miércoles, 27 de noviembre de 2013

Encuentro Nacional de Mujeres

bueno, voy a empezar a decirlo.

estar en tetas, comerse la calle y hacer un par de graffittis es algo que cualquier gordo de barrio hace cualquier domingo de la cancha.

donde estaban las molotov, donde estaban las piedras, donde estaba la violencia explilcita para con los heraldos de cristo y la policia, donde la sagre, donde las caras de miedo de los patriarcas y sus cuidadores, donde los ratis heridos, donde las bengalas que queman?

una vez al año se les permite a las mujeres encontrarse y alocarse un poco, mientras no se prenda fuego nada, mientras solo sean cantos gritos y pintura que con mas o menos trabajo se lava, mientras nadie muestre algo mas que las tetitas, ni nadie se ponga a cojer en publico, mientras no se organice ya no una besada sino una orgia publica lesbica, mientras no salga nadie herido.

despues volvemos a casa, mas o menos como nos fuimos, a esperar otro año mas donde tampoco seremos muy violentas mas que de pico...




ya se ya se, no quiere leer esto, porque se sienten fuertes y libres y lindas.

pero yo me voy a poner a festejar cuando ellos sientan miedo porque saben que de ahi no vuelven sanos ni salvos, porque saben que ahi los van a dañar.

otros tiempos...tal vez?





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http://www.marxists.org/espanol/bajtin/rabelais.htm
El carnaval es un dispositivo de control de la insurreccion, de canalización del descontento.
 Bajtin -que no estaría para nada de acuerdo con la hipótesis anterior- dice:
"... el carnaval ignora toda distinción entre actores y espectadores. Tambien ignora la escena, incluso en su forma embrionario. Ya que una escena destruiría el carnaval (e inversamente, la destrucción del escenario destruiría el espect culo teatral). Los espectadores no asisten al carnaval, sino que lo viven, ya que el carnaval está hecho para todo el pueblo. Durante el carnaval no hay otra vida que la del carnaval. Es imposible escapar, porque el carnaval no tiene ninguna frontera espacial. En el curso de la fiesta sólo puede vivirse de acuerdo a sus leyes, es decir de acuerdo a las leyes de la libertad. El carnaval posee un carácter universal, es un estado peculiar del mundo: su renacimiento y su renovación en los que cada individuo participa. Esta es la esencia misma del carnaval, y los que intervienen en el regocijo lo experimenten vivamente..."

El  carnaval como forma concreta de la vida vivida en la duración del carnaval: "Esto puede expresarse de la siguiente manera: durante el carnaval es la vida misma la que juega e interpreta (sin escenario, sin tablado, sin actores, sin espectadores, es decir sin los atributos específicos de todo espect culo teatral) su propio renacimiento y renovación sobre la base de mejores principios"

 "Bajo régimen feudal existente en la Edad Media, este carácter festivo, es decir la relación de la fiesta con los objetivos superiores de la existencia humana, la resurrección y la renovación, sólo podía alcanzar su plenitud y su pureza en el carnaval y en otras fiestas populares y públicas. La fiesta se convertía en esta circunstancia en la forma que adoptaba la segunda vida del pueblo, que temporalmente penetraba en el reino utópico de la universalidad, de la libertad, de la igualdad y de la abundancia."

domingo, 24 de noviembre de 2013

el sueño de la razón

no me deja de rondar en la cabeza esta alerta:
si todas las pequeñas bioasignaciones a la violencia de genero conocida como "varon" que resultan pedir muñecas, vestidos rosas, y ser llamadas de princesas son reasignadas inmediatamente  a la otra violencia de genero llamada "mujer", habra dentro de 30 años todavia maricas emplumadas maravillosas y esplendidas y travestis cuchilleras o seran de aqui en mas las potenciales insurrectas del genero reterritorializadas binomicamente -identidad generica y documento mediante- dentro de la heterosexualidad como regimen politico?

mucho me temo que las maricas emplumadas desaparezcan subsumidas dentro de la categoria mujer trans.

adios queridas amigas insurrectas, la heteronormalidad y su buena conciencia vino para llevarselas  a su reino de amor, paz, decencia,  homofobia y feminidad hegemonica, no vaya a ser que quede alguna pequeña mariquita suelta.

