una enfermedad, quien nunca sintió el dolor de una salud que no se recupera, quien no padeció frío o hambre, quien no comprende la pena de ya no poder volver a ver a alguien nunca más, quien ignora el sabor de la sal de la espalda lacerada al ritmo de la exclusión, el escarnio y la retahíla de injurias proferidas por las bocas de las bonitas, quien no conoce el castigo del esfuerzo del trabajo que latiga el lomo de quien teme no tener dinero, quien desconoce el color de la fealdad y la vejez, quien no sabe nada acerca de las grietas del rechazo, quien tiene toda su salud o así lo cree, todos sus órganos, toda su familia, toda su belleza, todos sus privilegios qué puede ya criticar de la maternidad, la crianza de infantes, el deseo de ser mamá, el deseo de triunfar, ser alguien, tener poder, transcendencia y fama. ¿quién tiene todo esto, quién no?

Estar pensando todo de nuevo porque ese mundo que Wittig nos prometió ya es claro que no existe si es que algún día existió aunque el mundo de las críticas sigue en pie más fuerte que nunca. Ya es claro que no podremos construirlo con los mismos materiales que ella creía. Quienes están privadxs de su libertad ya nos lo enseñaron: seguir entrenando la cuerpa, leyendo y tomando notas mientras vamos elaborando un plan para escapar con una cucharita aunque ahora estemos encerradas.
Arrancó me avisa una amiga esta mañana. Como siempre iba adelante, empezó a caminar más temprano, si bien no pudiendo hacernos la cuesta menos empinada a las que veníamos después al menos haciéndola más sonora, más poética. Más tarde ahí en ese desierto nos vamos a encontrar todas las que nos esforzamos en el cómo vivir bien, en la generosidad sin mezquindad algún día.


