viernes, 25 de octubre de 2013

Clase abierta en la cátedra de Marcelo Percia en el práctico de Marcelo Stivala Este jueves!


el jueves 31 de octubre a las 20 hs estaremos presentando http://eticaamatoriadeldeseolibertario.blogspot.com/ a pedido de Fernando Stivala en la carrera psicologia de la uba, sede hipolito yrigoyen 3242.aula 4 materia teoria y tecnica grupos II, catedra marcelo percia

clase libre y abierta quedan todas invitadas para venir a intervenir el practico todas juntas!!!!

las espero

 



comentarios post charla de ayer:

escuche metaforas tales  como "elegir la cárcel" o "es mejor elegir la jaula donde estar a que alguien te meta adentro", tambien "siempre va a haber carceles" o "siempre hubo jaulas"

ojo, eran metaforas, no estaban hablando de la carcel como institucion de encierro sino del sometimiento, de la sujecion y la perdida voluntaria de la voluntad de poder, de la cesion soberana de las soberanias sometidas

estas personas que hablan asi impunemente y cuyos ojos brillan acuosos cuando les decis "tu metafora es realmente infeliz" deberian tener la boca cocida

ir con su espiritu esclavo y su deseo de sometimiento, con sus potencias expropiadas y su incapacidad a un lugar donde ninguna otra persona pudiera escucharlas jamas

es gracioso pensar que alguien puede decir cosas asi y no sentir vergüenza al pronunciar estos enunciados

los seres humanos me dan una mezcla de repugnancia y risa cuando son asi, tan humanos, que ni hace falta un policia que les reprima

supongo que en pos de la concordia, la pedagogia y la buena onda deberia no comentar nada esto, fingir que este absurdo (entre otros) no acontencio. lo siento, me causa tanta gracia que no puedo hacer eso

muchisimas gracias a las amigas que se acercaron ayer a no hacer de esa noche un velorio de las potencias inexploradas

lunes, 21 de octubre de 2013

Las disidentas


http://lasdisidentes.com/2013/02/07/leonor-silvestri-no-hay-que-organizar-partidos-sino-alianzas-de-afinidad-sexo-afectivas/#more-2128

Leonor Silvestri: “No hay que organizar partidos, sino alianzas de afinidad sexo afectivas”


