lunes, 15 de diciembre de 2014

La pedagogía del opresor


Va de suyo que educar a los cuerpos usualmente conocidos como “varones” debe ser descartado. Esta ha sido en nuestra época la función natural de los cuerpos usualmente conocidos como “mujer”: educar gente y/o criar niñes. También, es sabido que adonde hay más de dos de esos cuerpos con vagina lo que se produce habitualmente es la reterritorialización de los dos temas femeninos por preferencia: el cuidado de otrxs, el amor por alguien (especialmente un varón, pero no exclusivamente). Imposible dejar de hablar de esos temas porque mujer es en nuestra época una señora que cría y cuida mientras ama, protege y sufre.
Tampoco es motivo de alegría o celebración que la gente necesite que se le enseñe a base de cometer las grandes aberraciones y actos de discriminacion aparándose en “cada quien tiene sus tiempos”. Especialistas en esta política de “me deconstruyo discriminando” son aquellas que nos reclaman modales de maestra jardinera a la hora de explicar cuestiones que ya deberíamos saber todas. Nos piden que no nos burlemos de sus dislates (recordemos que el humor es un buen antídoto antes que largarse a llorar dándose por aludida en esa discrminación o pegarles). ¿Cómo saber si una está diciendo lisa y llanamente una pelotudez atros? Recomiendo la técnica de la catálisis para saber si una está incurriendo en un simple hecho de discriminación que se oculta bajo el lema “estoy aprendiendo, tengo mis tiempos y vagina, parche y morral por ende puedo decir cualquier gilada”. Por ejemplo, alguien dice la siguiente frase “quiero que revisemos la inclusión de una trans a nuestro grupo de autodefensa”; si reemplazo “trans” por “índigena”, “migrante”, “negra”, ¿verdad que suena fatal? Si no les suena fatal cuando dicen “trans” es porque son microfascistas. Otro ejemplo, que ya he comentado en alguna ocasión, una señorita dice “besé a una mujer y no fue lo mismo”, si cambio “mujer” por “negro”, “judío”, “chino”, “villero”, “indígena” ¿verdad que les suena fatal? Si me atrevo a decir “¿por qué las mujeres pobres deben ser las putas de los discapacitados? como quien dice “es mejor limpiar mierda de toilette de casa feminista”... bueno esta suena fatal hagamos lo que hagamos, no tiene solución. ¿Sáben por qué? Porque la frase es fatal, lisa y llanamente, y ninguna temporalidad individual de deconstrucción ni ningún punto de enunciación con vagina amerita que se digan terribles atrocidades y que todas digamos “mmm que interesante compañera lo que traes es para pensar” cuando de lo que se trata es de una frase vulgar discriminadora.
No solo es agotador sino que también distrae tener que estar todo el tiempo contestando dudas muy básicas tales como que los “feminismos son machismos invertidos” en espacios feministas y encima estar obligadas a hacerlo cual madre nutricia cambiando pañales o alimentando con papilla al bebé para ayudarla a reflexionar a aquellas personas que no se detuvieron un segundo a pensar sus propios privilegios, ni a googlearlos en infernet, ni que pueden mantenerse calladas bajo la excusa de la libertad, la democracia y el aprender. No son solo esos cuerpos usualmente conocidos como “los varones” los que deben autoeducarse (o dejar de ser varones, eso sería maravilloso, pero ¿alguna vez conocieron a una persona con mucho poder adquisitivo que dejara voluntariamente de pertenecer a las clases superiores?). También son los cuerpos usualmente conocidos como “las mujeres” quienes deben aceptar que ser mujeres no las hace niños de jardín de infantes o depositarias infalibles de de buena leche, que ya sea por ignorancia o por pereza y pese a tener vaginas dicen y hacen toda suerte de atrocidades discriminativas, y que además denuncian “agresividad” o “violencia” y se victimizan cada vez que alguien no las trata como bebés incapaces cuando dicen o hacen esas atrocidades. Me recuerdan a los jugadores de fútbol que se tiran al piso para que el árbitro cobre un penal cada vez que alguien jugó mejor y les quitó la pelota. Estas chicas son la contrapartida de los microfachos porque además del buen muchacho que puede ser parte de la solución, el compa con el cual se debe perder invaluable tiempo porque está tratando de entender, y una, estúpida, eterna maestra de los machos alfas, explica; siempre está la chica linda y lista suave y modocita que te espeta un “que agresiva...”, y gracias a la cual la cabrona que no tiene a bien reterritorializar a la mamá sumisa que todas llevamos dentro queda fuera del juego. Ambas partes logan soberanía inventando cucos cada vez que les convienen, cada vez que alguien les pone los puntos. Y así se hacen los grupitos, o peor, las gangs microfascistas.
Por el contrario, la gente que genuinamente está tratando de entender por primera vez complejidades que hacen tambalear su comodida se mantiene en silencio antes de decir cualquier pavada. Ese brutal ejercicio de la democracia de la palabra que bajo el derecho de puedo decir cualquier cosa por errada que sea total se me debe escuchar y se me debe enseñar con la ternura con la que se le cambia un pañal a un recién nacido desposeído que sufre lesiones cerebrales irreparables, esos cuerpos no deberían ir desperdigando su ignorancia como si su bioasignación les protegiera de decir cualquier atrocidad solo por haber sido originalmente bioasignadas donde lo están ahora porque pese a las buenas intenciones autopercibidas muchas personas se benefician de esos órdenes que no intentan cuestionar y que por el contrario reafirman con sus preguntas idiotas o sus poses infantiles o sus victimismos baratos. Vienen a mi memoria los dichos de una lujosa feminista diciendo cosas como “pero se les dice negros porque son negros” o “le prometí que si venía a la presentación la ayudaba a conseguir un novio”.... El argumento de ser educada para aprender es una buena excusa para no hacerse responsable de las propias responsabilidades de aprender a no discriminar solas, porque no se puede aprender a no discriminar discriminando, porque no se puede una empoderarse victimizandose (en especial cuando no ha habido siquiera un hecho, que mirar fijo y hablar vehemente no es ejercer violencia), que no se puede dejar de ser por siempre una nenita indefensa alegando necesidades pedagógicas infantiles.
Aquelles (porque entiendo que está es la raza que no les molesta el uso de la “e” y lo alienta pero jamás usará la “a” todo en pos del queer nuestro de cada hetero) que esgrimen incosciencia a la hora de solicitar a otras que desvíen sus energías para gratificar sus deseos de aprendizaje en sus términos idiotas que refuerza las dinámicas de poder que supuestamente quieren entender y deconstruir: que es siempre un cuerpo de un orden menor el encargado de hacer comprender un privilegio a un privilegiado y que no solo debe hacerlo, sino que debe hacerlo sin tener ningún sentimiento más que el de amor y ternura e infinita paciencia porque si nos ponemos malas y nos enojamos entonces nadie aprende y nuestra función en este mundo es explicar.
Estudiar feminismos y todo lo que a su alredor encontramos (estudios discas-tullido, post y descoloniales, queer no fashion, etcs.) no fue una ventaja ni un privilegio, fue algo buscado, hecho a contrareloj, entre trabajos, por las noches, cuando otras salen a disfrutar la compañía de sus novies y sus amigas. No tuvo que ver con privilegios sino con esfuerzos que no le dieron cabida a la tentación de ceder al deseo de ser reconocidas como feministas buenas, de bien, aquellas que siempre tienen tiempo de explicar obviedades y sandeces, lindas educadas y sexys, repletas y pletóricas de amigas que les dicen “hermosa, te extraño” con cada pelotudez de facebook. Sin embargo, ese feminismo buena onda de la buena conciencia significa nuestra propia derrota, porque como leí por ahí que decía Audre Lorde cada vez que se espera que una persona afrodescendiente y negra eduque a las personas blancas cuando se espera que las mujeres eduquen a los varones, cuando se espera que gays y lesbianas eduquen a los heterosexuales, es el opresor quien matiene su posición y evita responsabilizarse sobre sus propias acciones.
Mientras tanto, algunas están haciendo la revolución para el derecho a los varones a ser aún más privilegiados, es decir, su derecho a hacer cualquiera todo el tiempo, pero ahora con el beneplácito y el amparo de conceptos tales como relaciones abiertas y libres, la deconstrucción o estar aprendiendo, armando una red de contención y una piscina bien llenita de almohadones donde todo los heteros y varoncitos de este mundo anarco caerán sin hacerse ni un magullón mientras sus compañeras y amigas libertarias tocan cumbias anarcolésbicas del corazón. Y otras, no.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Foucault para encapuchadas by Natalia Veneno




