martes, 27 de mayo de 2014

Ley de Murphy: Odi et arceo. Diario de una internación Games of Crohn



16/5/14
Games of Crohn: Diario de una Internación.

Ley de Murphy: Odi et arceo
nación.

Ley de Murphy: Odi et arceo

 “..poder descansar en silencio sin tener que comunicarse con nadie, lejos de las relaciones humanas”
Al Faro, Virginia Woolf


Y si algo puede salir mal, saldrá mal...o casi.
No me volví a casa. El viernes finalmente me operaron de urgencia. Una operación exploratoria que podría haber terminado en cualquier cosa, un ano contra-natura, otro corte en el intestino... Cortar, cortaron. Cuerpo de muñeca remendada. Encontraron pus en el abdomen, que limpiaron con agua oxigenada manualmente, como un absceso. Sin embargo, tanto el colón como el ileon  fueron encontrados en mejor estado, es decir, no dejarme operar y aguantarle los trapos a la cirugía tuvo su resultado. Mi querido Crohn que me sigue perforando y larga aire y líquidos que luego me infectan: 4 nuevos gérmenes bailando sueltos en el abdomen.

Después de la operación, reconocer mi cuerpo, redescubrirlo cableado, intervenido y un poquito más flagelado. Soy el mapa de la guerra de Malvinas o al menos así me siento. Me dicen que vamos ganando la guerra, no obstante, aquí estoy cada día más conectada a los dispositivos con los que algunos hacen perfos, más masacrado el cuerpo. Esta es la gran perfo de mi vida, pero no es un festival, que en esos lugares no pasa nada, y aquí está pasando todo. Esta es la gran pelea, este mi gran ring. Sigo siendo la luchadora de kick boxing y deportes de combate que tanto entrenaba, la que con sus ni 50 kilos y mucho miedo le plantaba cara y no se dejaba avasallar por los compas de más de 65 kg y 20 años menos en el gimnasio. No tendré más cuerpo que estas exequias pero seguimos siendo la que da la pelea, atrás no hay nada, es para adelante y para los costados. Así me enseñaron.

Tres drenajes en el abdomen, una sonda nasogástrica y otra vesicular para hacer pis, conectada a 3 bombas, una para alimentación parental con un cateter en el cuello, suero, morfina, diclofenac, corticoides, y antibiótico de alto espectro para matar a una clepsiela y una morganita morganela, nombres poéticos para tanto bicho. Soy una paciente informada aunque me cueste entender a los médicos. O eso intento. En este contexto, encontrar la templanza siempre necesaria para lograr que las extraccionistas pseudo empleadas del Estado no me saquen sangre todo el tiempo de la misma vena o que su única opción alternativa sea empezar a martirizarme los pies. Discutir con una. Llamá a otra si vos no podés sacarme sangre de esta vena. Discutir con la otra. No hay nadie más. Va a tener que aparecer porque yo no te firmo el consentimiento de que no me dejé extraer porque sí me dejo extraer solo me estoy cuidado el cuerpo que vos no me cuidás porque no estás comprendiendo la diferencia entre un paciente agudo que se queda tres días y uno crónico que ahora enfrenta por lo menos 15 días más de internación. Viene otra. Linda, la invitaría a salir, pese a que no tengo más líbido. Uñas despitandas, aro en la nariz, toda una rockerita. Tenés buenas venas, me dice, como quien entiende de yonquis. Y consigue lo que las otras no se tomaron el trabajo por que para qué, si total el cuerpo no es de ellas, tres tubitos de espesa hemoglobina de la vena de la mano.

Angustia. Ya no tengo palabras para explicar cuán harta estoy de estar acá encerrada sin dar pie con bola. Se supone que nadie se muere de Crohn. ¿Y de encierro? ¿De dispositivo médico?¿De amigos y amigas que disponen de tu tiempo? ¿Conseguiré que llegues a horario como si te esperara en una esquina? ¿Conseguiré en algún momento que respeten un horario? ¿Conseguiré en algún momento que no me llamen durante la cena o a la siesta? ¿Conseguiré en algún momento no tener que enviar mil mensajes de texto para que entiendas algo tan simple como “me operaron, me siento para el culo, no tengo nada que agregar”? ¿Conseguiré que comprendas que podemos ser muy amigas, gustar mucho de vos, estarte muy agradecida pero no voy a contestarte más mensajes porque no te hacés en 2 meses el tiempo para visitarme y yo no tengo más crédito en el celular ni dinero para cargar? No estoy trabajando hace 2 meses, ¿querés saber cómo estoy? Muy fácil: movés tu productivo culo que trabaja y hace mil cosas hasta el mundo de los enfermos postrados que trabajan activamente en su recuperación y su salud pero van a pérdida y se les extrae capital del cuerpo, no lo producen, o me cargás crédito y te contesto tus mil mensajes, no me atosigues con tu demanda de buena consciencia de que te quedás tranquila porque preguntás cómo te sentís, y ¿cómo me voy a sentir? ¿por qué no preguntás qué necesitás? que miedo que les produce involucrarse, quizás se contagian. ¿Lograré que alguien mediante este diario reflexione alguna cosa acerca del cuidado, de la pureza, de la enfermedad, de la salud, de la biopolítica? ¿O seguirán esquivándole al bulto, total a vos no te va a pasar nunca nada así, lanzando talleres literarios cuando son simples jugadoras de fútbol de la cabeza, escondiendo su extracción de clase?

