viernes, 18 de julio de 2014

Privada de la libertad. Games of Crohn. Diario de una externación


Privada de la libertad
Games of Crohn
Diario de una externación
9/7/14

Privada de la libertad
Games of Crohn
Diario de una externación
9/7/14

Lo siento con precisión, es mucho más fuerte que una sensación: la ajenidad de mi propia identidad, que, sin embargo, siempre me fue tan viva, nunca me tocó con esta acuidad. 'Yo' se convirtió claramente en el índice formal de un encadenamiento inverificable e impalpable. Entre yo y yo, siempre hubo espacio-tiempo, pero hoy existe la abertura de una incisión y lo irreconciliable de una inmunidad contrariada'...El intruso está en mi y me convierte en extranjero para mi mismo... extranjeros dormidos en mi desde siempre y que despiertan contra mi por la necesaria inmuno depresión (…) “El intruso se introduce por fuerza, sorpresa o por astucia, en todo caso sin derecho y sin haber sido admitido de antemano.
Jean Luc Nancy

Para Leo

Perder la salud es un poco como perder la libertad. O una de las formas de perder la libertad puede consistir en perder la salud. Si la salud se pierde, significa que puede ser encontrada. En mi caso la salud perdida jamás podrá ser recuperada, o al menos su ideal mitológico sobre en el que irrestrictamente confiábamos. Esa es la diferencia entre estar enferma y ser enferma. Como una amante que no perdona, abandona o deja de amarte, la salud jamás volverá a hablarme de las formas en las que lo hacía. Me saludará cuando me vea, a veces reirá conmigo, hasta tal vez cenemos alguna vez más juntas, nuevamente en mi cuerpo, pero ella y yo sabremos que los buenos viejos tiempos se han ido para no volver. Así lo quiso el azar. Como Catulo en su poema, lo perdido dalo por perdido. Otium Catulle tibi molestum est.
A veces pienso en mis días en la clínica. Tengo recuerdos como relámpagos. Pantallazos. Traumas. Miedo de volver porque aunque una esté también encerrada afuera, afuera no es adentro. No obstante, tal cual se dice y se ha estudiado acerca de las mujeres privadas de su libertad por los estados genocidas en los centros de exterminio, a veces también extraño la celda. La celda, incluso si es la celda de hospital, te da un status, que en cuando salís, hayas o no recuperado la salud, que en mi caso no se recupera, no tenés. Mientras estabas grave, mucha gente que vive a cuadras de mi casa se acercaba, ahora que camino, no. Las personas adoran el morbo. La gente o bien comienza a tratarte como si no estuvieras enferma, y deja de dedicarte tiempo; o bien continúa tratándote como enferma y te visita en vez de invitarte a hacer un programa, a salir a hacer algo, y persiste así la lógica, tantas veces expuesta en este diario, de quedar a merced del tiempo del otro que hace y deshace y que estima que vos en realidad estás al pedo, porque un enfermo está al pedo, como no trabaja y produce dinero, sino que se lo sustraen del cuerpo improductivo...Mimarme y ser mi amiga se convierte en un obstáculo para el desarrollo profesional de alguien. Con el tiempo descubriré que esta situación se sostendrá: seré muy vieja para tanta joda de las amigas tan jóvenes que viven de fiesta en fiesta, orgía en orgía y que jamás se detienen a una prolongada cena, charla o cine conmigo. O las invitaciones son a programas irrealizables para alguien con mi condición: una fiesta rave y anfetas hoy no es posible. Con el tiempo descubriré que mañana tampoco lo va a ser. A las 23hs estoy cayendo fusilada de cansancio. De hacer, tenemos que hacer cosas tranquilas, aburridas. De anciana. Pero vivimos en un mundo que ama la insensata juventud hasta bien entrados los 40 y donde se te reclama que estés pero no se te hace un lugar para poder estar.
Entre las cosas que se van con la salud está la alegría. Es muy difícil, casi una proeza, estar alegre y enferma. Hay quienes afirman que la depresión en un caso así es saludable. Quieren decir que sería mal signo (¿síntoma?) estar alegre cuando un Scania con acoplado te pasó por encima. Me parece muy enredado. Yo quisiera estar más contenta. Y no lo logro, o no siempre. Gozo, pese a los interminables trámites, tratamientos y demases, de mucho tiempo que no tengo con quién compartir.
Si viviera en un pueblo y fuera una mente sencilla tendría vecinas con las que tomar mate bajo una parra. De todas formas, ese es un imaginario tan ficticio como la felicidad de la familia de Maru Botana: las vecinas sencillas de pueblo que viven en mi imaginación y se visitan, en la realidad están llenas de recelos, envidias y resentimientos, además de que atienden a maridos e hijos mugrientos que las esclavizan a cambio de nada. Como las vecinas de acá, pese a lo que sus estados de facebook digan de sus novios y sus novias.
Me siento un perro con una de esas correas modernas que se alargan y le dejan sentir la sensación de una falsa libertad porque continúa atado, conectada por siempre al pinchazo del laboratorio farmacopornográfico, corro, a sabiendas que algunas cosas ya no podré hacer. Mi futura medicación, la que dicen es la mejor y sin los efectos hinchantes de la cortizona, y que colocaré en mi cuerpo cada 15 días, necesita refrigeración. No más viajes sin rumbo con una mochila con libros para compartir. No más dormir en cualquier lado, estación de bus u okupa. Inmuno deprimida tengo que cuidarme aún más de cómo y con quién tengo sexo, de cómo y dónde como, de cómo y a quién beso. El video juego en el que todas participamos y llamamos vida se complicó. ¿Pasé de nivel o simplemente cambiaron las reglas, como suelen hacer, para que gastes más y para te compres otro? Obsolencia del cuerpo programada. Ir a vivir a otro país supone conseguir los insumos, tejer las redes y las alianzas para conseguir el pinchazo a la nueva droga de la cual dependo que es bien cara. Yonqui del régimen farmacopornográfico: no es una metáfora, ni es una situación de la que pueda sustraerme a punta de metadona, no es una novela de sci fi queer. ¿Encontraré acaso otra forma de desplazarme y viajar parar no quedar atrapada en la telaraña de normalización que Crohn supone? Mi piel gloriosa geneticamente mutada y mezclada con mi antepasada africana que nunca necesitó cuidados ni protectores solares ahora nunca más podrá exponerse ni a horas inadecuadas, ni sin filtro protector; las drogas que tomaré aumentan exponencialmente el riesgo de cáncer de piel. ¿Cómo haré para viajar por más de 15 días como cualquier persona en relación de dependencia? 15 días de vacaciones, protector y filtro solar, carne en el menú, drogas diariamente.

Nancy, transplantado del corazón y luego enfermo de linfoma, dice que recibir al extranjero también debe ser por cierto experimientar su intrusión. ¿Cuál es la lógica en pensar mi cuerpo como una franja que los ilegales cruzan?¿O es acaso un cuerpo palestino bombardeado en su franja por el ocupante?

Avanza el progreso cantando la canción del capital del cual nuestros cuerpos son solo cobayos pasivos en una sala de laboratorio para experimentación que los humanos luego usarán. Devenir animal esclavo en esta cinta de Möebius. Todas somos palestina, un poco. O al menos deberíamos serlo para entender alguna cosa de qué significa devenir kurda.



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