sábado, 31 de mayo de 2014

Muerte al ideal. Diario de una internación. Games of Crohn


24/5/14

Games of Crohn

Diario de una internación


Muerte al ideal
Diario de una internación


Muerte al ideal

A veces pensarse en este falso útero de contención es un mal sueño. Una piensa, debo estar soñando, cuando me despierte, todo volverá a ser como antes. Otras veces, se agradece esta interrupción, este lapso, para pensar, retomar hábitos abandonados, recapitular y rearmarse, y así lograr finalmente salir de la demanda social y su exigencia, del pegoteo al cual todos y todas nos exponemos. A veces hemos visto desde la ventana de la clínica el arco-iris más brillante de mi vida, encandece como mis ganas de irme. Esas veces Crohn sabe a devenir y acontecimiento y experimentación. Sabe a potencia. Tiene el gusto de algo que ya no es comida de hospital.

Esta semana volví a comer. 47 días sin que haya comido 4 platos diarios durante más de 3 días consecutivos. Volver a comer más de 1000 calorías por día es una tarea compleja. Da sueño, cansa, deja exhausta, pega como droga, distiende, da miedo. Parece que la panza se te hincha, cagar es difícil (ir de cuerpo, como le dicen los médicos), hay que concentrarse, llevar el libro al baño, sentarse ahí, esperar. Crohn me puso lenta. Tengo un intestino débil, enfermo, temeroso, paralizado. El intestino es un órgano muy sensible. Comer es agotador después de tantos días. Siempre esperando lo peor. No importa cuán bien ande clinicamente, puedo volver a tener una microperforación, una fisura, una fístula; incluso si es del tamaño del pinchazo de una aguja suficiente para lanzar a mi abdomen un poco más de gérmenes y quedarme entonces un poco más en el útero protector de la biopolítica que te va deteriorando, mientras se supone te cura. La irritabilidad de lo que yo pienso son mis últimos días acá no tiene fin. Realmente los niveles de insatisfacción casi límite en una persona que ya es absolutamente tirana y demandante, recrudece lo peor. Hago grandes esfuerzos, pero todo me cae mal. Finjo, le pongo onda, armo estrategias, invento cosas para hacer, invito amigas y amigos, invento cumpleaños. Y es así que indefectiblemente comienzo a pensar en el afuera: ¿qué haré, cómo será mi vida, con quiénes?
Voy perdiendo la cuenta, me cuesta llevarla adelante, sé que no estoy presa, pero así me siento. Encerrada no es presa. Enferma no es presa. Crohn no debería ser una cárcel. ¿Por qué hablamos tanto de mi enfermedad cuando nos vemos? Quiero hacer un curso de peluquería, siempre quise ser peluquera, como mi amigo Isaac, que lleva sus tijeras encima, autogestión. Quiero tener tiempo para leer todos los libros que me regalaron y acomodar mi biblioteca, como mi amigo Leo que habla de sus días de 3 horas de lectura diaria silenciosa. Quiero tener cuerpo para poder hacer tai-chi y chi-cung nuevamente, quien te dice lentamente volver al kung-fu y de ahí a tomar clases con Gabriel de kick-boxing, como al principio hace ya 6 años o más no me acuerdo, dos veces a la semana, solo por placer. Sé que nunca más voy a volverme a subir a un ring. No me da nostalgia ni miedo. Quiero conocer Canadá y Berlín donde están las chicas más lindas del mundo, quiero volver a ver a mi amigo Dariush.
Y veces me gustaría no sentirme tan sola. Aunque no estoy sola. Aunque sé que todos estamos solas. Prefiero ser presente y no idealización. ¿Quién puede con esto? Ay, Platón, todo esto es culpa tuya. Se te mete en la cabeza cómo algo que debe ser, cómo tiene que ser algo, y cuando no funciona así, la desesperación, cual demonio obsesionante y no te abandona hasta que te la quema, te deja los cables pelados y te peleaste con todo el mundo. Te hace paranoica y vulnerable. No hay mucha diferencia entre el amor y la enfermedad, entre la amistad y la enfermedad, cuando se idealiza. ¿Entre no idealizar y bancarse cualquier mierda, cuál es la diferencia? Se te mete en la cabeza. Si todo funciona rompiéndose..., las máquinas, los cuerpos, las relaciones, el sistema inmunológico. En esa descomposición, mientras no sean primarias, está la promesa de la continuidad, del seguir existiendo de alguna forma, del contagiarse. ¿Cómo parar la máquina de la interpretación? ¿Cómo enfocarse en los modos de afectación en mundo lleno de microfascistas buena conciencia egoístas edipizados y edipizantes, de jueces, y de abandonadores?
La Sangre y el amor lo son todo, nuestras sociedades organizadas por noviazgos y matrimonios, parentesco. No sucumbir, no sucumbir a la tentación. De cualquier forma sería imposible. Crisis de la presencia total de nuestras sociedades dopadas que te preguntan “¿cómo estás” porque solo quieren de respuesta un “bien, y vos”, que jamás preguntan “¿qué necesitás?” y se bancan la respuesta. Prefiero ser presente. No futuro. Crisis de la presencia y reterritorializaciones microfascistas por doquier. Prefiero ser presente. Tortas butch que quieren tatuarse calaveras y esvásticas se acercan a provocar con sus comentarios. ¿Cómo puede ocurrir que alguien que quiere hacerse mi amiga pueda decirme algo así ? Y ahí va de nuevo mi idealismo de pensar que porque es torta tal cosa, lo mismo que porque es vegan tal cosa, cuando para tener un devenir antiespecista hay que dejar de usar categorías humanas, y nada es más humano que un juez salvador de almas veganx, así con X.
En ese contexto cumplo 38 años de edad, de lo que yo suponía eran mis últimos años de extrema energía e increíble vitalidad y lozanía, de juventud, de estar orgullosa que no se me notaran como siento se me notan ahora en la fragilidad del cuerpo que no puede. Los cumplo acá dentro de una clínica, lo cual es por lo menos sorprendente, y estoy completamente perdida con qué voy a comer, y cómo, cuál será mi tratamiento y cómo se financia, y tengo que adaptarme a pensar que durante todo el resto de mi vida tendré una enfermedad auto-inmune que viaja conmigo, un huésped que me marca el paso, y con quién negocio todo. Y quiero que tenga la forma de una compañera que consigue avivar mis potencias vitales y no mis pasiones tristes.



viernes, 30 de mayo de 2014

Aborto: cuestión de peso y lesbofobia. Games of Crohn, diario de una internación


17/5/14

Games of Crohn: Diario de una internación

Aborto: cuestión de peso y lesbofobia
 


Aborto: cuestión de peso y lesbofobia

...we live without a future. That's what's queer...”
Virginia Woolf



El primer chorro que te cortan cuando te operan es la comida. También es una de las primeras prioridades para que vuelva a funcionar en sistema. Comer, tolerar alimentos sólidos es de fundamental en los post-operatorios.