Angustia. De nuevo sin comer, sin el gran organizador del día de quién está internada y de quien no también. La locura de oír los ruidos de los alimentos deslizándose en su bandejita por los pasillos. 8,1030,12,1530,1930. No beber agua, no poder ni eso. ¿Otra vez perder peso? 40kg. No moverme, perder la fuerza. No poder moverme. Angustia. Otra vez la locura de miles de médicos entre cirujanos, clínicos, residentes y gastroenterólogos dando vuelta por acá. A las 7 de la mañana arranca el manoseo con los drenajes, luego otros dos, luego el cirujano que me operó, luego los clínicos y residentes. Y no, no trabajo con todo el mundo, acá no me revisan todos los médicos y mientras pueda hablar no todos los residentes hacen la mano conmigo, esta rata habla, todavía, todavía elijo de dónde la sangre para el laboratorio, quiénes mis amantes y mis médicos. Detesto que se piense que el cuerpo de la persona internada está ahí para la exposición, el servicio o la práctica de cualquiera y a eso le llamen “salud”.

Si en este momento me permito caer con los débiles no me levanto más, si me permito regodearme en la autoconmiseración y en la pena,  si le hago el caldo gordo a lo que me pasa como si fuera una tragedia -aunque tal vez, lo sea- me voy a quedar acá reducida a nada para siempre vegetativa dándome eterna lástima, siendo una mediocre. Que mis intentos sean, como dice Kavafis, al menos como los de los troyanos, no importa que del otro lado esté Aquiles, yo salgo igual al ruedo. Lo tengo claro. Me gustaría estar risueña, desproblematizada y alegre. Pero mi gran demonio es la querida señora bronca. ¿Me mantiene erguida? Si, me levanta, me pone de pie, como el miedo, no me paraliza, me sube la guardia. Entonces, me da bronca esto que me pasa, la gente floja que vive todo como una tragedia, bronca lo que no me permite estar bien ni concentrarme en mis procesos sanadores, con sus cargas de preocupaciones que no son tales, bronca los artistas que dicen “que bajón” (quieren decirte “algo” pero no se tomaron el trabajo de pensar “qué” entonces dicen lo que dicen las series de Polca en estos casos). Ningún bajón, bajón es pagarse uno la producción de dos fotos 14.000 para participar de ArteBA y que un marchand se quede con el 50% de la venta y no cubra esos gastos, bajón es producir un libro político con fotos de gente que vive en las fronteras y no verán nunca un centavo que será regalado en una fiesta privada macrista a gente que no lo leerá y no encontrar la manera de robárselos al menos para regalarlo entre las amistades, bajón es elegir vender un cuadro en vez de visitar a una amiga internada el último día de estadía en una ciudad. Bronca ya no más la boca cerrada.

Crohn no es ningún bajón, es para fuertes. Cada quien tiene la enfermedad que puede sobrellevar (no lo que el cuerpo es, sino lo que el cuerpo puede soportar). Me alejo de los débiles, los que te dicen “linda” o “hermosa” o “pendex”, a los tibios se los vomita dios, ya lo dicen las escrituras. Bronca contra los varones que siempre te necesitan, y necesitan ayuda, abatatados, siempre necesitan a las mujeres y de ellas, infantiles que infantilizan hasta que te vuelven loca y te pegás a vos misma en la cabeza, auto-lesión, te encierran con su ansiedad. Bronca no de Crohn sino de los sanos que se quejan (que no es lo mismo que la protesta). Bronca agotadora de la flojera ajena de quien quiere cuidarme y me hace perder el tiempo, y termina mujerizándome, haciéndome cuidar a mí. Por una vez arreglate solo, no quiero desarrollar ahora mi papel de cuidadora universal sin límite, quiero ser mi propia enfermera y mi propia defensora de los atropellos de los sanos. Me da bronca quienes pierden el tiempo a mansalva, quienes no me ven como una lisiada, sí estoy -y quizás siempre esté- discapacitada, no llegó ni a conectarme sola la computadora, ni bajar para hacer pis, ni bañarme (me bañan echada en la cama), no ingreses a mi cuerpo si no te doy permiso, preguntá qué necesito, los límites son móviles nunca estuve así, no sé qué me hace falta, no sé hasta dónde, no me saques cosas de la mano, si estoy tratando de hacer algo y tardo es porque estoy recuperando mi autonomía y lleva tiempo porque estoy postrada. Bronca con quien solo me ofrece su cuerpo descuidado y me lo me ofrenda hasta aplastarme con su propio abandono de media res. Un cuerpo descuidado no puede cuidar. Me pongo exigente. Menos sana no es más muerta. Menos sana no es menos viva. Menos sana no es ser mendiga de lo que ustedes puedan darme. Menos sana les expone a su franca impotencia tanto como a la mía. Menos sana les tendrá que hacer reconfigurarse o morirán humanos sintiéndose conformes condescendientes con ustedes, con lo poco que podemos alcanzar o debería bastar.