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nunca falta la mujer que frente a la idea de auto-organizar talleres de autodefensa para expresiones de genero en peligro contra el heterocapitalismo te plantee "estariamos excluyendo a nuestros compañeros biovarones hetero (que ni en pedo pisan un gimnasio)"

los talleres de autodefensa son para las corporalidades en riesgo por el regimen no para las personas que detentan los privilegios de pertenecer al regimen.

si ud detenta los privilegios de pertenecer al regimen heterosexual vaya y entrene en un gimnasio como cualquier hijo de vecino, si no tiene el dinero, haga un trueque con su entrenador, limpie el baño o lo que sea, y estoy segura en el dojo lo aceptaran. si no le gusta el regimen heterosexual, deje de detentar los privilegios de pertenecer al regimen heterosexual. si no le gustan los gimnasios convencionales, ya decia yo que los talleres de lesbianas son mejores, por eso ud tambien pude tener un devenir lesbiano, o puede aguantarse esos gimnasios e intentar modificar con su presencia las condiciones que alli se mantienen.

lo que no puede hacer es beneficiarse con los talleres que se imparten para personas que estan en riesgo por los privilegios que ud detenta.

y seria tan tan bueno que las mujeres dejaran de defender los intereses de los biovarones heterosexuales...pero eso es una quimera porque la mujer es un artefacto politico creado para hacer justamente eso

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yo escribia de mas en los parciales de casi todas las materias cuando estudiaba en la UBA y pensaba, hasta hoy, con mucha inocencia, que a lxs docentes les gustaba. escribia de mas y decia de mas en las clases porque pensaba que a lxs docentes les interesaba mi entusiasmo en las clases que se traducia en los parciales. un dia en un final de Sarlo, literatura argentina, me despacho con un 10 en la libreta en 5 minutos. recuerdo que le discuti y le dije "estudie con una hipotesis de lectura propia 15 bolillas y usted me manda a sentar en 5 minutos con 2 preguntas?" Sarlo contesto: Leonor Silvestri ud no viene aqui a mostrar que hizo la preparacion fisica, sino a ganar, y usted acaba de ganar en el saque." estudiar en la universidad es lo opuesto de conseguir algun dispositivo agonistico y dialogico con un maestro...

martes, 12 de noviembre de 2013

Gimnasio Club Abasto

Ninguna técnica, ninguna habilidad profesional puede ser adquirida sin el debido ejercicio; tampoco se puede aprender el arte de vivir, o texne tou biou, sin una askesis que debe ser considerada como el entrenamiento de uno por uno mismo: éste era uno de los principios tradicionales a los que los pitagóricos, los socráticos, y los cínicos habían atribuido gran importancia durante largo tiempo....este entrenamiento tomaba  modalidades tales como

abstinencias, memorizaciones, exámenes de conciencia...

Plutarco: "Debes aprender los principios tan firmemente que cuando tus deseos, tus apetitos, o tus miedos te despierten como perros ladrando, el logos de la doctrina te hablará con la voz de un maestro que silenciará los perros con un solo gesto"... Uno habrá llegado a ser el logos, y el logos habrá llegado a ser uno.

No se debe dejar que el cuidado de los otros preceda el cuidado de si.

Por espiritualidad entiendo... aquello que precisamente refiere a un sujeto que accede a un determinado modo de ser y a las transformaciones que debe realizar sobre si mismo para acceder a ese modo de ser....en la antigüedad, esperitualidad y filosofía eran idénticas, o casi.


Gracias Michel Foucault por pensar estas cosas. Las fotos de Natalí Arango.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Una peli de terror: El regreso de los muertos vivos

Una peli de terror: El regreso de los muertos vivos
en el aniversario de Carlos Jáuregui 2011.

http://leomiau76.blogspot.com/2011/08/homenaje-carlos-jauregui.html
Para Josefina Courreges, aka Fini, eternamente.



