viernes, 13 de junio de 2014

Entrevista por el Centro de Estudios Queer latinoamericano

Entrevista a Leonor 

Silvestrihttp://ceqr4.com.ar/?p=391

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Esta es una entrevista realizada por el Centro de Estudios Queer Latinoamericano a una de sus personalidades destacadas: Leonor Silvestri.  Agradecemos el contacto realizado por Sol Cerviol, coordinadora del Centro en Buenos Aires.

Con preguntas provocadoras y respuestas desafiantes,      
                          Leo nos relata lo siguiente:


1- ¿Por qué decís que fuiste asignada bio-políticamente al sexo “mujer”?
 No lo digo yo, lo dice el Estado Argentino que colocó, con el beneplácito de mis padres y el estamento médico esa definición en mi DNI. Habría que pensar no sólo por qué es necesario colocar   una limitación tan grande como una prescripción genérica en un documento público, sino también a qué intereses responde tener un documento de identidad emitido por el Estado y que es utilizado para cosas tales como cruzar fronteras, o no cruzarlas. Intento decir que no debería existir ni DNIs ni fronteras, y por supuesto, sin ellas, no habría tampoco asignaciones genéricas biopolíticas, entre otras cosas horrendas que dejarían de existir. Y yo me nombro así porque me gusta dejar en claro que “ser mujer” no solo no es algo que alguien elija, al menos no al momento del nacer, sino que no tiene nada que ver con la naturaleza sino con una alianza médico, familiar, estatal, legal; y probablemente también psi.
2- ¿Cómo y qué es ser una activista de género anarquista?
Supongo que a medida que pasa el tiempo me siento más un francotirador o  una terrorista, alguien así como el guasón del Batman del Caballero de la Noche, y no una activista. Ya no sé bien qué quiere decir “activista”, o si tiene importancia serlo, veo gente que se dice así y es bastante repugnante. En cuanto anarquista, bueno es una identidad obsoleta, ya no le causamos miedo a nadie, al menos no acá en Buenos Aires. Sin embargo, a mi me interesa contagiar la alegría de la anarquía, el anticapitalismo y la capacidad de estar en contra del sistema sin morir en el intento. Además que su teoría económico-política, tan poco estudiada por quienes luego hablan de revolución, como la mismisima Beatriz Preciado, es formidablemente bella, necesaria y útil. Entusiasmar formas de resistencia activa y de vida que no impliquen la inclusión sino por el contrario la fuga. La anarquía es inevitable además de que está por todas partes. Debería sacar del curriculum eso de activista de género anarquista, no?
3- Estudiaste Letras en la UBA, ¿por qué decidiste no recibirte y aun así continuar tus estudios en poesía? ¿cómo es y de qué trata tu poesía?
No sé si lo decidí yo o me decidió a mí. Simplemente no pude, y luego tuve otros intereses, no me resultó  una cosa relevante para gastar el tiempo. De cualquier forma hay que decir que adeudo la entrega de una monografía, es decir, tengo el 99% de la carrera, sería injusto decir que no terminé, me hubiera gustado darme cuenta antes y realmente no hacer ninguna carrera académica, no estudiar en la universidad, y que se note que no lo hice. Lamento mucho que se me conecte con el pensamiento intelectual, que se me crea académica. Me di cuenta tarde del poco valor que tiene eso y de lo poco interesante que se produce en la academia especialmente en Buenos Aires. De volver a nacer, sería boxeadora de tiempo completo, o me dedicaría a la música o al trabajo sexual, para hacer mucho dinero porque fui muy linda y femenina de joven y no lo aproveché, lo regalé sin más.
En mi poesía tampoco pienso ya, es algo que abandoné hace tiempo. Sigue en mí. Pero en forma de ensayo poético. No me siento más una poeta como algo que vivo las 24 hs del día los 7 días de la semana. Como tantas otras cosas… Me gusta tener varias vidas en una. Y cómo es lo que ya escribí, bueno está todo subido a la web se puede ver ahí, tranquilamente, que lo juzguen quienes se interesen por leerlo. La poesía como género me resulta lo mismo que el movimiento GLTB: vengo de ahí, pero es el dispositivo privilegiado por donde reterritorializa lo peor de la subjetividad acomodaticia mediocre pequebu. No hay nada ahí de valía. Ya no.

