lunes, 19 de agosto de 2013

Consentimiento y Autodenfesa para las corporalidades en riesgo por el régimen heterocapitalismo


Ayer nos preguntábamos en qué situación es factible usar una toma de piso de jiu jitsu en la que vos estés debajo del agresor, de piernas abiertas, y con las muñecas tomadas. Practicábamos "fuga de cadera". Se me ocurrió que en mi experiencia personal y lo que yo también he leído de la bibliografía feminista esta situación tiene que ver con la ausencia de consentimiento. Consentimiento sexual es la presencia expresa de un SI, de ningún modo la ausencia de un No. No decir "No" no significa decir "Si". Salis a bailar, un chico te invita a su casa, tenes ganas de que pasen cosas, tal vez no de tener sexo coital, estás en la casa del chico, o en la tuya, o donde sea. Se están besando, y sin que medie palabra de repente él está arriba tuyo, vos de piernas abiertas. Querés que pare, vos no querés que pase lo que está pasando, ¿por qué es obvio, lícito y lógico que de una conversación en una disco, unos besos en un sillón pasar a penetración forzada? Digas o no digas "no" (como si acaso un "no" detuviese a alguien que no se pregunta si eso esta siendo deseado por la otra parte...), no lo estás consintiendo. Es en ese momento, donde lo que la voz no puede expresar por el motivo que sea, tal vez el cuerpo sí. Y es en esa situación donde aplicamos lo que aprendemos en nuestro taller. Lo que la estadística arroja las probablidades de un ataque sexual son mucho mayores dentro de tu familia, de tu círculo íntimo, entre tus amigos, que que te agarre un barra en la calle y en grupo. Tener sexo debería implicar una conversación de hasta dónde llegar, y cómo practicarlo, qué cosas se quieren hacer y cuáles no.

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