martes, 9 de julio de 2013

Presentación de Ética Amatoria del deseo libertario en la Asamblea de Urquiza


Biblioteca Miguel Arcangel Roscignia


Av Triunvirato 4778 y la via! Asamblea V.Urquiza


Desde la Biblioteca y Videoteca Miguel Arcángel Roscignia les invitamos a participar de la presentación de Ética amatoria del deseo libertario y las afectaciones libres y alegres, de Ludditas Sexxxuales (ed. Milena Caserola).

Este libro es una bitácora posible acerca de la deconstrucción de los afectos y los modos de afectación hasta ahora conocidos como “Amor” y “Enamoramiento” dentro del régimen heterocapitalista contemporáneo global, integrado y cognitivo.

Migramos hacia lo desconocido, para comprobar especialmente que aquello que creíamos único e irrepetible es solo una ficción. Y el chispazo que puede hacer encender la mecha del gusto, se puede encontrar en muchos cuerpos y muchos lugares, en muchas formas-de-vida que compongan nuestros cuerpos en más cuerpos e intensifiquen nuestras potencias al límite de su fuga sin quebrarse ni destruirse.


Ludditas Sexxxuales funciona como una plataforma móvil de agenciamientos sexo-insurgentes contra el régimen del Heterocapitalismo Global Actual Integrado Cognitivo.
Ludditas Sexxxuales tiende hacia la anarquía y se apoya en la camaradería, el cariño y el compartir, para destruir las máquinas sexuales micro-instaladas a la altura de los deseos en nuestros cuerpos.
Ludditas Sexxxuales es un llamamiento, está destinado a quienes aún pueden oir para encontrarnos -por el tiempo que sea posible- en el medio de la profundización más aguda del desierto conformista de la heteronorma.


http://eticaamatoriadeldeseolibertario.blogspot.com/
"... el deseo no está, en absoluto, ligado a la «Ley», y no se define por ninguna carencia esencial. Sólo un cura podría defender lo contrario: la ley constituyente como núcleo del deseo, el deseo constituido como carencia, la santa castración, el
sujeto escindido, la pulsión de muerte, la extraña cultura de la muerte. Qué duda cabe que es así cada vez que se piensa el deseo como un puente entre un sujeto y un objeto: en ese caso el sujeto del deseo sólo puede estar escindido, y el objeto, perdido de antemano. Lo que nosotros intentábamos mostrar, por el contrario, era cómo el deseo estaba fuera de esas coordenadas personológicas y objetales. Nos parecía que el deseo era un proceso, y que desarrollaba un plano de consistencia, un campo de inmanencia, un «cuerpo sin órganos», como decía Artaud, recorrido por partículas y flujos que se escapan tanto de los objetos como de los sujetos... El deseo no es, pues, interior a un sujeto, ni tampoco tiende hacia un objeto: es estrictamente inmanente a un plano al que no preexiste, a un plano que es necesario construir, y en el que las partículas se emiten y los flujos se conjugan. Si no hay desplegamiento de ese campo, propagación de tales flujos, emisión de tales partículas, no hay deseo. Lejos de suponer un sujeto, el deseo tan sólo puede alcanzarse en el momento en que uno pierde la posibilidad de decir YO
. Lejos de tender hacia un objeto, el deseo tan sólo puede alcanzarse en el momento en el que uno ni busca ni capta un objeto, ni tampoco se vive como sujeto. Entonces se nos objeta que tal deseo es completamente indeterminado, y que todavía está más impregnado de carencia. Pero, ¿quién os hace pensar que perdiendo las coordenadas de objeto y de sujeto, carecéis verdaderamente de algo? ¿Quién os obliga a creer que los artículos y pronombres indefinidos (un, se), las terceras personas (el, ella), los verbos en infinitivo, son la cosa más indeterminada del mundo? El plano de consistencia o de inmanencia, el cuerpo sin órganos, supone vacíos y desiertos. Ahora bien, éstos forman parte «plenamente» del deseo, y no abren en él ningún tipo de carencia. Qué curiosa confusión la del vacío con la carencia. De lo que verdaderamente carecemos, en líneas generales, es de una partícula de Oriente, de un grano de Zen. Una de las cosas de las que peor se ha hablado es de la anorexia, y fundamentalmente a causa del psicoanálisis: el vacío propio al cuerpo sin órganos anoréxico no tiene nada que ver con una carencia, sino que forma parte de la constitución del campo de deseo recorrido por partículas y por flujos. Más adelante nos gustaría volver sobre este ejemplo, detallarlo. Ahora bien, de igual forma que el desierto es un cuerpo sin órganos que jamás ha sido contrario a las tribus que lo pueblan, el vacío jamás ha sido contrario a las partículas que se agitan en él." G. Deleuze

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