4- Eres una referente aquí en Argentina de la Teoría Queer, ¿cómo vivís esta filosofía y lo “performance”? ¿tienes algunas críticas para con ella o alguna de sus corrientes?
Vivo mal ser un referente de nada. Intento no serlo. Lamento que las personas tengan una idea formada de mi a partir de textos o chimentos tipo Intrusos que alguna que otra despechada lanza al eter virtual. Me gustaría que se afecten con la producción deseante texto-rizomática de acciones que hemos realizado. En cuanto a mí, como corporalidad, prefiero ser una forma-de-vida posible, una posibilidad, la disidencia de la disidencia, un caminito al costado del mundo, como alguien dijo alguna vez, con sus grandes desaciertos, haciendo como todas lo que podemos, y fracasando, por suerte! La verdad es que se me ha ligado, con justa y merecida razón, a esa bolsa de gatos llamada “teoría queer”, pero de un tiempo largo a esta parte yo soy muy crítica de eso que acá en sudakalandia se llama queer, porque me parece que ha servido de cohartada para que muchos heterosexuales y heteroflexibles hablen de sexualidades inabordables, inabarcables e inasimilables sin poner el cuerpo, o poniendolo un poquito -hasta donde no les va a hacer perder ni el trabajo ni el amor de su mamá- cosa que cuando estábamos en los viejos y queridos estudios de gays y lesbianas no pasaba: si eso te interesaba eras puto y te la tenías que bancar. Hoy se puede ir a un festival posporno organizado por una chica rubia hetero y su novio, y que eso no le cause ningún resquemor a nadie, que le parezca bien a todo el mundo cierta suerte de pacífica convivencia ecuménica con los detentores y encarnadores de los privilegios de los órdenes mayores. Parece que lo queer aquí es un lugar de pasiva convivencia acrítica, al margen de que también produce una forma de aberración del tipo como los géneros son una construcción entonces no existen y como no existen entonces puede venir un tipo de 1,80 y pegarle a su novia. Y esto a pasado hasta en espacios libertarios, supuestamente libertarios. El ingreso de lo queer a sudakalandia se realizó sin el movimiento de bolleras locas, yonquis esquizo, y maricas emplumadas de España, que a su vez ya tenía muy masticado el feminismo y por ende podían mutar a un transfeminismo, por ende la gente no solo no entiende aquí nada de solidaridad, y sí mucho de becas y subsidios de arte. Para colmo de males, piensa que una ficción somato-política, un aparato de captura como el género es una abstracción- Y hasta donde a mí me consta nada hay mas real, tangible y material que una ficción. Lo queer en Buenos Aires por lo menos es un espacio para mediocres aspirantes a aristas del IUNA muchos de ellos solventados desde otras tierras por sus padres para que tengan un título universitario en la París Latina. A las pruebas me remito. Entre otros tantos fallos que hoy presenta. Un poco como ocurrió con los estudios de género y el feminismo. No es lo mismo hacer un curso de “género” que afirmarse feminista.
En cuanto a mi vida, bueno, supongo que existo como una de esas personas que aún practica una vida queer, en el sentido de que queer ha sido un hacer no un ser, un no hacer, un dejarse caer, un decir que NO, un opt out, pero ese hacer ha tenido más que ver con lo que no se puede o pudo que con lo que se puede. Lo que intento decir es que de haber podido ser normal tal vez lo hubiera sido, pero no me ha salido nunca bien ni tener novio, ni tener trabajo, ni ser buena estudiante, ni esas cosas de la normalidad. Soy una fracasada de la heterosexualidad y sus mandatos. Los acontecimientos te eligen, no los elegís vos. Ocurren cosas y tu vida se tuerce para ya no ser la misma. Como cuando en el grupo de estudio de la UBA donde yo intentaba terminar la carrera y ser una perfeca sierva de la jefa de cátedra donde tenía la adscripción se me dijo rotundamente que tenía que elegir entre mi visiblidad lésbica y mi trabajo en poesía en Brandon Gay Day y el grupo de estudio. Y bueno, elegí una cosa y no la otra. No lo pensé mucho, me dio bronca que me dijeran eso y tiré todo por la borda en un rapto de locura. ¡Lo bien que hice! Lo mismo con el trabajo: intenté ser secretaria y lo conseguí durante 6 meses, enloquecí, le tiré un cenicero al jefe de recursos humanos y casi mato a todos mis compañeros de trabajo. Simplemente no estoy psiquicamente preparada para trabajar más de 6 horas diarias con alguien por encima mío. La sexualidad y los afectos son lo mismo. La verdad no me sale ser normal. Por ende, dejé de intentarlo. Y ahora me va mejor aunque a veces tenga que pedir dinero.

