jueves, 22 de mayo de 2014

La performance de género de las enfermeras. Games of Crohn. Diario de una internación


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Games of Crohn. Diario de una internación

La performance de género de las enfermeras



La performance de género de las enfermeras


Para Vero D.

Hay quién me ha adjudicado la famosa envidia del pene. Hay quién me ha preguntando si quiero crema depilatoria para mi bigote exuberante de corticoides. Hay una organización binaria allá fuera de los géneros en varón y mujer.

Los cuerpos biopolíticamente asignados a la violencia de género llamada “varón” y su subjetividad me resultan erradas, y simplemente la gente no está acostumbrada a que alguien lo enuncie sin más, es más fácil escuchar a Nacha Guevara en Bailando por un sueño decirle a alguien “gordo” impunemente, que afirmar ser varón es sinónimo de poder menos en casi todas las áreas que me parecen conmovibles y susceptibles de extraer de lo humano porque portan potencia. Insisto: solo se me ocurre algo peor que ser mujer y es ser varón, esto último es lo peor que el ser humano tiene para ofrecer al mundo. A pesar de que sea difícil de admitir, me resulta este axioma una verdad tan auto-evidente como puede serlo, valga la redundancia, un axioma. Pienso que no es motivo de un exabrupto, puedo admitir excepciones, como que las hay en casi todos los ámbitos, y puedo expresar que la subjetividad femenina hetero-standard -con la que en mucho me he amigado estos días, especialmente a través de las queridas enfermeras- también produce grandes calamidades, pero especialmente para sus portadoras -aunque no solo eso-. Es decir, no pretendo enunciarlo como una reterritorialización hacia una ontología del ser mujer como bondad o salvación. No Future. Al fin de cuentas, poca cosas son más molestas en esa identidad mujer-femenina que la capacidad para entender varones que tienen (siempre están dispuestas cual psicopedagogas o maestras jardineras del género a comprender los fallos de los hombres del mismo modo que siempre suplicarán que se las trate bien, es decir, como niñas de 5 años a las cuales se las está alfabetizando, aunque estén cometiendo algún error político grave en la arena del debate).

La relación entre saber cuidar a otra persona y femenización ha sido largamente elaborada, cabe recordar que las nenas aprenden a cuidar y el mundo y sus familias y sus mamás se preocupan de que sepan hacer eso, no por nada reciben muñecas a las cuales cuidan, alimentan y bañaban, poderosa arma de subjetivización, mientras los nenes reciben armamento bélico, elementos para realizar deportes grupales y juguetes que desafíen su intelecto. Esto todo el mundo lo sabe. Sin las enfermeras la institución de encierro no funcionaría, son ellas las que la sostienen, en el mejor de sus sentidos. No quedarte tirada y abandonada, sucia y dolorida a tu suerte, depende de ellas, que se saben mejor que los varones los procedimientos, tienen más responsabilidad, no hacen la vista gorda, se comprometen, se dan una mano mutuamente. No estoy diciendo que no sean brutas y despiadadas, al fin de cuenta, son mujeres. Pero, claramente la enfermería vuelca sobre el cuerpo enfermo lo mejor de esa “feminidad que cuida”, que los varones simplemente no poseen y no desean poseer, porque no les hace falta, porque para eso tienen el sexo de partida del poder, el que dirige el mundo y el que es dueño de ese mismo mundo que destrozan.

Que las mujeres cuidan y los varones no saben cómo hacerlo, ni se lo preguntan, ni les interesa, se revelará para mí ahora en mi relación con las enfermeras, pero es un tema viejo, que ya cualquiera conoce, lo quiera aceptar o no. Mi cuestionamiento: ya sea exceso de feminización forzada cuidadora y entendimiento de cualquier persona que te necesite, ya sea masculinización heteronormada extrema, abandono y falta de compromiso, capacidad de cuidado y sostener el esfuerzo para los cuerpos que no están pudiendo. Deber ser de la deconstrucción que cada tanto asalta a aquellos que han creído, lo diremos en términos de Teresa de Lauretis, que queer más que un set de conductas sexuales impropias e ingobernables, es una identidad -en fuga- que dicta sus modos del ser (a veces a esto le dicen “nomadismo”, especialmente los más latinoamericanistas reterritorializados de tierra natural en sus discursos). Y siempre está el performer, porque ya sabemos que en la búsqueda de los nuevos lenguajes para expresar los conceptos, el viejo y querido dispositivo de reterritorialización del ser alguien en el peor de los términos, aflora, y un varón es el encargado de decirle a los cuerpos con vagina cómo y qué deben hacer con su feminidad forzada o asumida en sus expresiones de género, pero es incapaz de poner el cuerpo (ponerlo en serio) en el arte de cuidar. A esto le vamos a decir por el momento “misoginia del deber ser de la deconstrucción” y suele funcionar como un emergente de cuerpos con pene a la hora de pensar que tienen algo para decirle a las mujeres, como todos los otros hombres -que siempre se dirigen a ellas y les dicen lo qué tienen que hacer-, de los cuales ellos piensan se distancian, por estar deconstruídos, es decir porque pueden chupar un pene (cosa que cualquier puto de tetera de constitución sabe que cualquier heterosexual de barrio hace).