La nutricionista que vino a ayudarme con la dieta parenteral, es decir, la que va por vía central conectada a un catéter, está vez en mi cuello, comparó esta situación de volver a alimentarse con un segundo embarazo, donde yo ya sé como es. Ni sé ni quiero saber, le digo. Bueno si sé lo que es estar desesperada queriendo abortar y no poder porque está prohibido y penado. Como sabemos (casi) todas. No fue la única comparación a la reproducción. Otra persona que conoce suficiente, o debería, mi trabajo, como para comprender que lo único que yo puedo hacer con un embarazo es abortarlo (y que además no está entre las cosas que natural y facilmente ocurrirían, yo embarazarme, quiero decir), cuando hablé del famoso verso del poeta Héctor Viel Temperley en su libro de poemas Hospital BritánicoVoy hacia lo que menos conocí en mi vida, voy hacia mi cuerpo”;me preguntó si yo estaba embarazada. Inflamación gastrointestinal igual sexo reproductor coital heteronormal. Embarazo igual enfermedad. Embarazo y sexo reproductor hetero-coital únicos dos procesos que un cuerpo biopolíticamente asignado a la violencia de género llamada “mujer” puede realizar.
La comparación o mención al embarazo no es ociosa (al fin de cuentas, nuestra nutricionista en cuestión podría haber dicho volver a comer es como andar en bici, una vez que lo lograste, siempre lo recordás). Vivimos en una región ocupada por un Estado que no legaliza, ni despenaliza, y persigue la interrupción voluntaria de un embarazo, es decir, el aborto, pero donde hay facilidades públicas y gratuitas para inseminarse artificialmente y parir más hijxs, “derecho social” que las lesbianas muy especialmente celebraron como si fuera la reforma agraria (no es lo único que las lesbianas celebran y persiguen últimamente como si fuera revolucionario): embarazarse, tener hijxs, casarse es más bien gratis, barato, popular nacional y fácil, pero abortar no, y nadie sospecha o creen que no son procesos solidarios, como si uno no tuviera que ver con el otro. Tener hijxs y ser mamá otorga un status social, y es EL BIEN incuestionable de nuestra sociedad que obtura cualquier capacidad de pensamiento, cualquier tentativa de radicalidad y fuga, y por supuesto, es el tema tabú que no se puede objetar: podemos apoyar el aborto incluso hasta el mes 9, pero no podemos o no se nos permite sostener políticamente la huelga de úteros, debemos ser feministas apoyando el aborto pero no hacer un llamado a dejar de parir, dejar de ser madres, o simplemente decir lo que el feminismo ya dijo en los 70 hasta quedar con la boca sin saliva y lo que todas saben, (especialmente las que fueron forzadas consciente o inconscientemente, a parir): tener hijxs, como decía Shulamith Firestone es simplemente una aberración, tal como cagar calabazas. Y vaya si he comido puré de calabaza acá en el encierro de Crohn. Si al placer, no a la maternidad (Maria Elena Oddone subiendo las escaleras del Congreso con su cartelito en mano un 8 de Marzo, en una foto histórica de los 80).
Pero la exacerbación del femenino maternal heteronormal no es el único fenómeno característico en torno a la feminidad hegemónica y la alimentación del país de paridoras anti-aborto. También estuvo la cuestión de peso. He perdido alrededor de 10 kilos, y casi todo mi tono muscular de luchadora de kick boxing y deportes de combate. Estoy blanda, pequeña, femenina. Tengo un cuadro de desnutrición y atrofia muscular producto de estar echada, enferma y de no tener tampoco por donde caminar, ni un gimnasio para rehabilitarme, ni una política de rehabilitación corporal dentro de la clínica. Se me ve por entre medio de los muslos. Las nutricionistas, ya todo el mundo lo sabe, se parecen a las chicas de los canales de cable de la tarde que enseñan recetas de cocina, manejan conceptos tales como anemia vs. no anemia, subir o bajar de peso, y listo. Occidente las tiene colonizadas, se come mucho almuerzo y cena, y luego te cagas bien de hambre. Lidiar con ellas es pesadillesco; aunque les parezco que estoy un poco delgada, recordemos peso 40 kgs en este momento, a ninguna se le ocurrió preguntar ni cuánto pesaba antes de internarme ni cuánto quiero pesar, su plan es solo llegar a una dieta de 2000 calorías diarias que me resulta escaso e insuficiente. Si por mi fuera, comería el doble, si alguien me pregunta, la verdad paso hambre. Y sin embargo, con este cuerpo plumita feo hay gente que me encuentra bonita, que me dice que estoy linda -y no para darme ánimos- realmente lo cree. No por nada Buenos Aires es la segunda ciudad del mundo con mayor índice de anorexia nerviosa y probablemente Argentina figure bien arriba en el ranking de la desnutrición. Y quizás yo esté más linda que antes cuando trataba de pesar 54 kilos para poder pelear en el ring, y tenía más grasa corporal y un poco de panza según estos conceptos porque ahora luzco más femenina, con el cabello más largo y más delgadita y con menos músculos. He visto este cuerpo que ahora tengo en muchas chicas allá afuera de la clínica que no se consideran ni son consideradas desnutridas atrofiadas, aunque lo están. Lo he visto en artistas posporno incapaces de defenderse en grupo de una agresión de un solo tipo sin armas en una plaza, lo he visto en muchachitas en talleres de autodefensa feminista dando clases a otras chicas de cómo defenderse también con sus bracitos de hueso y sus caras angulosas de pómulos hundidos y ojos saltones. Son las caras de la desnutrición de la anorexia nerviosa compulsiva heteronormal. Lo he visto y he visto como ninguna le decíamos tu cuerpo es el producto de la inanición y la inacción, tu cuerpo es, como el mío ahora, un cuerpo enfermo y flagelado por ciertos dispositivos del heterocapitalismo, y a diferencia de éste que porto yo afectado por una enfermedad autoinmune y operado varias veces, el tuyo parece no estar en vías de recuperación, parece haber naturalizado por completo este proceso de desnutrición que has aprendido a mantener a fuerza de saber alimentarte para seguir siendo blanda, fofa, magra, flaca, y por supuesto, linda y mujer. No ser fea es todo, es menester. Estamos completamente acostumbradas a ver la delgadez extrema como algo natural y la feminidad y la belleza como algo que de allí se desprende de esa delgadez sin tono muscular. Y en el fondo de la cuestión está no ser confundida con una marimacho, del todo: bomberofobia se llama esta canción que se canta en los festivales posporno hasta con ritmos de cumbia feminista y canciones anti-trabajo sexual. La boca roja y la pollerita. Que nadie se atreva a no parecer mujer, excepto que sea en una cuidada producción para un taller de diversidad sexual. Eso es lo principal. Porque está todo bien con ser lesbiana, en tanto y en cuanto seamos mujeres, podamos parir, y elijamos abortar libremente y en paz. Pro-choice. Parto en casa y autogestión de la comida. Y por supuesto no seamos ni muy gordas ni muy marimachas ni muy agresivitas, ni elijamos ser trabajadoras sexuales. No hagamos nada que incomode, desestabilice, o ponga un palo en el engranaje de la rueda que hace girar la maquinaria del statu quo.

No quisiera sonar ni moralista ni inquisidora y realmente lamento cuando así sueno. Pero no puedo dejar de mostrar que funcionar así es continuar dentro de las narrativas que producen la heterosexualidad como modo ideológico dominante para todo el mundo, es pedirle al régimen heterosexual de las madres delgadas y las buenas mujeres un lugarcito, un espacio donde ponernos, sin causar muchas molestias.

Hic et nunc. Cada día que pasa me alejo más del queer hispanoparlante, el posporno y la disidencia sexual porteña para irme a un lugar cuyos nombres desconozco, y qué bueno que así sea, pero parecen piedras. Como piedras, estarán allí cuando nosotras no estemos más, y siempre sirven para tenerlas en la mano o cargarlas en la gomera y arrojársela en la cara a quien intenta reprimirnos puesto que la ley -la ley, tu ley- (todas las leyes y cualquiera de ellas, y no solo las estatales, sino cualquiera de las narrativas dominantes) solo protege “...a los individuos que expresan adecuadamente su naturaleza marcada por género y castiga a quienes no lo hacen, la medicina elabora teniendo en cuenta los grupos normales y trata de reconstruir a aquellos que no son en este sentido normales” Sully Haslager.




miércoles, 28 de mayo de 2014

Noli me tangere. Diario de una internación: Games of Crohn


17/5/14

Games of Crohn: Diario de una internación
Noli me tangere

Noli me tangere

El cuerpo fabrica la auto-inmunidad del alma en el sentido técnico del término médico:
defiende el alma de sí mismo, le impide estar enteramente consagrada a su espiritualidad íntima.”
Jean -Luc Nancy 58 indicios sobre el cuerpo.

Tos. 15 (¿los conté?) puntos que suben desde la ingle cortan la espiral azul del ombligo. Tos. Tos bombazo en la ingle. Bronquitis. Sonda nasogástrica. Sus restos. Tos del cuerpo material. Tos. Estoy acá a tu lado, desgarrado, agujereado, dislocado, penetrado, cuerpo material que termina y empieza en otro cuerpo. ¿El cuerpo de mis amigas que me sirven de cuerpo?¿El cuerpo de los medicamentos me curan?¿El cuerpo médico?¿El cuerpo de los dispositivos protésicos? Tos, justo ahora, cuerpo material henchido de otros cuerpos, tubos, mascarillas, órganos, pedazos, fístulas, y miedos. Tos, justo ahora. ¿Cuándo será el próximo episodio?¿Cuándo volverá a fisurarme de la nada? Cuerpo que necesita dormir, digerir, excretar, secretar. Cuerpo que cayó enfermo, herido, cayó erguido. Desorganiza lo que no consigue ya organizarse, cuerpo sin órganos. Tos. Ya no es lícito hablar del cuerpo, o de los cuerpos, o de los autistas o de los lisiados o de los dispositivos. Tos. Hablar desde el cuerpo, con el cuerpo, a partir del cuerpo, tener un cuerpo enfermo, autoinmune. Aborrecer "de". Tos. “De” siempre fue una preposición que no debería existir ni en su uso genitivo ni temático. Tos. No hacer significar el cuerpo, objeto de estudio de la medicina y la filosofía. Tos. No ser. El sentido tiene que ser abandonado. Tos, tocar el cuerpo, su límite. Tos. Distintas vías y accesos. Buscar un saber que cree la realidad, no que dé cuenta de ella. Tos cuerpo tos se expone al riesgo que supone una presencia extraña, huésped inquietante, feroz entrenadora rusa de gimnasta olímpica. Tos. Que cada quien tenga la enfermedad que le haga devenir, que distienda su cuerpo sin aniquilarlo. Convertir el sufrimiento en fuerza, arte: “la sensibilidad ha sido una disposición pasiva al sufrimiento durante demasiado tiempo. Ahora se debe convertir en el mismo medio de combate” (Tiqqun)

martes, 27 de mayo de 2014

Ley de Murphy: Odi et arceo. Diario de una internación Games of Crohn



16/5/14
Games of Crohn: Diario de una Internación.

Ley de Murphy: Odi et arceo
nación.

Ley de Murphy: Odi et arceo

 “..poder descansar en silencio sin tener que comunicarse con nadie, lejos de las relaciones humanas”
Al Faro, Virginia Woolf


Y si algo puede salir mal, saldrá mal...o casi.
No me volví a casa. El viernes finalmente me operaron de urgencia. Una operación exploratoria que podría haber terminado en cualquier cosa, un ano contra-natura, otro corte en el intestino... Cortar, cortaron. Cuerpo de muñeca remendada. Encontraron pus en el abdomen, que limpiaron con agua oxigenada manualmente, como un absceso. Sin embargo, tanto el colón como el ileon  fueron encontrados en mejor estado, es decir, no dejarme operar y aguantarle los trapos a la cirugía tuvo su resultado. Mi querido Crohn que me sigue perforando y larga aire y líquidos que luego me infectan: 4 nuevos gérmenes bailando sueltos en el abdomen.

Después de la operación, reconocer mi cuerpo, redescubrirlo cableado, intervenido y un poquito más flagelado. Soy el mapa de la guerra de Malvinas o al menos así me siento. Me dicen que vamos ganando la guerra, no obstante, aquí estoy cada día más conectada a los dispositivos con los que algunos hacen perfos, más masacrado el cuerpo. Esta es la gran perfo de mi vida, pero no es un festival, que en esos lugares no pasa nada, y aquí está pasando todo. Esta es la gran pelea, este mi gran ring. Sigo siendo la luchadora de kick boxing y deportes de combate que tanto entrenaba, la que con sus ni 50 kilos y mucho miedo le plantaba cara y no se dejaba avasallar por los compas de más de 65 kg y 20 años menos en el gimnasio. No tendré más cuerpo que estas exequias pero seguimos siendo la que da la pelea, atrás no hay nada, es para adelante y para los costados. Así me enseñaron.

