viernes, 20 de junio de 2014

trabajo sexual vs. tráfico


Trabajo Sexual y Tráfico


Trabajo Sexual y Tráfico
Revista Organise. Verano 2009. Número 72. Órgano de difusón de Anarchist Federation, Reino Unido.

traducción: Leonor Silvestri, desde la región invadida por el Estado argentino.



La secretaria de asuntos internos ingleses, Jacqui Smith, ha declarado la guerra contra la prostitución. En noviembre de 2008 presentó una propuesta que criminaliza al cliente de las prostitutas y le otorga poderes a la policía para cerrar burdeles. Ella realiza todo esto en nombre de la “protección de mujeres vulnerables”- mujeres que, según dice ella, son explotadas, “traficadas” y obligadas bajo coersión a trabajar dentro de la industria del sexo contra su voluntad. Pero de hecho su propuesta ha hecho poco por proteger a las mujeres, varones, y personas trans que trabajan en la industria del sexo. En cambio, sí controla las migraciones, mantiene a las trabajadoras sexuales dividas – entre ellas y de otrxs trabajadorxs- e incrementa el control estatal en las vidas de las personas.2

¿Qué es tráfico?

Al anunciar su propuesta para esta nueva legislación, Smith declaró que quería apuntar al clienta como “la persona verdaderamente responsable de crear la demanda en los mercados de prostitución que crea la demanda a su vez para el vil comercio de mujeres que son traficadas con fines de explotación sexual”. Entonces, ¿qué es “comercio vil” y quiénes son sus víctimas?
Primero de todo, hay diferencias entre traficar y contrabandear. De acuerdo a las Naciones Unidas, “contrabandear” (smuggling en inglés) significa ayudar a alguien a cruzar las fronteras ilegalmente a cambio de un pago. “Tráfico”, por otra parte, significa, usar la fuerza u otros medios como por ejemplo el engaño para que alguien se mueva con el fin de explotar a esa persona – este movimiento de hecho no tiene por qué ser ilegal o a travás de una frontera nacional, para que sea tráfico. Anti-Slavery International, una ONG que realiza campañas contra todas las formas de trabajo forzados, documentó casos de personas que son traficadas dentro del Reino Unido en la construcción, la agricultura, para trabajo doméstico, procesamiento y empaquetamiento de alimentos, catering y otras formas de trabajo informal como así también trabajo sexual. La mayoría de las personas fueron coersionadas para trabajar bajo condiciones desagradables mediante deudas (las agencias le cobran a lxs trabajadorxs una comisión por arreglar estos empleos por ellxs, y lxs trabajadorxs quedan obligadxs a trabajar hasta que pueden saldar la deuda), mediante remosión de documentos o pasaportes, o simplemente bajo amenazas, intimidaciones o violencia. Anti-Slavery International también descubrió que muchas trabajadorxs migrantes traficadxs, quizás la mayoría, ingresan a los países de manera legal. En otras palabras, “traficar” es un tema de derechos de lxs trabajadorxs, no un tema de migraciones.3
No sorprende que la definicion de las Naciones Unidas de tráfico sea el estandarte de las organizaciones anti-tráfico internacional y sus iniciativas. En 2007, el gobierno inglés publicó el Plan de Acción contra el Tráfico Humano del Reino Unido, que cita la definición de las Naciones Unidas y que orgullosamente se jacta de que el “gobierno ahora cuenta con un enfoque basado en derechos humanos” al tema del tráfico. Pero al mirar de cerca las declaraciones se observa que estos derechos así llamados humanos se encuentran a un mundo de distancia de cualquier noción genuina de derechos de trabajadores.

¿Derechos humanos? ¿Cuáles humanos?