Foucault para encapuchadas: anotaciones by Natalia Veneno



Hace poco me encontré con algunos videos, buceando opiniones de este libro que acabo de terminar de leer, y me pareció notable que lxs entrevistadxs por esa voz misteriosa respondieran a preguntas que lxs relacionaban de otra manera con el libro. De una manera muy personal. Y me sentí acompañada de alguna forma. Cuando me encontré con este libro sentí que me hablaba a mí. Me pasó lo mismo con “Ética amatoria…” y con algunos discos. No con muchos, esa sensación que te produce encontrarte con alguien que tiene tus mismos problemas, tus mismas inquietudes, tus mambos, que se hace las mismas preguntas. Como cuando encontrás otrx en el mundo que no asiente, sino que dice NO. Y no estás solx.
En la primera hoja hay una cita de Deleuze que me pegó bastante, principalmente porque lo que nos pasa a veces es que la certeza de que este mundo “normalizante” deja mucha gente afuera es un sentimiento que nos acompaña desde hace tiempo: los primeros grupos de afinidad siempre tuvieron entre sus integrantes a les anormales del barrio, de la escuela, y nos gustaba ser “lxs otrxs”, vivíamos la anormalidad con placer. Esta página dice: “No es fácil ser libre: huir de la peste, organizar encuentros, aumentar la capacidad de actuación, afectarse de alegría, multiplicar los afectos…” y parece que nos lo dice en la cara. ¿Dónde están les anormales?
Una vez en un poema escribí que era muchas, lo escribí para problematizarlo, pienso hoy que decir YO SOY es limitar nuestras potencias, dejar de lado todo lo que podremos ser mañana, en otro momento. “Devenir manada” soy manada en un solo cuerpo. ¿Qué diría la otra que escribió el poema? La única que queda frente al estado de las cosas es la fuga hacia la nada, el nomadismo permanente, desertar y encontrarnos en el desierto.
Leo otras cosas:
devenir no tiene que ver ni con ser, ni con padecer, ni con producir, ni con equivaler… […] El devenir pertenece al orden de la alianza (no de la filiación) y del rizoma (…); siempre una multiplicidad (a diferencia de las identidades que suponen individuos que las encarnan) en vinculación con una micropolítica de contagio y de afectación (…) entendiendo los afectos no como sentimientos personales sino como potencias de mandas que hacen vacilar el yo”
Vacilar el yo. Esa institución fija, cerrada, muerta que nos hace pensar que elegimos en función de ella, desde esa cárcel elegimos, nada más lejano a la libertad. Tenemos dentro de la cárcel un policía “autovigilante y vigilante de lxs otrxs, dispuesta a llamarnos al orden cada vez que nos salimos del sitio que la heternormalidad tiene reservado para nuestras identidades” y si hay alguien con la que es difícil pelearse es con vos misma. Te dirán loca, embrollera, necia, violenta, nosotras diremos “si no podemos ser violentas no queremos tu revolución”
Pero el capítulo que caló hondo fue “La barbarie comienza en casa…”. El título remite a una canción de Morrissey, que es quien, junto con otrxs me permitió pensar que ser diferente, violenta, odiosa, gritona y mala no significa siempre estar sola. Y que la soledad no es el infierno al que nos condenan como brujas, sino una salida posible donde encontrarnos con las demás: el “…desierto, donde crece la vitalidad…”
Otra frase de Morrissey pero que conocí por Fun People, que nos acerca el capítulo es “toda niño sensible sabrá entender” y ahí arrancamos. Lo que sabremos entender les niñes sensibles es que nos criaron para hacerle la vida fácil a nuestros progenitores y así será el modelo que continuaremos, como afirma el pedagogo A. S. Neill “[el niño] es casi un fanático de su deseo de ser normal, convencional y correcto” Y eso entendemos les sensibles, entendíamos que en una de esas no íbamos a ser normales, convencionales o correctas. Sospecharlo, hacer alianzas con nosotras mismas, decirnos que ya floreceremos, autoconvencernos y hacer planes de eterna soledad, porque tampoco la amistad era para nosotras. La familia opera entonces como el único reducto socializante y abusa de ello, se castiga todo desvío a la norma, toda desobediencia, todo desvío. Y me encuentro en esta mezcla de recuerdos que se destraban mientras sigo la lectura con una frase conocida: “hicimos lo (mejor) que pudimos” y mi voz se confunde con la de la manada de lobxs al responder: “Pudieron poco”.
Comparto una parte del texto que interpela a la manada antifamilia que vive en mí:
Escribimos para todas las víctimas sobrevivientes de la familia - estado impuesto a costa de la decisión propia, resignada diariamente para posibilitar pensar y expresar desde una mirada ácrata nuestra vida como hijas y contrarrestar su interpelación. Escribimos porque tenemos que empezar a hablar por fuera del relato familiar del exilio familiar y por fuera de lo que la ley nos permite decir”
Como vengo diciendo desde el principio, este libro nos habla a muchas, es la confirmación de un síntoma que venimos sintiendo desde hace tiempo, aquello de lo que nos juntamos a hablar, aquello que nos entristece, que nos impide “…desistir, dejarse caer, decir No…”. Decime que esto no te parece “familiar”:
Cada uno puede testimoniar las dosis de tristeza que condensan cada año las fiestas familiares, sus trabajosas sonrisas, los apuros de ver disimular en vano a todo el mundo, ese sentimiento de que hay un cadáver ahí, sobre la mesa, y que todo el mundo hace como si no pasara nada”
¿No será mejor desertar, decir no, ser la mala, la anti? Hace un tiempo renunciamos a tener un cadáver sobre la mesa. Pero la familia ahí. Inmune. No puedo evitar recordar algo en lo que pensé hace tiempo al respecto de las decisiones que unx toma por lxs crías. ¿Hay un momento clave en el que empezamos a esclavizarlxs? Claramente desde que lxs trajimos al mundo. Maternar es simplemente abusar de aquellxs que trajimos al mundo, controlar y administrar sus potencias.
Leo:
Este abuso podría ser definido como el abuso del vínculo apasionado sobre un ser que necesita como condición sine qua non para no cesar de existir, los cuidados psíquicos, físicos y espirituales de las personas que la tienen a su cargo”
Y me pregunto ¿Cómo no vamos a seguir siendo subordinadas si no hay forma de que nos separemos de nuestros amos?
Cualquiera que ha sido hijx sabe de qué se trata la familia “…ayudar a que nunca, nunca, se vaya lejos de la casa del Amo” y también sabemos lo que es ser le anormal al salirnos del ideal regulador familiar que, además de determinar qué formas de amor son posibles, también determina los tipos de odio: abajo el tabú de ya no amar más a la propia familia o de abandonarla.
Sin melancolía, dejar atrás agudamente el concepto “familia” (…): exilio familiar hacia la alegría de vivir sin ser hijxs, sin ser madres, sin poseer a nadie”




viernes, 5 de diciembre de 2014

Tugce Albayra


Hay muchas cosas que son muy molestas pero hay tres específicamente que me sacan de quicio:
1. los heterosexuales criticando instituciones heterosexuales cuando las usan las maricas, es decir, los heterosexuales criticando el matrimonio igualitario, por ejemplo.
2. las maricas defendiendo a los heteros y sus instituciones en pos de una supuestamente libertad de elección, es decir las maricas y las tortas internalizando la heterosexualidad como régimen político.
3. la gente cobarde y mediocre neutralizando la radicalidad con un ”yo no soy tan radical como vos”, es decir, el ninguneo.


En general estas cosas son dichas en nombre del RESPETO. Por ejemplo, hace poco un querido amigo aceptó el convite a un evento en uno de los templos de la progresía manochaoista zapatista heterolocal organizado por una joven y guapísima feminista allá Femen donde se había convidado también a un reconocido misógino y agraviador de mujeres, que algunos desentendidos le creen escritor porque ha gozado de los privilegios de la alfabetización y la escolarización. No daré nombres porque con cada quien he hablado en privado y saben lo que pienso (menos con el misógino que con él no hay nada que hablar, hay que encontrarlo con los lompas bajos en alguna ocasión y hacerlo cagar), y no deseo que se martiricen y victimicen porque se me ocurrió de aburrida nomás escribir un vomitito en mi diario; y todas sabemos cuál es la tendencia a la victimización y el martirologio de la buena conesciencia progresista de minita + rancierismo heteropgrogre. Cuando pedí explicaciones se me dijo que al agresor de mujeres se lo había invitado porque “la temática que vamos a tratar escapa un poco a eso” y porque “... también me interesa si el chabón es un polémico discutir con él en vivo.” “Eso” es la misoginia y el agravio público de mujeres, “un polémico” se le dice a un agresor. Pero también se me informó que no daba no invitarlo porque “no me parece censurarlo sino que todo lo contrario”. E insistió “igual, me parece que las temáticas que vamos a tratar van por otro lado”. Y de un plumazo y con su excelsa belleza que la valida de hacer cualquier mierda contra otras borró de un plumazo “lo personal es político” porque el feminismo que se aprende de los discursos de Emma Watson quedará bonito en el parche de la cartera, pero lo único que haces es abultar la entrepierna violadora del heteropatriarcado. De todas formas, se me agradeció con un “gracias igual por avisarnos, yo no estaba enterada”, después de por lo menso 3 notas en medios masivos grandes, grandes.
¿Para qué construir espacios seguros de reciprocidad y deconstrucción, si podemos ser eternas artistontas apolíticas for ever mendigando fama, popularidad y éxito? ¿Para qué crear lógicas afirmativas para nuevos encuentros donde no se subestime a una mujer si podemos tener un escandalete mediático lumpenpuanero y seguir enunciándonos “feministas” cuando lo único que hacemos es engordar la billetera de la fama de un sorete estimulador de agresiones? Polémico sería organizar una mesa de debate con trabajadoras sexuales que quieren seguir siéndolo, o con feministas anti-maternidad, o cómo realizarse un aborto casero, o socialización de ténicas de escrache a agresores, o talleres de desprogramación de la monogamia. Polémico no es invitar al enemigo a que venga a decir lo que ya ha dicho por todas partes, una vez más, solo porque vos alguien aún no lo oyó. Polémico sería organizar un comando anti-él e ir a buscarle y hacerle alguna zorrada. Polémico no es darle una vez más el micrófono del descargo otra vez para que engrose su discurso anti-concha. Polémico sería dejar de beneficiarse de los privilegios de hacerse pasar por boba.
Claramente no se trata de avisarle de nada a nadie, de avivar gilas y giles, sino de visibilizar que contra los misoginos heterofascistas debería haber escrache y denuncia no diálogo; visibilizar que en el mundo de la guerra hay posiciones, y algunas ocupan acríticamente la causa comun con el enemigo; que a un violador, a un bardeador misógino no se lo invita, no importa cuán buen escritor sea, que no es el caso (huelga decir que en el templo manochaoista no se invitaría a Vargas Llosas por conservador... pero sí a un misógino); visibilizar que un día van a tener que responder por esta alianza machista y que cuando la agraviada sea la organizadora del evento por uno de estos soretes (porque hasta la más linda un día se vuelve feíta) igual vamos a salir a respaldarte, incluso las que nos detestamos mutuamente pero que cuando las papas queman, nos metemos el rencor donde no llega el sol, y vamos y escrachamos porque tenemos claro que una cosa es no aguantarse y otra cosa son los hetero-misóginos (y sus colaboradoras que un día serán ellas agraviadas, repito). Mientras tanto me pregunto cómo se sentirán las compañeras insultadas humilladas y amenazadas por este heteromacho cuando ven que no importa cuánto se lo haya denunciado siempre está la que dice “ay ni sabía”, como se sentirán nosotras mismas que somos ellas. Y quién no entienda eso que vuelva a jugar con el set de belleza que mami le regaló mientras espera al príncipe, o a la princesa, en su caballo alado.
Obviamente el intercambio terminó con un “no exageremos” (recordemos que “exagerada” es algo que te dicen los chabones cuando les decís “me estás violando” y ellos solo te metieron la puntita porque te agarraron un poco desprevenida, che.... no exageremos), entendiendo que la tentativa de organizar un escrache contra él y la organización el día del evento era una “amenaza” y obviamente dentro de la lógica heterocapitalista que tanto rédito de privilegios le da a la minita joven linda un “te respeto, te quiero y te valoro como escritora, amiga..” lo cual es absolutamente falso porque cuando estoy internada muriendo o viva y fuera de la clínica tampoco es que sale conmigo o me viene a visitar o comparte nada de su hermosa vida llena de privilegios dada su belleza y su juventud, y el hacerse bien pero bien la pelotuda que eso en el mundo de los chabones siempre te da créditos (porque si hubiera dicho “che, no, no lo invitemos, es un heterofacho” seguro que sus amigos organizadores la hubieran injuriado) y pidiendo que “ no es necesario llegar a las amenazas, ni a la violencia”. Violencia, claro, es avisarle “che vos seguís invitando al agresor y nosotras vamos y te jodemos el evento”, pero violencia no es obviamente invitar a un tipo que publicamente hace su carrera y su fama apelando a su capacidad de con su verga desbaratar algo del cuerpo o el intelecto de una mujer (lo cual tampoco es muy cierto porque este pseudo nicolás cabré del poetaje hasta donde se ve tampoco le va también ni con las minitas, como al primero, ni desbaratando nada con su pitito, por mucho que guste escribir de su pitito en las redes sociales).
La violencia es el tropos al cual acuden las personas que nunca la padecen (o eligen no padecerla en pos de negar que existe como ocurre con las chiquitas que con tal de tener un lugarcito dentro del partido de los machos se hacen las moscas muertas, las yo-no-sabía, la mejor-no-digo-nada). Alegar “violencia” es el recurso miserable típico cuando quedan acorraladas ante SU violencia. Violencia es lo que hace ese muchacho misógino al cual se lo puso sin objeciones en un panel, y nadie pero nadie dijo nada. ¿Las que hablan de violencia nunca les pasó lo que nos pasa a todas? ¿Nunca las garcharon contra su voluntad? ¿Nunca las pegaron, las abusaron, las humillaron, les gritaron fea, gorda, puta, trola, torta en la calle? ¿Nunca no las invitaron adonde estaban todas invitadas menos una por todos los insultos antes dicho y más, por ser infumables e incogibles, impopulares? ¿Nunca les quebró la poli un bastonazo en la cabeza, traicinó su familia, abandonó su mamá? ¿Cómo se le dice a alguien que realiza una actividad en la cual incluye a un agresor de mujeres y defiende esa inclusión con un “no sabía, no estaba enterada, el panel es sobre otro tema”? ¿Cómo se le dice entonces a alguien que hace eso, qué palabra tengo que utilizar para que no se sienta violentada la amiga violetta del violín? ¿Le interesa a ella saber que una se siente profudamente vulnerada y violentada por la inclusión de un psicoapata al cual nadie, por pura pereza, piensa dejar afuera de nada? ¿Cómo se le dice a este acto de agresion que significa darle cabida a terrible mamarracho?