miércoles, 3 de septiembre de 2014

Presentación de Foucault para encapuchadas by Emma Theumer


Palabras de presentación-apertura-debate a Foucault para Encapuchadas
Es para mi un placer estar acá con todas ustedes, algunas aliadas desde hace ya varios años y otras a quienes tal vez no conozca, pero que quizás podamos conectar. Si que queremos conocerlas, y saber por qué están acá, incluso pensando en que nos desmotivan, y esto lo digo pensando en la conmemoración top a Foucault, que está teniendo ahora mismo en el lujoso barrio de Retiro.
Una de las cosas que más me gusta de Foucault para encapuchadas es, si se quiere, su constante transposición viral, fachabukera, bloguera, editora, “tierraviolentera”. Esta cualidad de hipervínculo es ya ella misma una posibilidad de comprender la política y la coalición. Me gustaría por esto comenzar con una mal-cita que trata sobre la política y que para mi condensa la potencia critica de esta propuesta, un nudo generativo para un ahora posible:
San Foucault llama policía al orden de los cuerpos que hace que una actividad sea visible y que otra no, que una palabra sea entendida como perteneciente al discurso y otra al ruido. Opone la política como actividad que desplaza un cuerpo del sitio que le estaba asignado, y hace ver lo que no tenía razón para ser visto, una arquitectura, un régimen sobre los cuerpos rebeldes, alegres y nómadas de la performatividad que ponen en evidencia lo construido (y por ende lo modificable) de las identidades de género y de su relación y la socio-sexualidad, con las afectaciones”
Interferir en lo que cuenta como discurso y ruido constituye un asunto que vale la pena. Foucault para encapuchadas entonces en varios sentidos obliga a leer a Santa Michela Foucault a la luz de una serie de transformaciones recientes que quizás nunca imaginó.
Los pasajes de Foucault para encapuchadas se preguntan y posicionan frente a un contexto dominado por exterminios y extinciones, afirmando la idea de que lo que entra en el plato a la hora de un almuerzo es un asunto político. Pero también no deja de agitar, no deja de convocar, a la barricada sexodisidente en un contexto de institucionalización nunca antes visto, un momento en el que hasta la más bien intencionada activista gay lesbiana o trans se encuentra sin mayor estupor hablando la misma lengua que Peter Robledo, un contexto neoliberal, nivelador de diferencias que importan, en el que se nos informa –incluso por Facebook- los hay hetero, los hay gay, los hay bi, también trans. Es también un llamado de atención para los efectos más crudos de las políticas identitarias, para un feminismo y un activismo diverso-sexual que ha hecho suyo un cuarto propio dentro del Estado, un feminismo y un activismo LGBT que ha demostrado su mote carcelario, punitivo, a la hora de problemáticas tan importantes como la violencia de género o el heterosexismo. Y aquí tenemos un contra-mensaje: en su gesta “ludditasexxxual zapatistas”, la capucha es un gesto de desindividualización, la capucha trata de corporeizar ideas, incluso aquellas imposibles de acallar frente a la creciente individualización del delito.
Manada de lobos es para mí es un tropo político. No solo un tropo en el sentido semiótico más ortodoxo, con funciones retóricas precisas - un asunto que ha generado reacciones chabacanas de poca monta- sino un tropos político, afectivo, habitable, que se piensa en el ruido intencionado, la interferencia , en y desde un régimen destripado que no deja de actualizarse: la heterosexualidad y sus pasiones tristes. Decimos en y desde, pero hacia otro lugar..
Manada de lobxs es una práctica cognitiva abierta, y con ello quiero remarcar toda una óptica. Encontramos en sus pasajes una loca-lizada/actualizada/situada reelaboración teórica de Wittig, para interceptar la heterosexualidad, para teorizarla. Si por teoría entendemos no grandes abstracciones que nos permitan relacionar desde bien lejos, sino lentes que nos permiten conectar relaciones, también vectores de opresión. Que nos ayuden a ver mejor desde bien cerca, desde esa superficie de intensidades que llamamos “cuerpo”, el avance devastador de lo Idéntico, que en la lectura Luddita Felicia Guattariana hemos aprendido a llamar “hetero capitalismo mundial integrado”. Un tipo de modelización corporal y captura, increíblemente serializado, que “nos ha expropiado de nuestra capacidad de formular interrogantes y cuestionamientos” (FpE) y, cómo diría una encapuchada, aquí hay una responsabilidad por crear, una respons- habilidad. Una habilidad para responder.
De lo que se trata es de /sacudir las familiaridades heterosexualizantes, el arte de frecuentar en sí mismo al huésped más inquietante / rechazar el rol de victima y reapropiarse de la violencia/ emanciparse de la emancipación o ser por el contrario una amiga infinita de la sonrisa de los varones siempre dispuestos a realizar alguna fellattio…porque me gusta dirá ese yo más acérrimo que/ es necesario des-identificar/ de lo que se se trata es de gestos que no pretenden dar voz o hablar en nombre de, tal buena parte de la violencia epistemológica de las ciencias sociales y la filosofía, sino más bien de inventar otra voz, inventar una voz interesada en conectar, no representar, en conectar “con aquellas que quieran escuchar” (Tiqqun)
Me gusta esta política reparativa que no reniega de la hostilidad cuando es necesaria pero que mantiene firme su compromiso afectivo, los términos de encontrarnos en la presencia: la amistad, pero no la amistad cual salida del Día del amigo, una amistad política. Necesitamos de esta manada de lobos, de su corporeización. Necesitamos de este tipos de tropos, de su tartamudeo, sus tropezones, de su capacidad de colapso. Los necesitamos frente a la devastadora producción heterocapitalista que nos ha expropiado la capacidad de formular interrogantes. Necesitamos de su capacidad creativa-cognitiva que nos permite llegar a lugares donde no estábamos antes. A costa de ser insistente, la necesitamos para
dejar de ser como en el verso de Alejandra Pizarnik, rehén en perpetua posesión, víctimas fatales de las instituciones, del estado de las cosas, de las cosas del Estado. Ni mejoras, ni reformas.”
Todas fuimos golpeadas. Pero como aprendemos con y a través de Foucault para encapuchadas, hay vida más allá del sistema heteronormativo de reproducción humana. No más lágrimas.