Que calor hace hoy, pensaba mientras me dirigía hacia el hogar de Rita Lazo, la colectiva que está organizando las actividades de la activista argentina Leonor Silvestri en Santiago. Pero también, que caliente está septiembre, me decía a mi mismo arriba de la bicicleta.
En la calle, me cruzo con una concentración despidiendo a Felipe Camiroaga, helicópteros suspendidos en el aire, mercadería callejera martirológica. En una casa del Barrio Bellavista me recibe Rita Lazo, que no es sino una perra, quiltra e hiperquinética. Bella. Tras un arbusto de ruda, veo aparecer la el cuerpo de Silvestri, camuflada en pantalones de milico desértico y una polerita negra.
La casa es de su amiga que la acoge, Julia Antivilo, compañera de Rita Lazo. Ella es espigada y de semblante distinguido. “El nombre del colectivo más que una joda es un homenaje a esta perra antisistémica”, me dice medio en broma. “Se come todas las cuentas que llegan, especialmente la del crédito universitario”.
Historiadora, dedicada hoy a los estudios culturales, también trabaja performance y actualmente desarrolla su tesis doctoral en estudios culturales latinoamericanos. Tiene, además, un “espacio de colaboración de arte” llamado Malignas Influencias; una red que desarrolla desde intervenciones en marchas hasta galerías-museo.
Me comenta que ha trabajado en colectivos por muchos años, pero sabe que nada es para siempre. “A mi me interesan las coyunturas. Si sigue bien, si no, no importa, ya haremos otro”.
Leonor Silvestri está en su casa desde el 1º de septiembre. “Mes de la puta Patria” es el conglomerado de conversatorios, talleres, orgías, lecturas, exhibiciones y performances que Rita Lazo ha facilitado para su estadía en Chile, donde además se moverá a Valparaíso y Concepción luego del 18.
-Leonor, ¿Qué te parece lo que se ha producido con el accidente de Juan Fernández? ¿Crees que la gente se pone a pensar un poco en la muerte?
-La gente no piensa en la muerte, eso no es pensar en la muerte. Yo creo que, por el contrario. Me parece que lo que le ocurre a toda esa gente que ahora está en procesión, es una manera de conjurar ese deseo capitalista de no morir nunca, de ser eternos. No se están sentando a pensar en la muerte, quieren ser buena gente, y el camino al infierno está plagado de buenas intenciones. No hay nada que me caiga peor que la gente buena, la gente que quiere hacer el bien. Porque las madres quieren hacer el bien: Por eso le pegan a sus hijos educándolos. El maestro de escuela quiere hacer el bien: Por eso te hace escribir con la mano derecha cuando escribes con la otra y te la amarra atrás. La gente buena es que la produce las más grandes aberraciones.
Leonor tiene 35 años y su centro de operaciones está en Buenos Aires. “Un lugar horrible, aunque ningún lugar me gusta”. Vive en el microcentro en un pequeño departamento. Nació y se crió en esa megalópolis, pero también vivió casi un año en Irlanda.
Sobre su relación con Chile cuenta riendo que a los 21 años tuvo un pololo chileno en Inglaterra. “Con la gente que estoy trabajando ahora acá, hace más o menos un año que tengo relación. Conocí a Claudia Rodríguez en un encuentro anti-militarista en Paraguay. Con ella organizamos un encuentro más acotado el año pasado. Luego conocí a Paulina Villacura, a Vivian Dran, a Julia, quien viajó a Buenos Aires ese año, paró en mi casa, y  nos hicimos amigas”.
-Me imagino estabas enterada de la agitación social que había en Chile. ¿Qué expectativas tenías cuando decidiste venir?
-Trato de no cultivar expectativas en la vida, como una técnica que hay que tener siempre presente. Por ende no tenía más que las expectativas de venir y encontrarme con un grupo de amigas afines y hacer cosas, entregarse a las actividades del momento. Y la verdad es que se está superando cualquier deseo previo que pudiese haber tenido, en niveles de intensidad y de trabajo colectivo.
Claro, vine muy enterada del contexto. Yo quería venir y cuando todo explotó aceleramos los procesos. Me propusieron que en vez de los quince días que me iba a quedar, me quedase veinte. Al final me quedé un mes.
-¿Cuál es el objetivo de tu visita?
-Mi propuesta, tanto ahora como el año pasado es que me usaran de excusa para impulsar una serie de eventos, conversatorios, que, de otra manera es más dificil de hacer. Viste que, si bien ser argentina en Chile no es la mejor carta de presentación, si eres extranjera te escuchan con cierto respeto cosas que, quizás si las dijera una chilena no escucharían. Eso ocurre en todas partes: “Bueno, viene una persona extrajera, vamos a ver qué ocurre”. Vos mismo podrías dar el conversatorio de Tiqqun que doy yo, pero si lo das vos, quizás no van 20 personas como ayer (el lunes, en el Liceo Experimental Artístico de Quinta Normal). Entonces, antes que indignarme, eso hay que aprovecharlo.
Silvestri estudió Literatura Antigua en la Universidad. Ha escrito numerosos libros de poesía y hoy se dedica al activismo, mediante la propagación oral y sensual de una praxis que ha llamado Luddismo sexxxual, que podría caracterizarse una ética amatoria libertaria de afectaciones alegres, como un salirse del circuito de la semiótica amatoria romántica y devenir algo más, tornarse afines sexo-afectivos. De eso ha hablado en varios conversatorios, en diferentes contextos, desde tomas de colegios hasta jornadas con pobladoras. Varios días tiene más de una actividad en distintos lugares.
“Entre tanto activismo no me ha quedado tiempo para coger. Me gustaría coger más”, dice medio en broma.
“Yo hago magia. Yo creo que hago magia. Me re-apropio y reivindico la violencia. Odio a los pacifistas, con toda mi alma”, continúa.
LA NIÑA PROBLEMA
-¿Cómo llegaste a lo que hoy haces y eres?
-No sé muy bien. Creo que he sido muchas. Oscar Wilde tiene una frase hermosísima que dice: “Para quien ha vivido muchas vidas hay que morir muchas muertes”. Yo no siempre he sido la misma. No se si hay una trayectoria donde uno pueda rastrear y decir “Leonor viene de tal lado y termina acá”.
-¿Recuerdas algún momento de tu vida en que haya habido un punto de giro, algún momento clave?
-He querido muchas cosas a lo largo de mi vida, y las he ido haciendo. No creo que me vaya a quedar acá para siempre. Esto es una estación. Sería ridículo pensar que en 20 años voy a seguir propagando y divulgando lo mismo porque sería estúpido. Ha habido momentos: Como cuando me doy cuenta que en la Universidad no había nada y elijo no graduarme. Lo único que me falta para graduarme es entregar un paper, una monografía de ocho páginas. Pero nunca lo voy a hacer. En un momento dije “¿Para qué estoy haciendo esto?”. La que iba a ser mi directora de doctorado, que era mi directora de grupo de investigación, me da a elegir entre el activismo y la Universidad, porque había salido una nota en los medios donde yo hablaba de mis actividades académicas y de lo que hacía con un grupo GLTB. Me llamó para insultarme y me dijo “Tenés que elegir”. “Ya elegí”, le dije. Ese fue un momento como “¡Ya basta!”. Y no me arrepiento en lo más mínimo, porque me doy cuenta que a nivel académico -o lo que yo llamo nivel filosófico- progresé yéndome, retirándome, como un Goliardo. Ese es el momento en que me doy cuenta que tengo que hacer lo que hacen los Goliardos en el medioevo: Irse, irse de la Academia.
-¿Cómo fue tu vida universitaria?
-Fue un momento de mucha normalización para mi. Yo nací friki, nunca me pude insertar: Problemas escolares, problemas con los compañeros, problemas con la sexualidad, con la familia: La niña problema. Pese a eso hubo momentos de mucha normalización: La universidad fue el momento de mayor normalización. Hasta que dije “Ya está, acá no hay nada”. Eso debe haber sido el 2003. Ahí le pegué el tiro de gracia.
-¿Venías del punk, del anarquismo, de la poesía…?
-La música…  no sólo el punk. Ciertas bandas de la escena post punk inglesa, sus letras, a mi me han salvado la vida. Encontrar a The Smiths me salvó la vida. Los adoro con locura, son mi banda favorita. SinMorrisey no hubiese podido sobrevivir en un mundo tan siniestro. Y si, también cierta escena underground propia de mi ciudad, pero no diría que es sólo eso. Te podría decir lo mismo de la literatura.
-¿Qué me podrías decir?
-También la amé con locura…
-¿Ya no?
-Ya no tanto. No. La poesía hoy no me produce lo que me producía a los 25 años. Pero me parece bien: A los 35 no te pueden producir lo mismo las cosas. ¿Has visto esa gente que está aferrada a sus identidades?… Yo no. Pero quizás vuelva.
-¿Sigues escribiendo?
-Escribo muchísimo menos, pero escribo. El año pasado escribí un libro en cuatro partes. He escrito con locura, con voracidad, prefería quedarme leyendo y escribiendo que hacer cualquier otra cosa. Hoy no. Hoy prefiero entrenar, por ejemplo, o hacer conversatorios, o escribir ensayo.
-¿Y en ese sentido, el lenguaje poético, ya no te ofrece otras maneras de expresarte?
-La lengua poética, en términos del primer formalismo ruso -que me encanta- habla del lenguaje poético como el lenguaje con la capacidad de desautomatizar. Yo sigo apelando a eso, haga lo que haga. Cuando hablo, escribo un poema o un ensayo, o haciendo esta entrevista, lo tengo muy presente. Ahora, no me pasa con la literatura lo que me pasaba a los 25, como a los 25 no me pasaba lo mismo con el cine que a los 19, cuando iba a ver películas todos los días, prácticamente.
Silvestri me comenta que en Argentina hace lo mismo que acá, pero más esporádicamente. Sobrevive dando clases de inglés, talleres de género y feminismo, de literatura antigua. A veces vende servicios sexuales, sobretodo sadomasoquistas, “aunque soy bastante vaga con eso”; otras veces vende una nota a un diario o vende una traducción.
“No tengo la capacidad de trabajar en una oficina. Una vez lo intente: Trabajé 5 meses como secretaria, pero termino mal. ¡Yo traté de estar normal!”, explica con nuevas carcajadas.
Hoy vive sola. Con dos gatas, aunque confiesa que le gustaría vivir con más gente. Sus amigas felinas se llaman Anita y Bianquita, por Anita Pallenberg Bianca Jagger. “¡Todas drogadictas!”.
ENFERMARSE DE ENAMORAMIENTO
-Parte de tu discurso se emparienta con lo que se conoce como teoría queer. Siendo un discurso nacido en Europa y Estados Unidos, ¿cómo crees que ser aplica y desarrolla a nivel latinoamericano?
-Yo tengo un texto que se llama “El fin del queer” (risas). Como dice una chica vasca en un video que tengo, “Marimachas”, la teoría queer vino a poner en palabras cosas que a la gente abyecta, como yo, le pasaba. Vino a darle armas a la gente que la señalaban en la escuela y una no sabía bien por qué. Sin embargo, yo no creo en su categoría, sino en su capacidad de hacer.
El nombre “queer” me tiene sin cuidado. Por eso en ese texto planteo que si el queer es algo, es un hacer, y ese hacer sigue vigente. Y ese hacer tiene que ver con la reconstrucción, con lo que podríamos llamar la iconoclasia, con la desestructuración de ciertas formas. Hoy queer es una excusa y una coartada para ganar un subsidio en algún lado, como lo es también el feminismo, en algún punto. Y como no tengo nostalgia de ninguna identidad, no me cuesta en lo más mínimo tirarlo por la borda y quedarme sólo con lo que el concepto tenga de filoso en cuanto a su capacidad de resonar…
-¿Ya está recuperado, en sentido situacionista, lo queer?
-Está re-territorializado, completamente cooptado por la Academia, fuertemente. Si vos pensás que en Chile hay una coordinadora universitaria de disidencia sexual donde son todos gays emparejados con hombres grandes que los mantienen… (risas) O sea… Yo no pertenezco a ese mundo, a mí no me mantiene ningún hombre grande y desde ya no soy gay. Nunca fui, de hecho.
-¿Es decir no sirve para mucho hoy acá?
-Respecto a los conceptos, yo creo que se aplican localmente y ahí hay que ver como funcionan y operan. Pero yo no tengo esos pruritos, que si es de Europa o si es de acá, porque si no, no leería a Foucalt ni escucharía a los Smiths. Me resulta una estupidez, ¿qué estaría escuchando? ¡Música toba y leyendo aMariátegui! (risas). No creo que iría muy lejos. ¡Ya me gané un par de enemigos con lo que acabo de decir! (más risas).
-Algunos trans acusan un autoritarismo de lo queer, al negarles la posibilidad de asumir una cierta identidad.
-Yo no soy la defensora de lo queer. No levantaré el guante. Respecto a las identidades, yo tengo una postura tomada, sean identidades trans u otra. O sea, es un debate filosófico muy antiguo, lo que las esencias hacen, y los universales. Yo me siento una persona trans, si por trans entendemos no el pasaje de un sexo a otro sino una persona que transiciona y vive en diferentes géneros. Lo elegí, no lo elegí, me ocurrió. No es que nací así, en el sentido más ontológico del término. Como dice Judith Butler, citando a Foucalt y Nietzsche: El poder no controla sus efectos. El poder produce y cuando produce intenta producir mujeres heterosexuales, pero hay fisuras, donde hay otros tipos de corporalidades.
-¿Qué te parece la lucha por una ley de identidad de género?
-Yo no voy a poner el palo en la rueda, de la misma manera en que no lo hago con las mujeres feministas que trabajan por la legalización del aborto haciendo lobby frente al Estado. Me parece, sinceramente, una pérdida de tiempo.
-¿Qué es lo que te interesa?
-Frente a eso, cuál va a ser la nueva educación sentimental, cómo vamos a afectarnos, cuáles van a ser las nuevas formas de afectación de los cuerpos que no territorialicen la propiedad privada, las pasiones tristes. Yo trabajó ahí. A mi interesa cómo producir esas formas de vidas, como relacionarte sexo-afectivamente con otras personas, atentando contra este mundo dentro de este mundo
-¿Te consideras una persona alegre?
-Intento. Soy una persona vital, por decirlo de alguna manera. Eso no quiere decir que no me encuentres nunca triste. Cuando me viene la oscuridad me viene heavy. Pero trato de cultivar al máximo mi capacidad de alegría, de risa y de cinismo. Cuando me enfermo de “enamoramiento” –que cada cierto tiempo me pasa- me entristezco bastante.
-¿Te enfermas de enamoramiento?
-Idealizar alguna persona que ande por ahí, cathexizarla, como diría Freud. Es decir, introducir la fuerza libidinal dentro de un objeto, puro narcisismo. Por supuesto es una fuerza muy depresiva, en el sentido de que deprime tus potencias.
-Y de ti, ¿se enamoran?
-No se, supongo. Pero el enamoramiento no tiene que ver con las afectaciones profundas, ni con las afinidades ni amistades profundas, políticas, con las formas de vida que yo cultivo. No tiene que ver con eso. La gente que yo se que más me quiere, la que haría las cosas más alegres, y la que estaría por mi en los momentos más difíciles, no está enamorada de mi. No me necesita para vivir, lo que es muy bueno porque no me demanda que esté ahí permanentemente. Esa es la gente que más me quiere, muy fuertemente.
NO SENTIR DOLOR NI UN POR UN SEGUNDO. POR ESO LA GENTE SE MEDICALIZA
-¿Tomas medicamentos?