Mejor la muerte que esta salud que se nos da.
Gilles Deleuze

Nosotros morimos perseguidos en la oscuridad.
El verdadero cementerio es la memoria. Allí te guardo, te acuno, te celebro...
Rodolgo Walsh para su hija Victoria

Cuando escucho con los ojos a mis muertos
Quevedo

Frente y contra la necrofilia argentina, frente y contra la lógica del sacrificio militante o la estética sacrificial de la militancia, frente y contra la condescendencia empática altruista hacia las vidas vividas al límite, frente y contra los preceptos normativos moralizantes en pos de la vida a cualquier precio, frente y contra a la utilización mediática y oportunista de los muertos por parte de quienes zombifican, deseo expresar una voz que diga “huyamos juntas en esta vida”. Y recordar a la muerte como lo que está siendo ahora en este momento mismo en favor de una ética de las subjetividades radicales que no pueden, no se resisten ser subsumidas a la colonización (hetero)normalizadora que encarna en cualquier cuerpo, incluso los GLTB. Ética del devenir afirmativo, de las relaciones saludables que aseguran un futuro mutuo posible y alegre, que acreciente nuestras potencias para seguir viviendo hoy un poco más contra este mundo. Porque como todas sabemos, todos los días alguien que no será llorado ni en esta plaza ni en ninguna otra se está muriendo ahora.

¿Cómo definir una relación no saludable? No saludable es toda aquella relación que me conducen a la descomposición sin posibles líneas de fuga puesto que la salud no se expresa por la capacidad de permanecer vivo por siempre, o el desarrollo de una vida cuyo único sentido es perdurar. Por el contrario, saludable se expresa en la capacidad del cuerpo para continuar estableciendo relaciones y experimentar afectos intensos que expresen su alegría y le pongan freno no a la muerte, sino a la muerte del deseo radical.

¿Por qué temerle a la muerte cuando hasta el mismisimo centauro Quirón cambió la vida eterna (vivir eternamente en el dolor de la herida) por la capacidad de ser mortal? Comenzamos a morir desde la línea de partida puesto que la muerte es inmanente a toda la vida. Mientras hablamos, la muerte ya ha tenido lugar, es el tiempo de nuestra vida, en la medida que nuestro tiempo de vida no es nuestro. Como el guerrero del que habla Castaneda, nuestra proximidad con ella es una amistad íntima; aceptar esa amistad impersonal de la muerte sin temerle y sin reverenciarla, -es decir, sin fetichizarla (tal como a la vida y los reconocimientos que los aparatos de captura otorgan para cooptar la alteridad irreductible)-, es una manera ética de instalarse en la vida como un visitante transitorio, como quien viaja en la experimentación sin ser turista. La proximidad de la muerte afirma la vida en una radical inmanencia precisa, hic et nunc, tanto tiempo e intensidad cuanto podamos soportar, incluso con los estados de autodestrucción que son formas que tiene el cuerpo para afrontar la vida, que también puede ser vivida como droga, y tornarse adicción.

Por el contrario, la obsesión por la salud y los cuerpos limpios y funcionales al sistema es el corolario del temor por las enfermedades fatales y la moral de la vida eterna que propone el heterocapitalismo en su versión más verde; la búsqueda compulsiva de la salud es una fuerza normativa encarnada de los poderes del heterobiocapitalismo y la respuesta avergonzada por las sexualidades revoltosas y abyectas que no estamos pudiendo sostener vitalmente pero que sí sostienen a las ONGs del progresismo cuando prueban cocteles de todo tipo biopolítico en los cuerpos docilificados de los putos pobres y travestis bajo las sonrisas cómplices de la diversidad y sus postulados a-críticos bienpensantes. Solo la glorificación metafísica y sacralizada de la vida por la vida misma –tan en línea con los discursos anti-aborto- puede justificar que se deba vivir a cualquier precio y que la vida deba ser preservada contra viento y marea mientras los protocolos del control farmacopornográfico se testea en animales humanos (marginales) y no-humanos.

