lunes, 24 de noviembre de 2014

Games of Crohn: Quiero flashear ser progre, DanceAbility en Centro Cultural Haroldo Conti





Quiero flashear ser progre, DanceAbility o bailar los hará libres

Para Luz y para Pablo

Dior salve a la clase media que todo lo grande lo ve chico.
Anónimo


Que nadie bueno de corazón se sienta mal, esa es la consigna de este mundo. Para eso nada mejor que una clase de danza donde también puedan participar las personas con discapacidad tal cual reza la convocatoria (“Estamos muy contentos de invitarlos a participar del taller de improvisación en danza para personas con y sin discapacidades basado en el método de danza inclusiva DanceAbility*.”sic), en el centro cultural Haroldo Conti, ex campo de concentración ESMA aunque la piel se te eriza con solo cruzar la puerta del Auschwitz local. Con estos datos en mano, ya se puede empezar a vomitar tranquila. Tener o no tener, esa es la cuestión en vez de un mundo enriquecido por la diversidad funcional. Que no haya un solo normal buena gente sintiéndose mal por ese privilegio natural de ser capacitado, varón, viril, dotado físicamente alfa, o la chica que podría gustarle. Incluso más ¿por qué no organizar talleres de autoayuda para que los normales, los heterosexuales, las blancas con privilegios, la clase media, los varones que gustan de todas, puedan expresar sus desdichas por los privilegios que los dominan desde un sistema que les convierte en opresorxs.
Sin embargo, me presto al experimento. Al fin de cuentas, soy una disca. Se invoca en más de una ocasión la naturaleza, esa que el hombre creó y ahora me está matando, esa absurda creación humana a la cual los hippies apelan para no bañarse entre otras cosas, a la cual se nombra todo el rato para referirse a cuerpos que esos normales no quisieran tener, ni tocar, ni sentir, ni coger pero que les sirven para sentirse buenos, copados, grosos, incluyentes y no discriminadores. Cuando en la ronda de devolución, la coordinadora dice “lo natural” la muerdo en la yugular y le recuerdo que si fuera por el mundo de lo natural yo me debería haber muerto pero debido a que me chuto anticuerpos monoclonados antiTNF sigo viva. Entonces, una hippie contact look me posa la mano en la espalda. No se le rompo la muñeca con una mano de vaca de jiu jitsu de puro cansada que estoy de luchar contra esta gilada que se victimiza si respondés a su subestimación, pero pienso qué carajo me tocás heterosucia, serías capaz de lamerme el ano ese llagado que tengo o chuparme las cicatrices que me cuelgan de la panza? ¿Acaso te parezco una persona triste, o digna de tu lástima de válida frígida violada por heteronovios? Mi vida es pura intensidad incluso con mi locura, mi mala onda y mi enfermedad discapacitante en andas, y vos aun no sabés donde tenés el clítoris o las neuronas. 
Es menester que todas las deformaditas de este mundo, todas las bordes, todas las resentiditas, todas las discas, todas las tulliditas, no hagamos sentir mal a los normales ni nos pongamos incómodas. Es más, que les hagamos sentir bien: nuestra misión es que su buena acción del día, bailar con los monstruos que no se cojerían, un ratito, signifique su felicidad. ¿Y la nuestra? O mejor dicho, que les monstruos observen cómo danzan naturalmente, porque la naturaleza a la cual se invoca, que sabia ella, ha hecho a algunos con el cuerpo perfecto y las capacidad de un bailarín de danza clásica y a otres ha dejado sin ojos para poder ver los ejercicios que la profesora llama “diálogo”. Pero de qué ver se trata: los ejercicios casi todos giran en torno a tener la capacidad ocular del privilegio de la visión. ¿Y si no veo?, pregunto. Una profesora de danza me exige que confiese la verdad: ¿ves o no ves? Me aclara, paranoidemente, que esto no es una clase de cómo realizar clases, que si no veo el trabajo es otro y que lo tengo que avisar y entonces se adapta. ¿Por qué contesta defensivamente? ¿Por qué le tengo que avisar si la convocatoria ya le avisaba a ella? ¿Tendrá miedo de que le robemos su trabajo? Sin embargo, esto era un encuentro para gente disca, por qué entonces no partimos del paradigma de que acá no vamos a usar la visión como se usa en todas las otras clases de danza, por qué tienen que hacerme un espacio, por qué el espacio ya no viene hecho, por qué no me dan la posibilidad de vehiculizar el devenir no vidente, entre otros devenires posibles, por qué se le exige a una persona en silla de ruedas “dialogue” físicamente a partir de contemplar los movimientos de una persona claramente privilegiada fisicamente; este diálogo que se me propone se parece a una tortura donde no solo debo confesar mi incapacidad a realizar ciertos ejercicios mientras contemplo como los machos y hembras alfa del contact pueden hacerlos, mientras al mismo tiempo debo sentirme agradecida muy mucho porque estas personas normales me dieron la oportunidad de reptar acá con ellas. Me preguntó por qué en vez de pedirme eso que llaman diálogo y que es la posibilidad tal vez única de que una persona privilegiada tenga sus 5 segundos de tocar un cuerpo sin privilegios, les normales no tienen un devenir disca, cómo sería para esos habilidosos bailarines alfa moverse sin ojos, sin piernas, sin anos, sin tono muscular en una silla o con muletas? ¿Nos iremos de aquí con esa experiencia corporal? ¿O solo habremos participado de un evento que deja nuestras consciencias tranquilas pero sin devenir? Puedo estar entre personas gravemente imposibilitadas motrizmente en un mundo que niega la diversidad funcional de aquellas que no somos como todas las demás, pero puedo acaso devenir ellas, afectarme con ellas, volverme más diversa, hablar el lenguaje de sus cuerpos, de sus pieles (cuyo contacto me niegan en pos de decirme “que hay que tener mucho cuidado al tocar personas con discapacidad”). ¿Por qué el diálogo no es un escuchar lo que tienen para decir esos cuerpos, por qué no cantar la canción en la que danzan como esos cuerpos pueden y van haciendo? ¿Por qué no se les invita a devenir nosotras en vez de hacernos partir de una horizontalidad igualitaria que solo beneficia a quienes tienen dos piernas, dos brazos, entre otras tantas cosas que tienen binomicamente en tiempo y forma como Dios o la naturaleza mandan? La profesora coordinadora dice que vamos a crear una forma en el medio del salón y que exploremos distintas formas de llegar hasta el medio, y un contactalfa no tiene mejor idea que caminar con sus dos manos haciendo la vertical y hacer una hermosa fuerza de brazos para que en una onda desfallecer sobre el piso mientras todas lo miramos, mientras algunas de nosotras no podemos levantar ya no te digo el peso de nuestro cuerpo si uno una cucharita de café para revolver un pocillo. Lo natural, lo igual, lo horizontal. Que ningún pobre se sienta zarpado cuando los ricos nos coman caviar delante de nuestras narices, que ninguno se queje, que nadie ose enojarse, porque hay que convivir, en paz, humanamente discas y no discas, pobres y ricos, heteros y perversitas.