-Yo tomo drogas, esos son medicamentos, lo que pasa es que me lo administro diferente. Si me preguntas si voy a los médicos yo te contestaría: ¿Qué problema puede resolver un médico? Claro que no voy, es como si me robaran algo y fuese a la policía. Trato de resolverlo yo. No voy a médicos. Si me preguntas si experimento con sustancias, claro que si. Experimento con sustancias que son propias de la era fármaco-pornográfica.
-¿Cuál es esa era?
-Es una cosa que se inventó Beatriz Preciado, y que yo la interpreto como la idea de una sociedad disciplinar, con la metáfora del panóptico de Foucalt, y cómo ese panóptico crea una subjetividad donde ya no hace falta que nadie te controle, voz te controlás solo, porque pensás que te están mirando. Tras las cámaras del supermercado no hay nadie, pero igual no robas. De hecho hay un ideal regulatorio previo, te diría Nietzsche, que dice que “está mal robar”.
Preciado toma eso, lo pasa por las sociedades de control de Deleuze y la revolución molecular de Guattari. Entonces el control y producción de la subjetividad ya no está dado por una presión exterior y la creación de subjetividad mediante estos aparatos propios de los espacios de encierro, sino mediante sustancias que vos ingresás al cuerpo. Por ejemplo, una subjetividad Prozac, una subjetividadViagra, una cocaína, hasta la pornografía.
-¿Qué piensas de la pornografía?
-La pornografía no representa las distintas maneras en que la gente tiene sexo, sino que las produce. Frente a eso, lo que yo creo que Preciado plantea, y con lo que yo estoy de acuerdo, es que hay que re-apropiarse de esas armas, producir nuestra propia experimentación con algunas sustancias, aunque yo no tengo tanta onda con las sustancias industriales, pero no tengo pruritos morales con eso. No hay un lugar donde escondernos: El agua que cae del cielo ya está ácida.
-¿De esa re-apropiación viene el post-porno?
-Sí. O así podrías entenderlo, porque no se de donde viene. Unos dicen de Annie Sprinkle, que dijo esa famosa frase. Yo lo entiendo como la re-apropiación de un dispositivo de creación de nuevas subjetividades, que tienda a presentar cuerpos abyectos y prácticas abyectas como deseables. Entonces, en vez de reprimir la producción de pornografía, generar una contra-producción. Como es un subgénero dentro de la pornografía, no vas a encontrar que la gente que trabaje en salud reproductiva o en el feminismo, aborde este tema. Y, sin embargo, el porno si.
Pero creo que no hay una definición estándar y yo celebro cuando no hay definiciones estándar, cuando no hay una definición dogmática.
-¿Qué te parece cuando te clasifican como pornoterrorista?
-A mí no me molesta, le molesta a Diana (Diana J. Torres), la pornoterrorista en Barcelona que lo registró en creative commons y me prohibió usar el término. Dijo que yo estaba haciendo dinero, como hace ella. No me molesta que me digan así porque, por un lado, pienso que ella se va a agarrar una crisis hepática, y me alegra mucho porque se la merece, por egoísta, por no ver que lo mejor que le puede pasar a un concepto es que resuene.
Yo sería feliz si alguien en Dinamarca está usando elluddismo sexxxual. Por otro, me encantaría que me llegue la denuncia penal que dijo que me iba a hacer. Ahí hay una cuestión de celos…. El artista: El dispositivo por donde emerge la re-territorialización de la propiedad privada, de los egos, del yo…
Ella no cree en la monogamia pero tampoco cree en las afectaciones libres. Es como un hombre heterosexual: Cree que la libertad es “me cojo a todo lo que quiero, pero tengo una novia”.
-¿Podrías explicarme la crítica que haces al amor?
-Yo no estoy por el amor. Estoy por las afectaciones y, dentro de las afectaciones, creo que hay que afectarse alegremente. Por supuesto, como la alegría no es la felicidad, la afectación alegre debe ser intensa. Hay palabras que yo no ocupo. La manera en que yo me afecto con mis afines sexo-afectivos no tiene nada que ver con el amor, realmente. Yo lo veo más filoso, lo veo más intenso, lo veo mejor. La idea de amor hay que tirarla.
El otro día estábamos con Fernando (Davis, quien también estuvo en Chile acompañándola en algunas actividades) en el (Persa) Bio Bio y escuchamos una canción que decía “yo haría todo lo que me pidieras, todo lo que me ordenaras, por tu amor”. Y Fernando me decía: “No hay ni que poner la ‘R’ ahí” (risas). Eso es el amor.
-¿El enamoramiento afecta más a las mujeres?
-Eso te quería decir: Como yo estoy bio-políticamenteasignada a esta violencia llamada mujer, las mujeres hemos sido –yo también me enfermo de estas cosas- hecha presas de esta cuestión de enamorarse y de amar y de querer formar pareja, de no estar sola. Estamos muy a merced identitariamente de esto, que es una estrategia del poder. Y las mujeres, como identidad fija, estamos más expuestas a esto, al sentimentalismo. Yo, después de muchos años de padecer, de estar deprimida en mis potencias, de sufrimientos, me puse a hacer algo. Cada tanto me pego un trompazo, no vayas a creer que estoy curada. Si lo estuviera, no me dedicaría a esto, porque yo me dedico a las cosas que estoy implicada, con lo que no estoy tranquilo. Por ejemplo, yo no trabajo anti-especismo, si bien siempre lo rozo. Porque ya lo tengo resuelto, estoy en paz con eso.
NO CREO EN LA LOCURA. CREO EN LOS DEMONIOS Y TRATO DE APROPIÁRMELOS A MI FAVOR
-¿Cómo ves el deseo, los deseos?
-No lo veo como lo ve el paradigma del psicoanálisis, como falta o carencia, sino como fuerza productiva, una máquina que empuja para la producción de cosas, un motor creador. Yo hablo el deseo desde una etimología muy rara: La palabra ‘sidus’, que es estrella. ¿Qué es lo que hace una estrella? Es una guía. Para quien navega. ¿Y quién navega? El que se lanza a la aventura. En la época del latín y el griego, cuando te lanzabas al mar, quizás no volvías. El deseo no es lo que te falta sino lo que te guía.
Ahora, creo que hay que generar contra deseos. El deseo no es pre-discursivo, ni natural, espontáneo o pre-conciente: Es una producción del heterocapitalismo. Pero la buena noticia es que frente a que nuestro gusto no nos pertenece, podemos operar. Abrir el código y operar, producir otro deseo.
-¿Cómo producir otros deseos?
-Desde ciertos puntos epistemológicos que atentan contra el mundo. Cuando mis deseos no atentan contra el mundo, los tiro. Tener una pareja monogámica, romántica, idealizada, no atenta contra el mundo, porque eso es lo que el mundo quiere: Que la gente se case y se reproduzca. Lo quiere tanto que ahora la está dando la posibilidad a todo su estamento abyecto. Y aquí sigo a Tiqqun: Como no voy a poder sola, hay que establecer las alianzas.
-A propósito, te quiero leer una cita de Tiqqun, que a mí me parece muy bella: “La sensibilidad ha sido durante mucho tiempo –demasiado- una disposición pasiva al sufrimiento. Ella debe transformarse ahora en la herramienta misma del combate. Arte de reconvertir el sufrimiento en fuerza”.
-Sí. Yo no creo que para nada en el sufrimiento. El sufrimiento no es el dolor. El dolor puede ser reconducido hacia el placer, pero el sufrimiento, el pathos, no es lo mío. Calculo que ellos lo están tomando de Nietzsche, como las fuerzas reactivas, que son las propias del pathos, pueden ser convertidos en fuerza activa.
-¿Qué te gusta de Tiqqun? ¿Hablan de  género? Yo los veo ligados a otra cosa.
-Yo no diría eso. “Cómo hacer”, que es uno de los textos que más me gusta, está todo imbuido de género. De hecho, reivindican a las feministas radicales italianas. “La joven niña”, que no fue traducido al español (y yo ahí tengo mis ideas conspiranoicas), es puro género. Yo diría que les convendría mucho conocerme a mí y a mis afines, pero eso probablemente nunca ocurra, por muchos factores.
-¿Por eso haces la conexión entre las ideas de “huelga de género” de Beatriz Preciado, “huelga humana”, de Tiqqun, y “huelga de vientres”, de las feministas radicales?
-Sí, para poner a danzar esos conceptos. Es lo que me gusta de Beatriz Preciado, pone a danzar cosas que no danzaban juntas. Deleuze y Guattari con el feminismo radical, WittigTeresa de Laurentis, Butler. Arma una constelación u órbita, que es lo que propone Nietzsche: Orbitar, armar un sistema. Eso es armar un sistema, no la pelotudez que cree Marx o Hegel, eso es un delirio autoritario, una máquina despótica. Eso es lo que a mí me interesa con los conceptos: Ponerlos a danzar. No es que a ellos no se les ocurriera, sino que lo hacen de otra manera. Es como enojarse con Nietzshe porque es misógino: ¡El es misántropo! ¡odia a todos!
Creo que hay ciertas cosas que hay que abandonar, sin nostalgia. La gente que divide el mundo en polos, a mi no me interesa para nada.
Prefiero leer a los Tiqqun, que hacen lo que dijo Nietzsche: Escriben con sangre. El marxismo –y te tiro otra de titular, para que más gente me odie- y sus vertientes filo- socialistas son aparatos de captura para todo el estamento disidente, para toda aquella juventud que quiere hacer algo, no sabe cómo, y se pone a organizar partidos, pintar carteles; en vez de organizar alianzas de afinidad.
-¿Hablas de revolución?
-No la niego. Si hay que hablar, hablo, pero prefiero otras palabras. Pero, repito, si hay que hablar hablo. (…) El problema no es qué cosa hacer, sino cómo hacerlas. Yo tengo mis intuiciones, mis deseos (…) al ser la guerra (o la revolución) molecular, las barricadas están en todos lados y es de neurótico, de la ilustración, querer dominar los efectos.
NO HAY QUE BUSCAR. HAY QUE CONSTRUIR, PORQUE NO HAY
-¿Qué potencias ves en la orgía? ¿Por qué quisiste organizar ese taller acá?
-En principio, porque es placentero. Segundo, por todo lo que circula. Yo cojo mucho y soy muy atorranta (puta), pero tengo muy desarrollada la percepción de con quien sí y quien no, como las trabajadoras sexuales, que saben a cual auto subirse y a cual no, para no ser degolladas. Eso es un talento que se desarrolla en la práctica.
Cuando las orgías están bien organizadas, vuelven a ese momento ritual, vos no podés decir que cogiste con tal o cual sino que cogiste con la orgía y lo que hiciste es des-territorializar y des-genitalizar, porque quizás recibiste placer en una rodilla. Yo suelo aclarar que esto es la teoría y en la práctica no siempre es así; bajo las expectativas, pero igual salen cosas muy buenas y realmente creo en ese poder des-estructurante y deconstructivo de la orgía. Y desde ya debo confesarte que lo que más me gusta es el sexo grupal. No he encontrado un sexo más abyectamente hermoso.
-¿Fuiste desarrollando eso con el tiempo?, me imagino. Necesita un esfuerzo….
-Sí, claro. Esforzarse es una linda palabra. A ver: La primera vez que le di un beso a alguien ¡me dieron ganas de vomitar! (risas). De ahí para adelante fue todo esfuerzo. Un gusto adquirido. Por ejemplo, hoy mayormente me gustan las mujeres, no todas, pero ahora prefiero una corporalidad de mujer que una de varón… de bio-varón. Los varones straight también me gustan mucho porque me gusta mucho la masculinidad. Entonces cuando logro meter masculinidad y chocho…. ¡Adelante! Pero tuve que esforzarme en ello. Esta cultura quería que yo fuese heterosexual.
Por otro lado, me parece que la orgía tiene mucho potencial para ser explorado, experimentar. ¿Vos siempre supiste drogar bien? Cúando, cuánto, cómo. Yo no. Yo hoy lo sé. Con el ejercicio de la sexualidad es lo mismo. En todo caso, no creo que sea LO que hay que hacer, porque no creo en los programas; que eso signifique que nunca más sexo de a dos, pero si me parece que forma parte de la desprogramación, como las plantas sagradas, como no comer animales. Yo no como animales por coherencia: Todo tiene vestigio animal. La coherencia, el purismo, te lleva a ser filo-nazi. Yo no como animales por la desubjetivación que conlleva, porque es un dispositivo que te permite subjetivarte de otra manera. La sexualidad orgiástica tiene esa capacidad.
Y una vez enfrentados a esa sexualidad orgiástica, des-genitalizar requiere aun más esfuerzo…
-Claro, si tienes placer por tu rodilla, o te gusta que te chupen los pies, te dicen que estás enfermo, que es una perversión. También te dicen que si quieres mucho a una persona, ¿por qué vas a querer coger con otra? Y a mí me pasa que se me multiplica la riqueza. Lo veo más como lo veía Bakunin, que mi libertad se incrementa con la de los demás. Y a mí me pasa que cuando realmente me gusta una persona o quiero mucho a una persona, estoy muy afectada, quiero que se la coja todo el mundo, y quiero verlo. ¡Me pasa eso! (risas). Yo me he esforzado en eso y ha sido muy bueno contra mis celos. En general, lo primero que hago con las personas que me gustan es ponerlas a coger juntas.
-¿Fuiste celosa?
-No es que fui, sino que tengo celos. Trabajo sobre ello, me esfuerzo. Claro, no soy un ente que superé esa etapa, y por eso vengo a predicarle a la gente porque soy un apóstol. ¡De ninguna manera! Tengo celos y los veo como lo que son: Una enfermedad, algo sobre lo que trabajar, una producción que me quiere aislada, diezmada, neurótica, obsesiva… no quiere que todas nos afectemos en alegría. Frente a eso hay problemas: Los humanos son un problema, y está lleno de humanos.
HUELGA DE HAMBRE
-Con Rita Lazo han estado amadrinando al Liceo Experimental Artístico de Quinta Normal desde antes de tu llegada. ¿Cómo te tomas la decisión de las chicas y los chicos de hacer la huelga de hambre?
-Hay que apoyar la huelga de hambre, último bastión de los que no tienen nada para pelear más que su propio cuerpo. Lo que no puedo entender es por qué hasta cierta edad nos parece que hay que luchar por derechos que sólo son una trampa del capitalismo. A mi me gustaría saber cómo uno puede darse cuenta a los 20 de algo que se da cuenta ya mayor. Por qué la chica de ayer en el taller está preocupada por cómo va a hacer para pagar el gas, en un mundo que cuando quizás ella sea mayor, no va haber gas. Eso es lo que inquieta.
-¿Y qué le dijiste a los jóvenes en toma?
-Yo le dije a Karla (en huelga de hambre hace 28 días) y a los chicos del Liceo que yo apoyaba totalmente el movimiento, que me parecía muy bien que gente tan joven pusiera un palo a la rueda del sistema, siendo que a los 15 años hay tanto boludo suelto. Pero que si yo tenía que decirles la verdad, ser sincera conmigo y con ellos, autoformarse, la autodidaxis, es otra cosa y no depende de una institución, que son siempre macabras. Pero eso tendrán que descubrirlo ellos mismos.
Por Cristóbal Cornejo
El Ciudadano
Fotos: Luis Piñango, Diego Stickar, Leo Balistrieri,  Diario de Silvestri
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Leonor Silvestri y la Colectiva Rita Lazo continúan sus actividades en la región chilena hoy viernes con la Fonda Warra: música en vivo, comida y bebida, performance;  mañana sábado 17 con un almuerzo y conversatorio en Cueto con Andes y más tarde otro . Para el 18 hay una besatón lésbica en una iglesia y el 19 es La Marcha de las putas desde Metro Santa Lucía. La próxima semana siguen otras actividades. Todos los detalles aquí.