Contra lo que vulgarmente se diría, sostenemos que vivir saludablemente es llegar hasta el extremo sin morir haciendo estallar las fronteras del yo, hasta el límite más remoto persistiendo corporalmente en el mayor tiempo posible en manadas desterritorializadas, aguijonear lo efímero sin permanencia fija. Claro, vivir así es acontecimiento que se inscribe en la carne y deja cicatrices. La ética es una cuestión de experimentación que hace que lo activo se convierta en activismo y aumente la potencia ética hacia su dimensión política: descenso del frenesí diario y aceleración de las potencias, de las conexiones con lxs demás, de la percepción sensorial. Pensar a través del cuerpo y no huyendo de él significa actuar contra sus fronteras y limitaciones, vivir a través del dolor alegremente: asirse a la ola de intensidades y surfearla, cultivar modos de vida gozosos dado que vivir intensamente y estar vivo nos impulsa al borde extremo de la grieta de la mortalidad. La ética -barrera contra la posibilidad de extinción- consiste en reelaborar el dolor y transformarlo en sostén: quebrarse y aun así sostenerse como un junco fortalecida donde se armó la cicatriz, tejido fortalecido que nos recuerda que allí hubo un corte. La vida siempre continuará en los recuerdos y en las redes de interrelaciones en las conexiones con las afinidades.

Solo el miedo o el engaño mata. El resto regresa existiendo en el devenir del recuerdo y las acciones que se hacen carne en los cuerpos que continúan metiendo el dedo (o el puño) en el culo de los poderes y sus agentes mendigos lame-anos persuadidos por las caricias de la seducción normalizante: al fin de cuentas Norma puede ser bien un nombre propio (con su propiedad privada y sus derechos) bajo el cual arrodillarnos hasta ya estar muertas en vida.

Tal como escribe la poeta vasca Miren Agur Meabe

No puedo encerrarte:
eres la calle llena de gorriones y de locos.
No puedo ordenarte:
eres un amasijo oscuro de humedad lasciva.
No puedo alcanzarte:
eres el caballo que galopa sin destino.
No puedo amarte:
eres el saco de los miedos de la gente de bien.
No puedo pensarte:
eres la idea que me tiraniza en el insomnio.
Sin embargo, te puedo conocer:
eres como yo, con otra piel.


Gracias Rosi Braidotti por Transposiciones.



 
   La ruta del exceso conduce al palacio de la sabiduria. Aquel que desea pero no obra, engedra peste. William Blake

viernes, 1 de noviembre de 2013

Nota Clarín Mujer, por Alejandro Margulis



Leonor es el nombre que figura en su documento pero en realidad todo el mundo le dice Leo. ¿Leo como quien diría Leonardo? “No, como Leo a secas. Además es mi actividad. Me preguntás qué hago. Yo leo”, dice Leonor Sivestri, activista de género, anarquista, poeta, performer, ensayista y filósofa de reconocido accionar contra los encasillamientos que impone una norma sexual única. Autora a los 37 años de media docena de títulos claves de la cultura Queer argentina, miembro fundador del colectivo Ludditas Sexxxuales, Manada de Lobxs y Foucault para Encapuchadxs, desde el que trabaja para modificar “los mandatos del amor sentimentaloide y romanticón almibarado”, siente que lo mejor que le pasó es haber “dejado de ser normal, definitivamente”, según dice. “No quiero ser como los normales. Para mí, ser diferente es una cuestión vital. Me rebelo contra la norma social que excluye, esa que nadie elige y que se nos impone a todos siendo que algunos cuerpos, algunas personas más ostensiblemente que otras, no consiguen ni pretenden alcanzar”.
Soy, técnicamente hablando, una persona bio-políticamente asignada al sexo mujer”, agrega en el monoambiente donde vive con su gata, con paredes llenas de libros, discos y tapas de fanzines. “Pero fugando de esa identidad hacia ningún lugar en particular porque tampoco me interesa ser un varón trans”. ¿Se piensa algo varón esta joven de cuerpo menudo y aires de muchachito arisco? “Tampoco. Me gusta habitar esa bruma, ese lugar indiscernible”, recalca. Singularmente, a Leo le parece bien que la mencionen con el pronombre femenino ella. “Lo femenino es siempre el orden menor de la cultura”, denuncia.

