viernes, 7 de noviembre de 2014

Die toten Hosen oder Interview mit Leo von Seba



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 Hermosa entrevista hecha y traducida por 
Sebastian Garbe
International Graduate Centre for the Study of Culture (GCSC)
Institute of Sociology / Justus-Liebig University Giessen


 Hola Leo! Yo llegué a conocerte a través de un amigo que me recomendó un libro (Ètica amatoria del deseo libertario y las afectaciones libres y alegres) del grupo de afinidad Ludditas Sexxxuales en el que colaboraste. Hace poco salió otro libro (Foucault para encapuchadas) a partir de un esfuerzo de manada similar, pero con otro nombre Manada de Lobxs. Podrías esbozar a lxs que no conocen estos textos de que se trata y quienes son sus autorxs?

Ninguno de estos libros tiene autor. Simplemente son agenciamientos de manada, en realidad, como todos los libros, pero los nuestros se hacen cargo de serlo. No en tanto escritura sino en tanto ideas y conceptos volcados en un libro. Somos ladronas: no creemos en la propiedad privada ni en la originalidad del genio del artista; y por supuesto nos hemos dejado caer, es decir, no competimos en las ligas académicas ni grandes ni pequeñas. Pensamos que enriquece el libro esta cuestión de que no esté firmado más que por personajes conceptuales fantasmas o redes-plataformas móviles, o que se trate de un material que no funcione como se nos acostumbra la academia con su sistema de citas, patrocinios y autoridades. Son prerrogativas tanto de Foucault para encapuchadas de Manada de Lobxs y Ética Amatoria del deseo libertario de Ludditas Sexxxuales, ambos materiales publicados por Milena Caserola, el perder la importancia personal, y el relato autobiográfico:autor”, “esa figura en la que se concretan la individualidad, la genialidad, la heroicidad, características del sujeto moderno”, que hace importante o banal un libro según la afinidad que tengamos con el ethos de su demiurgo y no con las potencias que ese texto estimula en quien lee. Producimos aquí mediante esta escritura una forma de hacer y de deshacernos.Basicamente tanto Foucault para encapuchadas de Manada de Lobxs es un libro en tres partes, la primera con un intenso debate contra y a partir de la teoría queer y el post y transfeminismo desde sudakalandia con claras referencias insurreccionalistas ácratas sin dejar de lado un tipo de saber que se lo suele conocer con el nombre de “filosofía post-estructuralista”; la segunda y la tercera son aforismos de viaje en una voz ambigua que vaga por las ruinas de una civilización que se derrumba pero que no termina de sucumbir (una mezcla entre sucumbir y y cambiar), entre esas grietas esta voz desgenerada y desgenerizante reflexiona acerca de cuestiones que le involucran el cuerpo que van desde el lesbofeminismo radical hasta el antiespecismo.

 En los dos libros que discutimos recien como también en tus talleres hay una adaptación anarco-queer-feminista de teóricos como Michel Foucault, Gilles Deleuze y Felix Guattari. Además aparecen conocidas voces queer-feministas como las de Monique Wittig, Beatriz Preciado y Judith Butler. En que modo te sirven estas influencias para una feminismo anarco-queer localizado en América Latina, especialmente Argentina? Que otras influencias utilizas para explicar y atacar el (hetero-)patriarcado local?

A mi, lo mismo que a Joan Scott y a Judith Butler, no me gusta la noción de patriarcado. La uso realmente poco porque no termino de entenderla y porque prefiero mil veces por ser más afilada y ofensiva decir heterocapitalismo como esa alianza entre un régimen de opresión que organiza todo el sistema de lo existente en este mundo, animado como inanimado, conciente e inconsciente, como ser la heterosexualidad y su entrañable alianza con el capitalismo. Además, por el momento estoy creyendo en el mundo de las potencias: es decir, somos lo que nuestros cuerpos puede, possest, como creía Spinoza, como vía de escape a una biología ontologizante que nos fija. Por otro lado, si nos inventamos este concepto de ludditas sexxxuales como las destructoras de las máquinas deseantes que organizan nuestra existencias a partir de los deseos gobernados, administrados y estimulados por el heterocapitalismo es para no hablar más de anarco o de queer, dos tradiciones que sin duda han sido, y en muchos ámbitos aún son, brillantes y esplendorosas, pero que por otro lado proponen insensatos aparatos de captura identitarios, cuando no cosas aún peores. De latinoamerica con lo único que me quedo es con mi idioma, el rioplatense, una versión denostada del castellano y con el hecho de que vivo acá. El queer del que se habla acá en Baires oscila entre heterofriendly -por ende poco reactivo, insurreccional y objetor como el de España-, o entre policíaco, en vez de dedicarse cada quien a modificar la propia subjetividad se le apunta con el dedo insensatos supuestos “desaciertos” a las compañeras. En España hay otro queer que nace del riñón mismo de bolleras muy bolleras, mariquitas anarcas y trans de barricada. No es el mismo queer que acá. Pero realmente no me siento a gusto con esas divisiones que señalás. En Europa también hay zonas de tercer mundo, cualquier migrante lo sabe y lo vive, zonas que podríamos decir, latinoamericanas si se quiere. Sudakalandia me interesa como disputa de un saber situado desde esta realidad que no es necesariamente Berlín.