miércoles, 16 de octubre de 2013

I believe


Creo en el poder de la imaginación para rehacer el mundo, liberar la verdad que
hay en nosotros, alejar la noche, trascender la muerte, encantar las autopistas,
congraciarnos con los pájaros y asegurarnos los secretos de los locos.
Creo en mis propias obsesiones, en la belleza de un choque de autos, en la paz del
bosque sumergido, en la excitación de una playa de vacaciones desierta, en la
elegancia de los cementerios de automóviles, en el misterio de los
estacionamientos de varios pisos, en la poesía de los hoteles abandonados.
Creo en las pistas de aterrizaje olvidadas de Wake Island, señalando a los
Pacíficos de nuestras imaginaciones.
Creo en la belleza misteriosa de Margaret Thatcher, en el arco de sus fosas
nasales y el borde de su labio inferior; en la melancolía de los conscriptos
argentinos heridos; en las sonrisas perturbadas de los empleados de estaciones
de servicio; en mi sueño sobre Margaret Thatcher acariciada por ese joven
soldado argentino en un motel olvidado, observados por un empleado de estación
de servicio tuberculoso.
Creo en la belleza de todas las mujeres, en la perfidia de sus fantasías, tan cerca
de mi corazón; en la unión de sus cuerpos desencantados con los rieles de cromo
de las góndolas de supermercado; en su cálida tolerancia de mis propias
perversiones.
Creo en la muerte del mañana, en el acabamiento del tiempo, en la búsqueda de
un tiempo nuevo en las sonrisas de las mozas de los bares de las rutas y en los
ojos cansados de los controladores de tráfico aéreo en aeropuertos fuera de
temporada.
Creo en los órganos genitales de los grandes hombres y mujeres, en las posturas
corporales de Ronald Reagan, Margaret Thatcher y la Princesa Diana, en el suave
olor que emana de sus labios cuando miran a las cámaras del mundo entero.
Creo en la locura, en la verdad de lo inexplicable, en el sentido común de las
piedras, en la demencia de las flores, en la enfermedad reservada para la raza
humana por los astronautas del Apolo.
No creo en nada.
Creo en Max Ernst, Delvaux, Dalí, Tiziano, Goya, Leonardo, Vermeer, de Chirico,
Magritte, Redon, Durero, Tanguy, el Facteur Cheval, las torres Watts, Bocklin,
Francis Bacon, y en todos los artistas invisibles dentro de las instituciones
psiquiátricas del mundo.
Creo en la imposibilidad de la existencia, en el humor de las montañas, en lo
absurdo del electromagnetismo, en la farsa de la geometría, en la crueldad de la
aritmética, en las intenciones asesinas de la lógica.
Creo en las adolescentes, en la corrupción que hay en ellas sólo por la postura de
sus piernas, en la pureza de sus cuerpos desaliñados, en los rastros que sus partes
pudendas dejan en los baños de moteles miserables.
Creo en el vuelo, en la belleza del ala, y en la belleza de todo lo que alguna vez
haya volado, en la piedra arrojada por un niño pequeño que lleva en sí misma la
sabiduría de los estadistas y de las parteras.
Creo en la amabilidad del bisturí, en la geometría sin límites de la pantalla de
cine, en el universo oculto dentro de los supermercados, en la soledad del sol, en
la locuacidad de los planetas, en la redundancia de nosotros mismos, en la
inexistencia del universo y el aburrimiento del átomo.
Creo en la luz que arrojan las videograbadoras en las vidrieras de las grandes
tiendas, en la agudeza de las parrillas de los radiadores en los salones de venta de
automóviles, en la elegancia de las manchas de aceite sobre las barquillas de los
motores de los 747 estacionados en las pistas de los aeropuertos.
Creo en la no existencia del pasado, en la muerte del futuro, y en las infinitas
posibilidades del presente.
Creo en el desarreglo de los sentidos: en Rimbaud, William Burroughs,
Huysmans, Genet, Celine, Swift, Defoe, Carroll, Coleridge, Kafka.
Creo en los diseñadores de las Pirámides, el Empire State, el bunker del Fuhrer
en Berlín, las pistas de aterrizaje de Wake Island.
Creo en la fragancia del cuerpo de la Princesa Diana.
Creo en los próximos cinco minutos.
Creo en la historia de mis pies.
3
Creo en las migrañas, el aburrimiento de las tardes, el temor a los calendarios, la
traición de los relojes.
Creo en la ansiedad, la psicosis y la desesperanza.
Creo en las perversiones, en el amor obsesivo por los árboles, las princesas, los
primeros ministros, las estaciones de servicio abandonadas (más bellas que el Taj
Mahal), las nubes y los pájaros.
Creo en la muerte de laa emociones y el triunfo de la imaginación.
Creo en Tokio, Benidorm, La Grande Motte, Wake Island, Eniwetok, Dealey
Plaza.
Creo en el alcoholismo, las enfermedades venéreas, la fiebre y el agotamiento.
Creo en el dolor.
Creo en la desesperanza.
Creo en todos los niños.
Creo en mapas, diagramas, códigos, juegos de ajedrez, rompecabezas, tableros de
horarios de vuelos, carteles indicadores de los aeropuertos.
Creo en todas las excusas.
Creo en todas las razones.
Creo en todas las alucinaciones.
Creo en toda la rabia.
Creo en todas las mitologías, recuerdos, mentiras, fantasías y evasiones.
Creo en el misterio y la melancolía de una mano, en la amabilidad de los árboles,
en la sabiduría de la luz.

[Traducción Claudia Kozak]
(Texto: Ballard)

Mutante y orgullosxs. Las metamorfosis de Ovidio y los protocolos sexuales


INSTITUTO HUMANISTICO DE BUENOS AIRES
CURSO A CARGO DE LEO SILVESTRI

Mutante y orgullosxs.
Las metamorfosis de Ovidio y los protocolos sexuales



Seis reuniones. Jueves de 19.30 a 21.30 horas; desde el 7 de noviembre al jueves 12 de diciembre.

OBJETIVOS DEL CURSO

Ovidio, reconocido poeta latino autor de Metamorfosis, tal vez sea el mayor mitógrafo de la Antigüedad Clásica. A partir de varios mitos consignados en este programa que sugerirán – cual mapa de ruta – la lectura de otros, para así abordar algunos de los cuantiosos protocolos sexuales de aquel período, a efectos de repensar los cuerpos y las sexualidades hoy, mediante herramientas contemporáneas, tales como la teoría queer y de género.
Esperamos que nuestras lecturas se brinden como una manera de desmitificar las interpretaciones canónicas de los mitos y resignificarlos para un debate acerca de las libertades y las coerciones.

MODALIDAD DE TRABAJO EN EL CURSO

Cada clase tiene una duración de 2 horas. Se utilizará la modalidad proactiva, de debate. Los textos teóricos y los literarios serán comentados y trabajados en reunión a partir de diferentes enfoques, priorizando el literario. Es conveniente concurrir al taller con la lectura de los textos de ficción realizada de antemano. No es necesario tener ningún conocimiento previo. El curso es de divulgación de la literatura grecolatina en su forma literaria.