Para las trabajadoras sexuales4 la definición de las Naciones Unidas de “tráfico” - el movimiento de personas mediante la fuerza o el engaño para fines de explotación- es peligrosamente ambiguo. Las Naciones Unidas llega a decir que “explotación” significa a) prostitución u otras formas de explotación sexual, b) trabajos forzados, c) esclavitud o prácticas esclavas, d) servilismo, e) la remosión de órganos del cuerpo. Nótese que “la prostitución” sexual va listado por separado de otros trabajos o la esclavitud. En otras palabras, se asume simplemente que la prostitución es por definición explotación. Más aun, si ud. es una persona migrante que trabaja en la industria del sexo, el solo hecho de estar trabajo en esta industria en un país extranjero es considerado como evidencia para que se le tome como víctima de “tráfico”.
Pero la idea de explotación uasada en las políticas anti-tráfico no son solo malas noticias para las trabajadoras sexuales en particular. También se mofa de la noción de trabajo en general. El Plan de Acción contra el Tráfico Humano del Reino Unido lo demuestra claramente cuando vuelca su atención al trabajo forzado. El Plan nota sin ironía que “Una de las dificultades que enfrentamos en la investigación del tráfico con fines de trabajos forzados es distinguir condiciones precarias de empleo y situaciones que incluyan trabajos forzados. El elemento de coersión es una indicación importante de esto último”. ¡En este punto debemos comenzar por preguntars quién en la tierra está trabajando en tales condiciones de precariedad a menos que haya sido forzadx a hacerlo! El hecho es que miles de trabajadorxs malpagas son forzadxs en la explotación mediante amenazas, encarcelamiento, deudas, hambre, y la necesidad de sobrevivir en el sistema económico que intenta producir beneficio para unxs pocxs en vez de proveer para todxs. La diferencia entre este tipo de explotación experimentada por las víctimas del “tráfico” y la de todxs lxs otrxs trabajadorxs precarixs no es cualitativa sino cuantitativa – están en el extremo final del continuum de miseria del capitalismo.
Por eso el así llamado enfoque de derechos humanos al “tráfico” se basa en una profunda confusión de la noción de explotación que no logra ir a la raíz de la miseria de lxs trabajadorxs, ya sea en la industria del sexo, o en otro sector. Por un lado, asume que todas las prostitutas son explotadas simplemente por ser prostitutas, como si no tuvieran voluntad o capacidad de agencia propia. Por el otro, asume que lxs trabajadorxs solo han sido explotadxs bajo ciertas conficiones específicas de coersión, sin importar cuán bajos sean sus pagas o cuán pobres sus condiciones de trabajo sean. Esto solo refuerza la estigmatización de las prostitutas como “otras” y las mantiene divididas de otros sectores de trabajadorxs.
Hablar del “tráfico” también ayuda a reforzar la divisón entre migrantes y no migrantes en materia laboral, al promover la percepción de que la explotación y la opresión que sufren lxs trabajadorxs “traficadxs es fundamentalmente diferente de la explotación y la opresión que sufren toda la clase trabajadora en todas partes. Asimismo, ayuda a ocultar el hecho de que lo que todxs tenemos en común no es solo nuestra explotación laboral-o, el desempleo, para muchxs de nosotrxs en estos días, mientras nos convertimos en “excedente”- sino nuestra capacidad para estar unidxs y luchar.

