jueves, 5 de junio de 2014

Afuera: el nombre del mundo es bosque. Games of Crohn: última entrada de un diario de internación


28/5/14

Afuera el nombre del mundo es bosque

La hermandad de los hombres

A partir de La Ciudad Ausente de Ricardo Piglia

Tape Burgos troperito
conchabado en Chacabuco para arreo
hacer su trabajo  y que los otros
sepan que él sabe hacer
su trabajo, único orgullo bajo el poncho
encerado.

Cuando amaina la lluvia y el cielo aclara
campean vacuno perdido
Burgos ve al ternero que se ahoga y
recuerda la cruz de plata sobre las tetas
duras de la puta alemana de la pulpería
que no se cogió, por vergüenza
giraba y le decía
a los hombres les gusta ver sufrir
al Cristo lo vieron
los atrajo su sufrimiento
su padecer.

Casi como una compadrada
ahora que era menos que nadie
demostrando destreza
enlaza con una mano
sola sin bajarse del criollo
al ternero guacho descarriado
después de la tormenta
con la pata rota el animal no alcanza
a trepar la ladera
de la laguna y se hunde
en la zanja.

Burgos ya de a pie
 lo sostiene del cogote en el aire
boquea  el bicho
se retuerce desesperado en el vacío
 asfixiarse en el agua
jugar a ser pescado
es mejor, pensó.

Los otros, peones,
por primera vez
al pie de la barranca
lo vieron a Burgos
de nuevo
lo  enlaza en el aire
ya casi ahogado
el animalito elude el lazo
a nado huye
pero entre chanzas
Burgos lo pesca
sobre el barrial, los ojos blancos
de terror, espuma en el hocico
un paisano se baja de su zaino
hiende el cuchillo como si fuera hembra
 lo degüella de un tajo, limpio
se acabó
asado de pez, todos ríen
Burgos siente al fin
la hermandad de los hombres


Tendré una internación de más de 100 días, si cuento todos los días que me pasé encerrada en la clínica en el 2015 desde el 7 de febrero en adelante, por enfermedad autoinmune llamada crohn con dos operaciones, la primera se me extrae 20 cms de intestino y el apéndice, la segunda, de urgencia a la 1 de la mañana el viernes 16 de mayo, solo exploratoria; me dormirán otras 3 veces más, para colocarme dos catéteres, y para una colonoscopia. En todas me sentiré acompañada, y por ahora habré de salvar mi culo.

Gente. Gente que me limpió el culo cuando no pude, gente que se quedó a dormir y se despertó conmigo cada vez que moví un pie para ir al baño porque sola no lo conseguía, gente que me compró ropa (todas llegamos con lo puesto a la guardia), me regaló dinero (hace dos meses que no trabajo y no podré hacerlo pronto), compró enseres de todo tipo desde hisopos hasta toallas húmedas, cuido de mi gata Anita, se quedó a dormir con ella y le compró comida, gente que limpió mi casa, durmió en ella y la cuidó mientras no estuve, me llamó desde países lejanos para manifestar su apoyo y solidaridad, se acercó a verme y a traerme libros aunque no era necesariamente cerca donde estaba, armó contratos y pensó cómo podía yo tener un sueldito de la venta de mis libros ahora que tengo que tomarme la vida más tranquila, me dio reiki o yoga, me consoló, me dio fuerzas y extendió su cuerpo compartiéndolo generosamente conmigo hacia las cosas que yo no podía hacer tanto dentro de la clínica como afuera, arregló mi compu y me consiguió internet, me baño y me encremó, se vino desde otras provincias y se quedó a dormir varios días en mi habitación, me convidó porro que fumaré durante los próximos casi 2 años, me prestó libros y me regaló otros, me aguantó la locura que siempre tengo exacerbada por tantos días de encierro, toqueteo y corticoides...


Y también hubo de la otra.