PROGRAMA GENERAL DEL CURSO. RECORRIDO


Encuentro 1: el grado cero del mito. Presentación de Ovidio, su obra y su contexto político. Cuerpos Trans. Cuerpos obcecados. Tiresias, Ifis, y la unión de Salmacis y Hermafrodito.

Encuentros 2 y 3: La heterosexualidad como régimen político. ¿Cuántas violaciones tiene Metamorfosis? Apolo y Dafne; Pan y Siringe; Júpiter e Io, Europa, Semele.

Encuentro 4: La cena está servida. Detener el orden del juicio moral. Tereo, Procne y Filomela.

Encuentro 5: No se ve bien sino con el corazón. Myrra y Cyniras. Narciso y Pigmalión. Acteón y Diana Vs. Tiresias y Palas Atenea.

Encuentro 6: El gran final. Ojos que no ven.... Orfeo y Eurídice.

ARANCEL TOTAL DEL CURSO: $ 300
(Incluye las seis clases y el Diploma Acreditativo otorgado por el Instituto Humanístico de Buenos Aires.)


LECTURAS QUE ACOMPAÑAN EL RECORRIDO

Metamorfosis de Ovidio
La homosexualidad en la Mitología Griega, de Bernard Sergent
Según Natura, la bisexualidad en el mundo antiguo, de Eva Cantarella
Las experiencias de Tiresias, de Nicole Loraux
El sexo y es espanto, de Pascal Quignard
La imagen del sexo en la antigüedad, de Sebastián Celestino Pérez (Comp.)
Women in Ancient Greece, de Sue Blundell
Las coacciones del deseo, de John Winkle
Transformaciones Ovidianas, de Hardie, Barchiesi, Hinds (Eds.)
Women in Greek Myth, de Mary Lefkowit
Imágenes de la Pederastía en la Antigüa Grecia, de Andrew Lear y Eva Cantarella
El Sexo en la sociedad griega: la paideia, los rituales y los mitos, de Domingo Plácido
La imagen del sexo en la Grecia Antigua, de Carmen Sánchez.

Leonor SILVESTRI, estudió Letras en la Universidad de Buenos Aires, especializándose en Literatura Clásica y orientándose a la recopilación y traducción de poesía antigua. Es autora de los libros: “Nugae, Teoría de la traducción” (2003); “Cátulo, Poemas. Una introducción crítica” (2005); “El curso. Mitología grecolatina” (2006); “Después de vos” (2007); “El Don de Creer” (2009); “Irlandesas, 14 poetas contemporáneas” (compiladora y traductora, 2011); “Acerca de las costumbres de los animales” (2012) y “Ética amatoria del deseo libertario y las afectaciones libres y alegres” (ensayo filosófico, 2012)


lunes, 14 de octubre de 2013

¿infanticidio o aborto retrospectivo?

Infanticidio o Aborto Retrospectivo? Jasón y Medea; Tereo, Procne y Tereo, y Romina Tejerina.



Conflicto de maternidad y maternidad en conflicto en los dos relatos antiguos de mujeres que matan a sus hijos para vengarse de sus varones. ¿Romina Tejerina: infanticidio o aborto a destiempo? ¿De dónde surge el arquetipo de Medea como “mala madre filicida”? La historia que no nos contaron: Tántalo y Lycaón, padres filicidas. Como se construye el “instinto maternal”.
 
 
Una de las tantas maneras que tenemos de entender el mito es como un sistema de acercamiento a la realidad, es decir, como un modelo que sirve para explicar situaciones tanto psicológicas como sociales. Lecturas literarias se conjugan entonces fácilmente con lecturas psicoanalíticas, en las que el amor, la pasión, el deseo y la transgresión trazan la imagen de un ser muchas veces amenazado en convertirse repentinamente en extranjero para sí mismo. A través de ciertos personajes míticos de la tragedia griega, y luego principalmente de la poesía latina, vemos cómo la violencia femenina aparece como una constante. La mujer furiosa es, en efecto, un arquetipo de la mitología, cuyo exponente más emblemático es, sin duda, Medea. Esta figura fascina por su desmesura e inquieta por sus prácticas de magia, pero ante todo la recordamos con horror por el asesinato de sus propios hijos, porque este acto parece ser el peor de los crímenes que pueda cometer una madre. Medea se ubica en los márgenes de lo aceptable ya que conjuga lo femenino y lo inhumano, el amor y la muerte.
A lo largo de esta charla reflexionaremos sobre algunas cuestiones que propone este mito relacionadas con la interacción social y familiar, y lo leeremos a partir de diversas herramientas (literarias, psicológicas, antropológicas) que nos permitan mostrar la plasticidad y la riqueza inagotable del relato mitológico.







Quería empezar con una frase de Ortega y Gasset citada por Gastón Bachellard en la intro al libro de Paul Diel “El simbolismo en la mitología Grecolatina”.
“El hombre no e suna cosa sino un drama, un acto… Su vida es un gerundio, no un participio, es un faciendum no un factum. El hombre no tiene naturaleza, tiene historia”
Este tema suele ser siempre asociado a la figura de Medea, quien es vista como la madre filicida por excelencia, despojándola de todo su bagaje histórico y del apropiado análisis de las relaciones familiares en la antigua Grecia. Pero, por otro lado, nuestro objetivo de hoy es plantear este acto de filicidio como aborto retrospectivo lo que de por si es una tesis arriesgada. Además de explorar estos caminos antiguos, quería recomendar la lectura de un cuento de Abelardo Castillo, autor argentino vivo, llamado Patrón, en su libro Cuentos Crueles. (Contar el cuento).

El libro Metamorfosis de Ovidio: 15 libros en aproximadamente 12.000 versos, una serie de transformaciones mitológicas legendarias en 231 relatos que se extienden cronológicamente desde los orígenes del mundo hasta los tiempos del emperador Augusto (siglos I antes y después de Cristo).
Los temas principales de las historias mitológicas son la pasión y el deseo en sus manifestaciones lícitas e ilícitas; tema predilecto de Ovidio ya en sus primeros textos . Ovidio nació en Sulmona, actual provincia de Abruzzo, Italia el 20 de marzo del año 43 a.C y se unió al círculo literario de Corvinus Messalla, un gran mecenas de la época que al parecer subvencionó el talento artístico de este poeta. Allí entabló relaciones con los mayores poetas de Roma, como Galo, Propercio, Horacio, Tibulo. Conocemos la existencia de una tragedia llamada Medea, hoy perdida.
Por una serie de rasgos unificadores, se suele hablar del ‘siglo de Augusto’ para designar el período que se extiende desde la muerte de Julio César, el 15 de marzo del 44 a. C., hasta la de Augusto, el 14 d. C. Ovidio es el último de los grandes poetas del período augustal y su labor literaria se ubica ya, como vimos, fuera del sangriento período de las guerras civiles. Cuando ingresó en la escena cultural del momento el espectro de la violencia precedente se había borrado hacía tiempo, la paz había sido reestablecida y nuevas aspiraciones invadían a la sociedad romana. Entre éstas, mencionemos la de una vida menos rígida desde el punto de vista moral y la de un refinamiento que se había introducido en Roma después de las distintas conquistas en el este.
En definitiva, Ovidio sistematiza el caudal de mitos que circulaba en la sociedad romana de la época y de este modo se convierte en la fuente principal de nuestros conocimientos actuales sobre la mitología grecolatina. Su praxis poética supera el mero catálogo y transforma a los relatos en verdaderos textos abiertos e inagotables por su riqueza.
En este sentido, más que hablar de género cuando nos referimos a Metamorfosis, nos parece adecuado hablar de multiplicidad de géneros y de hibridez, ya que se trata de explorar de qué manera el poeta conjuga con su talento poético los elementos codificados en los géneros literarios conocidos en su época para construir así una suerte de prisma capaz de reflejar realidades múltiples y cambiantes.
La actitud de Ovidio hacia la violencia contra las mujeres suele se paradójica pero siempre interesada en el tema y sus consecuencias, como en el caso de Eurípides. Hay una fascinación en la conducta de la mujer estereotipada, o mejor dicho en la manera estereotipada que el varón antiguo solo puede codificar y decodificar las posibles conductas de la mujer. La lectura que Ovidio hace de estos hechos es esencialista y no permite escapatoria porque forma parte del corazón humano ( v 472) pro superi, quantum mortalia pectore noctis habent (Dioses, cuán ciega es la noche del corazón humano).
El relato literario de las mujeres y su rol en la antigüedad alimenta el concepto de las mujeres como seres “difíciles” o “intratables”. Que mujer no ha dicho aunque sea una vez en la vida “Es que las minas somos terribles”… en estos relatos míticos vemos como están representadas las madres, en su relación mas extrema. Sus acciones extremas extraídas de su análisis histórico necesario y de su contexto mitológico solo deja la exteriorización de acciones horrendas que permiten juicios de valor más que estudios sesudos.
Por otra parte, es importante ver el mito de Medea a la luz de otra serie mitológica. Principalmente de su correlato recrudecido, Procne, Filomela y Tereo, claro ejemplo de violencia familiar. Volveremos sobre estas mujeres cuando trabajemos violación. Procne y Filomela son hijas del rey Pandion de Atenas. Tereo , rey de Tracia, se casa con Procne, porque su padre se la entrega tras ayudarlo en la guerra. Se ve aquí la mujer como un bien mueble tal como dice Levi- Strauss. EL matrimonio es el medio por el cual se civiliza a la mujer, que es considerada en el mundo antiguo como carente de sofrosyne. Su sofrosyne es la obediencia. En el caso de Procne, el problema comienza desde la lógica xenófoba del mundo antiguo, que ella es casada con un varón de Tracia, es decir el limite asiático de Grecia, y por ende lo bárbaro. Procne pide al cabo de un tiempo que Filomela la visite, a lo cual Tereo va a buscarla. Al verla, es arrebatado por las pasiones más bajas, y tras engañarla, la viola y le corta la lengua para que no cuente nada, en una escena de violencia sin precedentes en la literatura antigua, mas no en la realidad antigua. Generaciones de romanos estaban entrenadas en los espectáculos sádicos de los juegos de gladiadores. El gusto en ver infligir dolor es una de esas características desagradables de la civilización romana. Finalmente Filomela es encerrada en soledad, solo para ser visitada por su violador que sigue violándola. El poder de los varones sobre el cuerpo de las mujeres toma la forma de la violación, la degradación física y el silenciamiento y emerge como el lado oscuro d la disposición de los cuerpos de las hijas como objetos de intercambio con otros varones por parte de los padres de las mismas. En su celda, Filomela teje un tapiz donde cuenta la historia de lo que le ha ocurrido y que logra llegar a manos de su hermana que descifra el código de su hermana. El poeta que ya a ha descripto en la trama de su literatura la violación con lujo de detalles, opta en este caso, cuando es la victima la que tiene que contar lo ocurrido, por el espacio textual del tejido (volveremos sobre el tejido la semana que viene cuando hablemos de Aracne), sólo puede acceder Progne al crimen innombrable en su representación simbólica. Procne libera a Filomela y juntas traman la venganza. Matan al hijo de la primera con Tereo, Itis, y se lo sirven de cena al padre, que se lo come sin darse cuenta. Procne le cuenta todo lo ocurrido y Tereo trata de matarlas, convirtiéndose los tres en aves, descenso simbólico de la escala natural, ejemplo típico de lo que ocurre en estos relatos, donde siempre se desciende de la escala natural, y puesta al mismo nivel de los crímenes de los tres, equiparación de los actos de Tereo y los de Filomela y Procne. Filomela y Progne son victimizadas hasta en su metamorfosis porque descienden al nivel del atacante.
Tereo es convertido en una abubilla, ave, que según dicen, es sumamente agresiva, y sólo Filomela, se convertirá en golondrina, pájaro mudo y Procne en ruiseñor, ave muy cara a los antiguos famosa por su canto en honor a la perdida de la voz de la joven mutilada y violada. La metamorfosis se supone una salvación, veremos en los casos de intento de violación como la victima muchas veces para ser “salvada” es convertida en algún animal o planta u objeto.
El castigo que las hermanas encuentran es de carácter ejemplificador y devastador para Tereo que es contaminado, pero que a su vez no tendrá prole, puesto que el la ha devorado, que le rinda los honores funerarios debidos. Destacar importancia de los hijos, para las exequias y los ritos familiares, Antígona. Por otra parte, la venganza, ley absolutamente lícita en la antigüedad, destaca los vínculos entre la familia paterna a la cual la mujer nunca deja de pertenecer del todo y la solidaridad por su hermana que es mayor que todo, incluso que el hijo, que en la práctica concreta no pertenece a la madre nunca en el mundo antiguo. De acuerdo a la mentalidad patriarcal de la antigüedad, lo que las hermanas destacan con su venganza es el hecho de que Tereo ha violado la confianza, el crédito (fides), del padre de ambas, Pandion. Al matar a Itis, simbólicamente ellas quedan desligadas de todo lo que tenga que ver con el mundo de Tereo. A la violación de los lazos entre marido y mujer y entre hermanas se responde con la violación de los pactos entre madre e hijo y entre padre e hijo. Al incesto se responde con filicidio y canibalismo. Esta cuestión de la ruptura de los pactos también se ve en Medea, que no está celosa, como suele creerse sólo basándose en las acusaciones que Jasón le hace, sino que éste rompe los pactos y las promesas que había entablando no al traer a otra mujer al lecho, sino al ponerla en el lugar privilegiado que tenía Medea. Si la mujer daba a luz hijos no había justificación para casarse nuevamente con otra mujer, si los varones podrían tener otras mujeres. Más aun, puesto que su unión se realiza por fuera de la institución cívica y teniendo a las divinidades como testigos y avales, Jasón jura por los Olímpicos que sería eternamente esposo de Medea. Por muy horrible que sea la venganza a nuestros ojos, tiene a la justicia de su lado. En el sistema de valores que creó este mito el acto de la venganza estaba más allá de toda duda sobre su legitimidad. Tereo no reacciona teóricamente hablando como reacciona contra las hermanas por matar a su hijo, es decir, por el horror del niño muerto y devorado, sino por las implicancias patriarcales que tiene el acto de profanar la prole del varón. De hecho, los niños son muertos cotidianamente por sus padres en la antigüedad. De hecho, estos comportamientos que son vistos en la actualidad como no natural simplemente son no convencionales a nuestra norma.

