lunes, 28 de julio de 2014

Desayuno en malos aires. Games of Crohn. Diario de una externación


Games of Crohn
Diario de una externación

Desayuno en malos aires

 28/7/14

Buenos Aires me mata

Todo momento que le robes al presente es un momento perdido para siempre. Solo existe el ahora. Solo existe el presente y nada que recordar
Jeanette Winterson

Tengo entendido, aunque es probable que lo esté inventando, que Truman Capote se quedó sin las pocas amistades que tenía después de la publicación de Desayuno en Tiffany, porque todas las personas que disfrutaban de su mordaz acidez maricona cuando hablaba de otrxs se les hizo insoportable verse retratadas en la novela, pese a que de manera anónima. El único compromiso que alguien que escribe debe tener es con la propia escritura y con la construcción de un público lector: es en ese choque con el cuerpo que lee que el texto se termina de concretar, le guste a quien le guste. Eso, por un lado. Por el otro, ese compromiso presentifica que el mundo que se ofende tiene una idea de amistad como cómplice. En cambio, una amiga no es aquella que no repara en lo objetable de las conductas de los cuerpos con quienes se afecta y se hace la chancha renga, “de eso no se habla”; sino aquella persona que discute, piensa, reflexiona y exorcisa lo que cuestiona en sí misma en lxs otrxs. La escritura que no parte del cuerpo sintiente, para qué existe, por qué escribir si no es para incorporar un cuerpo como presencia viva, devorándolo, como explica Suely Rolnik. Sin embargo, la alegría envejece pronto, y la infancia permanece perenne en ese tipo de amistad incuestionable que obtura la posibilidad de diálogo y desacuerdo como si para mantener amigas hay que mantener silencio hacia lo que realmente debe ser modificado. “¿Por qué me molesta tanto?” es una pregunta que rara vez se hacen quienes se ofenden.
Tuve amigas que tienen esa concepción errada de la amistad sicario y que la interpelación no sólo de mi Crohn como estado de diversidad funcional sino del diario que llevo adelante, y que seguiré escribiendo hasta tener sentencia firme sobre mi certificado de discapacidad, se les vuelve agravio, cuando lo que se ataca son órdenes, pese a que esos órdenes se ven encarnados en prácticas llevadas adelante por cuerpos. ¿Cómo escribir, pensar, sentir sin la referencia a esos agenciamientos con otros cuerpos? Vicio humano de querer controlarlo todo. Como la madre que ahoga en tutu de tul rosa a la beba so pretexto de permitirle que elija lo que quiera entre una educación usualmente considerada más masculina (es decir, todo lo divertido de esta vida con ropas que no te obliguen a caer) y la heterosexualidad obligatoria como régimen político. Las buenas noticias son que como el poder no controla sus efectos, a veces los tacos altos de la princesa que mami quería que fuéramos se convierten en los de una puta profesional del sexo infernal o el fetiche más deseado de una bombero chupa concha. Si esas madres supieran que hijitas como yo, sometidas, como todas, a la imposición de esterotipos heterosexualizantes, luego tenemos una fijación por el rosa, así el dildo, el arnés y los guantes de box son rosas, como los tacos aguja con brillos de mi amiga travesti y trabajadora del sexo.
Suenan vientos de cambio de sentir otras amistades todo este tiempo. Es por eso que no nos es lícito demorarnos en la neurosis de control de quien se siente una ofensa ante su propia provocación. ¿La literatura? ¿La vida? Convertir la una en la otra, especialmente cuando escribir es una de las pocas cosas que ahora se puede, para que la literatura no sea como en Orlando de Virginia Woolf “un señor de edad vestido de gris hablando de duquesas”, especialmente cuando estamos obligadas a vivir bajo este imperio de heteronormales acríticos. Al fin de cuentas, solo en un mundo normal existen discapacidades, en otros mundos posibles existen diversidades funcionales, solo en un mundo heteronormal y heterosexuado a alguien le importa parecer más humano y menos animal mediante tantas formas de la corrección política: una, el silencio ante las atrocidades que cometen, desde su buena fe y conciencia, algunas personas; dos, los buenos modales que preservan el statu quo de la mesa, la familia, el género y todos sus equipamientos. Devenir animal trastorna a quienes confunden evolución con progreso, progreso con bienestar y agresividad con modos de afectación por fuera del humanismo.Y siempre recordemos que quien fundó nuestra civilzación occidental, Homero, si es que existió, era ciego y ágrafo; es decir, analfabeto y discapacitado, y por cierto, como dice otro amigo tullido, era muchxs...

2 comentarios:

  1. ... fue después de escribir 'Música para camaleones'. Cuando empezaron a escupirlo, dejó escrito (más o menos): '... soy un escritor... ¿o pensaba que estaba entre ustedes por gusto?..'...

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