El control estatal y las fuerzas del mercado


El Estado distribuye diferentes trantamientos a diferentes categorías de trabajadorxs “traficadxs” luego de haber sido “rescatadxs”. No hay por el momento ningún apoyo gubernamental para lxs trabajadorxs “traficadxs” en ningún otro sector que no sea el del trabajo sexual. Una vez que se descubrió que alguien fue “traficadx” y lxs traficantes arrestados, la persona está sola. Por eso, si ingresó al país de manera ilegal entonces se puede esperar que sea deportada. El gobierno tampoco provee ningún apoyo para varones o personas transgénero traficadas. Sin embargo, la situación es distinta para las mujeres en esta situación que son ingresadas al Poppy Project, una agencia con fondos gubernamentales que ofrece “alojamiento y apoyo” y alienta a las mujeres a cooperar con las autoridades por ejemplo proveyendo datos a la policía para poder calificar para un apoyo a largo plazo. El proyecto también comparte explicitamente las afirmaciones de Naciones Unidas acerca de la explotación y la prostitución, y pone mucha energía en ayudar a las mujeres para que abandonen la prostitución mientras no hace nada para promover los derechos o el bienestar de las mujeres que permanecen en la industria. Entonces, tras esta máscara benevolente, el gobierno puede ejercitar una gran cantidad de control sobre trabajadoras secxuales migrantes. Si se trata de una trabajadora sexual migrante que es arrestada por cargos relacionados con la prostitución, se continúa con el supuesto de que se trata de una víctima de tráfico en cuyo caso se le ofrecerá alojamiento, un subsidio en dinero, medicina, y educación siempre y cuando coopere con las autoridades. Si se trata de una persona que está trabajando en la industria por su propia voluntad, será juzgada y a menos que tenga los papeles en regla, deportada. Víctima o criminal, “mujer vulnerable” o puta. El Estado tiene dos opciones. El Plan de Acción contra el tráfico Humano de Gran Bretaña cita al Poppy Project como un ejemplo de buenas prácticas, y revela que el gobierno intenta extender este esquema a lxs trabajadorxs “traficadxs” para trabajos forzados. Esxs trabajadorxs entonces serán capaces de aplicar para residencias mientras cooperen con las autoridades.
La ecuación que iguala prostitución con explotación y asume que todas las prostitutas son víctimas no es privativa del Poppy Project ni del Reino Unido. Se remonta hacia el siglo XIX cuando la filantropía cristiana de personas como Josephine Butler realizaba notorias campañas para “rescatar” a las vulnerables “desafortunadas” - mujeres y niñas trabajadoras”- de una vida de vicio y entrenarlas para un empleo “decente” como el servicio doméstico5. Este supuesto niega la capacidad de agencia de las trabajadoras sexuales y las trata como pobres individuos que necesitan ser salvadas en vez de como trabajadoras con su propia voz y fortaleza y sus propias demandas. De esta manera se comporta Jacqui Smith en su intento por crminalizar a lxs clientes de las prostitutas en nombre de “la protección de mujeres vulnerables”. La retórica del “tráfico” y de la “mujer vulnerable” sirve de cortina de humo detrás de la cual Smith puede atacar a las prostitutas y erosionar sus derechos como trabajadoras. Su propuesta no hace nada para ayudar a las personas trans, varones y mujeres ni tampoco para mejorar su salud, su seguridad o sus condiciones laborales de aquellas personas que prefieren el trabajo sexual a cualquiera de las otras posibilidades de trabajo o al desempleo. De hecho, como muchas organizaciónes de prostitutas han señalado, cerrar burdeles y criminalizar clientes hará a las prostitutas aun más vulnerables, haciendo que el comercio sexual todavía sea más subrepticio y forzando a las trabajadoras a estar en las calles, lejos de la seguridad relativa que ahora tienen y de la solidaridad que puedan entablar con otras pares en los burdeles6. La retórica del “tráfico” tambien puede servir para fortalece divisiones entre trabajadoras sexuales migrantes y locales. Quien haya entrado al país ilegalmente y/o con ayuda de un tercero, y que tema ser arrestadx o deportadx puede ser forzado a aceptar, como consecuencia, condiciones de pago menores y peores condiciones laborales por su trabajo que aquellas que las trabajadoras sexuales locales toleraría7. Las prostitutas locales suelen acusar a lxs migrantes de bajar los precios y los estándares de trabajo.
La retórica del “tráfico” también ha servido de pretexto tomar medidas más drásticas contra la inmigración. A pesar de la definición de las Naciones Unidas de “tráfico” afirma claramente que no significa necesarimente inmigración ilegal o ningún tipo de inmigración, el Plan de Acción del Reino Unido lo presenta como “uno de las muchas amenazas y desafíos de nuestras fronteras”. El Plan contempla toda una serie de nuevos controles a la imigración dentro de los próximos 10 años en las fronteras como ser el uso de biométricas, y otras formas de prevención y detección de “tráfico”. Será más difícil para lxs trabajadorxs migrantes entrar al Reino Unido, haciéndoles correr mayores riesgos de deudas o de pérdida de sus documentos. En otras palabras estas drásticas medidas contra la inmigración bajo el pretexto del “tráfico” volverá a trabajadorxs sexuales y otrxs trabajadorxs aun más vulnerables al abuso.
Muchas mujeres, varones y personas trans que trabajan sexualmente en el Reino Unido enfrentan la lucha contra bajos salarios, pésimas condiciones de trabajo, riesgos a la salud y la seguridad de un tipo que otrxs trabajadorxs no tienen que correr. También enfrentan la criminalización y el abuso policial, por no mencionar la estigmatización y la discriminación de la sociedad toda. Hablar del “tráfico” no hace nada por lidiar con estos problemas. En cambio, criminaliza trabajadoras sexuales y a sus clientes mientras erosiona sus condiciones de trabajo, un doble golpe del control estatal y el mercado de trabajo que solo logra que las vidas de las prostitutas sean aun más difíciles. No hay dudas de que lxs activisitas sexuales demanden que las políticas de “tráfico” sean abandonadas junto al término “tráfico” en general.8 No son solo inútiles pero también peligrosos.