En cuanto a Medea que se representó en el año 431 a c obteniendo el tercer puesto en la competencias trágicas. El nombre de Medea no aparece documentado hasta la Teogonía de Hesíodo. Se supone que Medea fue la segunda obra de su carrera. Quería empezar el análisis con una cita de Diógenes de Laercio en Vidas de Filósofos (1.33) cuenta que Tales de Mileto agradeció a la fortuna por las siguientes razones:
En primer lugar por haber nacido humano y no animal, después por haber nacido varón y no mujer, en tercer lugar por haber nacido griego y no bárbaro.
Medea condensa todo lo opuesto al ideal griego planteado en esta frase de Tales: mujer, animal y bárbaro. Lo que ella encarna termina por romper el orden natural de parentesco y el ideal patriarcal del griego que encarna Jasón.
Los hijos varones son el único eslabón capaz de vincular al varón con la inmortalidad. Jasón necesita a sus hijos. Con su asesinato, Medea pone fina la estirpe de Jasón, también ella se asegura así que Jasón nunca volverá a casarse y a procrear legítimamente con una griega puesto quien entregaría a su hija y así establecería una alianza con alguien maldito que ha caído en tantas desgracias. Así se revela que lo que Medea no liquida simplemente a sus hijos porque Jasón se casa con otra mujer. Matando a sus hijos Medea destruye el ámbito doméstico que le es propio como mujer y lo sustituye por un espacio impreciso donde no puede ser asida, recordemos su huida por los aires. Medea se niega así a la teoría antigua embriológica donde la mujer es un receptáculo que acoge provisoriamente la semilla del varón que es el único y verdadero engendrador. El filicidio en Medea abre el juego sobre la maternidad antigua y su aceptación por parte de la mujer voluntariamente. Resistirse a asumir el papel de pura reproductoras del linaje e sus esposos como respuesta a la severidad con la que Atenas, por ejemplo, excluyo a las madres del ámbito del erotismo. De hecho, el orador Demóstenes tiene una famosa frase que dice “Tenemos prostitutas para nuestro placer, concubina para servirnos y esposas para nuestra descendencia”. No por nada se considera que las Tragedia griega ateniense que es la que origina este desenlace para este mito fueron lecturas dramatizadas de la democracia patriarcal ateniense a través de un discurso cívico de acciones dramáticas, convenciones y signos. Más aun, Medea comete sus crímenes intencionalmente, desafía la noción misma de moralidad como respuesta a la opresión y la humillación sufrida aunque al hacerlo pierda su iniciativa de discurso. Objetivamente hablando, la violencia desatada de Medea no es peor que la e otros héroes épicos, recordemos que el hijo de Héctor Astianancte en muchas representaciones el mito e Troya y tras la caída de la ciudad es utilizado como bat de baseball para matar a su propio abuelo Príamo.
Medea se debate por lo menos 4 veces entre matar a sus hijos o no, finalmente triunfa el convencimiento de que si Jasón se casa con otra mujer y esta le da hijos entonces sus hijos están ya muertos de antemano por la mano del propio padre que les ha quitado con esa unión el lugar privilegiado y solo los convirtió en los hijos bastardos con una asesina bárbara. El público ateniense sabía perfectamente bien la ley que Pericles sancionó en el año 451 (20 años antes de la tragedia) donde se suprimió la ciudadanía a los hijos de mujeres extranjeras. Teniendo estas ideas en mente, no es ocioso pensar por que Euripides modifica la tradición más antigua del mito donde son los habitantes de Corinto los que matan a Medea como venganza por matar ésta a Creonte y a su hija Glauce. La cuestión del asesinato se los hijos por la propia madre se volvió central en la antigüedad cuando comenzaron a llegar a Atenas todo tipo de extranjeros motivados por su bonanza económica y luego del dictado de la ley, además del relegamiento de la madre como simple cuenco donde albergar la semilla del padre, ni siquiera al rol de cuidado y posesión de los hijos. En este sentido, los romanos a diferencia de los griegos atenienses confiaron en la mujer para el cuidado de los hijos.
Como dijimos Ovidio le dedica una tragedia a este personaje que esta perdida. Ovidio, a diferencia de Euripides y especialmente de las versiones modernas del mito, cuando hace su lectura del mito que se traslada a escritura entres textos (la tragedia perdida, Heroidas y metamorfosis) siempre hace hincapié en el tema de la traición a la patria como máximo crimen de Medea (Recordar por que), el abandono de su tierra natal, la desobediencia a la ley paterna, la perdida de su virginidad en manos de un enemigo extranjero. Medea es un ejemplo de amoralidad para la mujer, pero no una asesina de niños. Por otra parte, plantea como en Procne y Filomela el tema de la traición a la mujer y lo que ocurre al hacerlo.
En Metamorfosis el relato cuenta las vicisitudes del personaje y sus aventuras con Jasón. En la carta hay reproches lisa y llanamente a Jasón mientras que en monologo de Met de os versos 10-70 hay pares opositivos entre culpa y amor , razón y pasión etc.
En cuanto a Séneca y su tragedia encontramos dos diferencias fundamentales con respecto a la de Euripides, primero suprime la visita del rey Egeo a Corinto y desarrolla en su lugar la escena de los encantamientos mágicos, cargando las tintas este aspecto de Medea como hechicera. Y acentúa el afecto de Jasón con sus hijos, es decir la imagen del padre bueno que es victima de una loca delirante. A diferencia de la de Euripides Medea en Séneca es el ejemplo de las pasiones desatadas y la lucha filosófica del estoico entre razón y pasión.