5- ¿Qué es el colectivo Ludditas Sexxxuales? ¿Qué realizas o realizan allí?
No sé qué es. Sé cómo funcionó: una plataforma de pensamiento y acción, que viene a ser lo mismo, que durante 4 largos años y con diferentes personas participando y formando parte del mismo hicieron desde radio, talleres de todo tipo (experimentación y desprogramación sexual, autodefensa, teoría y pensamiento) en toda sudamérica, performance, acciones directas, fanzines y un libro que a su modo narra esa experiencia. Por suerte, no existimos más que en el recuerdo, la eternidad y en las posibilidades de seguir invocándonos como un concepto, al fin de cuentas el luddismo sexxxual más que la marca de un colectivo es un concepto,  una forma de pensarse y vivir en el mundo: si el deseo no es natural, ni preconciente, ni espontáneo sino la producción de una fábrica solidaria con el heterocapitalismo conviene tener un devenir luddita -como lxs destructorxs de máquinas ingleses del 1800- y romper la fábrica de producción de los deseos de heternormalidad que habita en todo corazón no heterosexual. Destruir las máquinas de la fabricación de los géneros y así generar una contra-productividad desde el placer-saber, desde el deseo como fuerza creadora y productiva, desde un placer reflexivo que no re-organice y reterritorialice la ontología de la función corporal de la biopolítica, sino que arengue una excitación permanente que nos haga salir de la cadena productora-reproductora (llámese hijxs, llámese prácticas, llámese relaciones, et cetera), siempre sabiendo que no hay sexualidades puras -ni contrasexualidades puras- pero que sí hay incomodidad y resistencia y fuga, en una geografía que no sólo no es menor, sino que ya tampoco es innombrable, que no es natural ni meramente inconciente o pre-conciente, sino un dispositivo por donde emerge el poder con gran potencia en sus estados más primariamente naturalizados. De allí la necesidad de una acción directa (una insurgencia, divergencia, subversión) sexual, sexualizando la totalidad de la superficie del cuerpo, fetichizándolo todo, y des-identificando los órganos reproductores con los órganos sexuales y la pareja como la zona privilegiada para el viejo concepto del anarquista Émile Armand, la camaradería amorosa -que también tiene que ser relexicalizado en contra del régimen generizante heterosexual de la ausencia y la desafectación.