Tres drenajes en el abdomen, una sonda nasogástrica y otra vesicular para hacer pis, conectada a 3 bombas, una para alimentación parental con un cateter en el cuello, suero, morfina, diclofenac, corticoides, y antibiótico de alto espectro para matar a una clepsiela y una morganita morganela, nombres poéticos para tanto bicho. Soy una paciente informada aunque me cueste entender a los médicos. O eso intento. En este contexto, encontrar la templanza siempre necesaria para lograr que las extraccionistas pseudo empleadas del Estado no me saquen sangre todo el tiempo de la misma vena o que su única opción alternativa sea empezar a martirizarme los pies. Discutir con una. Llamá a otra si vos no podés sacarme sangre de esta vena. Discutir con la otra. No hay nadie más. Va a tener que aparecer porque yo no te firmo el consentimiento de que no me dejé extraer porque sí me dejo extraer solo me estoy cuidado el cuerpo que vos no me cuidás porque no estás comprendiendo la diferencia entre un paciente agudo que se queda tres días y uno crónico que ahora enfrenta por lo menos 15 días más de internación. Viene otra. Linda, la invitaría a salir, pese a que no tengo más líbido. Uñas despitandas, aro en la nariz, toda una rockerita. Tenés buenas venas, me dice, como quien entiende de yonquis. Y consigue lo que las otras no se tomaron el trabajo por que para qué, si total el cuerpo no es de ellas, tres tubitos de espesa hemoglobina de la vena de la mano.

Angustia. Ya no tengo palabras para explicar cuán harta estoy de estar acá encerrada sin dar pie con bola. Se supone que nadie se muere de Crohn. ¿Y de encierro? ¿De dispositivo médico?¿De amigos y amigas que disponen de tu tiempo? ¿Conseguiré que llegues a horario como si te esperara en una esquina? ¿Conseguiré en algún momento que respeten un horario? ¿Conseguiré en algún momento que no me llamen durante la cena o a la siesta? ¿Conseguiré en algún momento no tener que enviar mil mensajes de texto para que entiendas algo tan simple como “me operaron, me siento para el culo, no tengo nada que agregar”? ¿Conseguiré que comprendas que podemos ser muy amigas, gustar mucho de vos, estarte muy agradecida pero no voy a contestarte más mensajes porque no te hacés en 2 meses el tiempo para visitarme y yo no tengo más crédito en el celular ni dinero para cargar? No estoy trabajando hace 2 meses, ¿querés saber cómo estoy? Muy fácil: movés tu productivo culo que trabaja y hace mil cosas hasta el mundo de los enfermos postrados que trabajan activamente en su recuperación y su salud pero van a pérdida y se les extrae capital del cuerpo, no lo producen, o me cargás crédito y te contesto tus mil mensajes, no me atosigues con tu demanda de buena consciencia de que te quedás tranquila porque preguntás cómo te sentís, y ¿cómo me voy a sentir? ¿por qué no preguntás qué necesitás? que miedo que les produce involucrarse, quizás se contagian. ¿Lograré que alguien mediante este diario reflexione alguna cosa acerca del cuidado, de la pureza, de la enfermedad, de la salud, de la biopolítica? ¿O seguirán esquivándole al bulto, total a vos no te va a pasar nunca nada así, lanzando talleres literarios cuando son simples jugadoras de fútbol de la cabeza, escondiendo su extracción de clase?

Angustia. De nuevo sin comer, sin el gran organizador del día de quién está internada y de quien no también. La locura de oír los ruidos de los alimentos deslizándose en su bandejita por los pasillos. 8,1030,12,1530,1930. No beber agua, no poder ni eso. ¿Otra vez perder peso? 40kg. No moverme, perder la fuerza. No poder moverme. Angustia. Otra vez la locura de miles de médicos entre cirujanos, clínicos, residentes y gastroenterólogos dando vuelta por acá. A las 7 de la mañana arranca el manoseo con los drenajes, luego otros dos, luego el cirujano que me operó, luego los clínicos y residentes. Y no, no trabajo con todo el mundo, acá no me revisan todos los médicos y mientras pueda hablar no todos los residentes hacen la mano conmigo, esta rata habla, todavía, todavía elijo de dónde la sangre para el laboratorio, quiénes mis amantes y mis médicos. Detesto que se piense que el cuerpo de la persona internada está ahí para la exposición, el servicio o la práctica de cualquiera y a eso le llamen “salud”.

Si en este momento me permito caer con los débiles no me levanto más, si me permito regodearme en la autoconmiseración y en la pena,  si le hago el caldo gordo a lo que me pasa como si fuera una tragedia -aunque tal vez, lo sea- me voy a quedar acá reducida a nada para siempre vegetativa dándome eterna lástima, siendo una mediocre. Que mis intentos sean, como dice Kavafis, al menos como los de los troyanos, no importa que del otro lado esté Aquiles, yo salgo igual al ruedo. Lo tengo claro. Me gustaría estar risueña, desproblematizada y alegre. Pero mi gran demonio es la querida señora bronca. ¿Me mantiene erguida? Si, me levanta, me pone de pie, como el miedo, no me paraliza, me sube la guardia. Entonces, me da bronca esto que me pasa, la gente floja que vive todo como una tragedia, bronca lo que no me permite estar bien ni concentrarme en mis procesos sanadores, con sus cargas de preocupaciones que no son tales, bronca los artistas que dicen “que bajón” (quieren decirte “algo” pero no se tomaron el trabajo de pensar “qué” entonces dicen lo que dicen las series de Polca en estos casos). Ningún bajón, bajón es pagarse uno la producción de dos fotos 14.000 para participar de ArteBA y que un marchand se quede con el 50% de la venta y no cubra esos gastos, bajón es producir un libro político con fotos de gente que vive en las fronteras y no verán nunca un centavo que será regalado en una fiesta privada macrista a gente que no lo leerá y no encontrar la manera de robárselos al menos para regalarlo entre las amistades, bajón es elegir vender un cuadro en vez de visitar a una amiga internada el último día de estadía en una ciudad. Bronca ya no más la boca cerrada.

Crohn no es ningún bajón, es para fuertes. Cada quien tiene la enfermedad que puede sobrellevar (no lo que el cuerpo es, sino lo que el cuerpo puede soportar). Me alejo de los débiles, los que te dicen “linda” o “hermosa” o “pendex”, a los tibios se los vomita dios, ya lo dicen las escrituras. Bronca contra los varones que siempre te necesitan, y necesitan ayuda, abatatados, siempre necesitan a las mujeres y de ellas, infantiles que infantilizan hasta que te vuelven loca y te pegás a vos misma en la cabeza, auto-lesión, te encierran con su ansiedad. Bronca no de Crohn sino de los sanos que se quejan (que no es lo mismo que la protesta). Bronca agotadora de la flojera ajena de quien quiere cuidarme y me hace perder el tiempo, y termina mujerizándome, haciéndome cuidar a mí. Por una vez arreglate solo, no quiero desarrollar ahora mi papel de cuidadora universal sin límite, quiero ser mi propia enfermera y mi propia defensora de los atropellos de los sanos. Me da bronca quienes pierden el tiempo a mansalva, quienes no me ven como una lisiada, sí estoy -y quizás siempre esté- discapacitada, no llegó ni a conectarme sola la computadora, ni bajar para hacer pis, ni bañarme (me bañan echada en la cama), no ingreses a mi cuerpo si no te doy permiso, preguntá qué necesito, los límites son móviles nunca estuve así, no sé qué me hace falta, no sé hasta dónde, no me saques cosas de la mano, si estoy tratando de hacer algo y tardo es porque estoy recuperando mi autonomía y lleva tiempo porque estoy postrada. Bronca con quien solo me ofrece su cuerpo descuidado y me lo me ofrenda hasta aplastarme con su propio abandono de media res. Un cuerpo descuidado no puede cuidar. Me pongo exigente. Menos sana no es más muerta. Menos sana no es menos viva. Menos sana no es ser mendiga de lo que ustedes puedan darme. Menos sana les expone a su franca impotencia tanto como a la mía. Menos sana les tendrá que hacer reconfigurarse o morirán humanos sintiéndose conformes condescendientes con ustedes, con lo poco que podemos alcanzar o debería bastar.

Exíjanse, acénchese, póngase incómodxs, reflexionen, aprieten el paso, dejen de tenerse pena y de lamentarse y sobre todo no se anden quejando, no cerca mío si no quieren que les muerda. ¿Verdad que es fea la ciudad? Y sin embargo, están ahí afuera. ¿Verdad que es horrible trabajar? Y no obstante, tiene el dinero en su mano y algo de tiempo. Disfruten hasta del embotellamiento, del frío, de la lluvia y de la inclemencia, absténgase de ser pobres ante los ricos, disfruten de lo que comen. ¡Comen! ¡¡¡¡Tragan comida por el esófago y la cagan!!!! Inmenso privilegio capacitista: tener boca, tener ano. Caminan a sus anchas, el sol, el viento, el frío les tocan. Van a casa, visitan a su gato, tienen vecinas, se bañan solas y de pie... Y están tan automatizadas que ya no sienten el agua corriéndoles suavecito y calentita acariciándoles los poros.

¿Se ofenden? Problema de ustedes. Deberían alegrarse de tener un amiga sin miedo de ser enemiga y hacerles un poco la guerra a su achanchamiento humano, su estancamiento. Dejen de perder el tiempo con su autcondecendencia. Hagan lo imposible para no terminar presas, y si terminan, peleen en la tumba los frentes que se abran hasta irse con la música a otra parte.

Crohn tiene que servir para desprogramarme de las afectaciones pusilánimes que me propone el mundo de los desafectados con título, graduados en buena conciencia, por brillantes que parezcan. Ahora no puedo cuidar, ahora solo me voy a cuidar a mí. No hacer más esfuerzos por acercarme y no dejar que se acerquen demasiado, vampiros. Crohn tiene que ser una desprogramación de la inmundicia. Tiene que ser la compañera que no he tenido en todo este tiempo para poder estar más conmigo, pendiente de mi, para no exponer más mi carne y mi subjetividad a toda esta maroma de insolencias de un mundo de personas expropiadas de sus potencias agotadoras y agotadas, que arrastran sus colgajos como joyas o cuadros en un museo. Alejarme, desprenderme, y protegerme de todo eso. Jenofonte dice que es propio de los sabios sacar provecho de los enemigos. Crohn querida enemigo, te voy a tener de gran amiga.

