lunes, 26 de mayo de 2014

Micropolíticas de la amistad y de la enfermedad. Games of Crohn, Diario de una internación


15/5/2014

Games of Crohn: Diario de una Internación.
Micropolíticas de la amistad y la enfermedad

Micropolíticas de la amistad y la enfermedad

Que inseguro es el terreno donde reposan todas nuestras relaciones y amistades, que aislado está el hombre”.Nietzsche en Humano demasiado Humano


Vuelvo a pensar la amistad como exilio de las formas sociales convencionales y sus órdenes, contra las hegemonías, contra los grandes números (¿Tenés muchos amigos?), contra los años de conocerse (¿Hace mucho que se conocen?), contra la palabra que intenta delimitarlo, regirla, programarla, definirla. Silencio. Es inevitable pensar esta comunidad que se me arma, imposible pensar que desde el encierro me estoy haciendo amigas nuevas, estoy perdiendo viejas lacras, me estoy acercando a gente lejana. Comienzo. Me siento parte de una comunidad que Derrida llama de quienes “aman alejarse, separarse lejos, no estar asidas”. Desligarse, me vuelvo intratable, lo sé, devenir gato, más que de a ratitos, tocame un poco, un poco de atención y mimos, luego lejos, no me aguanto nada, ni caricias a veces sobre la piel tan ajetreada, ni a mi misma, la cual ahogo en dosis elevadas de lectura. Los libros sostiene y disipan, la mejor droga, nada como leer un clásico. Singularidad solitaria, me hago amiga de la soledad. Amistad como salir de sí. Esta comunidad es rara, praeclara prefiere Spinoza, lleva su tiempo construirlas, encontrarlas, descubrirlas, merece enemigos dignos para destruir y traicionar las formas sociales de la buena conciencia amical que tanto atrasan, comunidad que traiciona el deber ser de la amistad, gran relato que no hace más de daño y enjuicia con su moral universalizante. Me siento en retirada estratégica, como cuando boxeas y te agarrás al contrincante un poco para tomar aire.

Desde aquí pienso que la salud también opera del mismo modo: está hecha de discontinuidades, rupturas, malosentendidos, huídas hostiles. Y sin embargo, como la amistad, nos sigue sosteniendo, hasta cuando más falta, hasta en sus momentos de mayor carestía, algo vital en ella nos levanta. Siempre hay alguien para quien sabe arrojarse al vacío, y para quien supo ir construyendo las redes. Pensar la amistad contra la filiación de sangre, contra las grandes políticas, contra la idea del mejor, o del hermano. Pensar esa experiencia que intenta traducirse en el lenguaje, es decir, en política, modifica la política. Amistad y salud, condición de alianza infranqueable en el pensamiento del quizás, vuelve Derrida. Quizás. Sin grandes relatos, movido por el deseo, movida por la inmanencia, sin deber ser, sin programa, sin certezas. La salud y Crohn como lo que desgarra, y decide el acontecimiento siendo yo pasiva (¿siendo yo pasiva? en algo sí...), decisión que se decide por mí, decisión desgarradora de otro (Crohn) que decide por mí este agenciamiento, este maridaje entre cuerpo y químicos, entre cuerpo y médico, entre cuerpo y dispositivo, entre cuerpo y vulnerabilidad. No menos viva porque más enferma en esta política de las potencias de la discapacidad, explorar, un tipo de despertar probablemente abyecto para quienes quieren estar del lado de los normales y del futuro. Del lado heterosexual. Crohn una potencia que mina el mito de la inmunidad y desmantela la figura de quien enferma como alguien impotente, aunque muchas cosas se hace visible más que nunca como necesitás de otros cuerpos para asir la vida, para mover el tuyo. Crohn, la pérdida de la pureza y la expulsión de mi cuerpo marcado como “a reparar “ del mundo de los cuerpos sin mácula, del mundo de los normales, los que nunca enferman, los que se lo merecen la salud porque hicieron todo bien, los que no reciben castigo, los que no pecan, los impotentes que se alegran con la descomposición ajena, quienes solo se afectan con la selfie de instrangram. Crohn un capítulo fundamental en la saga del pensamiento biopolítico:
“Persiguen a las enfermedades extrañas. Persiguen a los enfermos extraños. Quien tiene una enfermedad extraña deja de ser enfermo, entra el la categoría de criminal. Tener una enfermedad normal significa que se obedeció y se ha sido exacto en las funciones. Una enfermedad extraña revela una falla: se falló en la higiene o en la verdad.” (Jerusalén de Gonzalo Tavares)

2 comentarios:

  1. será que la enfermedad te pone en un lugar distinto y con una mirada distinta; es como entrar a otro mundo o dimensión donde el entorno se hace bien claro o se esfuma hasta desaparecer...la enfermedad puede ser cruel pero tiene cierta belleza que quizás los "sanos" no ven

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  2. Ilsita de mi corazón y Mabel! que lindo....
    espero te hayan llegado tmb unos libritos mio...
    abrazon con cuidado
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