6- Existen muchas personas “queers” que también son vegetarianas como en tu caso ¿crees que es una opción meramente personal o tienen alguna vinculación ambos modos de vida o ambas concepciones filosóficas?
 Yo soy antiespecista, que no es simplemente una forma de comer. Es una forma de vivir no siendo antropocéntrica ni humanista, pensando el humanismo como ese terror de soberanías sometidas del cual nos alternaba Foucault en microfísica del poder: ““Entiendo por ‘humanismo’ el conjunto de discursos mediante los cuales se le dice al hombre occidental ‘si bien tú no ejerces el poder, sin embargo puedes ser soberano’. Aun más, ‘cuánto más renuncies a ejercer el poder y cuánto más sometido estés a lo que se te impone, más soberano serás’. El humanismo es lo que ha inventado paso a paso estas soberanías sometidas que son el alma (soberana sobre el cuerpo, sometida a Dios), el individuo (soberano titular de sus derechos, sometidos a las leyes de la naturaleza o a las reglas de la sociedad), la conciencia (soberana en el orden del juicio, sometido al orden de la verdad), la libertad fundamental (interiormente soberana, exteriormente consenti-dora y ‘adaptada a su destino’). En suma, el humanismo es todo aquello a través de lo cual se ha obstruido el deseo de poder en Occidente -prohibido querer el poder, excluida la posibilidad de tomarlo-. En el corazón del humanismo está la teoría del sujeto (en el doble sentido del término). Por eso, Occidente rechaza con tanto encarnizamiento todo lo que puede hacer saltar este cerrojo” (Michel Foucault, Microfísica del poder)”. Cuando puedo vivir vegetariana así vivo.. Cuando he podido ser vegana, lo he sido. Ahora tengo que por motivos de salud  subsumirme a un devenir gato. Es decir, sin consumir algunos productos de origen animal mi vida peligra porque soy portadora de una enfermedad autoinmune llamada Crohn. Supongo que mucha gente que quiere jugar al coherente antisistema compra su kit: tiene linux, es vegan, vive en una okupa o en una comuna, no se depila, usa parches, es poliamorosx, va a orgías, no trabaja etc. Insisto: como no creo en las personas queer, sino en las sexualidades inasimilables y en las fracasadas de la heterosexualidad como régimen político, sé que las cosas son aun más complejas que comprarse el kit del perfecto antisistema queer hiper coherente y reterritorializador de las identidades moralizantes. Personalmente yo me siento más cerca de los animales que de los humanos y creo en la reducción de daños, todo tiene crueldad encima. No osbtante, es menester correrse de la ficción antropocéntrica que tanto daño ha hecho al mundo y todo lo que en él habita y dejar de pensar que el ser humano y sus hijitxs, que las madres y sus vientres, son lo más valioso de este planeta y que es revolucionario. Si eso tiene relación directa o no con comer animales, supongo que cada situación deberá evaluarse en si misma por quién la tenga que vivir. Supongo que un indígena tupi en Brasil impacta muchisimo menos sobre el medioambiente que cualquier vegano prototípico de feria de producto sin crueldad que se cree limpio y sin mácula. Y supongo que un inuit es tan animal, lo digo en el mejor sentido de la palabra, como para formar parte de la cadena alimenticia que incluye a la orca y a la foca, y que si no se alimenta de pescado probablemente no haya que comer y muera. Pero este argumento sirve para que los matarifes sigan industrializando la tortura animal y los ostentadores de privilegios no modifiquen nada de nada; y, por otra parte, hacer pensar a los veganos es imposible, porque  en su inmensa mayoría son policías encubiertos, excepto honrosas excepciones, y ya se sabe los policías no piensan.

8- En tu libro “Ética amatoria del deseo libertario” haces una fuerte crítica al romanticismo y amor burgués y propones lo que llamas “afecciones libres y alegres”. ¿Cuál es el fundamento de esa crítica y qué es eso que ofreces como alternativa?
Si fuera mi libro estaría firmado por mi no? Ese es el primer error. No tiene mi firma, por ende no es mi libro en el sentido de un autor. El libro hace una fuerte crítica al amor, burgués o no. Como decía Kate Millet: el amor es el opio de las mujeres. Tu pregunta supone explicar el libro entero en una respuesta. Yo preferio referenciarles a que lo lean: http://eticaamatoriadeldeseolibertario.blogspot.com
Una siempre desería que le preguntarán no tanto qué dice el libro, y por ende tener que explicarlo, sino algún punto acerca del libro. O una crítica u observación.  De cualquier forma creo que el libro piensa el Amor como un amo al cual se obedece, especialmente los cuerpos biopolíticamente asignados como “ mujer”; el amor y la “mujer” como constructos o artefactos políticos solidarios con el heterocapitalismo global integrado, que permite un control más insidioso y efectivo de los cuerpos. Por ello, algunos cuerpos que afectados mutuamente pueden salir del circuito de la semiótica amatoria romántica y devenir afines: Somos mucho más libres de lo que se siente, de lo que se acepta como evidencia. Una ética amatoria del deseo libertario es un medio para adquirir una posición en la guerra en curso, guerra contra la heteronorma, contra la propiedad privada, contra el cualquierismo que entiende la libertad como “todos hacemos lo que se nos canta el culo y el resto nos aguanta”, contra el heterocapitalismo, contra la tiranía del Yo -el inviduo- y demás coartadas de la biopolítica y los pornopoderes. Una ética amatoria del deseo libertario es una manera de armar la manada, de encontrar la soledad sin quedarse aislada. Una ética amatoria del deseo libertario es un llamamiento, está destinado a quienes aún pueden oírlo. Es decir, no es para todo el mundo.

