miércoles, 7 de mayo de 2014

Saga Games of Crohn: Diario de una Internación. Hospes comesque corporis


Saga Games of Crohn: Diario de una Internación. Hospes comesque corporis

5/5/14

hospes comesque corporis

Alguien llega por pocos minutos a la habitación con un ejemplar de las novelas reunidas de uno de los pocos autores argentinos que he leído sin obligación y solo por placer. Un autor que falleció joven, a la edad que yo tengo ahora más o menos, de leucemia, y con el cual tenemos ciertas cercanías, sobre todo nuestro Amor a Roma (tal el título de su único libro de poemas), las traducciones y los poetas clásicos. Supongo que por alguna de estas características, me traen Los 4 elementos de Charly Feiling.
Comienzo por la segunda novela del volumen sin saber de qué se trata, porque me llama la atención el uso del artículo “un” para decir Un poeta nacional, cuando usualmente se esperaría “el”. Y resulta ser una novela sobre sucesos anarquistas de principio de siglo XX. Allí se lee también esta fascinante frase:

Entre las relaciones humanas la más proclive la fraudulencia es la amistad...La amistad se pretende pura, pero su declinación comienza con pequeños rencores y maldiciendo ante terceros; luego vienen las cartas no respondidas y las citas pospuestas a las que no se acude, por último una de las personas apenas si puede preguntarse qué hizo mal, en qué ofendió al otro para ser tratado de ese modo.”

Como en todas las catástrofes hay gente que desaparece, obviamente, gente que pensabas que estaría firme al pie del cañón, y se hace humo, no puede hacerse cargo. También están quienes se equivocan tan groseramente en los cómo que es mejor apartarlas. Política mía anti-resentimiento: no afectarse con quienes se esfuman, fantasmas de su propia impotencia, porque no poder afectarse en definitiva es la propia pérdida de un devenir.

Entre tanto, ¿cómo afecta este delirio Crohn a las personas que me quieren, a las que sienten quererme, a las que no conozco pero me conocen, a las más amigas, a las amantes, a las compañeras? Lo cierto es que, contra mi propio pronóstico, este acontecimiento ha movilizado fuertes flujos de intensidad, despierta en cuerpos insondables y lejanos, incluso hasta desconocidos sus propias potencias no solo en el acto de cuidar (o de afinidad, o de afectarse o de apoyo mutuo, existen muchas palabras, muchas formas de decirse esta forma de la acción, este clinamen, este tenderse de un cuerpo hacia otro), sino en la actividad de la amistad política común, en el armado de redes. Saber cuidar de quién enferma. ¿Si no te encuentro acá, dónde, cuándo, cómo nos vemos, si no llegás hasta dónde yo me encuentro y no puedo escapar en este momento? Tenés que venir, acercarte vos, llegar a mí. No hay una sola forma, hay muchas maneras, eso queda clarísimo. La que más me conmueve de las formas de la afectación es aquella que adquiere el modo de la sorpresa, la más impensada, la que te desestabiliza con su singularidad fuera de toda expectativa, desde la respuesta y acción anónima o casi... hasta la persona que conocías pero se delira conmigo en esto que está ocurriendo y a veces resulta una pesadilla.

Mutar no es nada simple, devenir puede ser absolutamente doloroso. A veces cuerpos que se hacen mi cuerpo para estar afuera, necesito a veces que me presten sus cuerpos para realizar mandados impostergables: un vecino que me compra comida para la gata, una amiga que va y me paga una cuenta. Cuerpos que se afectan como devenires alegres, e incrementan sus flujos al hacerlo, cuerpos ocupados con este nuestro cuerpo donde Crohn no es pura muerte, fisura, fístula, donde Crohn también es la posibilidad de rizomas de estos cuerpos que se alertan y vibran con el mío conjuntamente desde dónde y cómo pueden. Crohn es todo lo que me trae de sosiego y de aceptar el cariño incluso menos pensado de quienes se conmueven.

En un viejo poema de Diana Bellessi hay una frase del Tao, “lo que no pude dar, no supe recibir”. Afectarse es estar abierta a las sorpresas y dejar de intentar entender u odiar a quienes no se afectan ni saben cuidar, ni vibrar o lo hacen impositivamente desde falencias insalvables … aunque es cierto que tal como nos encontramos, si alguna afirmación tiene un cuerpo enfermo como el mío ahora es exhibir, en el sentido más anfibológico del término, cómo cuidar, porque realmente hemos sido expropiadas de esa potencia y esa alegría. Me contenta que para muchas la performance sea sostenerme la chata o darme un baño, por primera vez, rescatarse de que no se puede visitar a alguien inmunodeprimido si vos estás enferma, ayudarme a barrer el piso de mi casa, alimentar a mi gata, asistirme con lo que haga falta para que mi vida no sea solo encierro en esta clínica. Me alegra que por primera vez muchas se pregunten si pueden llamarme a qué hora y no lo hagan cuando les queda cómoda a ellas, me alegra que hayan estado presente recibiendo conmigo el diagnóstico y las malas noticias, a nadie retire de mi habitación para hablar con los médicos, no es secreta esta secuencia, no me avergüenzo de mis estados, me alegra que la materialidad, el dolor, la excrecencia más putrefacta de mi cuerpo a cuyo espectáculo han asistido no sea pospornografía sino materialidad descarnada de los cuerpos que se necesitan y se afectan. El sueño de Spinoza de algún modo, un mundo donde entremos todas, o casi.
La paranoia de quienes se olvidan de vos y te tiran como basura es tan impotente como pensar en la gente que me detesta víctima de su propia buena conciencia, imposibilitada incluso hasta alegrarse de mi padecimiento. Prefiero vivir de otro modo. Prefiero que hablen mal de mi si me muero que un montón de nadies lloren en las redes sociales mi deceso cuando no hicieron nada para mantenerme viva.
¿Cuántas personas se han metido a vibrar en este delirio Crohn para potencializar en sus cuerpos los afectos y las potencias de las cuales somos capaces con respecto a quién no está pudiendo y no lo sabían? De todos modos estoy pudiendo esto, mostrar que somos estados entre acontecimientos vitales a los cuales conviene enganchar las potencias rizomáticamente para devenir un cuerpo vibratil sintiente que fugue de las estrategias del evadirse. Que el emblema “nadie sabe lo que el cuerpo puede, juntas” sea mucho más que una marca de muestra de arte sino el devenir político de una amistad y una emoción que pulsa fuerte en los distintos modos en los que eso, insondable, puede plasmarse sin prisa pero sin pausa.

1 comentario:

  1. Gracias leonor por contagiar. Es necesaria tu práctica y amorosa tu actitud. Y lo que te rodea se está alimentando de eso todo el tiempo. El cuerpo movilizado como eje rebelde y alegre que no se opone sino que se requiere con otras corporizaciones. Un abrazo.c

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