El otro día leí por ahí que las personas con impedimentos tienen historias y talentos increíbles; es momento de que sean usados para algo más que inspirar y alentar los cuerpos aptos. Quiero que sepan las personas que me invitaron a este taller que no tengo ganas de ser una disca agradecida, de decir 100 veces gracias gracias mientras no les miro cuestionar sus privilegios de un paradigma que les entrega una vida más fácil que a la de cualquier de nosotres trulliditas que te celebran tu paradigma de habilidad en sus múltiples formas, tu porno inspirador con freaks: “si estos que pueden tan poco logran tanto, vos, que sos normal, lo podes todo”, no? Y no importa cuántas veces me bloqueen el facebook por lenguaje de odio no quiero agradarles porque ustedes no me agradan a mi. Tal su lógica que se ve crudamente cuestionada cada vez que les incomodamos con una presencia no sumisa y agradecida. Sus privilegios son solo eso privilegios, como el derecho a herencia, la clase social y el color de piel, lo mismo que nuestras así llamadas discapacidades son el efecto de la opresión de un paradigma beneficiante de una normalidad aprioristicamente determinada en base a unos estándares que pocos que no sean ese pseudo acróbata circense machoalfa blanco hetero pueden alcanzar. Y aunque no es esto lo que tenían ganas de recibir, porque la gente buena siempre quiere ser querida y quiere sentirse bien consigo misma, no sentirse ni mala ni discriminadora, ni capacitista, ni racista, ninguna de las otras mierdas de un régimen que alienta, reproducen, reafirman con cada paso que dan, las buenas noticias son que somos incojibles, somos intragables, somos infumables, somos inaceptables, pero sobre todas las cosas somos quienes venimos a arrebatarles sus privilegios del mismo modo que todas las minorías han hecho siempre e historicamente, sin conciliación y sin condescendencia. Y en cualquier momento les rociamos las patas con acido muriático a ver si les quedan ganas de seguir bailando.
 
Hagamos del incojible una barricada de intransigencia contra la basura capacitista.

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