Los derechos de las trabajadoras sexuales y el comunismo anarquista


El gobierno y quienes hacen sus políticas gozan de desplegar el mito de la prostituta víctima, esclavas sexuales desamparadas, tontas patéticas que o son demasiado estúpidas y/o drogadictas y/o socialmente exlcuidas para hacer algo mejor. Sin embargo, las trabajadoras sexuales tienen una larga historia de lucha contra la opresión y la estigmatización y en los últimos 15 años el movimiento internacional por los derechos de las trabajadoras sexuales ha crecido. En 2005 el comité Internacional de los Derechos de las Trabajadoras Sexuales (ICRSE) lanzó un manifiesto y una declaración de los derechos sobre la importancia de la conferencia de trabajo sexual en Bruselas. Demandaban el derecho a viajar através de las fronteras con fines laborales, y terminar con las prácticas abusivas y las malas condiciones laborales de la industria, una acción efectiva contra la violencia y la coersión, y el derecho a entrar, permanecer o dejar la industria por propia voluntad. En el Reino Unido La Unión Internacional de Trabajadoras Sexuales (IUSW) se fundó en 2000 y se convirtió en una rama de GMB9 con reconocimiento TUC 10. Esto quiere decir que las prostitutas y otras trabajadoras sexuales como bailarinas, actrices y actores porno, pueden unirse al IUSW y ganar los mismos beneficios que otrxs socixs de GMB, como asesoramiento legal, apoyo , servicios de salud, y medidas de seguridad en el empleo. Pero el IUSW es más que una rama del GMB. Asimismo, realiza campañas por los derechos de lxs trabajadorxs sexuales y tiene que ver con los projectos e iniciativas, incluyendo el recientemente fundado X:Talk Project, una organización especificamente por y para trabajadoras sexuales migrantes.
Este tipo de organizaciones son de vital importancia en la lucha por los derechos de las trabajadoras sexuales. No solamente realizan campañas contra la criminalización y la opresión de las prostitutas y otrxs trabajadorxs sexuales, sino también insentivan un sentido de orgullo y empoderamiento entre las trabajadoras sexuales. En una industria donde la estigmatización y la vergüenza ha sido moneda corriente por centurias, es difícil subestimar la importancia de estas iniciativas tales como las marchas del Prostitute Pride Parade11, o la aparición en manifestaciones con paraguas rojos, el símbolo internacional de las trabajadoras sexuales desde la manifestación de Venecia de 2001. en todas estas organizaciones, la auto-organización de las trabajadoras sexuales y la auto-determinación son la piedra de apoyo de cada campaña. Clientes, alíados y amigxs son bienvenidxs para apoyar las campañas o incluso unirse a ciertas organizaciones, pero solo las trabajadoras sexuales escriben las proclamas, organizan las campañas, y alzan sus propias voces.
Desde la perspectiva revolucionaria anarquista, la autogestión de las trabajadoras sexuales para defenderse contra la criminalización y la opresión puede ser visto como el lugar correcto en la lucha total por la auto-determinación de lxs trabajadorxs. Pero por supuesto esa auto-determinación es solo parte de la historia. La lucha del anarco-comunismo es la lucha contra el trabajo tal como lo conocemos hoy. Nuestro fin último es construir una sociedad donde nadie tenga que trabajar por un salario, donde los bienes y los servicios estén distribuidos de acuerdo a la necesidad y donde todas trabajames juntas para nutrir nuestras comunidades en vez de ganar un salario. Mientras que las prostitutas hoy están orgullosas de sus habilidades, profesionalismo y capacidad para ganar dinero, queremos un mundo libre de capitalismo, donde cada quien esté orgullosa de sus habilidades para administrar sus propias existencias y cooperar en la organización de sus comunidades.
Hay muchas razones por las cuales estos objetivos anarquistas pueden parece extraños al movimiento de las trabajadoras sexuales. Siglos de crminalización y abuso estatal significan que las activistas en esta materia están mucho más enfocadas en la reforma o la abolición de leyes específicas y políticas que en la abolición del capitalismo como un todo. De hecho las activistas del trabajo sexual hoy suelen ser escuchadas usualmente defendiendo el derecho al trabajo más que atacando la institución del trabajo asalariado. Por ejemplo, una de las primeras demandas del movimiento es precisamente que la prostitución sea reconocida como un trabajo legítimo y las prostitutas como trabajadoras legítimas. En un contexto donde por siglos la prostución ha sido desechada como un crimen o una inmoralidad en vez de ser reconocida como un trabajo, esa demanda tiene sentido como una manera de mejorar las vidas de las prostitutas en el capitalismo. De igual modo, las demandas de este movimiento tienden a interlocutar con el estado para rescindir algunas leyes mientras refuerza o introduce otras. El manifiesto ICRSE por ejemplo demanda la descriminalización del trabajo sexual pero también exige una legislación que proteja a las trabajadoras sexuales, su trabajo y sus condiciones de empleo. De nuevo estas demandas tienen sentido para las trabajadoras sexuales viviendo bajo este sistema de estados nacionales, poderes y agencias legislativas. Pero la conclusión lógica de las demandas de las trabajadoras sexuales migrantes, incluyendo el rechazo al lenguaje del “tráfico”, deben ser demandas por el levantamiento de todas las fronteras nacionales- no fronteras, ni pasaportes, ni traficantes.
Si las demandas como las del ICRSE se consiguen, las trabajadoras sexuales tendrán finalmente los mismos derechos que otrxs trabajadorxs. Y para la persepectiva anarco-comunista sobre el trabajo sexual ese es precisamente el punto- porque los derechos, las vidas y todxs lxs trabajadorxs bajo el sistema capitalista son básicamente una mierda que van de mal a peor. La autogestión del trabajo sexual ha sido inspiradora, pero para el anarco-comunismo es un paso hacia otro objetivo mayor: la autogestión de todxs lxs trabajadorxs para crear un mundo sin patrones ni fronteras, donde nuestras vidas se organisen en torno a la cooperación, la solidaridad y no el dinero. El comercio vil realmente es la explotación capitalista en las vidas de todxs lxs trabajadorxs, sus mentes y sus cuerpos.