Pero mientras exista la literatura no necesita nada más, y nadie puede lastimarme:  utilizar la enfermedad para salir de las lógicas humanas sociales, y combatirlas.

lunes, 26 de mayo de 2014

Epístola. Games of Crohn Diario de una internación

Hola Leonor,

Alguna vez nos vimos en la Marcha de las Putas en Santiago, alguna vez nos vimos en la Carnicería Punk, alguna vez nos vimos en alguna cosa que hizo la gente de la Cuds. No he vuelto a ninguno de esos lugares, salvo por lecturas que -me parecen- son las zonas mas importantes para visitar ideas, estéticas e incertidumbres. 

Hoy abrí mi Facebook y me encontré con una actualización tuya. Te vi sentada, de cuerpo delgado, diciendo que preferías ser el presente. Me demoré entonces muy poco en llegar a tu blog y leer tus Diarios de internación. Y comencé a leer y todo terminó en escribirte desde mi cama, desde la que aún no me puedo mover.

No quiero hablarte de feminismo, post feminismo, porno o posporno. Tu sabes mucho más que yo sobre ello. Quiero escribirte sobre cuerpo y escritura, decirte no sólo una felicitación por los textos repletos de sentido que tu cuerpo está escribiendo. Quiero decirte que gracias, principalmente, porque te estoy viendo / leyendo aferrada a un modo de ser que no basta con ser pensado, sino que se juega en la práctica de ser escrito. Gracias, porque de algún modo me siento interpelada, conmovida, llevada hacia el punto de la internación y la escritura. Me enfrentaste a algo que tenía oculto y que apareció dejándome inmóvil.

Hace un año también estuve internada, por una trombosis que por supuesto tendrá consecuencias hasta el final de mis días, pero que sin embargo también giró mi modo de enfrentarme a las palabras y a las ideas. Anclar la teoría a las prácticas, en su cercanía y en la posibilidad de sus traducción va siendo, está siendo carne en ti. Y aunque sea posible que esto ya lo conocieras, está dándole la oportunidad a muchos desconocidos o casi conocidos, de leernos agijoneados por tus textos. Me imagino que no es una novedad, pero tus textos me acercan de un modo tan novedoso a Corpus de Jean Luc Nancy. Por favor, cuando salgas de esto -porque debes salir de esto por mandato escritural- editado, publícalo, deja que esas zonas de afección, esa otredad que se cuela en tu escritura pueda ser citada y padecida. 

Desde el otro lado de la cordillera te lee alguien, sabiéndo que no crees en amistades, sabiendo que todo dejas atrás, sabiendo que lo más duele no es el cuerpo.

Andrea Ocampo

Micropolíticas de la amistad y de la enfermedad. Games of Crohn, Diario de una internación


15/5/2014

Games of Crohn: Diario de una Internación.
Micropolíticas de la amistad y la enfermedad

Micropolíticas de la amistad y la enfermedad

Que inseguro es el terreno donde reposan todas nuestras relaciones y amistades, que aislado está el hombre”.Nietzsche en Humano demasiado Humano


Vuelvo a pensar la amistad como exilio de las formas sociales convencionales y sus órdenes, contra las hegemonías, contra los grandes números (¿Tenés muchos amigos?), contra los años de conocerse (¿Hace mucho que se conocen?), contra la palabra que intenta delimitarlo, regirla, programarla, definirla. Silencio. Es inevitable pensar esta comunidad que se me arma, imposible pensar que desde el encierro me estoy haciendo amigas nuevas, estoy perdiendo viejas lacras, me estoy acercando a gente lejana. Comienzo. Me siento parte de una comunidad que Derrida llama de quienes “aman alejarse, separarse lejos, no estar asidas”. Desligarse, me vuelvo intratable, lo sé, devenir gato, más que de a ratitos, tocame un poco, un poco de atención y mimos, luego lejos, no me aguanto nada, ni caricias a veces sobre la piel tan ajetreada, ni a mi misma, la cual ahogo en dosis elevadas de lectura. Los libros sostiene y disipan, la mejor droga, nada como leer un clásico. Singularidad solitaria, me hago amiga de la soledad. Amistad como salir de sí. Esta comunidad es rara, praeclara prefiere Spinoza, lleva su tiempo construirlas, encontrarlas, descubrirlas, merece enemigos dignos para destruir y traicionar las formas sociales de la buena conciencia amical que tanto atrasan, comunidad que traiciona el deber ser de la amistad, gran relato que no hace más de daño y enjuicia con su moral universalizante. Me siento en retirada estratégica, como cuando boxeas y te agarrás al contrincante un poco para tomar aire.

Desde aquí pienso que la salud también opera del mismo modo: está hecha de discontinuidades, rupturas, malosentendidos, huídas hostiles. Y sin embargo, como la amistad, nos sigue sosteniendo, hasta cuando más falta, hasta en sus momentos de mayor carestía, algo vital en ella nos levanta. Siempre hay alguien para quien sabe arrojarse al vacío, y para quien supo ir construyendo las redes. Pensar la amistad contra la filiación de sangre, contra las grandes políticas, contra la idea del mejor, o del hermano. Pensar esa experiencia que intenta traducirse en el lenguaje, es decir, en política, modifica la política. Amistad y salud, condición de alianza infranqueable en el pensamiento del quizás, vuelve Derrida. Quizás. Sin grandes relatos, movido por el deseo, movida por la inmanencia, sin deber ser, sin programa, sin certezas. La salud y Crohn como lo que desgarra, y decide el acontecimiento siendo yo pasiva (¿siendo yo pasiva? en algo sí...), decisión que se decide por mí, decisión desgarradora de otro (Crohn) que decide por mí este agenciamiento, este maridaje entre cuerpo y químicos, entre cuerpo y médico, entre cuerpo y dispositivo, entre cuerpo y vulnerabilidad. No menos viva porque más enferma en esta política de las potencias de la discapacidad, explorar, un tipo de despertar probablemente abyecto para quienes quieren estar del lado de los normales y del futuro. Del lado heterosexual. Crohn una potencia que mina el mito de la inmunidad y desmantela la figura de quien enferma como alguien impotente, aunque muchas cosas se hace visible más que nunca como necesitás de otros cuerpos para asir la vida, para mover el tuyo. Crohn, la pérdida de la pureza y la expulsión de mi cuerpo marcado como “a reparar “ del mundo de los cuerpos sin mácula, del mundo de los normales, los que nunca enferman, los que se lo merecen la salud porque hicieron todo bien, los que no reciben castigo, los que no pecan, los impotentes que se alegran con la descomposición ajena, quienes solo se afectan con la selfie de instrangram. Crohn un capítulo fundamental en la saga del pensamiento biopolítico:
“Persiguen a las enfermedades extrañas. Persiguen a los enfermos extraños. Quien tiene una enfermedad extraña deja de ser enfermo, entra el la categoría de criminal. Tener una enfermedad normal significa que se obedeció y se ha sido exacto en las funciones. Una enfermedad extraña revela una falla: se falló en la higiene o en la verdad.” (Jerusalén de Gonzalo Tavares)

domingo, 25 de mayo de 2014

Devenir Spinoza. Games of Crohn. Diario de una internación



14/5/14



Devenir Spinoza


Hay un hecho. No sé si es feliz o infeliz. Es solo un hecho. Muy pocas personas me gustan, muchas menos me mantienen intrigada, muchas muchas menos me dan ganas de conocer e intercambiar, o me importan, poquísimas hay que desee entablar una afectación o una amistad, casi nadie me mantiene electrizada. Me resguardo de esa compulsión amical que le grita “sos lo más” a alguien que acaba de conocer solo por cómo se ve o por lo que piensa que le puede dar. La amistad se sostiene en gestos. Y no se sostiene mucho rato.

Hay otro hecho. Tengo mis dudas de si le conviene a mi cuerpo. Pero es un hecho. Porto una compulsión irrefrenable a dejar atrás, sin mirar, irme. Cada tanto tiempo me aburro y simplemente ya no conservo la capacidad de interesarme y me muevo como si nada hubiese habido ahí. Me siento una katana andante, corto y cauterizo al cortar. Si fuimos algo, realmente ya no tiene el menor sentido ni revisarlo. ¿Si no limpiamos el pasado como se puede organizar un nuevo presente?¿Si somos siempre las mismas cómo precipitarnos ante nuevos acontecimientos? Dejar entrar significa dejar partir. No arrastro muertos ni viejos enigmas, no hago de casa un cementerio. Detesto la amistad por repetición e inercia.

¿Por qué deberíamos interesarnos por todas las personas que se interesan en nosotras? No es saludable dejarse arrastrar en las afectaciones no propias. Puedo comprender el valor de muchas interesadas en lo que hacemos, puedo pensarlas incluso merecedoras de respeto; pero Crohn me está enseñando por las malas a mantenerme alejada, no en el aislamiento, sino en las potencias, en nada es alegre verse afectada por la afectación de la buena conciencia. Que te intereses en mí, por petulante que pueda sonar, no te hace merecedora de mi interés por vos (lamentablemente, a veces por débil, a veces por qué no sé a quién carajo escucho dentro mío, igual, les hablo, oh error, a esas artistontas con aires de posporno y de querer hacer algo en sus vidas vacías, a las fans que se afectan con personajes conceptuales los cuales emulan siempre con cierto desdén, envidia y recelo -que es lo que usualmente pasa cuando una se propone copia de un original-, o a personas con trastornos metales que se enamoran solas de su propio amor, como siempre pasa en el enamorarse, exaltándose y embrigándose con sus propios y asquerosos sentimientos yoicos).

Poco pero potente. Alguna vez me han dicho: tener muchos amigos es poco higiénico. Además no hay tanto tiempo. Además Buenos Aires es tan anodino y atrasa tanto. Además está siempre igual, siempre lo mismo, hace 10 años que veo las copias muertas de modelos que ya eran viejos en otras latitudes, las guerras de divismos, los vedettismos, las subjetividades tinellizantes y rialescas hasta en las muestras de arte, el arte envileciéndose a si mismo con sus artistas y estudiantes IUNA y sus ganas de mostrar mostrar mostrar, porno posnorpo porno, Buenos Aires es simplemente aburrido con su sadomasoquismo tan heterofriendlyflexible de muchacha de oficina de familia católica perversoide con novio y mujercita sumisa viviendo siempre de lo que un macho provee. ¿Estas son las sexualidades disidentes?

