sábado, 21 de junio de 2014

cómo (des)hacer el género. Diarios de una externación Games of Crohn


17/6/14


Diario de una externación
Games of Crohn

Cómo (des)hacer el género

Cómo (des)hacer el género


...ahora vivimos tensos, atados en un mundo pequeño y prieto...Cada cual forma su propio y pequeño compartimento, cada cual su propia cruz o su propio libro sagrado, cada cual su fuego, cada cual su esposa.”
Virginia Woolf


¿Cómo cada vez que un amigo encuentra a una de mis amigas atractiva, cada vez que alguna de ellas le ha dado el teléfono por mi internación, porque estoy enferma -porque mis amigos y amigas tienen todxs entre si sus teléfonos - se comporta como un vulgar hombre y la invita a salir? No importa que ese teléfono haya sido dado porque una amiga estaba enferma, para tenerse al tanto de si pasa algo. No, eso no tiene importancia. Lo que importa es que el hombre la encuentra atractiva, y que toda chica que un hombre encuentre atractiva es una posibilidad para cojer y todo teléfono debe ser utilizado para eso. Hay que probar, hay que intentar, porque la abulia de la existencia es grande, porque la virilidad y la varonilidad siempre está en jaque y solo se prueba invitando a salir. Primero, una birra. ¿No tiene nada de malo una birrita? Es una invitación inocente, un hombre siempre quiere tener más amigas. No nos confundamos, no es coger, no, es hacerse amigos, y el posporno y el queer nos ha enseñado que los amigos cojen con las amigas. Seguro que la invitación es para hablar de la amiga enferma. Tampoco importa que la mujer en cuestión sea amable porque una está en el medio, internada y enferma, la amiga en común, y no quiere ser borde, no quiere simplemente decirle “boludo, tengo más calle que un taxi, no nací ayer, dejame de joder”. Ni tampoco importa que la mujer en cuestión se esté mofando de hasta donde va a llegar esa ansia compulsiva de varón hetero de probar “no importa que sea torta, puedo levantármela”. El ansia del biovarón: imposible decir que No; todo agujero es poncho, el amor libre es “yo hago lo que se me canta, poco importa la gente involucrada”. Y sobre todo: mentira y misterio, este es un rasgo común al hombre. El problema nuevamente no es el de la indignación. El problema es cómo hacer para no ponerse paranoica con todos los otros amigos que orbitan en nuestra vida; cómo hacer para confiar en los otros, los que no se quieren coger a toda concha que se mueve.
Siempre el problema es cómo hacer.

vs.

Una amiga, supongo que es mi amiga, una amiga a la cual se puede llamar y decirle llevame al hospital que me estoy muriendo, y deja de hacer lo que estaba haciendo y te lleva y se queda. Esa misma amiga con un programa de radio, me dice que no me invita al programa a presentar nuestro nuevo libro porque “soy mucho para el programa”. Y es probable que así sea, que esté sobrecalificada no solo para hablar en su programa de radio, sino para ser su amiga, y para ser amiga de muchas chicas que se sienten disminuidas, increpadas, interpeladas, menos, subestimadas por lo que yo puedo, y yo puedo mucho, mucho en serio, mucho más que los demás, y para hablar en muchos programas de radio. Pero ¿y qué? ¿cuál es el problema? ¿por qué eso es un impedimento para presentar un libro? ¿Acaso debo convertirme en mas hembrita, mas pelotuda, más como todas las demás para no incomodar, para tener mi lugar, para que no les joda que yo existo? ¿Acaso debo disculparme por mis potencias? ¿Acaso pensar significa una tortura, o es la excusa para ser expulsada y torturada? Lesbofobia, complejo de inferioridad y misoginia. Todo internalizado por el precio de uno te llevas las tres. Eso ser mujer. Cómo hacer nuevamente para dejar de serlo. Parecen decirme “renuncia al pensamiento”.

Cómo hacer para afectarse con la parte común, para agenciar lo que sí vemos común y no lo que nos distancia. Se entenderá que intento decir algo impersonal o sera tomado ad nominem.



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