Alguien tan tibio y débil como esta organizadora y a quien por diversos motivos no dejo de querer aunque me gustaría un día dejar de hacerlo me dijo “es muy verde”. Esta semana fue desconectada el día de su cumple 23 una pibita que se llamaba Tugce Albayra, que en la ciudad de Offenbach, Alemania, evitó que dos hombres abusaran de dos adolescentes en estado de ebriedad que no conseguían defenderse en el baño de un estacionamiento. Inmediatamente pidió auxilio y mientras dos personas sacaban a los agresores del baño, Tugce intentaba calmar a las víctimas que se encontraban en estado de pánico. Mientras eran expulsados del restaurante uno de los agresores le gritó a Tugce: “Nos vemos afuera”, dice la nota que estoy leyendo. “Poco después, cuando Tugce salió del restaurante fue atacada por un joven de 18 años, quien con un golpe la dejó inconsciente. Versiones señalan que la agresión fue provocada por una piedra o un bat, o incluso que su cabeza se estrelló contra el pavimento.”
De la vida se sale muerta. Todas nos vamos a morir. Algunas antes de hacerlo vamos a divertirnos un rato sin miedo, aunque lo que nos diverita no nos conduzca a prolongar la vida pero si a incrementar la potencia. Algunas vamos a elegir el cómo. Y ese cómo va a ser contra aquellos que nos ponen de rodillas para que le chupemos su argumento o contra la pared para que mientras nos abren las nalgas y nos meten su argumento hasta la médula no les veamos la cara. Esa alegría de sublevarse y no hacerse la pelotuda, no tiene edad. Y hay todo un sostén retórico que las minitas monas y los cobardes también mantienen con su silencio colaboracionista cada vez que no se paran para decir que no a algo que incuestionablemente está mal: su propia heterosexualidad como régimen político.
Estuve pensando que a nosotras nos falta trabajo sobre la que supongo, erradamente, sin duda, nuestra cultura, la cultura no heterosexual, porque finalmente lo que hacemos es copiar y reproducir la cultura del opresor, la cultura heterosexual, esa que nos hace mujeres, sin la cual no somos mujeres. Tenemos que aprender del trabajo activista de las personas negras, cómo trabajan sobre su propia cultura para que los negros y las negras no terminen todas como OBAMA. Tal vez así comprendamos la diferencia entre hacerte de sparring y mostrarte los flancos flacos y la violencia que comenzaron ellos y ahora que nos paramos de manos no se la aguantan.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Games of Crohn: Quiero flashear ser progre, DanceAbility en Centro Cultural Haroldo Conti





Quiero flashear ser progre, DanceAbility o bailar los hará libres

Para Luz y para Pablo

Dior salve a la clase media que todo lo grande lo ve chico.
Anónimo


Que nadie bueno de corazón se sienta mal, esa es la consigna de este mundo. Para eso nada mejor que una clase de danza donde también puedan participar las personas con discapacidad tal cual reza la convocatoria (“Estamos muy contentos de invitarlos a participar del taller de improvisación en danza para personas con y sin discapacidades basado en el método de danza inclusiva DanceAbility*.”sic), en el centro cultural Haroldo Conti, ex campo de concentración ESMA aunque la piel se te eriza con solo cruzar la puerta del Auschwitz local. Con estos datos en mano, ya se puede empezar a vomitar tranquila. Tener o no tener, esa es la cuestión en vez de un mundo enriquecido por la diversidad funcional. Que no haya un solo normal buena gente sintiéndose mal por ese privilegio natural de ser capacitado, varón, viril, dotado físicamente alfa, o la chica que podría gustarle. Incluso más ¿por qué no organizar talleres de autoayuda para que los normales, los heterosexuales, las blancas con privilegios, la clase media, los varones que gustan de todas, puedan expresar sus desdichas por los privilegios que los dominan desde un sistema que les convierte en opresorxs.
Sin embargo, me presto al experimento. Al fin de cuentas, soy una disca. Se invoca en más de una ocasión la naturaleza, esa que el hombre creó y ahora me está matando, esa absurda creación humana a la cual los hippies apelan para no bañarse entre otras cosas, a la cual se nombra todo el rato para referirse a cuerpos que esos normales no quisieran tener, ni tocar, ni sentir, ni coger pero que les sirven para sentirse buenos, copados, grosos, incluyentes y no discriminadores. Cuando en la ronda de devolución, la coordinadora dice “lo natural” la muerdo en la yugular y le recuerdo que si fuera por el mundo de lo natural yo me debería haber muerto pero debido a que me chuto anticuerpos monoclonados antiTNF sigo viva. Entonces, una hippie contact look me posa la mano en la espalda. No se le rompo la muñeca con una mano de vaca de jiu jitsu de puro cansada que estoy de luchar contra esta gilada que se victimiza si respondés a su subestimación, pero pienso qué carajo me tocás heterosucia, serías capaz de lamerme el ano ese llagado que tengo o chuparme las cicatrices que me cuelgan de la panza? ¿Acaso te parezco una persona triste, o digna de tu lástima de válida frígida violada por heteronovios? Mi vida es pura intensidad incluso con mi locura, mi mala onda y mi enfermedad discapacitante en andas, y vos aun no sabés donde tenés el clítoris o las neuronas. 
Es menester que todas las deformaditas de este mundo, todas las bordes, todas las resentiditas, todas las discas, todas las tulliditas, no hagamos sentir mal a los normales ni nos pongamos incómodas. Es más, que les hagamos sentir bien: nuestra misión es que su buena acción del día, bailar con los monstruos que no se cojerían, un ratito, signifique su felicidad. ¿Y la nuestra? O mejor dicho, que les monstruos observen cómo danzan naturalmente, porque la naturaleza a la cual se invoca, que sabia ella, ha hecho a algunos con el cuerpo perfecto y las capacidad de un bailarín de danza clásica y a otres ha dejado sin ojos para poder ver los ejercicios que la profesora llama “diálogo”. Pero de qué ver se trata: los ejercicios casi todos giran en torno a tener la capacidad ocular del privilegio de la visión. ¿Y si no veo?, pregunto. Una profesora de danza me exige que confiese la verdad: ¿ves o no ves? Me aclara, paranoidemente, que esto no es una clase de cómo realizar clases, que si no veo el trabajo es otro y que lo tengo que avisar y entonces se adapta. ¿Por qué contesta defensivamente? ¿Por qué le tengo que avisar si la convocatoria ya le avisaba a ella? ¿Tendrá miedo de que le robemos su trabajo? Sin embargo, esto era un encuentro para gente disca, por qué entonces no partimos del paradigma de que acá no vamos a usar la visión como se usa en todas las otras clases de danza, por qué tienen que hacerme un espacio, por qué el espacio ya no viene hecho, por qué no me dan la posibilidad de vehiculizar el devenir no vidente, entre otros devenires posibles, por qué se le exige a una persona en silla de ruedas “dialogue” físicamente a partir de contemplar los movimientos de una persona claramente privilegiada fisicamente; este diálogo que se me propone se parece a una tortura donde no solo debo confesar mi incapacidad a realizar ciertos ejercicios mientras contemplo como los machos y hembras alfa del contact pueden hacerlos, mientras al mismo tiempo debo sentirme agradecida muy mucho porque estas personas normales me dieron la oportunidad de reptar acá con ellas. Me preguntó por qué en vez de pedirme eso que llaman diálogo y que es la posibilidad tal vez única de que una persona privilegiada tenga sus 5 segundos de tocar un cuerpo sin privilegios, les normales no tienen un devenir disca, cómo sería para esos habilidosos bailarines alfa moverse sin ojos, sin piernas, sin anos, sin tono muscular en una silla o con muletas? ¿Nos iremos de aquí con esa experiencia corporal? ¿O solo habremos participado de un evento que deja nuestras consciencias tranquilas pero sin devenir? Puedo estar entre personas gravemente imposibilitadas motrizmente en un mundo que niega la diversidad funcional de aquellas que no somos como todas las demás, pero puedo acaso devenir ellas, afectarme con ellas, volverme más diversa, hablar el lenguaje de sus cuerpos, de sus pieles (cuyo contacto me niegan en pos de decirme “que hay que tener mucho cuidado al tocar personas con discapacidad”). ¿Por qué el diálogo no es un escuchar lo que tienen para decir esos cuerpos, por qué no cantar la canción en la que danzan como esos cuerpos pueden y van haciendo? ¿Por qué no se les invita a devenir nosotras en vez de hacernos partir de una horizontalidad igualitaria que solo beneficia a quienes tienen dos piernas, dos brazos, entre otras tantas cosas que tienen binomicamente en tiempo y forma como Dios o la naturaleza mandan? La profesora coordinadora dice que vamos a crear una forma en el medio del salón y que exploremos distintas formas de llegar hasta el medio, y un contactalfa no tiene mejor idea que caminar con sus dos manos haciendo la vertical y hacer una hermosa fuerza de brazos para que en una onda desfallecer sobre el piso mientras todas lo miramos, mientras algunas de nosotras no podemos levantar ya no te digo el peso de nuestro cuerpo si uno una cucharita de café para revolver un pocillo. Lo natural, lo igual, lo horizontal. Que ningún pobre se sienta zarpado cuando los ricos nos coman caviar delante de nuestras narices, que ninguno se queje, que nadie ose enojarse, porque hay que convivir, en paz, humanamente discas y no discas, pobres y ricos, heteros y perversitas.