9- ¿Podemos hablar en base a tu pensamiento de una “escritura feminista”?
No sé bien a que se referieren con “mi pensamiento”. Yo me siento feminista pese a las feministas, y mal que les pese a ellas. Y siento el feminismo como una ética de la existencia contra la dominación, como la anarquía, que permite la posibilidad de devenir un otro perteneciente a los órdenes menores: ya sea mujer, cyborg o animal. Sin el feminismo no podemos ni preparar una ensalada, ni jugar a las cartas. También creo que hay feministas que escriben pero no sé si escritura feminista. En cuanto a la escritura  pienso que hay escrituras potentes y talentosas, y escritura mediocres.  Cualquier cosa, literalmente cualquier cosa, puede preciptar un acontecimiento, desde la lectura de Corín Tellado o de Clarise Lispector. Pero prefiero mil veces leer La ciudad y los perros de alguien tan asqueroso como Mario Vargas Llosas que las porquerías autobiográficas y mal escritas que lastiman mi sentido del placer y de la estética de algunas lesbofeministas sin talento, ni autocrítica, ni tezón, para la escritura. Por algo me gustan los clásicos y por algo estudie a Gayo Valerio Catulo, prefiero un machista que escriba bien que una buena feminista bien pensante que hace garabatos sobre una hoja. El tiempo no es ilimitado, no hay que perderlo en pavadas. El feminismo tiene que seguir trabajando para crear una filosofía que pueda disputar espacios con la filosofía antropocéntrica, hegemonicamente masculina y varonil prototípica de Occidente; esa que dice el “hombre” y piensa que somos todas idiotas y no nos damos cuenta que no se refiere no solo a las mujeres, sino a ninguna otra corporalidad que no sea un varón blanco, heterosexual y occidental. El feminismo tiene que seguir esforzándose con lo mejor de sí para abandonar la queja, la victimización, la denuncia como modus operandi o metie privilegiado de sus estudios culturales, a los que ahora pertenece (hemos perdido hasta la capacidad de panfleto que otrora teníamos) que son paupérrimos, y pasarse a la filosofía con mayúsculas. Y de un tiempo a esta parte, lo está logrando, pero el feminismo es relativamente joven, comparado con otras artes. Llevará tiempo, un tiempo que si logró con algunas de sus autoras de ficción, la ficción hecha por feministas sí está a la altura de la escritura de los cabrones que escriben bien. 

10- ¿Qué podes decirnos de tu encuentro con Judith Butler? ¿En qué coincides con ella? ¿Hay algo en lo que disientas?
Butler fue un trabajo para Clarín, cuando era periodista, simplemente eso, un buen trabajo que disfruté muchísimo. Puedo decir cosas personales, que es muy atractiva, y que me costó hacer la entrevista porque me hubiera gustado invitarla a salir. No coincido en casi nada con Butler, no es de las pensadoras que más me interesan, ciertamente muy hegeliana y marxista, excesivamente para lo que mi estómago puede tolerar, y me parece brutalmente ignorante como teórica política por falta de lecturas fueras de la dimensión marxiana, lo mismo que como postestructuralista hace agua por todas partes. Hay quienes la acusan de skinneriana conductivista, y creo que tienen un punto ahí, el cual no me detengo a pensar porque como dice Deleuze no hay que perder un segundo criticando y solo dedicarse a lxs autorxs que una adora. De cualquier forma, me parece una autora insoslayable, no leerla es un error fatal, la representante más popular y mediática de esto que decía antes, de una filosofía feminista en pie de igualdad con cualquier filosofía creada por un varón, ya sea Hegel o Platón. Sigo leyendo especialmente su teoría de la performatividad que creo que abrió camino para pensar no ontologicamente los géneros, y me interesa particularmente su lectura de Beauvoir y del cuerpo como situación en su tajo más trans.

