viernes, 5 de diciembre de 2014

Tugce Albayra


Hay muchas cosas que son muy molestas pero hay tres específicamente que me sacan de quicio:
1. los heterosexuales criticando instituciones heterosexuales cuando las usan las maricas, es decir, los heterosexuales criticando el matrimonio igualitario, por ejemplo.
2. las maricas defendiendo a los heteros y sus instituciones en pos de una supuestamente libertad de elección, es decir las maricas y las tortas internalizando la heterosexualidad como régimen político.
3. la gente cobarde y mediocre neutralizando la radicalidad con un ”yo no soy tan radical como vos”, es decir, el ninguneo.


En general estas cosas son dichas en nombre del RESPETO. Por ejemplo, hace poco un querido amigo aceptó el convite a un evento en uno de los templos de la progresía manochaoista zapatista heterolocal organizado por una joven y guapísima feminista allá Femen donde se había convidado también a un reconocido misógino y agraviador de mujeres, que algunos desentendidos le creen escritor porque ha gozado de los privilegios de la alfabetización y la escolarización. No daré nombres porque con cada quien he hablado en privado y saben lo que pienso (menos con el misógino que con él no hay nada que hablar, hay que encontrarlo con los lompas bajos en alguna ocasión y hacerlo cagar), y no deseo que se martiricen y victimicen porque se me ocurrió de aburrida nomás escribir un vomitito en mi diario; y todas sabemos cuál es la tendencia a la victimización y el martirologio de la buena conesciencia progresista de minita + rancierismo heteropgrogre. Cuando pedí explicaciones se me dijo que al agresor de mujeres se lo había invitado porque “la temática que vamos a tratar escapa un poco a eso” y porque “... también me interesa si el chabón es un polémico discutir con él en vivo.” “Eso” es la misoginia y el agravio público de mujeres, “un polémico” se le dice a un agresor. Pero también se me informó que no daba no invitarlo porque “no me parece censurarlo sino que todo lo contrario”. E insistió “igual, me parece que las temáticas que vamos a tratar van por otro lado”. Y de un plumazo y con su excelsa belleza que la valida de hacer cualquier mierda contra otras borró de un plumazo “lo personal es político” porque el feminismo que se aprende de los discursos de Emma Watson quedará bonito en el parche de la cartera, pero lo único que haces es abultar la entrepierna violadora del heteropatriarcado. De todas formas, se me agradeció con un “gracias igual por avisarnos, yo no estaba enterada”, después de por lo menso 3 notas en medios masivos grandes, grandes.
¿Para qué construir espacios seguros de reciprocidad y deconstrucción, si podemos ser eternas artistontas apolíticas for ever mendigando fama, popularidad y éxito? ¿Para qué crear lógicas afirmativas para nuevos encuentros donde no se subestime a una mujer si podemos tener un escandalete mediático lumpenpuanero y seguir enunciándonos “feministas” cuando lo único que hacemos es engordar la billetera de la fama de un sorete estimulador de agresiones? Polémico sería organizar una mesa de debate con trabajadoras sexuales que quieren seguir siéndolo, o con feministas anti-maternidad, o cómo realizarse un aborto casero, o socialización de ténicas de escrache a agresores, o talleres de desprogramación de la monogamia. Polémico no es invitar al enemigo a que venga a decir lo que ya ha dicho por todas partes, una vez más, solo porque vos alguien aún no lo oyó. Polémico sería organizar un comando anti-él e ir a buscarle y hacerle alguna zorrada. Polémico no es darle una vez más el micrófono del descargo otra vez para que engrose su discurso anti-concha. Polémico sería dejar de beneficiarse de los privilegios de hacerse pasar por boba.
Claramente no se trata de avisarle de nada a nadie, de avivar gilas y giles, sino de visibilizar que contra los misoginos heterofascistas debería haber escrache y denuncia no diálogo; visibilizar que en el mundo de la guerra hay posiciones, y algunas ocupan acríticamente la causa comun con el enemigo; que a un violador, a un bardeador misógino no se lo invita, no importa cuán buen escritor sea, que no es el caso (huelga decir que en el templo manochaoista no se invitaría a Vargas Llosas por conservador... pero sí a un misógino); visibilizar que un día van a tener que responder por esta alianza machista y que cuando la agraviada sea la organizadora del evento por uno de estos soretes (porque hasta la más linda un día se vuelve feíta) igual vamos a salir a respaldarte, incluso las que nos detestamos mutuamente pero que cuando las papas queman, nos metemos el rencor donde no llega el sol, y vamos y escrachamos porque tenemos claro que una cosa es no aguantarse y otra cosa son los hetero-misóginos (y sus colaboradoras que un día serán ellas agraviadas, repito). Mientras tanto me pregunto cómo se sentirán las compañeras insultadas humilladas y amenazadas por este heteromacho cuando ven que no importa cuánto se lo haya denunciado siempre está la que dice “ay ni sabía”, como se sentirán nosotras mismas que somos ellas. Y quién no entienda eso que vuelva a jugar con el set de belleza que mami le regaló mientras espera al príncipe, o a la princesa, en su caballo alado.
Obviamente el intercambio terminó con un “no exageremos” (recordemos que “exagerada” es algo que te dicen los chabones cuando les decís “me estás violando” y ellos solo te metieron la puntita porque te agarraron un poco desprevenida, che.... no exageremos), entendiendo que la tentativa de organizar un escrache contra él y la organización el día del evento era una “amenaza” y obviamente dentro de la lógica heterocapitalista que tanto rédito de privilegios le da a la minita joven linda un “te respeto, te quiero y te valoro como escritora, amiga..” lo cual es absolutamente falso porque cuando estoy internada muriendo o viva y fuera de la clínica tampoco es que sale conmigo o me viene a visitar o comparte nada de su hermosa vida llena de privilegios dada su belleza y su juventud, y el hacerse bien pero bien la pelotuda que eso en el mundo de los chabones siempre te da créditos (porque si hubiera dicho “che, no, no lo invitemos, es un heterofacho” seguro que sus amigos organizadores la hubieran injuriado) y pidiendo que “ no es necesario llegar a las amenazas, ni a la violencia”. Violencia, claro, es avisarle “che vos seguís invitando al agresor y nosotras vamos y te jodemos el evento”, pero violencia no es obviamente invitar a un tipo que publicamente hace su carrera y su fama apelando a su capacidad de con su verga desbaratar algo del cuerpo o el intelecto de una mujer (lo cual tampoco es muy cierto porque este pseudo nicolás cabré del poetaje hasta donde se ve tampoco le va también ni con las minitas, como al primero, ni desbaratando nada con su pitito, por mucho que guste escribir de su pitito en las redes sociales).
La violencia es el tropos al cual acuden las personas que nunca la padecen (o eligen no padecerla en pos de negar que existe como ocurre con las chiquitas que con tal de tener un lugarcito dentro del partido de los machos se hacen las moscas muertas, las yo-no-sabía, la mejor-no-digo-nada). Alegar “violencia” es el recurso miserable típico cuando quedan acorraladas ante SU violencia. Violencia es lo que hace ese muchacho misógino al cual se lo puso sin objeciones en un panel, y nadie pero nadie dijo nada. ¿Las que hablan de violencia nunca les pasó lo que nos pasa a todas? ¿Nunca las garcharon contra su voluntad? ¿Nunca las pegaron, las abusaron, las humillaron, les gritaron fea, gorda, puta, trola, torta en la calle? ¿Nunca no las invitaron adonde estaban todas invitadas menos una por todos los insultos antes dicho y más, por ser infumables e incogibles, impopulares? ¿Nunca les quebró la poli un bastonazo en la cabeza, traicinó su familia, abandonó su mamá? ¿Cómo se le dice a alguien que realiza una actividad en la cual incluye a un agresor de mujeres y defiende esa inclusión con un “no sabía, no estaba enterada, el panel es sobre otro tema”? ¿Cómo se le dice entonces a alguien que hace eso, qué palabra tengo que utilizar para que no se sienta violentada la amiga violetta del violín? ¿Le interesa a ella saber que una se siente profudamente vulnerada y violentada por la inclusión de un psicoapata al cual nadie, por pura pereza, piensa dejar afuera de nada? ¿Cómo se le dice a este acto de agresion que significa darle cabida a terrible mamarracho?