El otro día leí por ahí que las personas con impedimentos tienen historias y talentos increíbles; es momento de que sean usados para algo más que inspirar y alentar los cuerpos aptos. Quiero que sepan las personas que me invitaron a este taller que no tengo ganas de ser una disca agradecida, de decir 100 veces gracias gracias mientras no les miro cuestionar sus privilegios de un paradigma que les entrega una vida más fácil que a la de cualquier de nosotres trulliditas que te celebran tu paradigma de habilidad en sus múltiples formas, tu porno inspirador con freaks: “si estos que pueden tan poco logran tanto, vos, que sos normal, lo podes todo”, no? Y no importa cuántas veces me bloqueen el facebook por lenguaje de odio no quiero agradarles porque ustedes no me agradan a mi. Tal su lógica que se ve crudamente cuestionada cada vez que les incomodamos con una presencia no sumisa y agradecida. Sus privilegios son solo eso privilegios, como el derecho a herencia, la clase social y el color de piel, lo mismo que nuestras así llamadas discapacidades son el efecto de la opresión de un paradigma beneficiante de una normalidad aprioristicamente determinada en base a unos estándares que pocos que no sean ese pseudo acróbata circense machoalfa blanco hetero pueden alcanzar. Y aunque no es esto lo que tenían ganas de recibir, porque la gente buena siempre quiere ser querida y quiere sentirse bien consigo misma, no sentirse ni mala ni discriminadora, ni capacitista, ni racista, ninguna de las otras mierdas de un régimen que alienta, reproducen, reafirman con cada paso que dan, las buenas noticias son que somos incojibles, somos intragables, somos infumables, somos inaceptables, pero sobre todas las cosas somos quienes venimos a arrebatarles sus privilegios del mismo modo que todas las minorías han hecho siempre e historicamente, sin conciliación y sin condescendencia. Y en cualquier momento les rociamos las patas con acido muriático a ver si les quedan ganas de seguir bailando.
 
Hagamos del incojible una barricada de intransigencia contra la basura capacitista.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Notas sobre spinoza x Deleuze


La enfermedad es la disminución de la potencia. Envenenarse es meterse en situaciones imposibles que enferman. La ética es el arte de actuar preventivamente sobre la situación de envenenamiento, de no meterse en ella, el arte de retirase de toda situacion imposible, el arte de operar una selección. La razón implica no un cogito sino una selección, seleccionar aquello que me dará alegría, seleccionar lo que me hace independiente y rechazar lo que me hace dependiente. Sin embargo, saber si algo es veneno requiere experimentación. La razón es una especie de aprendizaje para evaluar o tener signos, organizar o encontrar signos que me digan que relaciones me convienen y cuales no. Lo malo es aquello que descompone la totalidad o parte de mis relaciones constitutivas, que fuerza a
mis partículas a tomar otra relación que no corresponde a mi conjunto. El veneno destruye las relaciones constitutivas. El poder de discernimiento es discernir las partículas con las que conviene componerse. Lo bueno ocurre cuando mi relación se compone con relaciones que le convienen, el individuo es un conjunto de relaciones. Las relaciones convienen cuando me componen en más cuerpos no en menos. La razón es el arte de componer situaciones y relaciones y de huir a toda prisa de aquello que me descompone. Hay que descomponer aquellos puntos que no son constitutivos o que expropian la potencia activa (si no voy a correr no necesito dejar de fumar por ejemplo).
El afecto es un aumento o disminución de mi potencia. Los que aumentan se llaman alegria, los que disminuyen tristeza. No hay tristeza buena, lo que me da tristeza es la cosa cuyas relaciones no convienen a la mía. Los afectos de aumento o disminucion se llaman pasiones. Pasion se opone a accion. Hay pasiones alegres y hay pasiones tristes. La alegria es una pasion porque por mas que aumente mi potencia de actuar aun no soy dueña de ella. Si alguien posee el maximo de mi potencia de actuar, sale del regiemn de la pasion. No se puede decir que su potencia de actuar aumente al maximo porque ya está al máximo. Los afectos activos alegres son acciones al máximo de la potencia. Hay alegrías de pasión y hay alegrías de pasión. El afecto es una pasión y es pasivo en tanto que provocado por algo distinto a mi. Cuando soy yo quien me afecta, el afecto es accion. La beatitud consiste en auto-afectarse.
No se nace ni libre ni racional, sino que nacemos a merced de los encuentros, es decir a merced de la descomposición.


Se reina sobre los esclavos disminuidos en sus potencias. Por eso se instaura el regimen de la tristeza del arrepentimiento, del resentimiento y del odio, especialmente el odio al si mismo.
La pareja: hazme mal que yo te hare mal. Luego tendremos pequeñas alegrías indirectas de compensación. La escena, la discusión, odiarse para luego amarse. La pareja propagadora del contagio de la tristeza que te tratan como imbécil si uds dicen que no comprenden y que no es asunto de uds. les dirán cuál es la verdadera vida, cuanto más hagan ellos su chiquero a base de pareja, imbecilidad, angustia, más te atrapan y te contagian (Deleuze)

viernes, 7 de noviembre de 2014

Die toten Hosen oder Interview mit Leo von Seba



ℼ佄呃偙⁅呈䱍倠䉕䥌⁃ⴢ⼯㍗⽃䐯䑔䠠䵔⁌⸴‰牔湡楳楴湯污⼯久㸢㰊瑨汭ਾ格慥㹤ऊ洼瑥⁡瑨灴攭畱癩∽潣瑮湥⵴祴数•潣瑮湥㵴琢硥⽴瑨汭※档牡敳㵴瑵ⵦ∸ਾ㰉楴汴㹥⼼楴汴㹥ऊ洼瑥⁡慮敭∽敧敮慲潴≲挠湯整瑮∽楌牢佥晦捩⁥⸴⸲⸶″䰨湩硵∩ਾ㰉瑳汹⁥祴数∽整瑸振獳㸢ऊℼⴭऊ䀉慰敧笠洠牡楧㩮〠㜮椹੽उ⁰⁻慭杲湩戭瑯潴㩭〠ㄮ湩※楤敲瑣潩㩮氠牴※潣潬㩲⌠〰〰愰※楬敮栭楥桧


 Hermosa entrevista hecha y traducida por 
Sebastian Garbe
International Graduate Centre for the Study of Culture (GCSC)
Institute of Sociology / Justus-Liebig University Giessen


 Hola Leo! Yo llegué a conocerte a través de un amigo que me recomendó un libro (Ètica amatoria del deseo libertario y las afectaciones libres y alegres) del grupo de afinidad Ludditas Sexxxuales en el que colaboraste. Hace poco salió otro libro (Foucault para encapuchadas) a partir de un esfuerzo de manada similar, pero con otro nombre Manada de Lobxs. Podrías esbozar a lxs que no conocen estos textos de que se trata y quienes son sus autorxs?