11- Nos gustaría nos hables de tu último libro “Foucault para encapuchadas”, ¿de qué se trata? ¿a quiénes está dirigido? ¿qué aporta de nuevo a tu trayectoria como ensayista?
Este libro, todos los libros, son escritos por una constelación. La constelación de este libro en particular, de todos nuestros libros en particular, podría llamarse “Ludditas Sexxxuales”, pero esta vez se llama “Manada de Lobxs”. Devenir lobxs, la loba, la puta, el perro antes de ser perro, antes de los humanos, de su domesticación. Y aunque parezca un libro, todos nuestros libros -de cuando los libros venían a modificar las imágenes del mundo y crear nuevos otros mundos-, se trata más bien de una invitación a una fiesta, una línea de fuga de la fuga del control y del disciplinamiento entristecedor heterofascista que incluso nos coopta con esos deseos de ser alguien en esta vida, reconocimiento, tras­cen­dencia, prestigio, tener un nombre: de las famas la única que nos interesa es la mala. Producimos aquí mediante esta escritura una forma de hacer y de deshacer-nos.  Todo lo que hemos creado es el proceso de agentes colectivos de enunciación como un campo de intensidad contra la identidad relacionada al reconocimiento, al narcisismo, la reterritorialización edipizante de las matrices heteronormativas más coercitivas. Es menester romper con las máquinas de producción de personas individualizadas y la diferencia binaria de sexos para poder vivir un proceso de singularización, es decir, la reapropiación no sometida de la subjetividad.
(Des)afortunadamente muchas de las manos que compu­sie­ron estas piezas hoy tal vez se encuentren tocando las teclas y las partituras de las instituciones y/o las tonadas de los instituidos, incapaces de encarnar en su presente aquello que se ha escrito, llenas de resentimiento, desafectación, de miedos, de impotencias. Curadores, comisarias del arte, artistas, hippies, envidiosas, licenciaditas, poetas… Han muerto para nosotras, sin ninguna nostalgia. Lo único que no cambia es el cambio, tal vez nos las volvamos a encontrar, y tal vez sea como enemigas, lo cual sería más digno que el niguneo desafectado de su reterrito­rialización humana. Nos gustaría poder decirte tam­bién que quién se pone a fugar sabe y tiene adónde llegar para no extraviarse o enredarse en las redes del poder por el camino… pero no sería cierto.
De todo esto hablan estas páginas, de nuestros devenires, los que fueron, los que son, los que están siendo, no podemos sino decirles que como ustedes no somos nada, nada más que un hic et nunc que lucha -y muchas veces acierta- en no dejarse ceñir, ni atrapar, ni capturar por las distintas máquinas de la heterosexualidad como régimen político. Portamos las verdades de las potencias de nuestros cuerpos incrementándose, ya mismo todas juntas, todas las que sean capaces… desertando, yéndonos al desierto, donde crece la vitalidad, a encontrarnos con vos.

 12- Finalmente, ¿pensas que una Teoría Queer tiene una función social, una “misión” si se quiere, o existe solamente para brindar un sustento a la propia filosofía de vida de cada persona activista “queer”?
“Soy el perro que corre a los autos, no tengo ningún plan”, dice el Guasón en el Caballero de la noche. Ojalá que sea lo que sea que signifique queer no tenga ni una misión ni un telos. Prefiero ser presente, el futuro tiene la carita de un bebé por el cual habría que velar. Y en esa guardavela de protección del bebito llamado Misión Futuro, como dice Lee Edelman, hacen de las fracasadas de la heterosexualidad el blanco de control, patologización y persecución de la heterosexualidad como régimen político. Esa es la cara del espanto para todas las que habitamos los bordes. Hay que salirse de las teleologías y hay que dejar de jugar a Cristo redentor y salvador para devenir manada.

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