Lycaon es un padre filicida aparece en la metamorfosis numero uno de Ovidio que narra la creación del mundo. Lycaon es un rey muy poco pío en su sentido antiguo, al igual que se padre. En las versiones más antiguas Lycaon es visitado por los dioses y él para comprobar si se trataba verdaderamente de los dioses, mata a uno de sus hijos pequeños, y lo sirve como cena a los dioses, a ver si detectan el crimen y el alimento. Los dioses ante el sacrilegio envían un tornado para destruir la culpa. El hijo es a veces reemplazado por un rehén. Lycaon es entonces transformado en lobo. En cuanto a Tántalo que suele ser uno de los hijos de Zeus, se supone que como Lycaon, inmolo a uno de sus hijos y lo sirvió de cena a los dioses que lo castigaron, a diferencia de Medea los dioses nunca la castigan. Otro Tántalo que es el servido en estofado por quien lo liquida Atreo por odio al padre del primero Tiestes y hermano de Atreo. Tiestes y Atreo habían matado a su medio hermano Crisipo y su padre Pélope los desterró y los maldijo. Atreo también se dice asesinó tres hijos de su hermano y los cocinó y sirvió de cena a Tiestes, al cual le mostró sus cabezas luego de comer.

nosotras parimos nosotras decidimos

Nosotras parimos nosotras decidimos: La actualización del mito de Meda en Adriana Cruz Buenos Aires, 2012.



para Adriana Cruz, que no podrá escapar a su destino trágico
y cuyo nombre es menester recordar siempre, incluso pese a ella misma.


Medea

La noticia consterna a la audiencia. Algunos se rasgan las vestiduras, otros imploran, todos acusan, desde el juez hasta la implicada en el hecho. Ya está dictada la condena de antemano por el juez, que se atreve a pedir perpetua en los medios.
Una mujer, extranjera, brasilera radicada en Argentina desde hace 16 años, de mediana edad, clase alta y guapa, se auto-inculpa frente a a las cámaras de televisión sobre el asesinato de su hijo de 6 años, cuando la fuerza policial la sacan esposada de su casa country de barrio privado. Para “cagar a su padre”, dice en cámara.

¿Por donde empezar a desovillar la bola de horror que se nos arroja con total virulencia a la cara?



Dejarse caer



Norita Dalmasso y María Marta Garcia Belsunce, solo por recordar dos de las más renombradas en los últimos tiempos, nos traen a la mente la brutal paradoja de la mujer ateniense del siglo V: aquello que más la incluye en la sociedad, más libertades te resta. Adriana Cruz también vive en una casa country de un barrio privado.
Mientras las mujeres atenienses, las únicas que parían ciudadanos atenienses (como dijo la congresista chilena Ena Von Baer “las mujeres prestan el cuerpo” al niño que viene al mundo a nacer), vivían en un estado de seclusión total. Las las clases bajas y las mujeres no atenienses (porne y/o hetaira) el confinamiento debe haber sido difícil, ya sea por falta de esclavos que realicen las tareas del afuera (ir de compras, por ejemplo) ya sea por falta de kyrios (guardián encargarlo de mantenerla “protegida”, nexo con el exterior), estas mujeres se manejaban “solas”.

¿En la era post-Blumberg, qué estará pensando la clase media que desea progresar al referirse a la la inseguridad?

¿Cuándo?

Eurípides logra que su tragedia Medea, su segunda obra, se represente en el año 431 a.C. En aquella oportunidad, su tragedia no ganó la competencia, quedó en tercer puesto, una constante que se repetirá a lo largo de su carrera, consuelo paradójico para el tragediógrafo más popular y famosos hoy día si tenemos en cuenta que la tradición manuscrita de transmisión de textos antiguos lo benefició con la gracia de conservarle más textos que a Esquilo y Sófocles. El resto de los dramaturgos ni sobrevivió.
El mito de Medea, cuyo nombre aparece documentado en Teogonía de Hesíodo, surge en el marco del ciclo de héroe de Jasón, su esposo, a quien conoce y de quien se enamora cuando éste viaja a su país la Cólquide, a robar el bellocino de oro.
Según el historiador Pausanias, sus hijos fueron lapidados hasta la muerte por los habitantes de Corinto como castigo porque Medea asesina a la novia princesa con la desposará su marido. El motivo del asesinato de los niños o mitema parece haber sido incorporado por “contaminación” con el mito de Procne y Filomela.

Lanam Fecit1. Tejía

Proce y Filomela son dos hermanas griegas. La primera es obligada a casarse con Tereo, un bárbaro aliado de su padre, como poco más que botín de guerra. Vive desde ese casamiento en tierra lejana pero no puede olvidar a su hermana, a quien quiere profundamente. Ruega a su marido que la traiga. Él accede y trae a Filomela (nombre que significa ruiseñor en griego), pero antes de que ellas se re-encuentren, Tereo la viola, y para que no hable, le corta la lengua y le entrega un telar (dispositivo por definición de sometimiento de las mujeres en la antigüedad) para que ocupe la mente y las manos mientras lo espera entre violación y violación. Procne queda convencida de que su hermana falleceen el viaje. Filomela teje el acontecimiento y lo hace llegar a la reina Procne quien descifra la tela, medio privilegiado del relato; rescata a su hermana, y juntas plantean la venganza. Cuando de repente, oh fatalidad del destino, Itis, el hijo pequeño producto de la relación entre Procne y Tereo, ingresa a la escena. Y su madre no duda, como Romina Tejerina, ve la cara del padre, el violador. Mata y cocina a Itis, y lo sirve en una cena especialmente preparada para Tereo, que gustoso devora el manjar.
Tejer, la sabiduría femenina al servicio del oikos, el hogar, de donde saldrá nuestra palabra economía, la ley del hogar. La tela tejida, el regalo de bodas con el que Medea comienza a destruirlo todo. El tejido de Aracne denunciando a los Olímpicos y sus vejaciones, contra Palas Atenea, diosa civilizatoria que regala a los varones el telar para mantener ocupadas en la casa a las ansiosas mujeres.


La confesión

Demóstenes: Tenemos hetairas para nuestros placeres, concubinas para servirnos, esposas para nuestra descendencia.
Tales de Mileto, a través del relato de Diógenes de Laercio en Vidas de filósofos: Agradezco a los dioses por haber nacido humano y no animal, varón y no mujer, griego y no bárbaro.


El padre, la madre y los hijos


Medea (y todas las filicidas) engloban simultáneamente tres características definitorias de lo execrable: femenidad, animalidad, barbarismo. El caos que ellas encarnan trastoca el orden heteronatural del parentesco propio de la masculinidad hegemónica que representa Jasón y todo padre. Jasón necesita a sus hijos para asegurarse la descendencia. Son los hijos varones los que transmiten hoy los apellidos, y ayer los encargados del culto a los ancestros. Con el asesinato, Medea pone fin a su estirpe, y se asegura que nunca más nadie entregue a su hija en matrimonio para que Jasón vuelva a reproducirse. ¿Quién casaría a su hija con Jasón estando Medea con vida? Medea no es castigada en el mito. Por el contrario, escapa, con los cuerpos de sus hijos en el carro de su tío, el Sol, y luego se casa con el rey Egeo, con quien volverá parir.
Medea aniquila el ámbito doméstico que es propio de la mujer y resiste el papel de pura reproductora del linaje de su esposo, respuesta reactiva a la exclusión/seclusión de las mujeres en Atenas en el siglo V. Ella transgrede la noción misma de la moral imperante como reacción a la opresión y a la humillación recibida. Objetivamente su matanza no es mayor –ni peor- que la del héroe épico promedio, de hecho, su violencia es asistemática y privada.
En la antigüedad clásica, donde las Espartanas hacían volar por el monte Taigeto a los hijos deformes, donde los niños podían ser expuesto (abandonados) en las calles sin más por sus padres, donde solo las mujeres tenían control absoluto sobre la reproducción y la parición de la prole, y el aborto llegaba hasta el momento de parir, donde una parturienta podía elegir en complicidad con quienes la asistiesen en ese transe o sola, si el bebé vivía o no, que una madre asesine a un hijo no era motivo para que nadie se rasgue las vestiduras.
El instinto maternal, mito sobre de la modernidad y pilar fundamental donde se asienta hoy el heterocapitalismo. Al fin y al cabo, si parir y ser madre fuera tan divino, no habría 42 % de abortos sobre nacimientos totales, al año.


La Herencia

En el mundo antiguo, los hijos, que solo son del padre, cargan con las culpas de sus progenitores, generación tras generación. La raza tebana descendientes de Layo así lo demuestran: de Edipo a Antígona, ninguno queda en pie. El único crimen lo cometió el abuelito que no tiene mejor idea que violar las leyes de hospitalidad, y abusar del hijo de su anfitrión.
En el mito grecolatino, las culpas se castigan, la ley es divina. Trabalenguas mítico: Clitemnestra mata a su esposo, y su hijo Orestes debe vengar la sangre, su sangre, derramada. Hijo pródigo y ejemplar atrapado en la tragedia de tener que matar a su madre para vengar a su padre, a su vez, asesino de su hermana Ifigenia. Solo el “milagro” divino lo salvará luego de la venganza de las Euménides, que castigan los crímenes de sangre por el asesinato de su propia madre.
Insistimos en esto: Medea no es castigada por los Dioses porque no comete ningún crimen. Por el contrario, su acción le ahorra a sus vástagos una condena en vida, lavando las manchas que sus padres adquirieron, por eso los dioses no accionan contra ella. Medea sabe que la vida futura de sus hijos no será vida, casado Jasón nuevamente, y ella lejos, con esos progenitores como toda prosapia, esos hijos ya están muertos.

Si los hijos son del Estado a través del padre, si la madre cede su cuerpo cual receptáculo y lo presta para que la vida se reproduzca, matar a esos hijos, casi podría ser pensando como un aborto retrospectivo, un acto de empoderamiento de la mujer, una apropiación del poder.


El siglo de Perícles
Perícles, pese a tener una esposa atenienese, como correspondía a un hombre de su posición, pasó una buena parte de su vida adulta (20 años) con una junto a hetaira, Aspacia de Mileto, con quien tuvo un hijo. En el año 451, sanciona una ley que suprime la ciudadanía de los hijos que las mujeres extranjeras tuvieran con ciudadanos atenienses. De ahora en más, para ser ateniense hay que nacer de padre y madre atenienses.
20 años después, para cuando Medea llega a escena, el público de Atenas sabe perfectamente bien que la pretendida situación de igualdad -prometida por Jasón- de los hijos de una extranjera con respecto a otros nacidos de una madre griega es una mentira. Jasón, una vez más, la está usando, y especula qué le conviene a él.

