martes, 20 de mayo de 2014

Comer- Cagar- Saga Games of Crohn Diario de una internación





9/5/14
Games of Crohn Diario de una internación
Comer-Cagar

 
Comer-Cagar

La profundidad es ruidosa: crujidos, chirridos, rechinamientos, chisporroteos, explosiones, los ruidos estallados de los objetos internos pero también los gritos soplos inarticulados del cuerpo sin órganos que les responden, todo esto forma un sistema sonoro que da testimonio de la voracidad oral-anal...hablar será esculpido en comer y cagar, e lenguaje y su univocidad (Artaud habla de la “caca del ser y su lenguaje”)”...”
Lógica del sentido de Deleuze


Hoy tampoco salió el sol del todo.
Empezar a comer, significa acá empezar a luchar por qué comer en el paradigma Occidental de la carne con las nutricionistas que insisten en darme de comer pollo. No comer carne ya no se trata de una opción antiespecista si no de lógica, aquello que los sistemas médicos no revisten (cuidado, que los patriarcales heterosexuales que hablan de Crohn como bloqueos emocionales tampoco, o quién sin la soberbia hetero podría hablar de bloqueos emocionales con un ano tan obstruido, a quién se le ocurriría dar consejo sobre obstrucciones con un ano tan obturado sino a un varón blanco y hetero?) Esa soberbia new age de bloqueo emocional es igual a la de la nutricionista carnívora que cree que después de 20 años de no comer carne sería bueno que en medio de esta crisis pruebe con un poquito de pollo para salir de la anemia. Sé que esta batalla está perdida: si los valores no suben, y las calorías no aumentan, si el fósforo y el potasio no mejoran no me van a desconectar el catéter que luego producirá infecciones y complicaciones y sin eso no me voy más a mi casa. Mi alimentación la resolveré afuera, acá simplemente no están los elementos ni las intenciones. Comer en el encierro será como tomar esta medicación, la estrategia que utilizo para sobrevivir y salir de acá hasta donde yo pueda gestionarme otras armas, comer acá es un agenciamiento medicamentoso. Todavía no sé que esta es la gran batalla donde me derrotarán. Deberé construirme un anti-especismo que se alimente de crueldad animal. No tendrá solución pero eso solo lo aprenderé un año más tarde.

La comida organiza el sentido de la vida, comer y cagar. Tener miedo de hacerlo. Dentro de mí, la incertidumbre de una nueva vida, ya no me dan ganas de volver a la que tenía. Amanece aun para saber qué forma de expresión revestirá este nuevo sentido que no termina de anunciarse porque mi vida, realmente, no está ahora ahí afuera sino aquí dentro, con Crohn en esta clínica, aunque sea este momento. La premisa es organizar una vida acá con lo que tengo en este encierro: los libros, los escritos y la ventana como siempre vienen en mi auxilio.

Desearía ya no enojarme, ya no ser yo, ya reírme de las insensateces de un mundo hetero-carnívoro, simplemente que me resbale por pluma de pato aquello con lo que es absolutamente preferible no afectarse. Al fin de cuentas de lo que se trata es de un montón de cuerpos zombificados que no pueden agenciarse sino con su propio desamparo desconectivizante, plataformas-técnomuertas que propagan el gen de transmisión sexual de la desafectación, incapaces de compartir el silencio que guarece. Abandonar ciertos hábitos que chisporrotean con la gente para sostener el esfuerzo de otra pelea vital. Dejar atrás los cuerpos conectados a su propia egolatría de querer ayudarte con sus buenas intenciones desde sus propias obstrucciones reterritorializantes de una moral de la buena conciencia y la pesadez de una tropa de bulldozer desmantelando una selva, ¿para qué viniste si tenés ganas de no estar acá y estás tan cansada con el viaje que ni volverías a venir? ¿cuál es el sentido de tremendo esfuerzo para venir a mi cama a decirme eso sin siquiera conocerme? Me alejo sin moverme. Esa gente no debe acercarse a nuestros cuerpos porque de echo no está cerca de ningún cuerpo más que de su propia asquerosa impotencia.

¿Pero cómo saber que esa gente es esa gente?
La razón en Spinoza: saber alejarse raudamente de las pasiones tristes y acercarse a las alegres. Realizar la proeza que Nietzsche propone: “enfermar conceptos más sanos, valores más sanos y luego, desde lo alto de una vida rica, sobreabundante y segura de sí” sumergirse en el arte de las perspectivas.

Que esta enfermedad sea el punto de vista donde se puede afirmar la distancia entre lo que conviene de aquí en más a mi cuerpo nuevo que se va regenerando, en este cementerio que atrasa tantos años, adolescente de presencias, pletórico de fantasmas sin sentido y gente con buenas intenciones pero sin afirmaciones vitales que sostengan ni alegrías. Repeticiones automáticas.

1 comentario:

  1. Pues veo que el viaje que te pegas es descojonante, a todo nivel.
    Concluyo únicamente que estás escribiendo mejor que nunca.
    Un abrazo, loca linda. Te queremos hasta el asco, aunque apenas estemos en contacto contigo por las redes.

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