jueves, 1 de mayo de 2014

Saga Games of Crohn : diario de una internación. Vía Central



29/4/14
 
  1. Vía Central
Hoy es un gran día. 
Un gran día para mí en este momento es no tener retorcijones que solo se calman con sobredosis de morfina, 10 deposiciones diarreicas durante solo una tarde, lograr salir de la cama para ir al baño, poder caminar un poco, no recibir más que tres o 4 pinchazos de anticongelantes ni insulina correctora del azúcar que sube y de este estado de diabetes inducido por la medicación y la falta de alimentos. Un gran día significa recuperar momentáneamente el deseo de vivir. 
Hoy en realidad no es hoy, según esta cronología que me propongo, hace 20 días que estoy internada y comienzo a escribir el diario de mi internación producto de mi enfermedad, así se le dice a una condición del cuerpo que nunca más se restablecerá. ¿Por qué se le dice “enfermedad” a algo que no tiene cura, y probablemente tampoco causa? Esa fue una de las primeras interrogantes de este suplicio con el cual mi nueva vida -y este diario- comienzan hoy.
Esta mañana me conectaron a una vía central en la clavícula izquierda después de lo que los médicos llaman una “intervención quirúrgica menor”, por donde la medicación y la alimentación pasan. A partir de ahora y para siempre, comer y medicarse serán para mi la misma cosa, pero eso lo entenderé mucho más tarde. Recién acabo de entender que no salgo pronto de esta internación y que el hospital y sus dispositivos serán parte de mi existencia como condición sine qua non hasta que la muerte nos separa. Hace 20 días también que no consigo ingerir una secuencia lógica alimentaria, ni líquida ni sólida, sin que eso genere algún tipo de trastorno obscenamente lacerante. A este cateter por donde se me alimenta, se le ha llamado “el último intento de enfriar mi cuerpo”, nutrirme y ver cómo reacciona a los estímulos antes de someterme a una cirugía exploratoria que podría terminar literalmente en una ostomía del tracto intestinal, la famosa bolsa de mierda colgada de un costado de mi abdomen. Esta es el última chance de restablecer cierto orden y regularidad a una serie de inoperancias del dispositivo médico al cual voluntariamente y dada mi condición -y pese a todo lo que creo- me sometí. Inoperancias médicas producto de la estupidez humana. Son absurdas e inenarrables, este diario se abstiene de dar cuenta de ellas.
La noches son lo peor. Es el reino de la angustia, las pesadillas, el dolor de espalda en la cama hundida, y la sudoración. No me reconozco en este sitio, dejándome hacer esto. Pierdo mi autonomía poco a poco y temo perder en el mismo vericueto mi anatomía, mi cuerpo todo y mis recuerdos de lo que supe ser. De hecho, ya perdí el 7 de febrero 20cms de ileón zona terminal. Parezco solo retener algo de todo aquello en las pocas intentonas controladoras que ignoro si son de alguna utilidad, o solo me trajeron acá. Estoy en sus manos. ¿Estoy en sus manos? Sus manos retienen y capturan mi cuerpo, dejándome morir o no dejándome morir. ¿Dejándome morir? ¿No dejándome morir? ¿Me despojan o me despojo de mi cuerpo en este error del cual no sé como escapar?
Tiempo de no hacer, cómo hacer para que este no hacer sea un devenir, un reposo. Descansar. Dejar de controlar el cuerpo y descansar, no hacer nada.
Nadie se muere de enfermedad de Crohn. Al menos, hoy no.


4 comentarios:

  1. Querida Leo, no sabía que tu enfermedad que me había contado Frido estaba en tan grave estado de debilitación! No entiendo la mitad de las palabras médicas que mencionas, pero pareces muy enterada y eso me asusta pues no pareces ver salida. ¿Qué será la enfermedad de Crohn!? Cual sea la salida que tome tu cuerpo, veo que tu mente está en su más duro esfuerzo guerrero, ¡qué fuerza tienes, guapa! Dicen que el mental puede lo que la medicina no puede, así que mantenga ese fighting spirit y acoja todo el amor que te puedan mandar tus amig@s y gente cercana. Te mando un enorme beso y fuerte abrazo desde Lima. Estaré pendiente de tus noticias, reina!

    ResponderEliminar
  2. Fuerza! no la perdamos! te quiero .M

    Desbautizar el mundo,
    sacrificar el nombre de las cosas
    para ganar su presencia.
    El mundo es un llamado desnudo,
    una voz y no un nombre,
    una voz con su propio eco a cuestas.
    Y la palabra del hombre es una parte de esa voz,
    no una señal con el dedo,
    ni un rótulo de archivo,
    ni un perfil de diccionario,
    ni una cédula de identidad sonora,
    ni el banderín indicativo
    de la topografía del abismo.
    El oficio de la palabra,
    más allá de la pequeña miseria
    y la pequeña ternura de designar esto o aquello,
    es un acto de amor: crear presencia.
    El oficio de la palabra
    es la posibilidad de que el mundo diga al mundo,
    la posibilidad de que el mundo diga al hombre.
    La palabra: ese cuerpo hacia todo.
    La palabra: esos ojos abiertos.
    Roberto Juarroz,

    ResponderEliminar
  3. Fuerza!! no la perdamos. te quiero . Male

    Desbautizar el mundo,
    sacrificar el nombre de las cosas
    para ganar su presencia.
    El mundo es un llamado desnudo,
    una voz y no un nombre,
    una voz con su propio eco a cuestas.
    Y la palabra del hombre es una parte de esa voz,
    no una señal con el dedo,
    ni un rótulo de archivo,
    ni un perfil de diccionario,
    ni una cédula de identidad sonora,
    ni el banderín indicativo
    de la topografía del abismo.
    El oficio de la palabra,
    más allá de la pequeña miseria
    y la pequeña ternura de designar esto o aquello,
    es un acto de amor: crear presencia.
    El oficio de la palabra
    es la posibilidad de que el mundo diga al mundo,
    la posibilidad de que el mundo diga al hombre.
    La palabra: ese cuerpo hacia todo.
    La palabra: esos ojos abiertos.
    Roberto Juarroz,

    ResponderEliminar