Varonera en rosa y negro

Hija de una psiquiatra que cuestionaba la homosexualidad (“para ella no estaba ni bien ni mal, era una perversión”) y de un ex militante del partido comunista que trabajó poco tiempo como maestro mayor de obras y librero, critica sin vueltas a su familia de origen. “Podría decir que mi padre abusó de mí, que fue brutal porque para ellos yo era una nena terrible; a mi vieja le hablé del abuso, de las golpizas y por eso quiso internarme en un psiquiátrico. Pero el pasado no es un lugar que visite habitualmente. El presente es mejor, más alegre”.
¿Fue triste entonces su infancia en Nuñez, cuando se vestía siempre de rosa? “Vivía arriba de una bici de cross en vez de jugar con muñecas. Me gustaban los colores de las princesas, sí, el mundo de hadas y elfos, quizás para no estar en este mundo. Era una varonera y me lo decían: peleadora, camorrera. Como ahora, eso no cambió”, dice y se arremanga sonriente la camisa escocesa donde se ve uno de los muchos tatuajes que decoran su cuerpo (RECUADRO).
Adolescente punk, dark, gótica, siempre de negro, pálida y con los pelos parados, Leo nunca se sintió, sin embargo, sola. “Había una vocecita adentro mío que creía en mí. Lo que Baruch Spinoza llama el Ser que quiere preservar en el Ser. Los otros eran los que estaban equivocados. Yo me miraba en el espejo y decía: ´No ven bien´”. Una de sus compañeras del colegio Hans Christian Andersen era la futura modelo Dolores Barreriro: “Sus piernas eran como salchichas de Viena: largas, enclenques y sin forma. A mí me interesa tener piernas para pegar patadas, no para ser mamá”. Su modelo de belleza era la cantante irlandesa Sinnead O´Connor pero cerca del final de primer año un grupito de “matones” de quinto la acorraló con una cámara para que hablase como “la primera persona con cambio de sexo”: “La directora había dicho que el pelo largo promovía la homosexualidad de los chicos y el corto la de las mujeres. Me fui corriendo al baño y me quedé en el molde porque no tenía con quien hablar de eso”. Tiempo después, cuando la misma directora pasó por las aulas negando que había habido campos de concentración en la dictadura, Leo volvió a su casa diciendo que no iba a ir más. “Fue la gota que rebalsó mi paciencia”, dice ahora.
El paradigma heterosexual