Ninguno de estos libros tiene autor. Simplemente son agenciamientos de manada, en realidad, como todos los libros, pero los nuestros se hacen cargo de serlo. No en tanto escritura sino en tanto ideas y conceptos volcados en un libro. Somos ladronas: no creemos en la propiedad privada ni en la originalidad del genio del artista; y por supuesto nos hemos dejado caer, es decir, no competimos en las ligas académicas ni grandes ni pequeñas. Pensamos que enriquece el libro esta cuestión de que no esté firmado más que por personajes conceptuales fantasmas o redes-plataformas móviles, o que se trate de un material que no funcione como se nos acostumbra la academia con su sistema de citas, patrocinios y autoridades. Son prerrogativas tanto de Foucault para encapuchadas de Manada de Lobxs y Ética Amatoria del deseo libertario de Ludditas Sexxxuales, ambos materiales publicados por Milena Caserola, el perder la importancia personal, y el relato autobiográfico:autor”, “esa figura en la que se concretan la individualidad, la genialidad, la heroicidad, características del sujeto moderno”, que hace importante o banal un libro según la afinidad que tengamos con el ethos de su demiurgo y no con las potencias que ese texto estimula en quien lee. Producimos aquí mediante esta escritura una forma de hacer y de deshacernos.Basicamente tanto Foucault para encapuchadas de Manada de Lobxs es un libro en tres partes, la primera con un intenso debate contra y a partir de la teoría queer y el post y transfeminismo desde sudakalandia con claras referencias insurreccionalistas ácratas sin dejar de lado un tipo de saber que se lo suele conocer con el nombre de “filosofía post-estructuralista”; la segunda y la tercera son aforismos de viaje en una voz ambigua que vaga por las ruinas de una civilización que se derrumba pero que no termina de sucumbir (una mezcla entre sucumbir y y cambiar), entre esas grietas esta voz desgenerada y desgenerizante reflexiona acerca de cuestiones que le involucran el cuerpo que van desde el lesbofeminismo radical hasta el antiespecismo.

 En los dos libros que discutimos recien como también en tus talleres hay una adaptación anarco-queer-feminista de teóricos como Michel Foucault, Gilles Deleuze y Felix Guattari. Además aparecen conocidas voces queer-feministas como las de Monique Wittig, Beatriz Preciado y Judith Butler. En que modo te sirven estas influencias para una feminismo anarco-queer localizado en América Latina, especialmente Argentina? Que otras influencias utilizas para explicar y atacar el (hetero-)patriarcado local?

A mi, lo mismo que a Joan Scott y a Judith Butler, no me gusta la noción de patriarcado. La uso realmente poco porque no termino de entenderla y porque prefiero mil veces por ser más afilada y ofensiva decir heterocapitalismo como esa alianza entre un régimen de opresión que organiza todo el sistema de lo existente en este mundo, animado como inanimado, conciente e inconsciente, como ser la heterosexualidad y su entrañable alianza con el capitalismo. Además, por el momento estoy creyendo en el mundo de las potencias: es decir, somos lo que nuestros cuerpos puede, possest, como creía Spinoza, como vía de escape a una biología ontologizante que nos fija. Por otro lado, si nos inventamos este concepto de ludditas sexxxuales como las destructoras de las máquinas deseantes que organizan nuestra existencias a partir de los deseos gobernados, administrados y estimulados por el heterocapitalismo es para no hablar más de anarco o de queer, dos tradiciones que sin duda han sido, y en muchos ámbitos aún son, brillantes y esplendorosas, pero que por otro lado proponen insensatos aparatos de captura identitarios, cuando no cosas aún peores. De latinoamerica con lo único que me quedo es con mi idioma, el rioplatense, una versión denostada del castellano y con el hecho de que vivo acá. El queer del que se habla acá en Baires oscila entre heterofriendly -por ende poco reactivo, insurreccional y objetor como el de España-, o entre policíaco, en vez de dedicarse cada quien a modificar la propia subjetividad se le apunta con el dedo insensatos supuestos “desaciertos” a las compañeras. En España hay otro queer que nace del riñón mismo de bolleras muy bolleras, mariquitas anarcas y trans de barricada. No es el mismo queer que acá. Pero realmente no me siento a gusto con esas divisiones que señalás. En Europa también hay zonas de tercer mundo, cualquier migrante lo sabe y lo vive, zonas que podríamos decir, latinoamericanas si se quiere. Sudakalandia me interesa como disputa de un saber situado desde esta realidad que no es necesariamente Berlín.

 En Alemania, Argentina es muchas veces visto como un país con grandes avances en cuanto igualdad de género y movimiento feminista (Ley de Igualdad de Género, etc.). Como ves tu estos desarrollos? Como te diferencias del movimiento LGTB en Argentina?

Es visto así por las personas interesadas en las legalidades, supongo. Supongo que es verdad que hay grandes avances, pero ya se sabe que la idea de progreso tiene implicancias barbáricas, como decía Benjamin, no hay documento de civilización que no sea de barbarie. Es decir, en la idea misma de progreso y avance está el gen de la detrucción de lo viviente, en las legalidades. La pelea no es por ser legales la pelea es por la abolición de los sistemas estatales que postulan y deciden quién es legal y cómo se es legal. El lesbianismo especialmente y el movimiento LGTB en Argentina son el aparato de captura priviligediado de la heteronorma vale decir, de la norma social del heterocapitalismo. Vivimos una situación esquizofrénica donde nadie lucha con mayor ahinco por ser heterosexual que madres lesbianas y mujeres transexuales (como Florencia de la V) y a la vez ser una torta marimacha o una trabajadora sexual es un riesgo de vida. Lo que prentendo decir es que hay que tener sumo cuidado en reterritorializar la heteronorma de la heterosexualidad como régimen político con cada supuesta victoria legalista. En ese deseo de “ser iguales a...” se esconde el anhelo de parecernos a una civilización, la heterocapitalista, que se ha propuesto antropocéntricamente llevar todo hasta la destrucción. Por un lado, la ley de indentidad de género para poder ser empleadas dentro del heterocapitalismo como Dios manda, y por el otro una situación de discriminación y violencia avasallante diariamente. Cuando me pongo muy conspiranoica pienso que nos dieron estas dádivas llamadas leyes de para silenciarnos, para incorporar al elemento subversivo que aún tenía filo de rebelión al sistema heterocapitalista sin quejas: profesionales exitosas, madres de bien, modelos de masculinidades y feminidades hegemónicas, patologizaciones curables, etc.


Lo que tienen en común Alemania y Argentina es que tienen una mujer como personaje politico central. Para algunos esto es una expresión de los logros del movimiento feminista, pero tengo mis dudas con esta interpretación. Como lo ves tu?

Efectivamente es un logro del feminismo de la igualdad. Y por ende una calamidad. Puesto que la mujer desde Monique Wittig en adelante solo puede ser pensada como un artefacto político, un efecto de un poder sexuado a partir de un régimen político llamado heterosexualidad, cualquier reivindicación de estas características en torno a esas coyunturas corporales tiene que ser tomada bajo mucha sospecha. Más aún, tenemos suficiente experiencia histórica anarca para estar inoculadas contra los supuestos beneficios de acceder a la igualdad en esos términos. Al fin de cuentas la clase política siempre será la clase política, ocupe quien ocupe ese lugar, sean proletarios, mujeres de partidos populistas o feministas (ya nos lo explicó el viejo Bakunin), y la igualdad es una de las ideas de la subjetividad pequeño burguesa más altamente explotables y administrables por el mapa de control del heterocapitalismo, una idea “noble” bajo cuya efigie se administran los más burdos deseos heterocapitalistas.

Considerando esta ambigüedad de que es “feminismo”, tu te ves como feminista? Que es el feminismo para ti?

En Foucault para encapuchadas, el libro de Manada de Lobxs se dice que el feminismo es una ética de la existencia: “no conozco varones feministas, los que conozco que son feministas es porque están en constante proceso implacable de deconstrucción no solo de su masculinidad hegemónica sino de su asignación biopolítica; el feminismo como tendencia ética de abolición del heterocapitalismo generizante me resulta incompatible con el “ser varón” (de allí que no me alegre ante obviedades tales como hombres antisexistas o antipatriarcales, como si debiera agradecer cuestiones tan mínimas). el feminismo, no como movimiento, no como identidad, no las feministas, el feminismo como tendencia ética hacia la deconstrucción de los géneros y la abolición de la heterosexualidad como régimen político es, al igual que la alegría y la anarquía, inevitable...La mujer es el artefacto político que no consigue asumir la soledad, siempre en busca de quién la complete, de quién la ampare, la proteja, la cobije, la resguarde, siempre esperando al príncipe o -la princesa- azul, siempre aguardando algo que estimule su abúlico tedio existencial femenino hegemónico de ángel del hogar sin más afirmación que su melancolía. La soledad en el desierto es la forma que reviste el medio de encuentro de quién procura desertar de las formas del yo-soy-mujer, llevándose en la retirada y el éxodo las armas y los afectos necesarios.“

 Quienes son lxs con que te asocias, quienes y como son tus amigxs o, refiriéndome a una expresión frecuente en los textos con tu presencia: que es la manada?

La manada tal vez sea como la creación de un libro, o la creación de un libro tal vez pueda funcionar como metáfora de la manada, es decir, una constelación que comienza a orbitar. La manada supone fuertemente el desarraigo del antroponcentrismo heterocentrado generizado humano, un devenir animal, lobxs que cazan en grupo, con tácticas y estrategias, con su organicidad desterritorializante, sus anomales, sus estepas, “mujer-loba solitaria” que elige no matar (animales no-humanos) ni amamantar (animales-humanos). La manada se trata más bien de una invitación a una fiesta, una línea de fuga de la fuga del control y del disciplinamiento entristecedor heterofascista que incluso nos coopta con esos deseos de ser alguien en esta vida, reconocimiento, trascendencia, prestigio, tener un nombre. La manada es informal, inespecífica más que en sus oposiciones y sus negaciones. Cuando el policía que pregunta quién sos o qué sos, cuántos -ya nos cantó el profeta Evaristo de La Polla Records: “Quieres identificarnos, tienes un problema”, la manada no contesta porque es una pregunta obsoleta y sin relevancia aquella de la identidad, siempre concepto de circunscripción de la realidad a cuadros de referencia tales como documento o pasaporte o huellas digitales, que hace pasar la singularidad de las distintas maneras de existir, de las formas-de-vida, por un solo y mismo marco identificable, que pone coto a los agenciamentos múltiples, a las potencias, que prescribe cómo comportarse e ingresa -subrepticiamente y por la fuerza- las potencias a la moral. ¡Qué enorme alegría entonces que no se sepa quiénes somos, que no seamos como dicen que somos quienes parecen saber qué o cómo somos, que no se pueda decir de nosotras que somos UNA, que Yo ya sea muchxs y que nadie sepa cuántas! Devenir cualquiera porque cualquiera que se abra a la multiplicidad, y se exponga a merced de los encuentros puede devenir con y en nosotras, y nosotras en ellas. La manada es el dispositivo que impide ser fijadas, identitariamente, que impide caer en la seducción de ser aceptadas, toleradas, invitadas a ser alguien legible y de Bien, que permite disolver el Yo y fugar de las coordenadas del territorio de los bio-hetero-poderes para salir a los encuentros que nos harán más potentes. 
 