Exíjanse, acénchese, póngase incómodxs, reflexionen, aprieten el paso, dejen de tenerse pena y de lamentarse y sobre todo no se anden quejando, no cerca mío si no quieren que les muerda. ¿Verdad que es fea la ciudad? Y sin embargo, están ahí afuera. ¿Verdad que es horrible trabajar? Y no obstante, tiene el dinero en su mano y algo de tiempo. Disfruten hasta del embotellamiento, del frío, de la lluvia y de la inclemencia, absténgase de ser pobres ante los ricos, disfruten de lo que comen. ¡Comen! ¡¡¡¡Tragan comida por el esófago y la cagan!!!! Inmenso privilegio capacitista: tener boca, tener ano. Caminan a sus anchas, el sol, el viento, el frío les tocan. Van a casa, visitan a su gato, tienen vecinas, se bañan solas y de pie... Y están tan automatizadas que ya no sienten el agua corriéndoles suavecito y calentita acariciándoles los poros.

¿Se ofenden? Problema de ustedes. Deberían alegrarse de tener un amiga sin miedo de ser enemiga y hacerles un poco la guerra a su achanchamiento humano, su estancamiento. Dejen de perder el tiempo con su autcondecendencia. Hagan lo imposible para no terminar presas, y si terminan, peleen en la tumba los frentes que se abran hasta irse con la música a otra parte.

Crohn tiene que servir para desprogramarme de las afectaciones pusilánimes que me propone el mundo de los desafectados con título, graduados en buena conciencia, por brillantes que parezcan. Ahora no puedo cuidar, ahora solo me voy a cuidar a mí. No hacer más esfuerzos por acercarme y no dejar que se acerquen demasiado, vampiros. Crohn tiene que ser una desprogramación de la inmundicia. Tiene que ser la compañera que no he tenido en todo este tiempo para poder estar más conmigo, pendiente de mi, para no exponer más mi carne y mi subjetividad a toda esta maroma de insolencias de un mundo de personas expropiadas de sus potencias agotadoras y agotadas, que arrastran sus colgajos como joyas o cuadros en un museo. Alejarme, desprenderme, y protegerme de todo eso. Jenofonte dice que es propio de los sabios sacar provecho de los enemigos. Crohn querida enemigo, te voy a tener de gran amiga.

Pero mientras exista la literatura no necesita nada más, y nadie puede lastimarme:  utilizar la enfermedad para salir de las lógicas humanas sociales, y combatirlas.

2 comentarios:

  1. Un caudal de palabras intempestivo, un río que se desborda para crecer y así tallar su prropio cauce. Confluir.

    ResponderEliminar
  2. En la comisura del plus de pus hay irrupción de lx otrx. Allí subyace el pliegue de lo forcluido que avanza contra la medicalización de la herida multideseante. Es desde el lado otro de la normalisalud que la perpetuidad de lo perenne se torna vana. Una vanidad que alimenta las máquinas hospitalarias que dan sentido al poder de los guardapolvos blancos. Todo para que el espacio del devenir se establezca como matriz de lo inocuo trans-organizado en el entramado de la finitud displicente. En algún momento se alcanza la plenitud de la necedad y la articulación de la herida deviene un entrelazado de carne, hilo y aguja que actúa cual tsunami desatado por un dique roto, que ya no puede contener más la normalidad de lo verosimil. El otro sano, productivo, demanda texto, demanda que la herida narre. Solo cuando la herida narra se vuelve normal la piel tersa sin rasgar. Aquella piel que cree que todo es monovocalidad.

    tatiana racimoderizomas

    ResponderEliminar