La decisión de Sophie


Una madre con un niño y una niña. El nene como de 10 máximo, la nena 4, tal vez. Los tres esperan para ser subidos a un tren que los llevará a un campo de concentración, un tren común, un destino común, una fosa común. Fatal el destino que le lleva a esa madre hermosa a tener que lidiar con el sadismo de un oficial de alto rango de la SS. El milico le dice que le cree cuando ella alega, suplicante, que no es judía, que es un error, que es alemana, que no deberían estar ahí. Y como le cree le permite elegir a uno de sus dos hijos. Ella no puede y no quiere elegir, se niega a hacer lo que le piden, se ofrece ella misma como víctima, se sacrificaría por sus hijos, pide por favor que los salve, que ella toma su lugar. El nazi da una orden y un soldado comienza a retirar de las manos de la mujer a los niños. Entonces, la madre, presa de la desesperación grita: Llévense a la niña, déjenme al varón.
No recuerdo cómo termina la escena y no me he atrevido nunca a volver a ver esa película que tan profunda impresión forjó en mí. Mi recuerdo duda si entonces dejaron al niño o si prosiguieron llevándose a los dos. Lo cierto es que Sophie sobrevive a sus hijos, después de terminada la guerra, y debe vivir con su decisión el resto de su vida. Y casualmente, elige al varón...

¿Qué significa ocupar el mismo verbo para un hijo (o dos) que para una casa o un coche?
Somos nuestros propios hijos, en perpetua posesión, como botín de guerra por el poder de progenitores dementes dentro de un régimen de opresión.


Nosotras
¿Cuál es el precio que se paga por la autonomía radical sobre nuestros cuerpos cuando en vez de una línea de fuga bien por fueras de las lógicas de la heterosexualidad como régimen político, se reactiva y reacciona contra ese poder? Yo los parí yo los mato, parece gritarnos Medea a todas las filicidas, bajo cuyo arquetipo hoy somos leídas. Ella es poderosa, desestima la lógica falocéntrica de Jasón, se eleva por encima de él y como una divinidad furiosa, lo castiga, lo obliga a vivir muerto, a no tener quien lo honre posteriormente, le demuestra que él es completamente impotente para impedirle que se lleve a sus hijos. Medea le demuestra que ella tiene el poder, e intenta, con el asesinato de sus hijos, recuperar la virginidad perdida y volver al viejo orden perdido, el de su tierra natal, donde empezaron los asesinatos y las traciones, por amor a Jasón.
Medea apunta más allá de la posibilidad que surge cuando se encuentran los límites de las políticas de la representación. Se apropia del último recurso que le resta, el último bastión para ejercer la autonomía, y la soberanía, pero por dentro de las lógicas que Jasón delimita, no él, sino el régimen que él encarna. Ella retira de la mano del control paterno, sin duda, a sus hijos. Pero es incapaz (¿quién podría serlo?) de trazar una línea por fuera de esas lógicas totalitarias que el varón tiene sobre la disposición de estas vidas, de todas las vidas, incluso la de ella misma. Una trayectoria que le permita conservar a sus propios hijos, tal como ella le expresa a Jasón.
Autonomía: falacia del pensamiento que siempre se construye dentro de un orden dado por un sujeto, efecto irrestricto y privilegiado del poder, que se empodera.
La tragedia no puede ser re-escrita, banal pensar qué podría haber hecho ella y todas. Sin embargo, Medea nos alerta: es menester construir líneas de fuga, devenires, por fuera todo poder heteronormativo.

Amo Amor


Eris, la discordia, no es invitada a las bodas que Zeuz planifica para Tetis, con Peleo. ¿Quién invitaría a la discordia a una fiesta feliz? En venganza, esta diosa trama un plan: crea un concurso de belleza (las divinidades también son femeninas y superficiales) para la más hermosa de todas. Palas Atenea, Hera y Afrodita compiten. Paris Alejandro, el troyano hermano de Héctor, es el juez. El premio: una manzana. Pese a lo que vulgarmente suele creerse, no gana la más bella sino la más astuta. Afrodita es la única que comprende a su juez y oferta lo que es necesario: a Paris no le interesan ni guerras, ni territorios, no le interesa la gloria de la masculinidad hegemónica griega en lo más mínimo. Afrodita le ofrece una vida de placeres con la mortal más hermosa del mundo. Paris no lo duda, y le dictamina que el galardón le corresponde a ella, la diosa del Amor. Hay un problema en la ejecución de la promesa: la mortal más hermosa ya tiene un dueño. Helena entonces es sustraída de las manos de su marido y llevada a la cama de Paris, desencadenando la guerra de Troya que dura casi 10 años y termina con la caída de la ciudad sitiada.
Desde entonces las mujeres estamos sometidas al dispositivo de subjetivación más potente que se haya creado jamás y como valijas somos llevadas de una casa de un varón a otra sin dilación, permanentemente enamoradas.
Amor: una enfermedad, pasión desenfrenada, vulnerabilidad absoluta -del latín vulnus, herida o tajo- con la que se subjetiva a las mujeres, especialmente a las jóvenes, para dejarse arrastrar hacia la muerte.


Indubio pro reo


Para el juez la mujer "se valió de la indefensión de la víctima para provocarle la muerte", detalló una fuente judicial al diario La Nación.

“¿Lo mataste para vengarte de tu marido?”, preguntó el periodista de televisón. "Sí", fue la respuesta contundente de Adriana Cruz. “Para cagarlo”.

"Psicópata, manipulador, mentiroso”, pintó en las paredes de la habitación con baño en suite, donde dentro del jacuzzi, ahogó a su hijo. Un mensaje para su hija mayor decía que se tenía que salvar, que se independice, que tenía que ser “ella misma”.

No se ha detectado “ninguna patología psiquiátrica de base" en la mujer, razón que lleva al fiscal Heredia a pensar que "estaba en su sano juicio en el momento de cometer lo que cometió”.

La voz del periodista agrega: “la madre no mostró arrepentimiento...cuando esperamos encontrarnos con una mujer vulnerable escuchen lo que dicen vean las imágenes.... fue muy impactante porque vos esperás encontrarte con una mujer quebrada, arrepentida, pero me encontré con una persona resentida que esta más bien enceguecida por el odio a su ex marido que por el crimen que cometió...nos encontramos con una mujer fría que no estaba quebrada por la situación.”


Madre Ejemplar


Maru botana es la más famosa de las respoteras de la Argentina, horneando tortas forjó un imperio. Rubia, hermosa, siempre joven, de rulitos, simpática, alegre, parió 8 hijos del mismo padre.
En el 2008 uno de sus hijos muere a los 6 meses, del “síndrome de muerte súbita”, mientras Maru, que “siempre exhibió su devoción por la maternidad” y vivía cada “con mayor felicidad” esquiaba en el lujoso resort Las Leñas. El pequeño bebé Facundo estaba a cargo de la abuela.
Maru expresó en una nota a la revista Pronto: “Siento que nací para ser mamá. La maternidad viene incorporada a mi de manera natural, está en mi ADN... Para mí, tener una familia numerosa no es demasiado trabajo. Ser madre no me quitó mis espacios. Jamás cambiaría una hora de spa por un tiempo de juego con mis hijos. Yo elegí esta vida y soy feliz así”, es una de las tantas afirmaciones que respaldan el estilo de vida de Maru, quien hasta el nacimiento de Facundo vivió embarazada más de la mitad de los últimos ocho años.
Maru Botana gracias al séquito de esclavas que, abnegadamente y por dinero también, como tantas otras de su misma clase social, por ejemplo Juanita Viale, la ayudan a no sobrecargarse con los engorros de la maternidad, permanecer bellas, parir 8 hijos, que otras criarán y cuidarán, tener 4 locales de un servicio de catering para una ciudad de 5 millones de habitantes, y un programa de televisión, escribir libros de cocina, y tener sexo con su marido, sin que un rulo de su dorada cabellera se aje.
Otras, menos perfectas, y menos asistidas, entramos en crisis que de la mano de Freud se llaman histéricas, por un taza fuera de lugar.
Maru, el ejemplo para todas nosotras de que ser madre es lo mejor que te puede pasar en la vida, y que incluso con 8 hijos, se puede ser hermosa, delgada, esbelta, regia, espléndida, saludable, sin arrugas, sin maquillaje, sin cirugía plástica, y desarrollar una vertiginosa carrera económica, especialmente si nos dedicamos a alguna actividad tradicional, como cocinar tortas, sin perder la compustura, y la simpatía.
Maru, el modelo de familia feliz a seguir por todas nosotras, su sonrisa contagiosa parece decirnos “querer es poder, no hay por qué resignar nada”.
Maru, la promesa más acabada del heterocapitalismo al cual toda mujer hetero o no hoy aspira llegar.
Pero a Maru también se le mueren los hijos, oh casualidad, cuando los cuida la abuelita...y ser madre es algo tan hermoso que muchas mujeres pobres se perforan el útero con agujas de tejer con tal de no volver a parir ni una vez más.



El desafío


Leer el mito desde su narración trascendental, que nos remite a un presente político y a los griegos, en el mismo gesto. La historia que narra el mito desemboca en el presente, el de los griegos, y el nuestro.

Sin embargo, nuestro tiempo es obcecado, y visita el mito antiguo, con la indignación del presente, donde el filicidio es la peor de las afrentas al orden heteronatural, porque nada es más sagrado que el amor maternal que sustenta la dieta reproductora del heterocapitalismo, nada es más sagrado que la vida, que se sostiene, fundamentalmente, sobre las madres que la dan.

Si se logra retornar al mito sin las categorías del presente que no es lo mismo que decir sin las armas que hoy conocemos, el mito todavía nos habla. Pero lo que dice es un llamamiento: está dirigido a quienes aún pueden oir.

Medea habla claro desde Eurípides hasta hoy y nos advierte sobre el empoderamiento, o la toma del poder, dentro de las lógicas que se vienen a combatir. Especialmente, sobre el amor, por un varón (o por quién sea) como único sostén de la vida de un cuerpo biopolíticamente asignado a la violencia de género llamada mujer.