(Des)afortunadamente muchas de las manos que compusieron algunas de las piezas de Foucault para encapuchadas se encuentren hoy tocando las teclas y las partituras de las instituciones y/o las tonadas de los instituidos, incapaces de encarnar en su presente aquello que se ha escrito, llenas de resentimiento, desafectación, de miedos, de impotencias. Curadores, comisarias del arte, artistas, hippies, envidiosas, licenciaditas, poetas... Han muerto para nosotras, sin ninguna nostalgia. Lo único que no cambia es el cambio, tal vez nos las volvamos a encontrar, y tal vez nos las encontremos como enemigas, lo cual sería más digno que el niguneo desafectado de su reterritorialización humana. Todo lo que hemos creado es el proceso de agentes colectivos de enunciación como un campo de intensidad contra la identidad relacionada al reconocimiento, al narcisismo, la reterritorialización edipizante de las matrices heteronormativas más coercitivas. Es menester romper con las máquinas de producción de personas individualizadas y la diferencia binaria de sexos para poder vivir un proceso de singularización, es decir, la reapropiación no sometida de la subjetividad. La manada habla nuestros devenires, los que fueron, los que son, los que están siendo; ella porta las verdades de las potencias de nuestros cuerpos incrementándose, ya mismo todas juntas, todas las que sean capaz... desertando, yéndonos al desierto, donde crece la vitalidad, a encontrarnos. 
 
Por lo tanto, desertar y desafiliarse implica resistir el socialitarismo civil imperial despótico propio del día del amigo, y de la reunión de ex compañeros de la escuela. Resistir así reincorporarse socialmente a la filas de las madres coraje en pos de un uso reflexivo de los placeres que destrabe una subjetividad gatuna, fluida, hecha de distancias y encuentros, no de vinculación, pertenencia y sangre. Desertar es decir, negarse a lo que aún haya de humano en nosotras. La manada es el tejido de disensiones inconfesables: desviadas, pobres, prisioneras, ladronas, criminales, locas, perversas, corrompidas, demasiado vivas, desbordantes, perdidas, putas cuyas prácticas desobedecen las asignaciones biopolíticas propias de la heterosexualidad como régimen político y los órdenes mayores de una feminidad hegemónica permanenente que quiere gustar-agradar sin ofender a nadie. La manada que vive en los cuerpos singulares suspende el juicio moral, mediante actos de brujería, aúlla a las aliadas que están siempre ahí temporariamente. La manada difumina el universal que en nuestra especie humana heterocentrada propaga la muerte de todos los existentes para emprender la fuga, el exilio, fuera de los estratos del control, fuera de las lógicas binarias varón-mujer/humano-animal/heterosexual-homosexual, combatimos para devenir múltiples.

domingo, 19 de octubre de 2014

Foucault para encapuchadas en Chile

https://www.facebook.com/events/296580963878397/permalink/296771510526009/

* Miércoles 22, 16:00 : Conversatorio estudiantil : 1. El poder y la construcción de discursos de verdad. 2. efectos subjetivos y sociales de la medicalizacion psquiatrica.

18:00hrs. patio de humanidades. Leonor Silvestri expone: Foro sobre disidencia de género y presentación de los libros “Ética amatoria del deseo libertario y las afectaciones libres y alegres” y “Foucault para encapuchadas”

Viernes 24, 16:00 hrs. Sala 4. Fac. humanidades: Taller Roberto Vásquez. "Estructuración y composición poética del rap" Micrófono abierto para practica.

17:00hrs. Espacio verde (pasto) al lado de ingeniería.TOKATA: Hernan vidal y la vagancia, Fuel, Bullying, Quanthic . microfono abierto para todxs!

Sábado 25, 22:00 a 04:00 hrs. HardBar . banda: "LA TRANSA" ($500 para Umaginos. $1500 general)

lunes, 13 de octubre de 2014

Melina Romero somos todas. Somos malas tenemos que ser peores.


Dicen que las que quieren transformar el mundo se proveen ante todo de fusiles. Dicen que ellas parten de cero. Dicen que empieza un nuevo mundo. Las guerrilleras de Monique Wittig



Dicen que un texto de arenga política debe ser breve si quiere lograr el efecto de estimular una acción. Este no será el caso aunque se piense a sí mismo como un texto de guerra. Y no será breve porque no está escrito para simplemente realizar una acción un día-palo-y-a-la-bolsa-y-mañana-será-todo-mejor-yo-puse-mi-granito-de-arena. Este texto pretende conmocionar, quedan todas formalmente advertidas. Si siguen leyendo es bajo su propio riesgo. Riesgo de querer sostener un estado que supere la foto publicada en fachabuk para la promoción personal.

El relato de las últimas horas de vida de Melina es tan atroz que quién haya tenido el coraje para someterse a la escucha de la lectura de la declaración de su amiga Melody es probable que no consiga recuperar la calma me atrevo a decir en un mucho tiempo.

Cuando Daniel Torres fusiló a la Pepa Gaitán me amargué porque otra menos de esas chonga espléndidas, esas que te dan ganas de ser más chonga marimacho, se nos iba en manos de un heterosexual asesino. Del hecho tengo la imagen de la foto de la Pepa pelo corto y musculosa que circuló por todos lados y que aún hoy lo hace: un bomberazo hermoso sonriendo con franqueza, una torta con la que saldría encantada a dar una vuelta en moto y mucho más.

Cuando Alejandro Angulo, Raúl López, Fabián Mora y Patricio Ahumada aka Pato Core torturaron durante 6 horas en pleno centro de Santiago de Chile al joven Daniel Zamudio, que murió pocas semanas después debido a las heridas inflingidas en su cuerpo por parte de estos tipos lloré mucho, mucho. Tengo una imagen sonora grabada que no vi pero que mi cerebro reconstruye hasta tal punto de sentir que es a mí a quien se lo hicieron o como si por lo menos hubiera estado ahí: es el crack del hueso roto de la pierna de Daniel; “Como cuando se rompe un hueso de pollo” declaró uno de sus asesinos. Recuerdo que fui a la casa de un amigo que tenía en aquel entonces y escribimos dos textos que hoy se conoce como Daniel y Ninguna agresión sin respuesta. Organizar la rabia o el Pete ese. Fue nuestra manera de reclamar venganza y de hacer catarsis con una risa que siempre intentábamos no perder como travestismaricalesbianas estupendas que éramos. Como desde la masacre de Trelew, decimos venganza. Luego nada pasa.

Ahora la asesinaron a Melina. Circulan muchas fotos de ella porque era realmente bonita y fotogénica, pero hay una selfie, que marca el ritmo de nuestros tiempos, donde yo la veo hermosa, alegre, entusiasmada, con ganas de hacer con su vida algo copado, divertido, original, tal vez distinto que el ciclo de escuela de mierda novio celoso maternidad adolescente y forzosa matrimonio abusivo violencia doméstica y de género pobreza endémica alimentación a farináceos estrogenización patologizante personal de maestranza servicio doméstico trabajo de mierda que se le reserva a las rochas o culisueltas de nuestro país. Melina tenía ganas de pasarela bien, de hacer con su vida algo más que ser la buena madre de familia y hogar devota de su castidad pudor e hijos que se pretende de cada cuerpo con vagina de este universo hetero, como muchas de nosotras, como la Pepa y como Daniel, incluso como María Soledad Morales. Pero acá no hay ninguna monja que avale y legitime a la oveja descarriada para que se organice una tras otra marchas que salven el honor de una vida que no se salvó. Del asesinato de Melina Romero, de cuyos asesinos conocemos el nombre de Joel Fernández, aka el Chavo o el Chavito, Javier El Pelado Rodríguez, Toto hijo del César Sánchez, Elías Juan Carlos El Narigón Fernández (que no tiene la nariz grande), me toman por entera detalles que no quiero recordar más: la cantidad de horas que la violaron (desde las 3 de la tarde por lo menos hasta las 23hs), la manera en la que a golpes la hicieron mierda, hasta le faltaba un ojo de tanto que le pegaron en la jeta incluso patadas tendida ya en el piso para poder violarla una y otra y otra vez hasta ya no tener más ganas, hasta quedar completamente saciados de violencia en la carnicería en la que convirtieron el cuerpo de una chica de 15 años y luego, aún con vida y respirando colocarle una bolsa de plástico en la cabeza para tirarla al río, literalmente. No quiero hacerte yo mierda a vos pero tengo que pedirte que la mires conmigo una vez más, que nos agarremos la mano y nos sumerjamos en la producción de un recuerdo que no tuvimos pero que necesitamos sentir como si fuera nuestro el cuerpo que estuvo ahí siendo masacrado por la inclemencia violadora de esas pijas asesinas heterosexuales y patriarcales con nombre apellido y familia, porque no son monstruos, o errores, estos tipos son hijos sanos del heteropatriarcado, y porque pese que esto podría haberle pasado a cualquier de nosotras, no nos pasó a nosotras pero es menester sentirlo en la carne como si nos hubiera pasado a todas y cada una de nosotras, poder ser todas Melina. 

