miércoles, 3 de septiembre de 2014

Presentación de Foucault para encapuchadas by Emma Theumer


Palabras de presentación-apertura-debate a Foucault para Encapuchadas
Es para mi un placer estar acá con todas ustedes, algunas aliadas desde hace ya varios años y otras a quienes tal vez no conozca, pero que quizás podamos conectar. Si que queremos conocerlas, y saber por qué están acá, incluso pensando en que nos desmotivan, y esto lo digo pensando en la conmemoración top a Foucault, que está teniendo ahora mismo en el lujoso barrio de Retiro.
Una de las cosas que más me gusta de Foucault para encapuchadas es, si se quiere, su constante transposición viral, fachabukera, bloguera, editora, “tierraviolentera”. Esta cualidad de hipervínculo es ya ella misma una posibilidad de comprender la política y la coalición. Me gustaría por esto comenzar con una mal-cita que trata sobre la política y que para mi condensa la potencia critica de esta propuesta, un nudo generativo para un ahora posible:
San Foucault llama policía al orden de los cuerpos que hace que una actividad sea visible y que otra no, que una palabra sea entendida como perteneciente al discurso y otra al ruido. Opone la política como actividad que desplaza un cuerpo del sitio que le estaba asignado, y hace ver lo que no tenía razón para ser visto, una arquitectura, un régimen sobre los cuerpos rebeldes, alegres y nómadas de la performatividad que ponen en evidencia lo construido (y por ende lo modificable) de las identidades de género y de su relación y la socio-sexualidad, con las afectaciones”
Interferir en lo que cuenta como discurso y ruido constituye un asunto que vale la pena. Foucault para encapuchadas entonces en varios sentidos obliga a leer a Santa Michela Foucault a la luz de una serie de transformaciones recientes que quizás nunca imaginó.
Los pasajes de Foucault para encapuchadas se preguntan y posicionan frente a un contexto dominado por exterminios y extinciones, afirmando la idea de que lo que entra en el plato a la hora de un almuerzo es un asunto político. Pero también no deja de agitar, no deja de convocar, a la barricada sexodisidente en un contexto de institucionalización nunca antes visto, un momento en el que hasta la más bien intencionada activista gay lesbiana o trans se encuentra sin mayor estupor hablando la misma lengua que Peter Robledo, un contexto neoliberal, nivelador de diferencias que importan, en el que se nos informa –incluso por Facebook- los hay hetero, los hay gay, los hay bi, también trans. Es también un llamado de atención para los efectos más crudos de las políticas identitarias, para un feminismo y un activismo diverso-sexual que ha hecho suyo un cuarto propio dentro del Estado, un feminismo y un activismo LGBT que ha demostrado su mote carcelario, punitivo, a la hora de problemáticas tan importantes como la violencia de género o el heterosexismo. Y aquí tenemos un contra-mensaje: en su gesta “ludditasexxxual zapatistas”, la capucha es un gesto de desindividualización, la capucha trata de corporeizar ideas, incluso aquellas imposibles de acallar frente a la creciente individualización del delito.
Manada de lobos es para mí es un tropo político. No solo un tropo en el sentido semiótico más ortodoxo, con funciones retóricas precisas - un asunto que ha generado reacciones chabacanas de poca monta- sino un tropos político, afectivo, habitable, que se piensa en el ruido intencionado, la interferencia , en y desde un régimen destripado que no deja de actualizarse: la heterosexualidad y sus pasiones tristes. Decimos en y desde, pero hacia otro lugar..
Manada de lobxs es una práctica cognitiva abierta, y con ello quiero remarcar toda una óptica. Encontramos en sus pasajes una loca-lizada/actualizada/situada reelaboración teórica de Wittig, para interceptar la heterosexualidad, para teorizarla. Si por teoría entendemos no grandes abstracciones que nos permitan relacionar desde bien lejos, sino lentes que nos permiten conectar relaciones, también vectores de opresión. Que nos ayuden a ver mejor desde bien cerca, desde esa superficie de intensidades que llamamos “cuerpo”, el avance devastador de lo Idéntico, que en la lectura Luddita Felicia Guattariana hemos aprendido a llamar “hetero capitalismo mundial integrado”. Un tipo de modelización corporal y captura, increíblemente serializado, que “nos ha expropiado de nuestra capacidad de formular interrogantes y cuestionamientos” (FpE) y, cómo diría una encapuchada, aquí hay una responsabilidad por crear, una respons- habilidad. Una habilidad para responder.
De lo que se trata es de /sacudir las familiaridades heterosexualizantes, el arte de frecuentar en sí mismo al huésped más inquietante / rechazar el rol de victima y reapropiarse de la violencia/ emanciparse de la emancipación o ser por el contrario una amiga infinita de la sonrisa de los varones siempre dispuestos a realizar alguna fellattio…porque me gusta dirá ese yo más acérrimo que/ es necesario des-identificar/ de lo que se se trata es de gestos que no pretenden dar voz o hablar en nombre de, tal buena parte de la violencia epistemológica de las ciencias sociales y la filosofía, sino más bien de inventar otra voz, inventar una voz interesada en conectar, no representar, en conectar “con aquellas que quieran escuchar” (Tiqqun)
Me gusta esta política reparativa que no reniega de la hostilidad cuando es necesaria pero que mantiene firme su compromiso afectivo, los términos de encontrarnos en la presencia: la amistad, pero no la amistad cual salida del Día del amigo, una amistad política. Necesitamos de esta manada de lobos, de su corporeización. Necesitamos de este tipos de tropos, de su tartamudeo, sus tropezones, de su capacidad de colapso. Los necesitamos frente a la devastadora producción heterocapitalista que nos ha expropiado la capacidad de formular interrogantes. Necesitamos de su capacidad creativa-cognitiva que nos permite llegar a lugares donde no estábamos antes. A costa de ser insistente, la necesitamos para
dejar de ser como en el verso de Alejandra Pizarnik, rehén en perpetua posesión, víctimas fatales de las instituciones, del estado de las cosas, de las cosas del Estado. Ni mejoras, ni reformas.”
Todas fuimos golpeadas. Pero como aprendemos con y a través de Foucault para encapuchadas, hay vida más allá del sistema heteronormativo de reproducción humana. No más lágrimas.


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