 En Alemania, Argentina es muchas veces visto como un país con grandes avances en cuanto igualdad de género y movimiento feminista (Ley de Igualdad de Género, etc.). Como ves tu estos desarrollos? Como te diferencias del movimiento LGTB en Argentina?

Es visto así por las personas interesadas en las legalidades, supongo. Supongo que es verdad que hay grandes avances, pero ya se sabe que la idea de progreso tiene implicancias barbáricas, como decía Benjamin, no hay documento de civilización que no sea de barbarie. Es decir, en la idea misma de progreso y avance está el gen de la detrucción de lo viviente, en las legalidades. La pelea no es por ser legales la pelea es por la abolición de los sistemas estatales que postulan y deciden quién es legal y cómo se es legal. El lesbianismo especialmente y el movimiento LGTB en Argentina son el aparato de captura priviligediado de la heteronorma vale decir, de la norma social del heterocapitalismo. Vivimos una situación esquizofrénica donde nadie lucha con mayor ahinco por ser heterosexual que madres lesbianas y mujeres transexuales (como Florencia de la V) y a la vez ser una torta marimacha o una trabajadora sexual es un riesgo de vida. Lo que prentendo decir es que hay que tener sumo cuidado en reterritorializar la heteronorma de la heterosexualidad como régimen político con cada supuesta victoria legalista. En ese deseo de “ser iguales a...” se esconde el anhelo de parecernos a una civilización, la heterocapitalista, que se ha propuesto antropocéntricamente llevar todo hasta la destrucción. Por un lado, la ley de indentidad de género para poder ser empleadas dentro del heterocapitalismo como Dios manda, y por el otro una situación de discriminación y violencia avasallante diariamente. Cuando me pongo muy conspiranoica pienso que nos dieron estas dádivas llamadas leyes de para silenciarnos, para incorporar al elemento subversivo que aún tenía filo de rebelión al sistema heterocapitalista sin quejas: profesionales exitosas, madres de bien, modelos de masculinidades y feminidades hegemónicas, patologizaciones curables, etc.


Lo que tienen en común Alemania y Argentina es que tienen una mujer como personaje politico central. Para algunos esto es una expresión de los logros del movimiento feminista, pero tengo mis dudas con esta interpretación. Como lo ves tu?

Efectivamente es un logro del feminismo de la igualdad. Y por ende una calamidad. Puesto que la mujer desde Monique Wittig en adelante solo puede ser pensada como un artefacto político, un efecto de un poder sexuado a partir de un régimen político llamado heterosexualidad, cualquier reivindicación de estas características en torno a esas coyunturas corporales tiene que ser tomada bajo mucha sospecha. Más aún, tenemos suficiente experiencia histórica anarca para estar inoculadas contra los supuestos beneficios de acceder a la igualdad en esos términos. Al fin de cuentas la clase política siempre será la clase política, ocupe quien ocupe ese lugar, sean proletarios, mujeres de partidos populistas o feministas (ya nos lo explicó el viejo Bakunin), y la igualdad es una de las ideas de la subjetividad pequeño burguesa más altamente explotables y administrables por el mapa de control del heterocapitalismo, una idea “noble” bajo cuya efigie se administran los más burdos deseos heterocapitalistas.

Considerando esta ambigüedad de que es “feminismo”, tu te ves como feminista? Que es el feminismo para ti?

En Foucault para encapuchadas, el libro de Manada de Lobxs se dice que el feminismo es una ética de la existencia: “no conozco varones feministas, los que conozco que son feministas es porque están en constante proceso implacable de deconstrucción no solo de su masculinidad hegemónica sino de su asignación biopolítica; el feminismo como tendencia ética de abolición del heterocapitalismo generizante me resulta incompatible con el “ser varón” (de allí que no me alegre ante obviedades tales como hombres antisexistas o antipatriarcales, como si debiera agradecer cuestiones tan mínimas). el feminismo, no como movimiento, no como identidad, no las feministas, el feminismo como tendencia ética hacia la deconstrucción de los géneros y la abolición de la heterosexualidad como régimen político es, al igual que la alegría y la anarquía, inevitable...La mujer es el artefacto político que no consigue asumir la soledad, siempre en busca de quién la complete, de quién la ampare, la proteja, la cobije, la resguarde, siempre esperando al príncipe o -la princesa- azul, siempre aguardando algo que estimule su abúlico tedio existencial femenino hegemónico de ángel del hogar sin más afirmación que su melancolía. La soledad en el desierto es la forma que reviste el medio de encuentro de quién procura desertar de las formas del yo-soy-mujer, llevándose en la retirada y el éxodo las armas y los afectos necesarios.“

 Quienes son lxs con que te asocias, quienes y como son tus amigxs o, refiriéndome a una expresión frecuente en los textos con tu presencia: que es la manada?