Déjenme reírme e irme al mundo de la literatura, donde están los libros de los cuales nunca debería haber partido. Nunca partí. Y al mismo tiempo dejar atrás también lo que no llegó pero ya suena con esa canción plañidera de comprensión al varón y ningún odio, no poder odiar, querer siempre tener una relación con un muchacho. Y las tortas de la buena conciencia del consenso. ¿Desde cuando estamos forzadas a vivir en un mundo feminista que necesita una asamblea para tener consenso para llenar de sangre menstrual el cáliz de la iglesia o prenderla fuego? Dejar atrás bajarse hacia el insondable mundo a descubrir de los misterios. Dejar atrás. Las chicas posmo novas amelie de cabello corto y desprolijo cool y lentes de las nuevas feminidades derrotadas risueñas que escriben en los suplementosgays sobre lesbianismo y solo quieren figurar después de cansarse de ostentar todos los privilegios habidos y por haber, por heteros, por lindas, por magras, por dulces, por buenas, por novias, por edípicas, por mujeres, por blancas, por universitarias. Van un ratito al mundo de la abyección de la mano de la teoría y vuelven cómodas a su casa familiar de dónde nunca fueron rechazadas, la feminidad ambigua pero claramente femenina de novio gay-friendly.

A veces es mejor verse afectada por ramalazos de sol entre las caras del bullicio que iniciar otro intento amical ya sea con fantasmas impotentes ya sea con buenas conciencias confusas. Andar a solas es mejor que andar a tientas. Inquietante incertidumbre de apreciar esa luz que deja ver lo conmovible, pero nada más, un instante, momento donde nos confundimos y parece que desearíamos otra cosa con quien no es recíproco, porque a nosotras no nos interesan esas formas de vida, o esos agenciamientos, por duro que pueda sonar. Otras personas tan inquietantes, otros cuerpos, aunque pase el tiempo y las distancias, una quisiera volver a encontrar como el primer día. Nada garantiza que los encuentros sean alegres. Recogimiento. Hacer que la experimentación sea íntima dentro del cuerpo y sus revelaciones espacio amado. Hacer sitio para que ingrese el acontecimiento, devenir Spinoza.

Es en los márgenes de lo ínfimo, en lo sutil de lo inefable, en las vidas efímeras e irrelevantes, en los momentos de hallazgo que se perderán como esporas, en los profundos padecimientos, en las sutiles inmanencias, en los márgenes donde la vida desborda, en la nada misma del no saber, y de no tener futuro, está la alegría.

Sin embargo, trato de sostener el intento de la amistad, y trato de mantenerme abierta a las sorpresas aunque este mundo esté tan repleto de heterosexuales y de madres, o de sus subjetividades.

Entré mi cuerpo espartano para este momento de inacción tal y cómo los cínicos me recetaron.

sábado, 24 de mayo de 2014

poema wittigiano anti microtortas fachas

Devenir judía

Torta pura sangre
Torta pura sangre
nunca tocó varón
Torta pura sangre superior
nunca tocó varón
Torta pura sangre
más torta que las tortas
torta entre las tortas
maás torta que todas las tortas
erigida juez de todo lo que se dice torta
porque
nunca tocó  varón
Torta sin deseos por el falo
Torta Superior
Torta aria
Sor Torta
Soreta
Torta canónica
Torta hegemónica
la más torta de las tortas
cien veces torta
tortísima
quiere tatuarse
calaveras y esvásticas
44 años
calaveras y esvásticas


ninguna otra torta nunca la escuchó?
ninguna otra torta nunca le prestó atención?


44 años
calaveras y esvásticas
Torta pura sangre antisemita
Nazitorta
Tortanazi
sus amigas y sus compañeras
todas nazis
se la dejan pasar
no les interesa


ninguna otra torta nunca la golpeó?
ninguna otra torta nunca la escupió?


Torta pura sangre entre nosotras
Tortas puras nazi entre nosotras
sus amigas y compañeras
calaveras y esvásticas
44 años
Torta pura sangre
jamás deseo varón
jamás tocó varón
Torta microfacha
vive en cada corazón de torta
pacifista y pacífica
habla contra la violencia
juzga hasta las calcomanías de tu termo
lo que te llevás a la boca
habla de consenso para quemar una iglesia
Torta pura sangre que jamás probó varón
se quiere tatuar calaveras y esvásticas


tolerancia cero
tolerancia cero
tolerancia cero
tolerancia cero
tolerancia cero

contra todas ellas
contra todas ellas
contra todas ellas
contra todas ellas

Torta pura sangre superioridad Torta aria
esvásticas y calaveras
Torta pura sangre que jamás deseo varón
sos más mujer que Florencia de la V
en el bautismo de sus hijos

Encontrarse en el desierto armar la manada. adelanto de Foucault para encapuchadas de Manada de Lobxs ed. Milena Caserola



http://issuu.com/rufianrevista/docs/18_rufianas_lo_personal_es_politico

Time after time. Diario de una internación. Games of Crohn


13/5/14


Games of Crohn: Diario de una internación

He dado tanto por sentado que no podría enumerarlo. Tener un culo, una boca. Comer, alimentarse, masticar. Un cuerpo.

No quiero correr más, tiempo. Tiempo este concierto. Tiempo pedí cuándo llegué acá con el intestino nuevamente fisurado y se desató el caos médico al no dejarme operar. Tiempo para que cicatrice sin cortes. Tiempo para pensar, estar tranquila. Tiempo para comer. Tiempo para beber agua. Tiempo para dormir. Tiempo para nutrirme. Tiempo para tener una amiga. Tiempo para estar a solas. Tiempo para dar una clase. Tiempo para afectarme y desafectarme. Tiempo para pasar conmigo. Tiempo para ir al parque. Tiempo para el sol y para la lluvia. Tiempo para lo obvio. Tiempo para no tener celular ni redes sociales. Tiempo para el silencio. Tiempo para no temer. Tiempo hasta aburrirme. Tiempo para disfrutar del alimento. Tiempo para cagar el alimento lentamente, sin prisa. Tiempo para leer en el baño. Tiempo para relajar el abdomen. Tiempo para estirar las piernas. Tiempo para estar echada panza arriba, como una gata. Tiempo para limpiar mi casa y preparar una comida. Tiempo para visitar amigas. Tiempo para la siesta. Tiempo para quedarme en la cama un rato más. Tiempo para no esperar a nadie. Tiempo para no aguardar lo que no llega a tiempo. Tiempo para no subirme al entusiasmo ajeno. Tiempo para meditar. Tiempo para escuchar. Tiempo para no hacer nada que es un estar haciendo. Tiempo para ir a dar una vuelta por el barrio. Tiempo para recordar olvidando. Tiempo para no atender el teléfono. Tiempo para no hablar. Tiempo para callar. Tiempo para no oír lo insensato de la comunicación humana y su egoísmo. Tiempo para la gata, lo que nos quede de tiempo, juntas. Tiempo para remendar, subsanar, sanar, regenerar. Tiempo para preferir no hacerlo. Tiempo para no engancharme. Tiempo para no encabronar. Tiempo para establecer máquinas célibes con lo que no me interesa y no me parece importante. Tiempo para no estar entre fantasmas. Tiempo para soltar y dejar ir. Tiempo para decir chau. Tiempo para no dar bola a quien quiere darme bola pero a mi no me conmueve. Tiempo para encontrar y construir lo fascinante entre quienes pueden aún agenciarse. Tiempo para dar y recibir masajes. Tiempo para vivir. Tiempo para dar y recibir caricias. Tiempo para querer. Tiempo para tomar mate de mañana. Tiempo para mirar por la ventana. Tiempo para no dejarme arrastrar por el gusto ajeno. Tiempo para escribir cartas a las amigas que están lejos y próximas. Tiempo para retirarse a tiempo de una contienda imaginaria en las cabezas reterritorializantes de este mundo tan poco sensual.


viernes, 23 de mayo de 2014

Cuenta regresiva: Games of Crohn Diario de una internación




12/5/14


Cuenta regresiva


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Cuenta regresiva

Vivir día a día, semana a semana, devanando un presente fortuito, un instinto irresistible igual que los pulmones inhalar siempre una última bocanada mientras quede aire disponible.” George Orwell 1984

Tortura: saber que vas a salir pero todavía estás acá. Salir tiene una palabra técnica en la jerga médica: descomplejizar. Una sola idea me aqueja: que todo siga bien, que todo siga bien, que la evolución se concrete, no tener diarrea, no tener gripe, no contraer otro germen, no enfermar de nuevo, no vomitar, poder comer poder comer poder comer, que nada se desgarre ni sangre, que el abdomen no vuelva a inflamarse. ¿Me he entregado a ser el objeto de la ciencia, y me meto por el culo una gran parte de mis principios para salvarme, para dejar de ser piel y huesos, para continuar viviendo, y especialmente para no ser la mártir de ciertas políticas?

Incertidumbre.

Concentro energías en el mundo de los libros, leer calma los nervios, acompaña el desvelo, descansa la ansiedad de la memoria y el futuro del control neurótico, aunque ya no tengo suficiente paciencia... Leer es una forma de enfrentar la vida. Trato de pensar en los libros que me esperan en casa para ser devorados, dormiré entre libros, me alimentaré de libros, me rodearé de su amistad mientras me imagino sola en casa con mi gata a quién recién ahora me permito pensarla después de mucho tiempo. Un mundo hecho de libros me otorga ahora la muy poca capacidad que me queda para lidiar con las inoperancias, atropellos, falta de soledad, silencio que me propone la institución médica, este encierro y algunas personas a las cuales todavía hay que explicarles lo mismo mil veces: nociones de ascepcia básica, intimidad, empatía, o a qué hora ceno o duermo la siesta. Un mundo de quemados y quemadas por la megalomanía, egoístas de todo tipo que no se rescatan. ¿Tendría que morir acaso para que su ritmo sea más acompasado?