“A mí me gustaban los nenes y me esforzaba por ser femenina. Pero me salía medio chungo, torcido. Hasta que a los 14 me “enamoré” de una chica de mi barrio, guitarrista de un grupo de rock; era una piba súper masculina, de pelo muy corto, medio paradito”, evoca. “Yo iba a las fiestas de quince y siempre era la rara. Siempre una desencajada. No me ubicaba en ningún lado y no tenía amigas como yo, eso era todo”.
En el nuevo colegio tampoco se sintió cómoda. “Ahí había algún que otro niño distinto pero se consideraba que tenía problemitas de adaptación a la norma”, dice y entrecomilla los dedos remarcando la última palabra. “No usábamos uniforme pero la directora de Aula XXI leyó mi punkitud como un uniforme cuando yo me sentía El joven manos de tijera de Tim Burton. Quiso hacerme cambiar de ropa y claro, quería que tuviera el estilo común y correcto de los heterosexuales. La desobediencia de género, la objeción a la heterosexualidad como régimen político, como dice Monique Wittig, se paga. Y mucho más en la adolescencia. Yo no quería lo que querían las otras chicas.´Ya vas a querer´, me respondían”.
El placer compartido
Lectora precoz de James Joyce -“leí el Ulises a los 15”-, se volcó al estudio de las letras clásicas en la Universidad de Buenos Aires. Junto al despertar sexual -“a los 18 conocí a una chica claramente lesbiana y ahí pasaron algunas cosas…”-, desplegó una carrera brillante en literatura antigua. Cuando le faltaba entregar la última monografía ocurrió un incidente crucial. “Era adscripta y miembro delgrupo de investigación de una cátedra de Latín y además coordinaba los eventos en una organización LGTB, Brandon Gay Day. Hablé de ambas cosas en una nota para la revista peronista Debate y la titular me llamó para gritarme que la visibilidad LGTB y encima en una revista peronista eran incompatibles con la Cátedra, que tenía que elegir. Tenía 26 años y había detalles que no comentaba, como que me gustaban las mujeres a pesar de tener un novio varón desde los 23. Dije: ´Ya elegí´. Y no volví más. Me odiaron durante un tiempo, me difamaron y después se olvidaron de mí”.
Al año siguiente rompió con su novio. “Ahí dejé de hacer las cosas que se suponía debía hacer. No quería más un noviazgo, ni ser monógama y heterosexual. Empecé a parecerme más a la que se ve hoy. Quise a muchas personas pero nunca más dentro de la estructura de ser la novia, nunca más con un vínculo exclusivo-excluyente. Empecé a tener amistades políticas, que incluyen diferentes maneras de compartir el cuerpo, algo que podríamos llamar uso reflexivo de los placeres. ¿Quiero menos? No. Quiero mucho más profundo, solo que de una manera menos apegada, menos sometida, y por ende menos coercitiva, liberada de la territorialidad heterosexual”.
A los 31, durante una terapia con el psicólogo esquizoanalista Emilio Montillia -seguidor de los franceses Gilles Deleuze y Félix Guatari- entendió el abuso de su familia: “Con el argumento de que te puede pasar algo, la familia te controla. Y el control es la perversidad. No voy a dar datos morbosos pero tengo muchas escenas de mis padres reaizándome interrogatorios para saber si me habían penetrado o no, o diciéndome puta por volver tarde. La buena conciencia progresista, esa que en nombre del Bien genera las más grandes atrocidades, como dice Nietzche”. De aquel develamiento, hizo un eje de trabajo: “La filósofa Judith Butler dice que el sujeto se apega a normas de sometimiento porque gracias a eso adquiere existencia social. Bueno, yo me fui a vivir a Irlanda durante varios años y cuando volví, estaba libre de mi familia”.
No hablo de amor. Jamás diría amor. Compañeras de ruta, sí, obvio. ¿Parejas? No uso. Del mismo modo que no voto, no uso Windows ni transporte público, ando en bici. Tengo la potencia de la alegría en el cuerpo. Viajo por el mundo, hago y enseño deportes de combate, no me alimento de animales, escribo libros, doy charlas, cursos y talleres. Quiero propagar la epidemia de desafiliación de este mundo tal como lo conocemos; desobedecer, objetar, desistir, desertar y fugar lo más rápido posible del hetero capitalismo. Y al revés del modelo Maru Botana, encontrar tiempo para tener amantes con quienes combinarme en profundidad”.

RECUADRO
Los tatuajes de una librepensadora

  • “Omnia Mea Mecum Sunt de Seneca” (Todas mis cosas están conmigo) junto con las letras griegas Gamma y Pi (en la espalda).
  • “Quienes despiertan son la pesadilla de quienes aun duermen”, del grupo anarquista francés Tiqqun aka Comité Invisible (en brazo derecho).
  • “Salvaje”, en honor a su apellido Silvestri (en el cuello).
  • “Devenir”, cita al filósofo Gilles Deleuze en alusión a lo que fuga del ser y las identidades (en muñeca derecha).
  • “Vis”, término del poeta latino Lucrecio, algo así como “violencia dinámica” o “fuerza vital” (en la muñeca izquierda).