Necesito que la veamos en sus últimas horas, defendiéndose de brutales penetradores heterosexuales que se aprovecharon de que eran muchos, como hacen las bandas, de que estaba drogada, como una se pone cuando piensa que está entre gente amiga, de que eran varones, se aprovecharon porque vivimos en un régimen donde es posible hacer esto y que nadie, pero nadie se indigne como se indigna la gente cuando se le quitó la vida, sin duda de manera injusta, a un chico rubiecito de la clase alta en un secuestro extorsivo de un empresario (como el hijo del así llamado ingeniero Blumberge) al punto tal de reformar el código penal; o cuando una patota sindical asesina, sin duda injustamente, asesinó a un chico blanco de la clase media estudiante comprometido por la causa socialista como aconteció con Mariano Ferreyra del Partido Obrero. La tortura infinita, la violación seguida de muerte de Melina correrá una suerte aún peor que la de Luciano Arruga. Tampoco hay, como ya dije antes en referencia al caso de María Soledad Morales, una monjita buena y virtuosa que subsane las faltas morales que la sociedad le achaca a Melina y que justifica para esta sociedad que produce este modelo de virilidad hegemónica su asesinato. Para Melina no hay marcha, no hay manifestación, no se cortará ninguna calle, no se manifestará ningún partido, no se movilizará ninguna individualidad, no estará el movimiento estudiantil secundario y universitario reclamando nada en las calles, no se quemará ningún patrullero ni dependencia policial, su cara no será retratada en murales en plazas públicas o banderas, las notas periodísticas harán hincapié en su condición de “fanática de los boliches”, en la joda, en la noche, en que dejó la escuela, en que tenía muchos perfiles en redes sociales y ningún novio fijo, todos pecados de la buena conducta microfascista que explican por qué le hicieron lo que le hicieron, porque a las chicas buenas nadie las mata (por eso María Marta García Benzulce también está muerta, en un barrio privado y en manos de su marido, no?); nadie, repito, se va a indignar publicamente al punto de boicotear o accionar o hacer nada porque matar a las melinas no solamente es algo tan común y corriente que pasa usualmente desapercibido, sino que goza del beneplácito del común denominador de la apática población que sustenta el orden heterosexual criminal violador y hegemónico donde todo el tiempo se viola, se tortura y se mata a travestis, transexuales, tortilleras (las marimachas especialmente) y mariquitas. Las mismas personas que se lamentan por el asalto del turista gringo en el barrio de La Boca a manos del motochorro, que no osarían jamás burlarse y se acongojan de la mala fortuna de la familia Blumberg o Ferreyra son las que no solo se alegran de la muerte tras violación y tortura durante casi 10 horas de una chica adolescente sino que criminalizan a su madre y su amiga junto con la asesinada por ser mujeres no blancas, pobres y no concordar con los estándares de pacífica decencia que se le ordena a cualquier cuerpo no “varón” dentro de la heterosexualidad como régimen político. Se lo buscó, una menos, por algo será, y que querés, le pasó por puta y drogadicta, se lo merece...

Hoy me invade la repugnancia y el asco de ser humana, de estar sexuada, de pertecer a esta raza maldita de pestilencia que es capaz de penetrar durante muchísimas horas de una tarde infinita hasta con la bombacha puesta con sus pijas heterosexuales de mierda el cuerpo de una chica a la cual se encargaron de drogar y cagar bien cagada a trompadas y patadas de la manera más cobarde que hay, sangrando por todos lados y meter incluso respirando dentro de una bolsa su cabeza, tal como se nos enseñó que se hacía con los animales y por eso lo repetimos entre nosotros y nosotras; hoy que siento repugnancia y asco de haber sido biopoliticamente forzada dentro de la violencia de género llamada “mujer” que crió a estos hijos sanos del heteropatriarcado que creen que Melina, todas las Melinas, puede ser torturada de tal manera porque no vale nada, porque las Melinas no valemos nada.

Repito los nombres de los asesinos porque espero que nunca puedan reclamar lo que hicieron, porque deseo que alguien los reconozca, buceando en las profundidades de infernet, y les defenestre para siempre y por siempre. Y por eso también uso el mío, porque espero sacarnos de la desidia, de la apatía y de la pasividad de la foto de facebook haciendo tu buena acción del día en el mejor de los casos.

Melina que podría haber tenido una vida más prolongada llena de intensidades, deseos, hallazgos y aventuras por lo menos tiene que ser recordada. Por ella tenemos que dejar la cómoda y confortable pasividad a la cual somos sometidas, tenemos que levantarnos temprano, esforzarnos en ir y participar en todas las acciones que en su nombre se realizan, conmover el barrio donde vivía, mostrar nuestra presencia, enseñar que estamos ahí que estamos con ella, con Melody que se animó a hablar pese a todo lo que le están haciendo y le hicieron (¿o se piensan que ver violar y masacrar hasta la muerte el cuerpo de una amiga pero salir ilesa es una pavada?), organizarnos con la gente que encontró el cuerpo y lo defendió para que no quede todo en la nada otra vez. Tenemos que levatarnos e ir hasta donde tengamos que i y responder el ataque que ellos inicieron contra todas nosotras para que todos los tipos de este mundo sepan que No es No, que solo un Si expreso y reiterado es consentimiento, que si nos zarpan a una nosotras nos vamos a zarpar nosotras también, que responder la violencia del agresor no es ser una agresora, que empoderarse supone defenderse, no quedarse callada que el silencio y la inacción no nos van defender, que las autoridades siempre estarán del lado de los que hicieron esto, que las leyes no están para defendernos a nosotras.Tenemos que dejar de temer porque si seguimos temiendo lo que nos puede llegar a pasar si nos volvemos salvajes, indómitas, malditas nos va a ocurrir de todas maneras lo mismo que le ocurrió a Melina. Tenemos que dejar de lado el rencor y el encono que a veces nos agrieta las una contra las otras aunque más no sea momentáneamente e ir hasta allá donde todavía Melina vive en el recuerdo y el aroma de quienes la querían y la respetaban tal cual era porque tal cual era merecía vivir, porque tal cual era su vida era valiosa, respetable, íntegra y maravillosa. Tenemos que salir sin temor a mostrarles a todos los que hicieron esto o acompañan y avalan hasta con su desidia y su apatía que estamos ahí y nos estamos armando porque todas, absolutamente todas nosotras somos Melina Romero, porque donde nos matan a una, como una Hidra de mil cabezas vamos a volver, siendo millones para atacarles con nuestro odio enfurecido y excitado de malditas furias que somos y cortarles el chorro (o la pija). Para que cuando digamos somos malas podemos ser peores no sea simplemente un slogan que sublima catárticamente lo que nunca nos vamos atrever a hacer. Para que Melina siga bailando eternamente con nosotras cumbia y reggaetón en nuestro corazón lesbiano.



lunes, 29 de septiembre de 2014

domingo 5 de octubre en la primavera LesbicaT

☁☁ ☀ ☁
☁ ☁
▼☝Amigues del mundo☝! !☝! ☝!

MARATÓN DE 24 HS.▼

DESDE EL MEDIODÍA DEL SÁBADO 4 HASTA EL MEDIODÍA DEL DOMINGO 5 DE OCTUBRE



Domingo 5 de octubre

12 hs: Brunch
13 hs: Presentación de Foucault para encapuchadoAs + Sasha tocando algunas cancioncitas foucaultianas


▼☝Este año es maratónica, manija y eufórica▼

Un espacio para todas las cuerpas LGTTTBIQP.
Salón de usos múltiples, comidas comunitarias a las brasas! Barrra birra! Cuartito del amour! Mega habitación alojamiento, un patio con parrillota, talleres, muestras, pelis, charlas, performances, bandas, piyamaparty!

▼☝Traete tu colchón, colchoneta, bolsa de dormir que hay espacio para ranchear y sobrevivir a la maratón!▼

☁☁ ☁☁ ☁
Está abierta de par en par la convocatoria para la nueva edición de la Primavera Lésbica 2014 formato 24hs.
☝•Podes enviar tus propuestas artísticas: talleres, charlas, expo, intervenciones. música, performance, fotos, pelis, cortos, numeritos, guisos, reflexiones, poesías, fanzines, tejes y manejes etc etc etc•

IMPERDIBLEE!

Comunicarse al mail malascomolasa@gmail.com o por inbox de fb ♥

domingo, 21 de septiembre de 2014

after life


After life

After life narra una historia muy simple que obsesiona particularmente a les japoneses y finalmente a todo el mundo. ¿Qué pasa después de la muerte? En esta peli, cuando una muere va a una suerte de limbo estudio de filmación donde tiene un tiempo para elegir la escena de su vida donde más feliz fue, rodarla y verla por el resto de la eternidad. El limbo claro está es no poder elegir ese momento.
Si tuviera que elegir un momento de mi vida como en ese peli para vivirlo el resto de la eternidad, frente a lo que usualmente se estila u sucede, sería este al cual ahora apelo en la memoria donde disfruto de paladear el mundo de las potencias al recordar una tarde con mi amante pero al mismo tiempo recordar como disfruto la tarde en el recuerdo a solas. Suerte de especie en abismo, disfrutar la soledad de recordar estar tarde juntas.
La felicidad eterna es en mi el recuerdo, el traer desde la memoria en esta tarde solietaria aquella hermosa tarde acompañada.

Chocolate Remix, reggaeton lésbico: si no puedo perrear no es mi revolución


Una debe ser legible a primera vista, dice Halberstam y no se equivoca cuando piensa críticamente el feminismo y sus opositores en su viejo y para nada pasado de moda libro “Masculinidades Femeninas”.
 
 De allí que si por casualidad aparece en el abúlico panorama del Buenos Aires progre buena conciencia alguien como la banda de reggaeton lésbico conocida bajo la figura del personaje conceptual llamado Chocolate, todo parece desmadrarse.

 
En sí mismo, alguien con la cabeza no tan quemada por la corrección política antipatriarcal podría pensar que el video es irreprochablemente transfeministaqueer. Tomémonos unos segundos para analizarlo fragmento a fragmento. Encontramos tres bailarinas, una entrada en carnes, la anti bailarina y la anti femme magra de las publicidades patriarcales (y de muchas bandas de cumbia feminista, sea dicho de paso) con su feminidad desbordante, desacomodante, maquilladísima, incorrecta, esa para la cual Virginie Despentes en el comienzo de Teoría King Kong escribía, perfecta re-invidicación y apropiación queer de cuerpos voluptusoso y deseables justamente por su voluminosidad y no pese a ella; otra bailarina hiperflaca, andrógina, de cabello corto parado tipo video de Robert Smith, claramente, dados sus rasgos faciales, proveniente de algún lugar del territorio argentino que todavía deja ver sus raíces de pueblos originarios, y (si mi lesradar no me engaña), torta; la tercera indefinible, guapa sin ser linda, no podríamos decir claramente a que orientación sexual pertenece, y eso parece un logro: ¿una hetero que la dimos vuelta?¿una chica como cualquiera animándose a lo que no la dejan? Las tres vestidas como se dice en el mundo vulgar y corriente de gato o trola. Pero lo cierto es que también podríamos decir que sus atuendos se parecen a los de las heroinas de Marvel, esas que usan la ropa interior por encima de una ajustada calza de color chillón. Es el ojo que mira el que las ve y elige si se parecen a Storm o a una trabajadora sexual. Es el ojo que mira que decide que trabajadora sexual de alta gama es un deshonor. ¿O por qué no pensar que una trabajadora sexual puede ser una heroína superpoderosa? ¿Qué se esconde tras ese feminismo bien pensante y pacato que en vez de creer que en cada trabajadora del sexo hay una fuente inagotable de conocimientos y prácticas del cual debemos aprender en vez de una “pobre mujer” que necesita ayuda? 