Mientras tanto en la clínica, la batalla constante contra el dispositivo de subjetivación paciente significa recordarles su trabajo frente a su cansancio por malas condiciones laborales, que además les embrutece y desensibiliza. El caos de las mañanas a la espera todo el tiempo porque mi cuerpo -menos postrado que los otros- no es la prioridad. La pulserita de enferma cuelga de la manija del cajón. Esta situación intermedia de dependencia y vulnerabilidad donde es todo puro ceder. ¿Y el afuera y sus vanidades y desafectación? Dejar todo correr e imaginar un mundo hecho de libros que voy a leer durante semanas en mi habitación con mi gata cerca mientras descanso de tantos manoseos. Un mundo hecho de libros donde siempre hay consenso para quemar una iglesia o fumarse un porro. Volver a caminar descalza, concentrar las energías que queda hacia mi misma aunque me digan cínica, “buena economía de los impulsos”, cumplir con pequeños rituales íntimos de cuidado, limpieza, recorridos por los pasillos, ejercicios para no morir, como dice Mylia en la novela Jerusalén de Gonzalo Tavares, de un dolor “que ahora no logro oir”. Escuchame entre ruido, me pide el cuerpo, otra vez.

Del miedo de irse pasamos a la desesperación de irse, difícil encontrar la templanza y el temperamento para aquietarme. Volver a casa, estar un poco a solas, no recibir a nadie, retirarme del mundo un poco hacia mi misma, necesidad insondable de estar conmigo desnuda después de tanto toqueteo aquí dentro y allá fuera, exhibiendo y ofreciendo mi cuerpo tanto, tanto. Games of Crohn, Se acabó, que esta enfermedad auto-inmune me traiga un retiro voluntario del escenario fútil de la nada que propone “queer in baires para toda latinoamerica!”, los cumbioqueer y su activismo de estrellato. ¿Hasta dónde la visita doméstica es ayuda o entorpece? ¿Hasta dónde doméstica y continúo siendo el bicho raro que la gente pasa a observar, oh la he tocado en su enfermedad, he sido buena, la he ayudado? Oh disculpame es que tuve un mes terrible, oh es que he perdido el celular, oh, oh, oh, es que alguien dijo algo de mí en las redes sociales, ya sé lo tuyo es TE RRI BLE. Alejarme y no dejar que se acerquen tanto, decir adiós a quienes tengamos que despedir sin resentimiento, decir adiós finalmente a quienes se asumen en ese no poder, porque efectivamente no pueden. Colocar lo que va donde va sin más. Certeza este momento de reducción e introspección, donde se realiza esta labor. Gente poco amistosa te dice “que bajón”. Bajón esa ansiedad megalómana del exhibirse y autoproclamarse que luego una canica virtual derrumba con la fuerza de un misil aire-tierra cuando las toca. Protegerme de ese narcisismo desmesurado del yo. Protegerme del estruendo de bombas de masa adulando y el ego buscando y buscando esa recompensa para cicatrizar tal vez un rechazo. Ya he expuesto a la comidilla gran parte de mi cuerpo. Es hora de darle sus bálsamos reparadores de silencio y soledad en esta auto-experimentación, que también me ha llevado más allá de los confines conocidos por mi cuerpo. Auto-experimentación y auto-afectos, ni a la muerte ni a la enfermedad, sino donde el bosque dentro habla devenires. Protegerme de las reterritorializaciones maníacas contra la idea de fracaso, escarnio o éxito. Ya lo hice, ya lo viví, no quiero vivirlo, te quiero lejos y poquito. Experimentar la angustia sin trauma, poner la vulnerabilidad de la existencia sobre lo que no sea ideas inadecuadas. Y no hacerle más el caldo gordo a la tristeza. Este abismo puede ser la revelación maravillosa y fascinante, incluso con todo su dolor y pérdida. Oportunidad única que no se le ha revelado a cualquiera sino a este espíritu que desea deslizarse con la suavidad de las medusas de la profundidad.

El reflejo dorado de un río mece esta calma.

jueves, 22 de mayo de 2014

La performance de género de las enfermeras. Games of Crohn. Diario de una internación


11/5
Games of Crohn. Diario de una internación

La performance de género de las enfermeras



La performance de género de las enfermeras


Para Vero D.

Hay quién me ha adjudicado la famosa envidia del pene. Hay quién me ha preguntando si quiero crema depilatoria para mi bigote exuberante de corticoides. Hay una organización binaria allá fuera de los géneros en varón y mujer.

Los cuerpos biopolíticamente asignados a la violencia de género llamada “varón” y su subjetividad me resultan erradas, y simplemente la gente no está acostumbrada a que alguien lo enuncie sin más, es más fácil escuchar a Nacha Guevara en Bailando por un sueño decirle a alguien “gordo” impunemente, que afirmar ser varón es sinónimo de poder menos en casi todas las áreas que me parecen conmovibles y susceptibles de extraer de lo humano porque portan potencia. Insisto: solo se me ocurre algo peor que ser mujer y es ser varón, esto último es lo peor que el ser humano tiene para ofrecer al mundo. A pesar de que sea difícil de admitir, me resulta este axioma una verdad tan auto-evidente como puede serlo, valga la redundancia, un axioma. Pienso que no es motivo de un exabrupto, puedo admitir excepciones, como que las hay en casi todos los ámbitos, y puedo expresar que la subjetividad femenina hetero-standard -con la que en mucho me he amigado estos días, especialmente a través de las queridas enfermeras- también produce grandes calamidades, pero especialmente para sus portadoras -aunque no solo eso-. Es decir, no pretendo enunciarlo como una reterritorialización hacia una ontología del ser mujer como bondad o salvación. No Future. Al fin de cuentas, poca cosas son más molestas en esa identidad mujer-femenina que la capacidad para entender varones que tienen (siempre están dispuestas cual psicopedagogas o maestras jardineras del género a comprender los fallos de los hombres del mismo modo que siempre suplicarán que se las trate bien, es decir, como niñas de 5 años a las cuales se las está alfabetizando, aunque estén cometiendo algún error político grave en la arena del debate).

La relación entre saber cuidar a otra persona y femenización ha sido largamente elaborada, cabe recordar que las nenas aprenden a cuidar y el mundo y sus familias y sus mamás se preocupan de que sepan hacer eso, no por nada reciben muñecas a las cuales cuidan, alimentan y bañaban, poderosa arma de subjetivización, mientras los nenes reciben armamento bélico, elementos para realizar deportes grupales y juguetes que desafíen su intelecto. Esto todo el mundo lo sabe. Sin las enfermeras la institución de encierro no funcionaría, son ellas las que la sostienen, en el mejor de sus sentidos. No quedarte tirada y abandonada, sucia y dolorida a tu suerte, depende de ellas, que se saben mejor que los varones los procedimientos, tienen más responsabilidad, no hacen la vista gorda, se comprometen, se dan una mano mutuamente. No estoy diciendo que no sean brutas y despiadadas, al fin de cuenta, son mujeres. Pero, claramente la enfermería vuelca sobre el cuerpo enfermo lo mejor de esa “feminidad que cuida”, que los varones simplemente no poseen y no desean poseer, porque no les hace falta, porque para eso tienen el sexo de partida del poder, el que dirige el mundo y el que es dueño de ese mismo mundo que destrozan.

Que las mujeres cuidan y los varones no saben cómo hacerlo, ni se lo preguntan, ni les interesa, se revelará para mí ahora en mi relación con las enfermeras, pero es un tema viejo, que ya cualquiera conoce, lo quiera aceptar o no. Mi cuestionamiento: ya sea exceso de feminización forzada cuidadora y entendimiento de cualquier persona que te necesite, ya sea masculinización heteronormada extrema, abandono y falta de compromiso, capacidad de cuidado y sostener el esfuerzo para los cuerpos que no están pudiendo. Deber ser de la deconstrucción que cada tanto asalta a aquellos que han creído, lo diremos en términos de Teresa de Lauretis, que queer más que un set de conductas sexuales impropias e ingobernables, es una identidad -en fuga- que dicta sus modos del ser (a veces a esto le dicen “nomadismo”, especialmente los más latinoamericanistas reterritorializados de tierra natural en sus discursos). Y siempre está el performer, porque ya sabemos que en la búsqueda de los nuevos lenguajes para expresar los conceptos, el viejo y querido dispositivo de reterritorialización del ser alguien en el peor de los términos, aflora, y un varón es el encargado de decirle a los cuerpos con vagina cómo y qué deben hacer con su feminidad forzada o asumida en sus expresiones de género, pero es incapaz de poner el cuerpo (ponerlo en serio) en el arte de cuidar. A esto le vamos a decir por el momento “misoginia del deber ser de la deconstrucción” y suele funcionar como un emergente de cuerpos con pene a la hora de pensar que tienen algo para decirle a las mujeres, como todos los otros hombres -que siempre se dirigen a ellas y les dicen lo qué tienen que hacer-, de los cuales ellos piensan se distancian, por estar deconstruídos, es decir porque pueden chupar un pene (cosa que cualquier puto de tetera de constitución sabe que cualquier heterosexual de barrio hace).

Sabina Laribond comenta que la naturaleza para Aristóteles es jerárquica. Cada tipo de cosa natural contribuye según su principio natural a un único fin. La relación entre hombre y mujer es una unión del elemento naturalmente dominante con el naturalmente dominando para la preservación (Pol. 1.252-ss). Este es el sistema que se supone que “queer” y no solamente, también el feminismo radical y las teorías de Wittig y sus herederas, viene a deconstruir: la idea de que “las mujeres” son un dato natural con un lugar natural fijado por el papel que desempeña en la reproducción, lato sensu. Asimismo, la idea de la ecuación mujer igual feminidad igual reproducción está ligada a otro concepto aún más insidioso, que veo expresado en “la misognia del deber ser de la deconstrucción” subrepticiamente: la idea de que la feminidad es una discapacidad que hay que abolir. Aristóteles, nuevamente, afirma que podríamos considerar la condición femenina como una deformidad, aunque una deformidad que acontece en el curso ordinario de la naturaleza.”

