miércoles, 27 de agosto de 2014

Perdimos la guerra. Games of Crohn diario de una externación


Games of Crohn
Perdimos la guerra
26/8/14

Perdimos la guerra

La soledad era fría, es cierto, pero también era tranquila, maravillosamente tranquila y grande, como el tranquilo espacio frío en el que se mueven las estrellas
Herman Hesse

Para Isaac

Esta semana tengo la clara sensación de que se perdió la guerra -que no es lo mismo que decir que conviene entregarse-. Con la muerte de Hija de Perra -una de las muchas bajas y enfermedades sufridas este año y los venideros que por desgracia no se detendrá la Parca aquí, dentro de aquello que podríamos tentativamente denominar movimiento de disidencia o desobediencia sexual sudaka- queda en el cuerpo la sensación no de fracaso, sino de algo de lo cual no siempre se vuelve, la derrota: la que no está muerta, se nos está muriendo, o está súper enganchada a alguno de los dispositivos de control farmacopornográficos, como yo con mis queridos mejores amigos Crohn, Humira e Imuran, algunas de las vedettes del laboratorio Abbot. O aún peor, las que quedan sanas o vivas, están idiotas, más que nunca. Peligro de extinción. Nos extinguimos: la incongruencia de género nos va a dejar a todas en nuestro lugar, varones o mujeres, heterosexuales u homosexuales, parejas por todas partes. El rarismo va a dejar de existir en pos de un universo claramente heterosexual, imposible pensar por fuera de esas categorías, imposible pensar un mundo sin Estados Nazion incluso para el queer o el cuir, como más les guste. Todos son heterosexuales en este mundo, hasta los gays y las lesbianas, hasta las lesbofeministas, hasta los trans in between sin operar. Hasta la pontífica Pol Beatriz Beto Marcos Europa no matter what Preciado escribiendo sobre la pareja y el amor, y el dolor por el fin de la pareja, porque no alcanzaba con escribir sobre la paz y la ciudadanía, sigue escribiendo, una y otra vez, pavadas y todas celebrándolas...
Argentina siempre adelantada a toda latinoamerica...; como no era suficiente con arte queer y talleres posporno vestidas de novia con la policía dentro del departamento de policía y para la policía, como hace en México reputada activista trans, nosotrxs acá no solo tenemos matrimonio igualitario y ley de identidad de género, también tenemos policía trans que nos cuidará. Ya no el palurdo pinche de escritorio de la metropolitana varón trans un toquecito mano larga. Ahora tenemos una con chalecto antibalas, pistola, balas, palo y esposas en la cintura, una policía trans de verdad. Supongo que los defensores de la igualdad están festejando con sus amigas. De hecho, Buenos Aires es la capital internacional de los heteroqueer, hispters con disforia de clase, trasnfeminismo abolicionegacionista porno de paseo turísitico por anormalandia pero con novia, antropólogos sexuales realizando trabajo de campo para tener una anécdota para contarle a sus nietitos transgénicos. Denominamos turismo sexual a aquellas personas claramente dentro de los cómodos marcos regulatorios de la heterosexualidad como régimen político y sin ningún interés en dejar atrás sus privilegios de género, sexo, clase, raza (mediante mil excusas de todo tipo tales como la afirmación de que sus vidas también son irregulares) pero que se interesan en todas estas polémicas propias de las vidas de les anormales psico-físicos-sexuales. Chicas bien interesadas en el tema queer pero que se casarán, parirán y harán lo que hay que hacer, sin chistar, simpatizantes del queer como si la anormalidad fuera un club para pasar los domingos en familia. Paridoras de niños como dispositivos de coerción generizante que te vuelven, como un novio, mamá y mujer, es decir, lo mismo. Niños promesa perenne de inocencia que aparentemente es corrompida por sus progenitores. ¡Viva la diversidad y la integración mientras Lanata se autodeclara practicamente preso político ante sus exabrutos trans-misógino! El nomos pasando por physis a la orden del día, ni Platón se atrevió a tanto. Cuando veo la proliferación irrestricta de las familias, con sus niñitos, me siento como un alien. Mi nave espacial me abandonó aquí, perdió las coordenadas y ya no pueden encontrarme.
¿Seremos las últimas? Al fin de cuentas hubo una última cátara o un último jacobino (la idea no es mía, ya se lo preguntaba Ferrer con respecto a les anarquistas y les ludditas) ¿Pelotudez degenerativa congenita o ataque súbito de idiotismo? ¿Cambia mi percepción sobre quienes antes consideraba afiladas filosofías para emprender cortantes alianzas o será que los dioses, nuevamente, nos han abandonado y se volvieron resueltamente taradas acomodaticias? La buena conciencia adquiriendo la potencia de un bisturí, cercenando toda posibilidad de vida social que no sea el entregarnos a este mundo de pares homogeneizados pacivicados con sus distintos rituales. Y la que no condice con la norma de la buena conciencia que garantiza el statu quo de la comunidad lésbica confortable de la burbuja de iguales es menester echarla. Que nada ponga en riesgo la estabilidad.
No hay autobiografía posible pero partimos de la experiencia personal que es siempre política para emprender la transformación. Un día te morís y cabe la posibilidad que pese a tus mejores amigas venga una vieja cantante lesbiana al estilo Sandra Mianovich y le haga todas las preguntas incorrectas a una persona sarnosa y resentida como la asquerosa virgen homosexual de Sebreli o le dé cabida a todas las infradotadas académicas que se llenarán la boca con una vida que ya no está y con la cual no podrían. Antes de morir, quemarlo todo. Que no queden rastros ni documentos ni testimonios, porque cuando estirás la pata todas hablan aún más de lo que te hablaron en vida, todas tienen algo para decir, todas son tus viudas.
Bienvenidas al maravilloso mundo de Crohn donde si estás internada hay canilla libre de morfina pero una vez libre no hay analgésico posible que mitigue tanta irritación. Que venga ya el meteorito y remedie este tedio. Mientras tanto, como dice la feori Munita, “en el mundo, una perra menos / en el cielo, una estrella más. Buen viaje, Wally querido. No nos dejaremos vencer por la pena.” No, no nos dejaremos aunque nos dejaste solas, perra, y aunque no es momento, seguramente, me pregunto por la parte de complicidad médica en tu muerte y cómo no estamos preparadas para hacerles frente. Que nuestro paraíso sea un lugar donde todas las perras, las lobas y las gatas te saltan al encuentro.



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