Páginas web útiles
www.sexworkeurope.org
wwwiusw.org
www.xtalkproject.net

notas
1Esta traducción ha sido firmada para la visibilización de los derechos de lxs trabajadorxs en el gremio de la traducción, usualmente silentes esclavos por debajo de la jerárquica noción de autor., del copyright y de las editoriales
2Los subrayados son de la traductora a fin de facilitar una lectura acorde a nuestros contextos
3La autora de esta traducción cree que en cuanto a metodologías, modos y maneras de pensar los sujetos del conflicto social, lxs activistas de los movimientos sin fronteras y el sindicalismo clásico, por lo menos en su versión anarquista, y en especial a lo que hace a Europa se asemejan.
4N.T.: Colectivizamos en femenino porque la mayoría de las personas que se encuentran en esta industria ya sea fueron sometidas a una asignación biopolítica femenina, ya sea son de expresión de género femenino. Sin embargo, no ignoramos que hay compañeros que también se encuentran en esta industria.
5N.T.: las mismas feministas abolicionistas que se rajan las vestiduras y quieren linchar clientes, esas tienen TODAS una sirvienta, es dcir una mujer explotada en condiciones laborales mayormente paupérrimas, precarias, y/o en negro, que las ayudan para que ellas puedan desarrollar su carrera como feministas. Esas sirvientas muchas veces suelen ser las madres de las prostitutas a las que intentan salvar.
6N.T.: Claramente el caso de Argentina, donde es la policía la que maneja el negocio de la prostitución en las calles, y tiene su monopolio.
7N.T.: Este fue lo que ocurrió con lxs trabajadorxs migrantes de Perú, Paraguay, y Bolivia en los años 90, que llegaron a la Argentina y eran brutalmente explotados en todos los empleos por la codicia de los empleadorxs argentinxs. Forzadxs a aceptar cualquier tipo de trabajo y cualquier condición se convertían, para la visión popular, en enemigxs de lxs trabajadorxs locales; lo cual género una oleada de xenofobia en su contra mayormente entre las capas populares que les veían como competidorxs.
8N.T.: Aquí se encuentra una diferencia con respecto a las posiciones de la región argentina, donde el discurso dominante de las activistas en trabajo sexual peticiona a las autoridades por más control, criminaliza y hace foco en el cliente, e igualan trabajo sexual a tráfico y a esclavitud.

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