domingo, 4 de mayo de 2014

Saga Games of Crohn: Excursus. Vicky Xipolitakis




El encierro propone inusuales maneras de pasar el tiempo. Desde que vivo mi vida adulta independiente, no tuve más televisión. Soy de las personas que se pierde de cosas cuando la gente conversa simplemente por qué no estoy socializada en ese dispositivo desde el 2003.

Aquí sucumbo algunas veces, vencida por el tedio, a la curiosidad de prenderla. De todo lo que vi, especialmente cantidades industriales de realities, lo que más llama mi atención es Vicky Xipolitakis, un gran analizador para las nuevas subjetividades sin cogito de esta era farmacopornográfica que estamos atravesando durante la gestión más hard-core de heterocapitalismo. No tengo ninguna gana de ironizarla, ni satirizarla, ni denigrarla, ni humillarla. No me interesa hablar mal de ella, ni criticarla, no me interesa hacerla ni vivirla víctima, ni ser su verduga. Simplemente como no le haría eso con una aplicación de un Samsug Galaxy última generación. Al asistir al espectáculo morboso desde la tele de la clínica -y con el recuerdo de las últimas escenas de la película la película Tesis en mente, solo puedo preguntarme si hay alguien allí dentro de ese cuerpo saturado de feminización emblemática, hiperbólica, elástica y brillosa en el sentido que el siglo XX nos había acostumbrado. ¿Quién habita ese cuerpo? Lo que expresa cada gesto, cada imagen, cada rictus propone directamente y casi sin mediación un diálogo directo no ya con una subjetividad de masa industrializada encarnada en un Yo que carga globalmente esa administración molecular, sino con la plataforma, el software, con el avatar del heterocapitalismo per se. Cuerpo sin sujeto, sin Yo, sin cogito, no sujetos que no obstante hablan, reinventan y superan las fantasías japonesas 3-D.
Para quien sabe observar, encuentra allí la matriz de subjetividad como si realidad virtual: una realidad tangible a través una aplicación móvil parlante ¿Sería posible mantener una conversación en los términos ordinarios? En la misma línea de producción rizomática de somas-plasma se encuentran en este concierto ciertos agentes del tipo Violetta, Iorio o Lanata, realizando su labor infatigable de máquinas somáticas fluidas en línea de gestión al estilo La Jovencita de Tiqqun sobre los individuos en posición de puertos conectados que reciben los estímulos.
Si bien no teníamos dudas de que el sujeto es una construcción ficcional que opera mediante la encarnatura hasta en los elementos más tenues del cuerpo de una subjetividad administrada integralmente a nivel molecular masivo por el heterocapitalismo, lo que ahora se nos propone son terrores bien distintos.
Sin miedo, sin esperanza, sin indignación creo que tenemos que mirarlos de frente, quienes aún no hemos sido del todo absorbidas. Y especialmente, sin inocencia ni usando la burla para conjurar el miedo a que tal vez nosotras también seamos ya sea una aplicación o un puerto usb de carne.

1 comentario:

  1. estimulación directa de la pantalla, viví algo similar hace poco en un hospital público local, fue una mirada a lo que va actualmente del discurso normal-izador, ya está todo programado, entendía mejor por qué tantos actuares en las ciudades, pero tambien tantas miradas con fuego

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