Sabina Laribond comenta que la naturaleza para Aristóteles es jerárquica. Cada tipo de cosa natural contribuye según su principio natural a un único fin. La relación entre hombre y mujer es una unión del elemento naturalmente dominante con el naturalmente dominando para la preservación (Pol. 1.252-ss). Este es el sistema que se supone que “queer” y no solamente, también el feminismo radical y las teorías de Wittig y sus herederas, viene a deconstruir: la idea de que “las mujeres” son un dato natural con un lugar natural fijado por el papel que desempeña en la reproducción, lato sensu. Asimismo, la idea de la ecuación mujer igual feminidad igual reproducción está ligada a otro concepto aún más insidioso, que veo expresado en “la misognia del deber ser de la deconstrucción” subrepticiamente: la idea de que la feminidad es una discapacidad que hay que abolir. Aristóteles, nuevamente, afirma que podríamos considerar la condición femenina como una deformidad, aunque una deformidad que acontece en el curso ordinario de la naturaleza.”

De allí el cuidado extremo -que obviamente cuerpos asignados biopoliticamente y nacidos portando penes descriptos como sanos por cualquier dispositivo heteronormal no se toman, porque no se toman ningún cuidado, y de ningún cuidado de todos modos saben- que debemos tener para que nuestros discursos sobre la fuga y la deconstrucción de las identidades no repita la vulgata aristotélica y misógina que a más de uno se le cuela por el ano cada vez que le grita a las mujeres qué y cómo deben hacer mientras muestra su pijita en una performance pero son incapaces de cargarse al muerto y sus cuidados (también las mujeres que los defenderán adjudicándose una relación con ellos como si no tuvieran una relación con una solo porque no les proveemos un orgasmo. Habría que ver qué y cómo les proveen ellos, pero la identificación mujeril a entender al varón siempre es tan grande).

Qué deseable sería, como para médicos y enfermeros, tener una experiencia de enfermedad extrema donde los cuidados se necesiten abundantemente, lo mismo que ocupar el lugar de las enfermeras como enfermeras que con todas sus brutalidades y carencias hacen que el día a día en un servicio hospitalario no sea aún más trágico y miserable. Ojalá pudiera enfermarles y hacerles atender por ellos mismos y algún que otro enfermero patán. Cuidarían más sus bocas a la hora de dirigirse, como todos los varones, hacia las mujeres diciéndoles cómo deben fugar.

1 comentario:

  1. Què GRANDE!!!! Esa es mi ostomìa T, con pata!!!! aguante!!!! LEOOOOOOOOOOOO. A eso le temìa, ja.ja. Ya te veìa en un terreno justo para tus temas. ja.ja.ja.ja.ja.ja.
    A ESO LE TEMIA que llegases!!!! ja.ja.ja.ja.
    (me emocionò hoy leerte. No puede ser)

    Deberìas leer a varias autoras al respecto. Pero muy bueno lo tuyo. Te pido permiso... Debo poner unas frases tuyas en algunos libros que yo edito con la ùnica intenciòn: COMBATIVOS... y para abrir los ojos a mis EXcolegas. Ja.ja. AESO LE TEMÎA de tu parte. ja.ja.ja.ja.ja.
    un gran abrazo, ya vas a tener noticias mias...
    Que bueno,... siempre se habla mal..., pero hay que estar. Por eso me fui. Y hoy me buscan..., pero no quisiera volver màs.
    GRANDE LO TUYOOOOOOOOOOOOO mil gracias.

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