De allí el cuidado extremo -que obviamente cuerpos asignados biopoliticamente y nacidos portando penes descriptos como sanos por cualquier dispositivo heteronormal no se toman, porque no se toman ningún cuidado, y de ningún cuidado de todos modos saben- que debemos tener para que nuestros discursos sobre la fuga y la deconstrucción de las identidades no repita la vulgata aristotélica y misógina que a más de uno se le cuela por el ano cada vez que le grita a las mujeres qué y cómo deben hacer mientras muestra su pijita en una performance pero son incapaces de cargarse al muerto y sus cuidados (también las mujeres que los defenderán adjudicándose una relación con ellos como si no tuvieran una relación con una solo porque no les proveemos un orgasmo. Habría que ver qué y cómo les proveen ellos, pero la identificación mujeril a entender al varón siempre es tan grande).

Qué deseable sería, como para médicos y enfermeros, tener una experiencia de enfermedad extrema donde los cuidados se necesiten abundantemente, lo mismo que ocupar el lugar de las enfermeras como enfermeras que con todas sus brutalidades y carencias hacen que el día a día en un servicio hospitalario no sea aún más trágico y miserable. Ojalá pudiera enfermarles y hacerles atender por ellos mismos y algún que otro enfermero patán. Cuidarían más sus bocas a la hora de dirigirse, como todos los varones, hacia las mujeres diciéndoles cómo deben fugar.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Atrapada ¿sin salida? Games of Crohn Diario de una internación


10/5/14


 


Atrapada ¿sin salida?

el médico exige salud a su lado...el médico exige salud a sus pacientes, incluso impone, a través de medicamentos, operaciones, etc.”
(Jerusalén, Gonzalo Tavares).

39 kilos de peso, semidesnutrida, insulino-dependiente (dicen que es momentáneo, que lo desarrollé por la alimentación vía central por catéter y los corticoides), los brazos morados (los pinchazos no se aguantan más), con chichones (dicen que se reabsorberán), estreñida, con antibióticos endovenosos, con cándida y hemorroides, fósforo , potasio, hierro lo que más me falta, la carencia de nutrientes realmente agota, la anemia que nunca había tenido nubla la vista y los sentidos, embota, estoy siempre un poco ida, los mismo que los corticoides y el encierro que me vuelven aún más feroz e irascible en muy poco espacio para desarrollarlo, soy un animal preso al cual están torturando en un laboratorio con sus pruebas que me escaman la piel. A esto le dicen “curarse”:


Escribir y leer me salvan, son mi proyecto vital dentro en esta instancia. Leer, leer y leer. Que gran alivio tener a la lectura por destino y alíada.

Comenzar a comer es el desafío para irme a casa. No cagar. Constipación. Caminar. Caminar. Caminar. ¿Pero por dónde? Volver a casa cuánto antes para poder comer lo que a mi me gusta y cómo a mi me gusta. Igual eso no es cierto, si bien Crohn no tiene dieta en los períodos de crisis tampoco se puede comer casi nada. Bye Bye veganismo, bye bye legumbres, bye bye vegetarianismo. Tampoco me pesa tanto. Aquí dentro siento que me castigan con un alimentación deficiente y estreñidora por no comer lo que ellas suponen me hace bien y yo les discuto. Poder estabilizar el cuerpo, lograr que vuelva a alimentarse, que tonifiquen los músculos ahora blandos, que suba el peso y la masa en medio de tanto corticoide. Estoy harta de lidiar con estas tilingas nutricionistas que desconocen las setas, el arroz yamaní o bismati, las algas y la melaza de caña.

Me regalan un libro sobre la mierda, para que baje por mi culo, pienso, es una manera de convocarla:
“Mierda, o para ser más exactos, caca, restos fecales o excrementos. Esto es lo que a través del ano excretan como materia sólida los seres vivos que están provistos de un aparato digestivo desde del interior del cuerpo. Las excreciones de personas contienen un 75% de agua, y el resto está formando por componentes indigeribles o no digeridos aún de un alimento comido 2 o 3 días antes. Contienen células del estómago repelidas residuos de enzimas, mucosidad y microorganismos muertos. Igualmente diversas materias químicas como estecobilina, que le da su aractéristico color marrón, así como el escatol y el indol responsables decisivos de su olor.” (Florian Werner)

Miedo de volver a casa, estar sola y que Crohn ataque con sus dolores, sus fístulas, sus perforaciones en medio de la nada. Crohn, mi enemigo silencioso que meto de nuevo oculto en mi casa, me acecha, como un marido celoso de mi juventud y mis potencias y en medio de la nada podría atacarme nuevamente porque elijo vivir sola, elijo no tener novio, elijo no tener pareja, elijo no ser como las demás. Crohn, el gran productor de los deseos de normalidad en estos momentos.
Crohn pese a todas las luchas contra el dispositivo médico, pese a todos los desencuentros entre nuestras formas de ver las cosas, frente a todas las impotencias de saturarme contra la estupidez que aquí abunda (y afuera también), este cuarto de hotel hospitalario se siente con la seguridad de un útero materno, e invita a quedarse sine die. La falsa seguridad de no correr en el riesgo de tomar la libertad: “La humanidad tenía que elegir entre la libertad y la felicidad, y la mayoría preferiría la felicidad” (George Orwell. 1984)

Como quisiera no estar acá, poder comer festines a mis anchas de las cosas que más me deseo, poder caminar en cualquier lado, visitarme con quién yo quiera y cuándo quiera. ¿La gente que se acercó se acercará cuando ya no esté encerrada acá? ¿Será Crohn otro encierro? ¿Tendrá la cara del devenir? ¿Volverá a doler? ¿Margarita que se desoja mucho, poquito, nada?¿Volverá a estar internada con el intestino fistulado y fisurado, exudando lentamente su propio contenido mortal dentro de mi cuerpo?

Crohn, es vital pensarte como un amanecer no como un ocaso. El cielo se serena aunque hoy tampoco salió el sol. Una calma de ópalo gris destiñe un manto lila por donde un Kilin cuya línea esboza en mi pierna hoy magra trae finalmente la prosperidad y la serenidad de este nuevo devenir incierto pero palpitante.

martes, 20 de mayo de 2014

Comer- Cagar- Saga Games of Crohn Diario de una internación





9/5/14
Games of Crohn Diario de una internación
Comer-Cagar

 
Comer-Cagar

La profundidad es ruidosa: crujidos, chirridos, rechinamientos, chisporroteos, explosiones, los ruidos estallados de los objetos internos pero también los gritos soplos inarticulados del cuerpo sin órganos que les responden, todo esto forma un sistema sonoro que da testimonio de la voracidad oral-anal...hablar será esculpido en comer y cagar, e lenguaje y su univocidad (Artaud habla de la “caca del ser y su lenguaje”)”...”
Lógica del sentido de Deleuze


Hoy tampoco salió el sol del todo.
Empezar a comer, significa acá empezar a luchar por qué comer en el paradigma Occidental de la carne con las nutricionistas que insisten en darme de comer pollo. No comer carne ya no se trata de una opción antiespecista si no de lógica, aquello que los sistemas médicos no revisten (cuidado, que los patriarcales heterosexuales que hablan de Crohn como bloqueos emocionales tampoco, o quién sin la soberbia hetero podría hablar de bloqueos emocionales con un ano tan obstruido, a quién se le ocurriría dar consejo sobre obstrucciones con un ano tan obturado sino a un varón blanco y hetero?) Esa soberbia new age de bloqueo emocional es igual a la de la nutricionista carnívora que cree que después de 20 años de no comer carne sería bueno que en medio de esta crisis pruebe con un poquito de pollo para salir de la anemia. Sé que esta batalla está perdida: si los valores no suben, y las calorías no aumentan, si el fósforo y el potasio no mejoran no me van a desconectar el catéter que luego producirá infecciones y complicaciones y sin eso no me voy más a mi casa. Mi alimentación la resolveré afuera, acá simplemente no están los elementos ni las intenciones. Comer en el encierro será como tomar esta medicación, la estrategia que utilizo para sobrevivir y salir de acá hasta donde yo pueda gestionarme otras armas, comer acá es un agenciamiento medicamentoso. Todavía no sé que esta es la gran batalla donde me derrotarán. Deberé construirme un anti-especismo que se alimente de crueldad animal. No tendrá solución pero eso solo lo aprenderé un año más tarde.

La comida organiza el sentido de la vida, comer y cagar. Tener miedo de hacerlo. Dentro de mí, la incertidumbre de una nueva vida, ya no me dan ganas de volver a la que tenía. Amanece aun para saber qué forma de expresión revestirá este nuevo sentido que no termina de anunciarse porque mi vida, realmente, no está ahora ahí afuera sino aquí dentro, con Crohn en esta clínica, aunque sea este momento. La premisa es organizar una vida acá con lo que tengo en este encierro: los libros, los escritos y la ventana como siempre vienen en mi auxilio.

Desearía ya no enojarme, ya no ser yo, ya reírme de las insensateces de un mundo hetero-carnívoro, simplemente que me resbale por pluma de pato aquello con lo que es absolutamente preferible no afectarse. Al fin de cuentas de lo que se trata es de un montón de cuerpos zombificados que no pueden agenciarse sino con su propio desamparo desconectivizante, plataformas-técnomuertas que propagan el gen de transmisión sexual de la desafectación, incapaces de compartir el silencio que guarece. Abandonar ciertos hábitos que chisporrotean con la gente para sostener el esfuerzo de otra pelea vital. Dejar atrás los cuerpos conectados a su propia egolatría de querer ayudarte con sus buenas intenciones desde sus propias obstrucciones reterritorializantes de una moral de la buena conciencia y la pesadez de una tropa de bulldozer desmantelando una selva, ¿para qué viniste si tenés ganas de no estar acá y estás tan cansada con el viaje que ni volverías a venir? ¿cuál es el sentido de tremendo esfuerzo para venir a mi cama a decirme eso sin siquiera conocerme? Me alejo sin moverme. Esa gente no debe acercarse a nuestros cuerpos porque de echo no está cerca de ningún cuerpo más que de su propia asquerosa impotencia.

¿Pero cómo saber que esa gente es esa gente?
La razón en Spinoza: saber alejarse raudamente de las pasiones tristes y acercarse a las alegres. Realizar la proeza que Nietzsche propone: “enfermar conceptos más sanos, valores más sanos y luego, desde lo alto de una vida rica, sobreabundante y segura de sí” sumergirse en el arte de las perspectivas.