Alguien tan tibio y débil como esta organizadora y a quien por diversos motivos no dejo de querer aunque me gustaría un día dejar de hacerlo me dijo “es muy verde”. Esta semana fue desconectada el día de su cumple 23 una pibita que se llamaba Tugce Albayra, que en la ciudad de Offenbach, Alemania, evitó que dos hombres abusaran de dos adolescentes en estado de ebriedad que no conseguían defenderse en el baño de un estacionamiento. Inmediatamente pidió auxilio y mientras dos personas sacaban a los agresores del baño, Tugce intentaba calmar a las víctimas que se encontraban en estado de pánico. Mientras eran expulsados del restaurante uno de los agresores le gritó a Tugce: “Nos vemos afuera”, dice la nota que estoy leyendo. “Poco después, cuando Tugce salió del restaurante fue atacada por un joven de 18 años, quien con un golpe la dejó inconsciente. Versiones señalan que la agresión fue provocada por una piedra o un bat, o incluso que su cabeza se estrelló contra el pavimento.”
De la vida se sale muerta. Todas nos vamos a morir. Algunas antes de hacerlo vamos a divertirnos un rato sin miedo, aunque lo que nos diverita no nos conduzca a prolongar la vida pero si a incrementar la potencia. Algunas vamos a elegir el cómo. Y ese cómo va a ser contra aquellos que nos ponen de rodillas para que le chupemos su argumento o contra la pared para que mientras nos abren las nalgas y nos meten su argumento hasta la médula no les veamos la cara. Esa alegría de sublevarse y no hacerse la pelotuda, no tiene edad. Y hay todo un sostén retórico que las minitas monas y los cobardes también mantienen con su silencio colaboracionista cada vez que no se paran para decir que no a algo que incuestionablemente está mal: su propia heterosexualidad como régimen político.
Estuve pensando que a nosotras nos falta trabajo sobre la que supongo, erradamente, sin duda, nuestra cultura, la cultura no heterosexual, porque finalmente lo que hacemos es copiar y reproducir la cultura del opresor, la cultura heterosexual, esa que nos hace mujeres, sin la cual no somos mujeres. Tenemos que aprender del trabajo activista de las personas negras, cómo trabajan sobre su propia cultura para que los negros y las negras no terminen todas como OBAMA. Tal vez así comprendamos la diferencia entre hacerte de sparring y mostrarte los flancos flacos y la violencia que comenzaron ellos y ahora que nos paramos de manos no se la aguantan.

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