Y no me refiero solamente al amigo de toda la vida desafectado que no es capaz ni de mandar un mensaje de texto en 50 días, ni darse por aludido, ni al muchacho brillantemente que no sabe ser amigo (bueno, al menos mío...) y solo se afecta con lo barrial y la heterosexualidad como régimen político y que ahora que corrijo estas páginas ya ni me acuerdo quién fue. Me refiero a una caterva de insensibles presionadores ya sea con su enamoramiento, ya sea sus ganas de enfermarte aún más con su pelea interminable, vampiros en escorso. Narcisismo y paranoia, el juego de las almas transtornadas y abúlicas de este mundo hóstil. La gente es una mierda con toda su vanidad, su indignísima victimización permanente, su suma importancia personal y su egocéntrico y grandilocuente yo. Ansiosa mediocridad que lee todo dirigido hacia sí. Victimismo y pathos: ganas de sufrir y hacer sufrir innecesariamente. Agentes zombificados de los poderes que nos necesitan entristecidas y viles fastidiándonos entre nosotras. Eso es la gente. Atracción malsana donde vos sos solo el espejo donde quieren contemplarse hasta caer rendidas en sus propios brazos. Eso es la gente.

Cuánto más áspera la entrada al blog del diario, cuánto más cablerío entre las venas en la foto, cuánto más patética, más sufrimiento, más lecturas tiene. La entrada al blog que más ha sido visitada es mi recaída y operación. La verdad, debo confesarlo, no me gusta la gente, incluso cuando es inteligente, la gente en si misma no me agrada, siento un desprecio indecible por la importancia que se dan al pertenecer a la raza humana, por el humanismo, por el sentirse alguien o algo, por querer ser, por los humanos, por sus emociones y sentimientos gestionados global e imperialmente al servicio del sistema, especialmente esa baba pringosa que les chorrea por los ojos cuando te miran enamoradxs, es decir amando sus propios sentimientos, cathexis; desprecio indecible por su falta de dignidad y nobleza, esclavos de sí, por todo lo humano que habita en mi cuando soy como ellos o les permito acercarseme. Nada tiene que ver esa enfermedad del enamoramiento con la afectación. Nada tiene que ver la potencia de la afectación con esa comunión que se les a algunos arma excluyendo.


Y al mismo tiempo, me es difícil no estar, cuando la situación lo requiere, del lado del margen, cuando los jueces comienza hablar de castigo, responsabilidad, eliminación, defensa, víctimas y demás territorializaciones del microfascismo. Imposible no estar del lado de lxs infames y criminales – que no es igual a histéricos y neuróticos-.

Deleuze resuelve mi problema cuando dice en una entrevista que le hace Negri: creer en el mundo. Ese lugar silencioso no por falta de gestos donde se detiene la verborragia y las imágenes que no cesan; donde se puede encontrar algo de bello y supino en cada quien, y la comunidad se hace posible, es decir, real. Ese lugar donde no es el diálogo el que cesa sino la máquina de interpretar y significar propia de la ausencia de la hiperconexión mediática y la sociabilidad artístico-productiva, para dar lugar a la inefable presencia -que tal vez sea efímera- y no se sostenga pero refrena el deseo de (auto)aniquilamiento y acredita que se puede dejar de ser humano para devenir bosque incluso con la vena conectada a una una vía periférica.


2 comentarios:

  1. da placer leerte, lo que decís y el modo en que lo hacés me hace sentir menos sola y menos loca en mi propia percepción de la humanidad. ojalá puedas conectar con toda la gente que te banca y está con vos y que el lugar que le des en tu cabeza a la mierda humana sea solo la que te llevó escribir esta entrada y no más. hay bastantes personas que sin ser tus amigxs ni conocerte en persona, comulgan con tu forma de pensar y sentir, yo entoy entre ellos. te deseo lo mejor.

    ResponderEliminar
  2. Hay de todo en este bosque. Pero tu ya eres el manatial del bosque. Tu coherencia intelectual y MORAL , tu estructura de HUMANIDAD sobresaliente hidrata el bosque. Con cuerpo y sin cuerpo, siempre fuiste agua del bosque y eso te hace PODEROSISIMA. Fugitiva y libres! Un abrazo!

    ResponderEliminar