miércoles, 21 de mayo de 2014

Atrapada ¿sin salida? Games of Crohn Diario de una internación


10/5/14


 


Atrapada ¿sin salida?

el médico exige salud a su lado...el médico exige salud a sus pacientes, incluso impone, a través de medicamentos, operaciones, etc.”
(Jerusalén, Gonzalo Tavares).

39 kilos de peso, semidesnutrida, insulino-dependiente (dicen que es momentáneo, que lo desarrollé por la alimentación vía central por catéter y los corticoides), los brazos morados (los pinchazos no se aguantan más), con chichones (dicen que se reabsorberán), estreñida, con antibióticos endovenosos, con cándida y hemorroides, fósforo , potasio, hierro lo que más me falta, la carencia de nutrientes realmente agota, la anemia que nunca había tenido nubla la vista y los sentidos, embota, estoy siempre un poco ida, los mismo que los corticoides y el encierro que me vuelven aún más feroz e irascible en muy poco espacio para desarrollarlo, soy un animal preso al cual están torturando en un laboratorio con sus pruebas que me escaman la piel. A esto le dicen “curarse”:


Escribir y leer me salvan, son mi proyecto vital dentro en esta instancia. Leer, leer y leer. Que gran alivio tener a la lectura por destino y alíada.

Comenzar a comer es el desafío para irme a casa. No cagar. Constipación. Caminar. Caminar. Caminar. ¿Pero por dónde? Volver a casa cuánto antes para poder comer lo que a mi me gusta y cómo a mi me gusta. Igual eso no es cierto, si bien Crohn no tiene dieta en los períodos de crisis tampoco se puede comer casi nada. Bye Bye veganismo, bye bye legumbres, bye bye vegetarianismo. Tampoco me pesa tanto. Aquí dentro siento que me castigan con un alimentación deficiente y estreñidora por no comer lo que ellas suponen me hace bien y yo les discuto. Poder estabilizar el cuerpo, lograr que vuelva a alimentarse, que tonifiquen los músculos ahora blandos, que suba el peso y la masa en medio de tanto corticoide. Estoy harta de lidiar con estas tilingas nutricionistas que desconocen las setas, el arroz yamaní o bismati, las algas y la melaza de caña.

Me regalan un libro sobre la mierda, para que baje por mi culo, pienso, es una manera de convocarla:
“Mierda, o para ser más exactos, caca, restos fecales o excrementos. Esto es lo que a través del ano excretan como materia sólida los seres vivos que están provistos de un aparato digestivo desde del interior del cuerpo. Las excreciones de personas contienen un 75% de agua, y el resto está formando por componentes indigeribles o no digeridos aún de un alimento comido 2 o 3 días antes. Contienen células del estómago repelidas residuos de enzimas, mucosidad y microorganismos muertos. Igualmente diversas materias químicas como estecobilina, que le da su aractéristico color marrón, así como el escatol y el indol responsables decisivos de su olor.” (Florian Werner)

Miedo de volver a casa, estar sola y que Crohn ataque con sus dolores, sus fístulas, sus perforaciones en medio de la nada. Crohn, mi enemigo silencioso que meto de nuevo oculto en mi casa, me acecha, como un marido celoso de mi juventud y mis potencias y en medio de la nada podría atacarme nuevamente porque elijo vivir sola, elijo no tener novio, elijo no tener pareja, elijo no ser como las demás. Crohn, el gran productor de los deseos de normalidad en estos momentos.
Crohn pese a todas las luchas contra el dispositivo médico, pese a todos los desencuentros entre nuestras formas de ver las cosas, frente a todas las impotencias de saturarme contra la estupidez que aquí abunda (y afuera también), este cuarto de hotel hospitalario se siente con la seguridad de un útero materno, e invita a quedarse sine die. La falsa seguridad de no correr en el riesgo de tomar la libertad: “La humanidad tenía que elegir entre la libertad y la felicidad, y la mayoría preferiría la felicidad” (George Orwell. 1984)

Como quisiera no estar acá, poder comer festines a mis anchas de las cosas que más me deseo, poder caminar en cualquier lado, visitarme con quién yo quiera y cuándo quiera. ¿La gente que se acercó se acercará cuando ya no esté encerrada acá? ¿Será Crohn otro encierro? ¿Tendrá la cara del devenir? ¿Volverá a doler? ¿Margarita que se desoja mucho, poquito, nada?¿Volverá a estar internada con el intestino fistulado y fisurado, exudando lentamente su propio contenido mortal dentro de mi cuerpo?

Crohn, es vital pensarte como un amanecer no como un ocaso. El cielo se serena aunque hoy tampoco salió el sol. Una calma de ópalo gris destiñe un manto lila por donde un Kilin cuya línea esboza en mi pierna hoy magra trae finalmente la prosperidad y la serenidad de este nuevo devenir incierto pero palpitante.

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