lunes, 14 de julio de 2014

Mika o mi guerra de este mundo. Games of Crohn, diario de una externación


Games of Crohn
Diario de una externación
Mika o mi guerra de este mundo
8/7/14


Entre las cosas que una hace cuando no puede hacer muchas cosas porque está enferma como yo, una va al cine. Y fijense que digo “una”, no “uno”. ¿Alguna vez pensaron porque las que asumismos una identidad femenina (seamos o no femeninas) pluralizamos o impersonalizamos en masculino? Te la dejo picando.
Fuimos a ver Mika, mi guerra de España, la películo de Fito Pochat y Javier Olivera, porque mi editor Matías Reck, publicó el libro homónimo. La verdad, aunque Mati me regaló el libro, aún no leí. En cambio, la pelicula me pareció lisa y llanamente una mierda. Seguro que nadie todavía se atrevió a decirlo. La señora Mika Feldman simplemente, y mal que nos pese, o pese a lo que hubieramos querido, no es realmente un personaje interesante biográficamente hablando. Quizás sea una señora entrañable, o haya sido. Una gran y valerosa amiga y compañera de ruta. Eso puede ser. Pero su máximo mérito es haber estado en un momento y un lugar indicados, como muchas otras personas que no tienen documental, ni libro ni nada. Y obvio, no tienen voz. Y empiezo a sospechar por qué a un grupo de señores les interesó no solo la publicación de este libro sino también hacer un documental sobre una señora con unos valores sexo-afectivos que para la época incluso no eran de vulgares, en el sentido etimológico del término.
Por supuesto, ya sabemos que no se puede confiar en una narrativa audiovisual. Sobradas muestras tenemos de ello, y gracias a Teresa de Lauretis, una ya sabe que si algo es una pantalla que propone contar la vida documentada de alguien es un dispositivo o tecnología. El producto de Pochat y Olivera carga con todos los lugares comunes, probablemente ellos mismos carguen con eso, de la feminidad militante. Nos queda claro que Mika, tras la muerte de su marido, quedo como univira, es decir, ese tópico de la literatura épica: casta mujer de un solo hombre, que no vuelve a tener compañero afectivo, (del lesbianismo ni hablar porque es invisible, simplemente no existe en la narrativa épica militante), razón por la cual, los demás varones que quedaron a su cargo como capitana durante la guerra civil española de 1936 la respetaban, según su propio testimonio que queda expresado en la película. Mika, así, es construida como una especie de santa devota, martir, sacrificada, abnegada, que si bien no tuvo hijxs, cual una monja laica de la revolución porque toda su vida se encomendó a la lucha, cuasi célibe en la unión con su marido, y luego célibe del todo, destinada solamente a la revolución, cuida de su tropa como “una madre” (esto está así en su propio testimonio del libro que al documental le interesa recalcar en la vos en off de la actriz Cristina Banegas) velando por la salud de sus soldados, y adminstrándoles cuidados maternos (sic). Porque Mika, no obstante pasarse horas, días, meses, años, rodeada de soldados en el frente, llena de pólvora y armas, jamás, nunca jamás, tuvo pensamientos procaces, ideas soeces, o coscupicencia por sus compañeros soldados. No, no y no. Mika no es ninguna atorranta, y siguió fiel a su marido, cuando este cayólo en cumplimiento del deber revolucionario. El cayó, ella calló. ¿Qué cosa? Su sexualidad y sus muertes: que Mika no tenga el cuerpo manchado ni por el deseo sexual ni por la sangre del enemigo. Ella continúo -casi como nuestra presidenta- con la labor de él, sin tener contacto con hombre alguno. Pero que digo! ¡¡¡¡Ni contacto ni deseo, ni pensamientos!!!! (¿Quizás es que le gustaban las mujeres y no lo dijo?)
Militancia, maternidad sublimada, castidad, amor romántico, sacrificio, abnegación: nada le falta a la historia de la heterosexualidad como régimen político de Mika, mi guerra en España. ¡No por nada Buenos Aires es una ciudad donde te encontrás chicas del posporno queer feminista abolicionistas del trabajo sexual! (Acaso sabrán que el posporno fue inciado por una trabajadora sexual de la industria del sexo?) Una instructiva y aleccionadora película acerca de cómo fueron las cosas, y cómo es bueno que sigan siendo (especialmente para esos cuyos cuerpos fueron biopolíticamente asignados al sexo varón).
¿Y por las mujeres, sus congéneres, en ese momento de la historia, qué hizo Mika -al menos según el documental-? Cuidó muchachos. Así el microtroskismo nuestro de cada día, ese que piensa a través de un cuerpo de mujer “que fuerte el tema de la prostitución y el patriarcado” mientras se sienta en el bordecito del sillón, y se le clava el apoya brazos en la raja del orto, cuando su novio legítimo y monógamo seguramente no patriarcal de novia indignada por que algunas mujeres quieren ser putas está sentado a sus anchas utilizando la superficie completa del sillón que no comparte (claro, como hay igualdad, no?; y esto no es una metáfora), insisto así ese microtroskismo puede estar tranquilo acerca de que sí existe la revolución y la harán las masas, y todas podrán tener mil hijos y un hombre que las ame y muera en combate. Y todas seremos queer y posporno y el trabajo sexual es patriarcal y no existirá. Y todas coseremos alforjas y autogestionaremos nuestra salud porque la alforja es en el 2000 lo que el morral en los 90: el arquetipo del progresismo de la ausencia, ése que tiene un orgasmo cada 9 meses en el parto.
El valor de la oscuridad y la dicha de no tener un nombre, piensa Orlando de Virginia Wolf. ¿será acaso mejor escribir una la propia memoria o arder hasta desaparecer sin rastros? No poder impedir las operaciones heteronormativas sobre nuestro pasado o sobre abruma tanto como los otros seres humanos enjuiciando, como los seres humanos confundiendo “el mundo” con los humanos. El mundo no es humano, llevarse mal con el mundo puede simplemente significar llevarse mal con los humanos, es decir, los heterosexuales. Detesto la frase “todo el mundo” que hace referencia a los humanos solamente. Compartimos casi tanto material genético con una hoja de parra como con otro ser llamado humano, y sin embargo, nuestra capacidad de afectación siempre es, oh casualidad, con varones como mujeres cuidadoras. Mundo=Humano=Hombre=Varón=Heterosexual. Vicios de la juventud bienpensante y de los aparatos de captura llamado marxismo.
¿Qué queda cuando nos curamos tanto de la juventud y del marxism (o del anarquismo, me da igual)? Ojalá no aquella que ni para modista sirve y se dedica a hacer alforjas, parches, serigrafía y rancho aparte, con su cara de culo y de yo soy más que el resto, movimientos políticos a los que llama “manada” y con el cual solo oculta el hecho de que sufre cierto grado de retraso mental que no le permite ni articular palabra (siquiera para discutir o acordar, mucho menos para afectarse) ni intercambiar con el resto. Si algo peor hay que una pseudo jipi marxiana de sociales es una pseudo fundida de la FLA. Vicios de la juventud digo que nos hace creer que las putas están peor que las hijas pródigas de la clase media enamoradas de los varones.
Dior nos libre y guarde de estas herencias de las Mikas del tiempo y del mundo humano. Cada día más intratable. Moriré sola y viviré sola, pero no me entregaré al vicio de la imbecilidad en vida. Si quieren que después de muerta que me haga el documental donde aparezca como una retardada algún machirulín de la buena conciencia con novia no depilada y autogestiva.

https://www.youtube.com/watch?v=v3gpSy2uJOY

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