Que esta enfermedad sea el punto de vista donde se puede afirmar la distancia entre lo que conviene de aquí en más a mi cuerpo nuevo que se va regenerando, en este cementerio que atrasa tantos años, adolescente de presencias, pletórico de fantasmas sin sentido y gente con buenas intenciones pero sin afirmaciones vitales que sostengan ni alegrías. Repeticiones automáticas.

jueves, 15 de mayo de 2014

Los espacios de encierro express y feminización forzada. Saga Games of Crohn: diario de una internación

 
Nietzsche nos exhorta a vivir la salud y la enfermedad de modo tal que la salud será un punto de vista sobre la enfermedad , y la enfermedad un punto de vista sobre la salud. Hacer de la enfermedad una exploración de la salud, y la salud una investigación de la enfermedad” (Deleuze Lógica del sentido)


Recuperar la integridad del cuerpo es una de las tareas más difíciles dentro de los espacios de encierro hospitalarios segmentarizados hasta el filo literal del bisturí. Los médicos y sus asistentes te piensan en partes: una boca, un ano, un colón, un intestino, un ileon, una consciencia operante a la cual más vale mantener con vida incluso si no caga, ni mea, ni come, ni respira sola. La vida ante todo. ¿Pero qué vida?¿Cómo vivo? Los espacios de encierro hospitalario no están tampoco pensados para que nadie permanezca por períodos largos a relativamente largos; se suponen estadías cortas para mantener los cuerpos vivos a como dé lugar, especie de sanatorio express que no toma ningún recaudo sobre el cuerpo sistemáticamente mancillado bajo sus lógicas: a menos que te opongas, la sangre se saca siempre de la misma vena hasta que se te haga un callo sin retorno sanguíneo en la articulación del codo (es menester, andá sabiéndolo, cuidar tus venas, este consejo me lo da una persona con quimio y un amigo que se dialisa), te pinchan y te pichan a cualquier hora hasta que queden moretones y chichones, aquí es virtualmente imposible reunir 5 horas de oscuridad, silencio y descanso consecutivas, el descanso se lo vas robando a los protocolos medicamentosos y a los médicos y sus horarios de visita, siempre desde la mañana bien temprano. Mi ciclo arranca a las 5 con el control de glucosa, situación insulino-dependiente que se me ha producido a fuerza de ser alimentada intravenosamente y corticoides. Discuto para que se me concedan dos horas más de sueño, o al menos de oscuridad y soledad en mi celda: que todo empiece junto y a la misma hora. Se espera de mí que estés echada todo el día porque tampoco se cuenta con sitios donde circular más allá de los pasillos o el pasillo -lo cierto que ahora mismo estoy débil físicamente como para tomar el ascensor e ir hasta abajo, pero tampoco hay por donde deambular, y cuando me escapo y camino por la parte inferior del hospital donde están los consultorios, la gente reacción ante mi vista, la visión de la enferma, como si vieran al Minotauro, por un momento entiendo a Asterión en el cuento de Borges-. Médicos y Médicas, si bien tocan la puerta, entran luego de tocarla, nadie espera un “adelante”. Así te enganchan desnuda, o encremándote. No me molesta, ni a mi cuerpo flaco y desnutrido, que nos vean desnudas; pero a ellos sí. Te esperan en el lugar de paciente, con la batita blanca, la cual he dejado de usar, para no sentirme tan paciente, excepto para dormir a la noche, como modo de mejorar mi estado de ánimo, junto con la pulserita que dice y marca la diferencia entre sano/enfermo y adjudica potestad a un cirujano que me recibió y cuyo nombre también está consignado, les pertenezco. El vestir es todo un asunto porque quién se interna de urgencia no lleva nada más que lo puesto. Es dificultoso conseguir ropas acordes a la funcionalidad de las máquinas a las cuales te conectan. Por ejemplo, yo tengo un catéter en el lado izquierdo en la vena cava por donde me alimento, tiene tres válvulas, una sola para la comida líquida que cae 24hs sin cesar. Lo primero que me di cuenta es que mis remeras no iban a resultar porque no se puede pasar por abajo, por los pies, y es incómodo de manipular una vez puesta. Pedí a las amigas el famoso strapless, no tengo nada de ropa con hombros descubiertos en casa. Me someto temporariamente a una suerte de feminización forzada (¿y que feminización no lo es acaso?) con esta ropa que me deja los hombros al aire y que cubro con una chalina. Bañarme así no es cosa simple porque no se puede mojar el catéter bajo ninguna circunstancia, por eso debo hacerlo con la mitad del cuerpo cubierto con una sábana y una toalla, y el aparato recubierto en plástico. Nada, por mi propio bien, debe ingresar a él que no esté estéril. Pedí a una amiga que compre una maquinita de afeitar y otro amigo me afeito las axilas después de mucho tiempo. De ese modo es más simple lavarme con las toallitas húmedas que las amigas me traen el brazo izquierdo y las axilas. Ese pequeño arreglo de no andar en bata, ponerme crema, estar limpia y bañada todas las mañanas, que en la habitación no haya olor a antibiótico me empodera y me saca del lugar de camisolín blanco culo al aire espéculo alcohol pervinox que lo polute todo con sus hedores, me conecta con partes de mi cuerpo que se exponen al poco aire no viciado que hay en este lugar (las ventanas no se abren más que de refilón por disposición municipal porque la gente se suicida, de todos modos la gente se suicida en su casa delante de su familia también), aunque tenga que tapar mi pecho. Feminizarme vino en mi auxilio, y lo celebro. Me alegra poder atravesar los géneros, fluir en ellos, utilizarlos estratégicamente según la circunstancia, no estar fija rígidamente en uno, ni pensar que el nomadismo genérico andrógino es un deber ser con el cual académicos le gritan a los cuerpos con vagina y útero sus verdades sobre cómo deben comportarse mientras ellos son recibidos y vistos simplemente como chicos y con los privilegios que eso conlleva. La misoginia se esconde en muchos frentes, especialmente dentro de los cuerpos con pija y sus protectoras. Es un privilegio poder deshacer el género hasta utilizar la feminidad como más nos convenga. Tan violento como ser forzada a un género es ser forzada a superarlo en pos de una trascendencia, de un deber ser. Ladran sancho en las redes sociales desafectados y desafectadas de toda calaña henchidos de rabietas de hombre. Mientras tanto leo por primera vez aunque cueste creerlo El Pozo de la Soledad de Radcliffe Hall: “Por el solo hecho de ser como es, tendrá una gran ventaja inmediata: puede escribir con una curiosa doble visión, escribir sobre mujeres y hombres con conocimiento personal...Nosotras formamos parte de la naturaleza. Algún día el mundo lo reconocerá...”

Hacer de la enfermedad es el punto de perspectiva político para alejarme de una buena vez de todo aquello que se me coló en el intestino y en realidad nunca fue de mi interés, todo aquello que quiso afectarme pero no vale la pena ni el merecimiento, ni el deseo ni la gana.

Un amanecer de otoño entra por la ventana pronto. Ya es hoy.



Games of Crohn: Excursus II, Bailando por el microfascismo


Saga Games of Crohn
Diario de una internación

ExcursusII
Bailando por microfascismo

 
ExcursusII
Bailando por microfascismo

La experiencia de ver Tinelli en la tele es inenarrable para los espíritus irritados por el síndrome de Crohn. El estado de degradación de lo poco que vi de canal 13 me hace pensar que esas revistas mediocres como Caras, Gente o Para Ti aún tienen equipo de redacción, periodistas y fotógrafos que puedan sacar algún encuadre. Bailando para (¿o era por?) un sueño hace ver a la revista “Hola” como Guerra y Paz.
Hay quienes dicen que Tinelli está duro. Eso no es lo relevante. Se ha convertido en un César 2.0 en su arena de gladiadores cualuncues que se baten a duelo con espadas de goma. Para complicar el juego, no son todos parias quienes participan... hay grados en sus niveles de incapacidad para la tarea que se les pide y su marginalidad. El programa está dispuesto para la humillación, sometimiento, tortura y vejación voluntaria de lo más execrable, patético y abyecto de ciertos personajes muy borde, quienes complacientes, aceptan el desafío no de bailar, cosa que realmente la mayoría no pueden hacer bien y para lo que carecen de todo talento, vocación, capacidad, entrenamiento o de cuerpo, sino para cuánto logran tolerar sin romperse, estallar por dentro, cuánto consiguen soportar toda la ráfaga digitada de escarnios que el programa propone, sus conductores, sus esbirros, el populacho, y la gente que acompaña desde redes sociales o bambalinas. La tele-audiencia voraz, como en el capítulo 2 de la primera temporada de Black Mirror desea más microfascismo, sangre y lágrimas, más caras que se contienen, risas forzadas, rictus en primer plano con el nudo en la garganta, vituperiándose las unas a las otras, diciéndose, en los programas de la tarde y en las previas, las cosas mas impensadas. El jurado, una hilera de viejas arpías tenaces dispuestas a infligir en tandem pequeñas cuotas de dolor o ánimos, cual torturadores que mantienen vivas -a fuerza de pequeños mentirosos halagos- a la víctima para que el próximo torturador pueda fustigar un poco más el cuerpo que aun no revienta. Sonrisa, sonrisa, sonrisa, ¡esto es la tele! Ni Julio Boca conseguiría bailar bien y concentradamente con la previa que Tinelli les propina a todos los participantes, metiéndose con su vida privada, posibilitando el dispositivo de las redes sociales -especialmente twitter- en sus vidas íntimas, su sexo, su cuerpo, sus cirugías, su sexualidad, los chismes, los llamados a novios y amantes en vivo que no atienden el teléfono, oh casualidad, antes de que la modelito de turno salga a intentar bailar. Todo el programa se trata de quebrarles antes de su paupérrima presentación como bailarines para luego abuchearlos mientras la gente celebra el maravilloso espectáculo de ver sufrir a quién no puede defenderse -aunque no es víctima, esa es su mejor parte, porque no se puede sentir ninguna simpatía por quienes participan!!!

Festejemos un sueño que de cualquier forma no se realizará. Heil Microfascismos, las masas te desean intensamente como siempre. Pero la enferma soy yo.