La manada tal vez sea como la creación de un libro, o la creación de un libro tal vez pueda funcionar como metáfora de la manada, es decir, una constelación que comienza a orbitar. La manada supone fuertemente el desarraigo del antroponcentrismo heterocentrado generizado humano, un devenir animal, lobxs que cazan en grupo, con tácticas y estrategias, con su organicidad desterritorializante, sus anomales, sus estepas, “mujer-loba solitaria” que elige no matar (animales no-humanos) ni amamantar (animales-humanos). La manada se trata más bien de una invitación a una fiesta, una línea de fuga de la fuga del control y del disciplinamiento entristecedor heterofascista que incluso nos coopta con esos deseos de ser alguien en esta vida, reconocimiento, trascendencia, prestigio, tener un nombre. La manada es informal, inespecífica más que en sus oposiciones y sus negaciones. Cuando el policía que pregunta quién sos o qué sos, cuántos -ya nos cantó el profeta Evaristo de La Polla Records: “Quieres identificarnos, tienes un problema”, la manada no contesta porque es una pregunta obsoleta y sin relevancia aquella de la identidad, siempre concepto de circunscripción de la realidad a cuadros de referencia tales como documento o pasaporte o huellas digitales, que hace pasar la singularidad de las distintas maneras de existir, de las formas-de-vida, por un solo y mismo marco identificable, que pone coto a los agenciamentos múltiples, a las potencias, que prescribe cómo comportarse e ingresa -subrepticiamente y por la fuerza- las potencias a la moral. ¡Qué enorme alegría entonces que no se sepa quiénes somos, que no seamos como dicen que somos quienes parecen saber qué o cómo somos, que no se pueda decir de nosotras que somos UNA, que Yo ya sea muchxs y que nadie sepa cuántas! Devenir cualquiera porque cualquiera que se abra a la multiplicidad, y se exponga a merced de los encuentros puede devenir con y en nosotras, y nosotras en ellas. La manada es el dispositivo que impide ser fijadas, identitariamente, que impide caer en la seducción de ser aceptadas, toleradas, invitadas a ser alguien legible y de Bien, que permite disolver el Yo y fugar de las coordenadas del territorio de los bio-hetero-poderes para salir a los encuentros que nos harán más potentes. 
 
(Des)afortunadamente muchas de las manos que compusieron algunas de las piezas de Foucault para encapuchadas se encuentren hoy tocando las teclas y las partituras de las instituciones y/o las tonadas de los instituidos, incapaces de encarnar en su presente aquello que se ha escrito, llenas de resentimiento, desafectación, de miedos, de impotencias. Curadores, comisarias del arte, artistas, hippies, envidiosas, licenciaditas, poetas... Han muerto para nosotras, sin ninguna nostalgia. Lo único que no cambia es el cambio, tal vez nos las volvamos a encontrar, y tal vez nos las encontremos como enemigas, lo cual sería más digno que el niguneo desafectado de su reterritorialización humana. Todo lo que hemos creado es el proceso de agentes colectivos de enunciación como un campo de intensidad contra la identidad relacionada al reconocimiento, al narcisismo, la reterritorialización edipizante de las matrices heteronormativas más coercitivas. Es menester romper con las máquinas de producción de personas individualizadas y la diferencia binaria de sexos para poder vivir un proceso de singularización, es decir, la reapropiación no sometida de la subjetividad. La manada habla nuestros devenires, los que fueron, los que son, los que están siendo; ella porta las verdades de las potencias de nuestros cuerpos incrementándose, ya mismo todas juntas, todas las que sean capaz... desertando, yéndonos al desierto, donde crece la vitalidad, a encontrarnos. 
 
Por lo tanto, desertar y desafiliarse implica resistir el socialitarismo civil imperial despótico propio del día del amigo, y de la reunión de ex compañeros de la escuela. Resistir así reincorporarse socialmente a la filas de las madres coraje en pos de un uso reflexivo de los placeres que destrabe una subjetividad gatuna, fluida, hecha de distancias y encuentros, no de vinculación, pertenencia y sangre. Desertar es decir, negarse a lo que aún haya de humano en nosotras. La manada es el tejido de disensiones inconfesables: desviadas, pobres, prisioneras, ladronas, criminales, locas, perversas, corrompidas, demasiado vivas, desbordantes, perdidas, putas cuyas prácticas desobedecen las asignaciones biopolíticas propias de la heterosexualidad como régimen político y los órdenes mayores de una feminidad hegemónica permanenente que quiere gustar-agradar sin ofender a nadie. La manada que vive en los cuerpos singulares suspende el juicio moral, mediante actos de brujería, aúlla a las aliadas que están siempre ahí temporariamente. La manada difumina el universal que en nuestra especie humana heterocentrada propaga la muerte de todos los existentes para emprender la fuga, el exilio, fuera de los estratos del control, fuera de las lógicas binarias varón-mujer/humano-animal/heterosexual-homosexual, combatimos para devenir múltiples.

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