martes, 6 de mayo de 2014

Saga Games of Crohn. Diario de una internación. No me gustan los hippies


3/5/14


En el fondo de la doxa de las enfermedades autoinmunes la culpa es de quién la porta. Así parece afirmar la vulgata que reza -y no cesa de llegarme de manera ubicuita - de todas las conjeturas bienintencionadas de la gente a la cual no le pediste ayuda y, sin embargo, te quiere ayudar, especialmente con su opinión. ¿Acaso no sé yo que Occidente es una mierda, que la medicina halopática una picadora industrial de carne, que los corticoides hacen mal lo mismo que los antibióticos o que hay que problematizar el dispositivo médico? ¿Acaso luzco como alguien que no conoce el nombre de Michel Foucault?

Mientras tanto, todas esas almitas de bien de lo alternativo new age, místico y misterioso supuestamente anticapitalista le sugieren que a mis fístulas, úlceras, y perforaciones, a mis gérmenes resistentes que se colaron por paredes altamente permeadas de intestitinos que exudan sus propios excrementos de sistemas inmunológicos alterados y modificados (gracias Blade Runner por ahorrarme tanto, y entender también que a veces hay programaciones y nada más...) como palomas de la plaza Congreso que se autocomen y se autoatacan, las siguientes ideas:

tu problema es el afecto

abrazarte a los caballos (creánme hay una terapia para Crohn que hace eso...)

realizá interpretaciones brujeriles sobre la mierda, Crohn y el intestino y todo lo que allí depositamos

viajá a la India

comé lino (como si pudiera comer...el sonido de la comida es ensordecedor por los pasillos de quien no puede alimentarse sin ayuda de una máquina a la cual se está conectada)

dejate imponer manos por un cura sanador carismático

esto es un problema de nervios

una psicóloga que en este contexto me cae con imanes (la persona que me la recomendó me pide que tome esto como un gesto, o mimo, al igual que tomo el aceite de masajes que me trae un amiga)

leé hasta quedar ciega la enfermedad como camino

fumá porro y tomá su aceite



Dos días antes de caer internada, un día 9 de Abril, me vio un médico alternativo, de esos que de algún modo se hizo con un título universitario pero realiza terapias con no sé que espejito de color. Me lo recomendaron mis amigos de salud cannábica, en quienes sí creo o creía. Al día siguiente, un día antes de caer internada, me vio un masajista japonés especialista en shiatzu, con 20 años de carrera, que estudió y vivió en Japón. Este último por lo menos se había dado cuenta que estaba flotando en agua dentro de mi abdomen. El primero, ni siquiera se percató. Yo ya estaba perforada, y por mi hermosa y bella perforación, producto de la autoinmune denominada Crohn, nadaban virulentos gérmenes, entre otras calamidades, que iban llenando mi cuerpo, de lo que ahora tengo, y atacamos, sí, con toda la mierda que los abrazadores de árboles me negarían en pos de interpretaciones altruistas de autogestión de la salud. ¿Y si tanta autogestión de la salud me trajo acá a fuerza de virus mal atendidos el ADN se modifica hasta autolesionarse?

Me cansé de las piedras mágicas cargadas bajo la luna de Aries y los ritos. Mis ritos son hoy el mundo de los afectos de las personas que de algún modo aportan y se meten conmigo en el delirio de la celda que habito -para no morir- y desde acá discutimos y problematizamos lo que podemos. No les arrojé mi cuerpo como un pedazo patógeno a estudiar a los médicos, sino que pretendemos armar un agenciamiento, pretendo salvarme y salir por esa puerta a continuar leyendo Vigilar y Castigar.

Hay que cortarles el paso a los hippies si queremos realizar un cuestionamiento crítico de los dispositivos médicos occidentales a los cuales estamos atadas dado que cuando sufrimos politraumatimos de cráneo lo único que va a desinflamarnos es el cortisol. Hay que cortales el paso a su pelotudez bienpensante de lo alternativo que nunca sufrió ningún gran dolor, de privilegios capacitistas de cuerpos aptos de niños bien. Hay que quitarles a los hippies el monopolio del uso de las energías y los sentimientos si queremos alguna vez socavar los cimientos de los dispositivos a los cuales estamos conectadas a riesgo de perder la vida si no lo estamos y de los cuales debemos no tanto liberarnos sino resignificarlos vitalmente. Estos soretes de la buena consciencia alternativa son los mismos que usualmente esparcen el virus de la noviolencia cuando enfrente está la policía con sus palos, sus lacrimógenas y sus balas. Son los mismos que confuden un corso con una insurrección.

Por el ventanal hoy vi el sol del amanecer y quemar con su arco incandescente la nubes del mes de Mayo, el mes cuando nací, hace ya un tiempo prudencial. Vivo agradecida a las amigas preocupadas que mandan sus artes de los confines de los multiversos más sutiles, porque sé suficiente magia como para saber que eso nos calman los nervios a mí y a ellas, pero especialmente a ellas que se siente impotentes.

Si quieren afectarse, entren al delirio, yo les cuento cómo, a punta de 50 miligramos diarios de corticoides. Pero para eso hay que poner el cuerpo, verdad?, y de algún modo devenir conmigo.

3 comentarios:

  1. Sigo tus escritos desde este espacio, no te deseo la típica pronta recuperación porque es obvio que lo deseamos todos los que te leemos... me recordas a Fernando Peña cuando trasmitía sus vivencia con su cuerpo, la medicina y las instituciones. beso

    ResponderEliminar
  2. Leo, los Franes de la Sociedad Ciclista Refractaria y Fabri y demases te mandamos un abrazo y una pronta recuperación.
    salud!

    pd: a nosotros tampoco nos justan los hippies

    ResponderEliminar
  3. Este escrito es lo más Leo!!! esuna plaga contagiosa la de las "buenas vibras" y la de "tu problema es afectivo, nervioso... tomate este Clonazepam..." wtf!!!

    ResponderEliminar