 

Estas diosas imponentes, todas mucho más enormes que la ínfima Chocolate, que canta y que no es la típica chonga, tal como lo demuestra su vestimenta que hasta lencería y transparencias lleva, desquiciando la heterosexualidad como régimen político (se acuerdan de ese viejo pero querido concepto o ya no se usa más) donde empieza la masculinidad donde termina lo femenino, le cierran el paso frente a lo que parece los monoblocks de Lugano. Chocolate, entradora y sugerente ,hace un gesto con su gorra, saludándolas y ahí vemos que estas yeguas del infierno (o yeguas del infierno feminista políticamente correcto) cuando la pequeña Choco pasa con sus pantalones rojos, le miran el traste. ¿Quién domina a quién? ¿No será que se trata de un juego? La canción y el video continúa y frente al panorama de música popular al que estamos habituadas que hace cumbia blanca (tan blanca como la cantante de este video, ni más ni menos) ya sea acerca de novias celosas, ya sea de amor romántico ya sea contra el trabajo sexual, el reggaeton “Lo que las mujeres quieren” sorprende en su lírica, verdadera batalla. Chocolate, tal como la canción dice, viene a explicarnos algunas cosas, especialmente al reaggetonero macho, y no solo a través de la letra, sino con el concepto todo del video: porque sus bailarinas también son enfocadas mientras cantan la letra “información invaluable para que sepan cómo una mujer goza”. Chocolate les roba a los reaggetoneros machos su territorio y lugar y les va a enseñar sobre mujeres, lo que ellos no saben, porque la breve Choco tiene la capacidad de ir y venir como queda claro en la canción de poder hacer de macho que se las sabe todas y como se las sabe todas, también sabe ponerse en 4, no ser siempre la que domina, por eso el estribillo dice “empújalo, mujer”. ¿A quién o a qué? Pues claramente con arnés cinturonga y dildo al culo del machote, pero también los límites de lo cantable, de lo deseable, de lo emitible, de lo visible, de lo gozable, de la corrección política. En especial comienza erradicando algunos conceptos como que “el tamaño no es clave, vamos a ser honestos...que una mujer prefiere dos dedos bien puestos, o uno... que tu pito será grande pero no más efectivo.” Mientras, las bailarinas se tocan, pero ese tocamiento con esa letra de fondo adquiere otro juego, ya no es toqueteo para el reaggetonero macho, las Chocochicas han descubierto una verdad: que entre ellas se la pasan mejor, ergo, machirulo, te quedaste afuera, esta vez: “Una vez que aprendas que tu pene es prescindible y centrés tu atención en ser un poco más flexible...y quizás te guste darte vuelta como una prenda reversible.” Y la que gira y muestra la tanga es una bailarina, en una clara invitación al machito del reaggeton a que se vista de chica, a que se cole la tanga, porque ser esta súper hembra amazona, tal como dice la lírica, es hermoso y halagador; es decir, la canción es además de una ilustrativa muestra de educación sexual queer, una invitación al Devenir Perra de la perróloga feminista Ixtar Ziga pero para machotes, seduciéndolos con la estética para que adopten la posición de la bailarina, que ya no es, como se emepeñan en ver algunas ciegas feministas un cuerpo objetivado y desempoderado, sino puro júbilo exultante, cuerpo alegre y poderoso cuya situación de dominio hace querer ser como ellas, generar deseo en un cuerpo biopoliticamente asignado a la violencia de genero llamada “varón” de ocupar la posición supuestamente subalterna que estás bailarinas re-inscriben en otra lógica. La letra se mueve y juega, una vez más, y en clara alusión intertextual a toda una historia de lésbica gay con el fetiche policial “que enfunde como un cana su pistola” que va desde Village People y más atrás hasta el hipermaricón de George Michael y sus bailarinas voluptuosas y pelirrojas vestidas de policías, como las que se lo llevaron a él por coger donde no corresponde. Porque de eso se trata, no?, de no hacer lo que corresponde.
 
 Por eso siempre hay gente patrullando con su obediencia debida en vez de blasfemar sobre ciertos valores y símbolos como la policía mediante nuestros fetiches y deseos perversos; esas serán las personas que ejerzan el control de biografía, porque cuando todos los análisis fallen y descubramos que las críticas a este video de político no tiene nada sino que la crítica es solo contra las personas, dirán que dónde vive la hace una cheta, y que eso es motivo y razón suficiente para defenestrarla a ella y a sus bailarinas, ninguneando el trabajo de todas las que participaron en este video. ¿Disculpen pero eso era el feminismo? Y supongamos que lo sea, que sea cheta, acaso eso le resta mérito a la canción y lo que moviliza? Si no les cabe la persona, mi recomendación es que no sean su amiga, pero su expresión político-musical es inobjetable hasta el punto de parecer haber leído Cuerpos Sexuados de Ann Fausto Sterling cuando la lírica chocolatera arroja “Hormonas mi niño, todos tenemos de todas...quien sabe esta vez es ella quien te la acomoda que todo súper macho lleva dentro una loba”. 

 
Entonces, ¿qué cálculo desagradable se hace para llegar desde esta joya del empoderamiento transqueer gordotortafílico del devenir perra a un alegato machista de la cosificación de la mujer simplemente? Simplemente y aunque cueste creerlo del orden de la envidia, el resentimiento, y el odio, todas viejas conocidas de cualquiera que ande por los bordes más incómodos de nuestro mundo, prototípicamente de “la mujercita hetero” que todas llevamos microfascista dentro haciendo de policía contra las otras. Porque las mismas que se ofenden por el fetiche de rati, son las que en los encuentro de mujeres le cantan a las milicas y a las ratis “mujer, escucha, únete a la lucha”, cuando esas son nuestras enemigas, y no están jugando y no van disfrazada.
 
 Según se ve, la vagina te auna en algunos casos y en otros no. Ya se sabe, por la senda del Bien andan aquellas que creen que el sexo es algo que los varones (siempre malignos) le hacen a las mujeres (siempre víctimas y buenas), y que aquellas que disfrutan del sexo han sucumbido, como las idiotas que son, al lavado de cerebro patriarcal y están atrapadas para siempre como estúpidas o colaboracionistas. Así van alentando temores y fobias y recores del orden de la moral que en vez de fomentar y tender a la proliferiación de esfuerzos anti religiosos por la diversidad sexo-afectiva se anclan en una suerte de pureza sexual de un supuesto feminismo lesbiano, qué están proponiendo, cómo seducirán a las otras para que abandonen las heterofilas y se unan a los devenires inclasificables? Explica Halberstam, que ahora es Jack, mal que le pese a varias, como la otrora Pat Califia es ahora el Patrick, que a la sazón formó parte del primer grupo de feministas sadomasoquistas llamado Samois, en honor a la región donde estaba el castillo de Historia de O, la novela de Pauline Rege, ya decía que: 
 

“En su intento de evitar el lenguaje pornográfico o sexista, algunas escritoras lesbianas feministas que querían describir escenas amorosas de sexo se limitaban a hablar de “vaginas” y de “manipulaciones digitales” en un tono que sonaba muy clínico. Este pasaje particularmente asexual está tomado de Common Lives, Lesbian Lives (1983). En la narración “Making Adjustments” de Teresa Lilliandaugther, la narradora y su amante tienen dificultades para ponerse de acuerdo sobre cuándo tener sexo y cómo coordinar sus deseos con sus horarios. La amante tiene menos deseo que la narradora, de modo que ésta intenta encontrar soluciones creativas a ese dilema. Una de ellas consiste en hablar de ello e intentar saber por qué la amante no la desea. Le dice a su amante “Creo que siento como si siempre debiéramos sentir lo mismo, que si yo estoy excitada tu deberías estarlo también”. Otra solución que las amantes plantean es que la narradora debería masturbarse más. Pero ésta dice que no quiere porque lo que realmente quiere es a su amante. La amante responde: “Quizás podríamos hacer un esfuerzo las dos...¿ Por qué no te masturbas mientras yo te acaricio o algo así?”. Finalmente deciden hacerlo. A la amante no le importa, dice, “porque te corres rápido”. La escena de sexo:
Ella comienza a masajear mis pechos y acariciar mi cuello. Después empieza a mordisquear y lamer el lóbulo de mi oreja. Yo empiezo a usar el vibrador.....
-¿Puedes meter un dedito en mi vagina?
-¿Quieres un dedito? ¿Y que tal un dedo de tamaño normal?
-Si, mete un dedo de tamaño normal en la vagina. Para correrme. Como cuando pides en un restaurante de comida rápida.

Esa escena de sexo tiene más que ver con el informe Kinsey que con un relato porno. Esto es un ejemplo del tipo de sexo feminista que se supone que evitaba las trampas patriarcales de follar, mamar, frotar, morder, ponerse dildos o usar roles. (Judith Halberstam, Masculinidades Femeninas)”

Por suerte, y pese a las críticas infundadas de estas ignorates chiquitas acomodadas, muchas de ellas muy patricias, por cierto, por ahí van las Chocolates, cantante, DJ y bailarinas perreando aunque las corra la perrera del lesbofeminismo de la buena conciencia y su coro de ángeles asexuados (porque acá el problema, como era cuando íbamos a la escuela, es el largo de la pollera, o la tela del top), y con estilo y talento, que es lo que en general falta por parte de quién saca el cuero, se las manda a guardar:”“y para las mujeres que dicen esta inventa, y para las que dicen ser felices y contentas yo te desafío mira después no hay vuelta vení y proba conmigo y después me cuentas.”
¿Quién no querría probar con las Chocolate Remix?